Ni un pelo de aburrido
Eduardo Calvo hace temporada con Humor Calvo en el
Teatro Auditorium de Mar del Plata.
Hizo más de mil funciones con "Siete pelucas
para un solo calvo", fue convocado por el Teatro San Martín junto a
grandes figuras, trabajó en tv, dirige, dicta talleres de humor y
hace "Humor Calvo", un espectáculo donde despliega todo su
histrionismo en doce personajes. Multifacético y elocuente, Eduardo
Calvo nos cuenta sobre su nuevo trabajo, sus proyectos y su elección
por el humor. Adondevamos.com (A): En Humor Calvo hacés 12
personajes. ¿De dónde sale el imaginario para
crearlos? Eduardo Calvo (E.C.): -El imaginario sale de la
vida, la vida misma da mucho material. Los personajes hablan de la
manera en que vivimos, están muy sacados y perdidos pero están
puestos en un lugar tan patético que resultan muy divertidos. Por
ejemplo, está el marciano E.T. que por trámites burocráticos no
puede volver a su planeta y muere en Argentina, una bella durmiente
que es drogadicta y estafada, un taxista muy guarango que pasea a un
turista inglés al que le cuenta su vida privada y le cobra $500, o
un profesor de yoga que fuma tres atados por día y vive
stresado. A: ¿Cómo trabajás el humor en época de
crisis? E. C.: -En época de crisis, el humor es una
buena tabla de salvación. Uno puede divertirse hasta con lo más
terrible a la vez que se permite un momento de reflexión. La risa
puede traer un distanciamiento con ese hecho que de verdad ocurre y
veo que la gente viene con necesidad de divertirse.
A: ¿Cómo recibió el público tu
espectáculo? E.C.: -Me da mucha satisfacción que la
gente sea muy agradecida del espectáculo. Humor Calvo lo hice en
pocas funciones hace un tiempo y hay personas que volvieron a verme,
lo que es raro. En escena les planteo que no sé "si vuelven porque
la primera vez no lo entendieron, porque son masoquistas o porque
vienen a encontrar defectos". Hay una comunicación mágica con el
público y creo se da porque no pasa por la violencia, como es
frecuente ver actualmente. A: ¿El espectáculo es
participativo? E.C: -El espectáculo es participativo
pero la gente no está obligada. Hay una escena donde se baila y se
invita al público a subir al escenario. Yo les comento las ventajas
y desventajas de hacerlo y con el chiste se aflojan, suben y
bailan. A: ¿Porqué "el humor"? E.C.: -El humor
fue una elección en mi vida. Paralelamente a mis estudios en la
Escuela de Arte Dramático, iba al Café del jazz y en los descansos
de las bandas que ahí tocaban hacía mis personajes de humor. Pero no
le escapo a lo dramático y en cierto modo se dieron cuenta que podía
desempeñarme en otro género al convocarme para trabajar en Teatro
San Martín.
A: ¿Cómo fue tu experiencia en un teatro
oficial, cuando tu circuito más común es el off? E.C.:
-Trabajé dos veces en el San Martín. Una, fue bajo la dirección del
maestro Roberto Villanueva en una obra de Peter Hanke. La obra era
dramática y mi personaje, irónico con cierta comicidad. La otra, fue
mi rol de bufón en La Tempestad junto a Alfredo Alcón y bajo la
dirección de Luis Pascual, lo que fue muy movilizante. El personaje,
mitad hombre, mitad mujer fue muy reconocido por el público y la
crítica. Me sentí muy cómodo, con mucha libertad y contención en mi
trabajo. Es muy importante que el San Martín llame a actores de
otros lados, es una manera de oxigenar los proyectos. El San Martín
está en pleno cambio y esto es muy importante para el crecimiento de
los actores, directores y del teatro; es todo una apertura.
A: ¿Quiénes son tus influencias en el humor? ¿De qué humor
disfrutás? E.C.: - Disfruto del humor de Woody Allen,
Peter Seller, Monty Python, Chaplin. Cuando era chico iba a ver a
Pinti, Gasalla, Edda Diaz, Perciavale, y pensaba que eso era que lo
que quería hacer en un futuro. También admiro a Olmedo por su
capacidad de improvisación y carisma, lo tragicómico del neorealismo
italiano y a Buster Keaton. En verdad soy muy variado, el humor me
gusta tanto en lo gestual como en palabras. A: ¿Porqué en tus
propios proyectos trabajás solo en escena? E.C.: -Es
una elección. No tiene que ver con algo económico, tampoco el éxito
o fracaso depende de estar solo o 50 actores en escena. Este
espectáculo está pensado de esta manera: por accidente no llegan los
actores a la obra y el asistente tiene que hacerse cargo de la
función. Lo que planteo son las posibilidades e imposibilidades que
da estar solo en escena. El unipersonal es un como un género y me
gusta mucho. Si el espectáculo va muy bien, puede que se incorporen
músicos y baile, pero no actores.
A: ¿Qué proyectos tenés
actualmente? E.C.: -Actualmente estoy dirigiendo "Las
chicas de blanco", un espectáculo que estuvo en un festival en
Andorra, a dos ex-alumnos que formaron un dúo y estoy estudiando el
libreto del personaje de Colón, para "Colón agarra viaje a toda
costa", que estrena en pocos días. A: También dictas talleres
de humor. ¿A qué apunta tu enseñanza? E.C.: -Hace 15
años presenté a la Municipalidad un proyecto de Talleres populares
de teatro cómico, armé un programa de trabajo y desde entonces los
dicto. Lo que busco es que aflore el humor de cada alumno y que
puedan armar sketchs o personajes que les puedan servir en un
futuro: voy al sentido práctico. Si tienen formación anterior, trato
de aprovecharla y volcarles lo mío en cuanto a armar estructuras,
tanto en lo actoral como en lo autoral para que logren rutinas y
concluyan con un trabajo. Son trabajos prácticos sobre el
humor. A: ¿Cómo estás viviendo el
presente? E.C.: -Estoy disfrutando de un momento en el
que el espectáculo quiere verse, la gente viene, se interesa, es un
síntoma muy importante. Pretendo seguir divirtiéndome con la gente,
estoy contento y feliz de poder hacer lo que me gusta en un país
donde eso es muy difícil. A: Por último, ¿Cómo disfrutas del
tiempo libre? E.C.: -Disfruto mucho encontrarme con
amigos en alguna casa, más que saliendo. Me gusta mucho ir al cine y
el mar, es uno de mis lugares preferidos. En el Centro, los fideos
del restaurant Pippo son un clásico y tradición para mí.
Humor
Calvo se presenta en el Teatro
Auditorium de Mar del Plata.
Alejandra Pía
Nicolosi
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