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HAMBRET  -  Príncipe de Catamarca

Una obra de EDUARDO CALVO

Personajes

  • Hambret, Príncipe de Catamarca

  • La Sombra, fantasma del difunto rey, padre de Hambret

  • Gertrudis, madre de Hambret

  • Claudio, actual rey y esposo de Gertrudis, tío de Hambret

  • Polonio, Consejero de la Corte

  • Ofelia, hija de Polonio, enamorada de Hambret

  • Lambertes, hijo de Polonio

  • Horacio, amigo de Hambret

  • Psicoanalista

  • Guardia

  • Mensajero

  • Actriz I

  • Actor I

  • Actor II

  • Actor III

  • Coro de Angeles

  • La Corte

ACTO UNICO

(Los actores, vestidos de acomodadores, reciben al público, lo conducen hasta sus ubicaciones y luego le cuentan la síntesis argumental de Hamlet, aclarando que ellos no tienen nada que ver con el espectáculo que se va a ver a continuación... porque sólo lo que ellos cuentan es la "verdadera" historia).

ESCENA I

En el Palacio

(Hambret está tocando música en su piano. Es una canción de César Banana Pueyrredón. Ingresa Gertrudis).

GERTRUDIS: Mi dulce bebé está componiendo! Es tan personal! Mamele le preparó una tartita de queso, desde hace días no pruebas bocado.

HAMBRET: No voy a parar hasta desnutrirme.

GERTRUDIS: Tu madre se preocupa por ti y tu le haces esto! Quiero que quieras a tu tío como a tu padre, tienen la misma sangre... no vamos a estar haciendo diferencias. Vamos, vamos, ya puse la mesa.

HAMBRET: Enseguida voy, quiero tocar otro poco...

GERTRUDIS: No tardes hijo, no hagas que el tío Claudio pierda la paciencia (cuando Gertrudis se dispone a salir, ve que desde la pueerta del palacio el amigo de Hambret está espiando. La reina de mala gana se dirige a él) Hasta que no termine la cena no va a salir a jugar! (sale). (Entra Horacio).

HORACIO: Príncipe, algo huele a podrido en Catamarca...

HAMBRET: Es la comida que hace Gertrudis, mi madre, es vomitiva!

HORACIO: No, joven Hambret, están ocurriendo cosas terribles, ciertas apariciones... al principio pensé que eran alucinaciones, pero hace rato que no fumo nada!

HAMBRET: Vamos, hagan corto el diálogo!

HORACIO: Un fantasma! Tiene alas, es como un ángel! Me da tanto miedo hacer la guardia! Viene todas las noches y a veces hasta convida con cigarrillos... pero en el momento de dar fuego, zas!, desaparece y no se sabe de él hasta la otra noche. Es creer o reventar!... Tiene la cara de tu padre...y solamente nosotros sabemos lo feo que era tu padre. Tengo tanto miedo, Hambret! Estaba ahí y no era ninguna filmación...

HAMBRET: Esta noche haré guardia junto a ustedes. Al menos estaremos más acompañados.

(Horacio suspira aliviado rodeando a Hambret. Sale. Hambret reflexiona)

HAMBRET: No veo la hora de que llegue la noche (efecto lumínico que hace aparecer la noche inmediatamente) Gracias, Dios mío! (Apagón).

ESCENA II

En casa de Ofelia

(Ofelia concentrada escribiendo)

OFELIA: Mi más preciada amiga Amelia, espero que cuando recibas estas líneas aún puedas leer. Los acontecimientos aquí han sido avasalladores. El rey que estaba ya no está. La muerte lo encontró de una forma imprevista. Al parecer se intoxicó con la comida. Igualmente en Catamarca es difícil no envenenarse con lo que sucede día tras día. El joven Hambret está inmerso en el dolor, sí, inmerso... La Corte le ha facilitado un analista , pero yo no noto mejoría, está desolado. Mi padre sigue tan maniático como de costumbre, me deja salir poco y nada. Igualmente los bailes en la Corte son un embole. El tan preciado caballero que me pretendía cabalgó hacia un precipicio. Muero por el príncipe Hambret. Tengo miedo de volverme loca. Hoy amanecí toda mojada. Espero que me contestes, eres mi única amiga y estamos tan lejos. Un beso grande para la dulce Amelia, de tu cálida y frágil prima Ofelia. ... Y ahora a ponerla dentro de un sobre! (se acerca a la ventana) Mensajero, mensajero!

(Por detrás entra el mensajero)

MENSAJERO: Sí, señorita...

OFELIA: Lleva esta carta a París, lo antes posible.

MENSAJERO: Pero señorita, París queda muy lejos!

OFELIA: Vamos, vuela!

MENSAJERO: (mirando al público) Cuando dejaré de ser pobre? (Apagón).

ESCENA III

En la Torre del Palacio

(Hambret y Horacio sentados como en un fogón. Hambret toca su piano y canta Rasguña las Piedras)

HORACIO: Por qué no toca alguna que sepamos todos? ... Sí, Mañanas Campestres!

HAMBRET: Y, Horacio, no aparece nada?

HORACIO: Hoy los espíritus están tímidos.

(Sale la Sombra. Efectos sonoros y lumínicos de truenos y relámpagos)

HAMBRET: Dios!...

HORACIO: Vió que no era cuento, príncipe.

HAMBRET: Espectro... dime qué quieres, a qué has venido?

HORACIO: Lo está mirando fijo!

(La Sombra hace gestos exagerados con las manos)

HORACIO: Quiere que lo sigas, Hambret!

HAMBRET: Por Dios! Voy tras él! Vayan muchachos, estaré bien.

(Horacio huye despavorido)

SOMBRA: No sientas preocupación ni miedo, hijo mío, préstame atención. No hubo locro pasado que me intoxicara, sino que el mismo que lo preparó es el que hoy lleva la corona de Catamarca.

HAMBRET: No recuerdo quien cocinó ese día. Gertrudis, mi madre, sólo hace comidas raras... Polonio es experto en milanesas.

SOMBRA: Tu tío, quién hace mejores locros que tu tío Claudio!

HAMBRET: Nadie, en eso hay que sacarse el sombrero. Lo que no entiendo es como a nosotros no nos afectó... por qué no tomaste el Uvasal como todas las noches?

SOMBRA: Tu dulce tío envenenó mi plato! Mi hermano, es decir tu tío Claudio, siempre me quitó las cosas. De chico un scalextric, el traje que yo más quería, una que otra novia... pero jamás iba a suponer que me quitaría la vida!

HAMBRET: Y la mujer!

SOMBRA: No me lo recuerdes!... Aún de muerto sigo sintiéndome cornudo.

HAMBRET: Por qué tanta maldad concentrada?

SOMBRA: Todo el rencor que lleva dentro tiene que ver con su deficiencia física, y está convencido de que yo soy el culpable de su deformidad. Tu tío sufre una enfermedad incurable. A los quince años nuestro médico de cabecera le diagnosticó un mal llamado enfermedad de la montaña.

HAMBRET: Qué es lo que esta produce?

SOMBRA: Uno con el tiempo se va erosionando. Claudio, hijo mío, tiende a desaparecer. Un psicoanalista lo ayudó bastante, lo convenció de que todos los hombres con el tiempo se van gastando. Eso le dio optimismo, pero la alegría sólo le duró tres años. Una novia que tuvo le dijo que quería para ella un hombre entero; ese fue el comienzo de la hecatombe.

HAMBRET: Pero, por qué casarse con la esposa de su hermano?

SOMBRA: Para ser rey, estúpido, y tener todo lo que yo alguna vez tuve siendo una persona entera! Claudio está borracho de poder y tu madre es casi una víctima.

HAMBRET: Por qué casi?

SOMBRA: Yo creí, como un chorlito, que era la primera vez que me engañaba, pero en el cielo me avivaron, me dijeron que era una ...

HAMBRET: ... una puta.

SOMBRA: Primero los centinelas, después el bufón que habíamos contratado para animar fiestitas infantiles, y después... bueno, bien lo sabes... mi propio hermano.

HAMBRET: Sobre las sábanas que aún estaban calientes...

SOMBRA: No la culpes por eso. Tu madre no es de hacer lavar las sábanas seguido, cuida la economía del palacio como una reina. No debes culparla, en el fondo tiene un gran corazón. Sólo que es muy fácil de convencer y tu tío es un hipócrita muy inteligente.

HAMBRET: Y yo, que como todos, pensé que tu muerte se debía a una simple indigestión.

SOMBRA: Pero tu debes cambiar el destino de Catamarca, puedes hacer que este país no siga sufriendo. Venga mi muerte, venga un homicidio cruel y atroz! Impide que Catamarca sea el lecho de la lujuria y del abominable incesto. Ya es tiempo de irme, adiós hijo mío. Hasta nuestra próxima escena. (se va yendo) No me olvides... no me olvides.... (sale).

HAMBRET. (Solo, reflexiona) Vengar a mi padre. Por qué de golpe tanta responsabilidad... Cómo te odio, Claudio!. Me comería a mí mismo y aún así me quedaría con hambre. Debo fingir. Seré un loco, (se va yendo de escena, pero sigue hablando hasta estar detrás de bambalinas) un psicópata, un esquizo, un maniatico, un lunático, un demente. (Apagón)

(Hambret y Horacio en el medio del escenario)

HAMBRET: Amigos, prométanme que me serán fieles pase lo que pase (Horacio jura con un gesto) Horacio, amigo fiel, tu puedes enterarte de todo, acompañame... (salen).

(Aparece el mensajero, tiene un caballo de juguete y muestra al público que aún le faltan 20.512 km. para llegar a París. Mira al público angustiado y sigue su viaje. /El mensajero montará él mismo los efectos que utilice en escena/).

ESCENA IV

En el Palacio

(Claudio, Gertrudis, Polonio y Lambertes. Gertrudis le da distraidamente de comer a Claudio. No le emboca nunca la cuchara en la boca y lo mancha todo)

CLAUDIO: (enojado) No quiero más sopa!

GERTRUDIS: Pero, por qué, si la hice para ti... ay!... qué te pasó en la cara? (lo limpia, mientras entra Polonio haciendo gestos exagerados) Es el estúpìdo de Polonio que está haciendo cosas para que lo veamos.

POLONIO: Buenas noches, mi rey. Buen provecho, mi reina. Mi hijo Lambertes, quiere pedirte permiso para ir nuevamente a la Capital, allá aprende muchas cosas. No es cierto, Lambertes? (Lambertes no ha entrado y Polonio de mala gana va a buscarlo) No es cierto, Lambertes?

LAMBERTES: Sí, papi.

CLAUDIO: Y que es lo que impide, Polonio, que tu hijo vaya por su cuenta?

POLONIO: Lo económico, señor. Si pudiera darle aunque más no sea una bequita...

(Mientras este diálogo se produce, Lambertes rodeará al rey y lo examinará sorprendido. Hablará como para sí, cuestionándose porque el rey no tiene piernas, ni manos. Gertrudis se mostrará incómoda, Claudio lo observará de reojo, como atento y desconfiado. Polonio no advertirá la situación)

CLAUDIO: Esas cosas se obtienen por concurso... pero está bien. Esta vez la ganó Lambertes!

POLONIO: Eres tan amable, señor!... Beso tus pies... ay, perdón!...

CLAUDIO: (Con incomodidad) Bueno, está bien, que se marche.

POLONIO: Lambertes, agradécele al señor.

(Lambertes se arrodilla y empieza a rezar)

POLONIO: (Señalando a Claudio) Al señor, al señor!

LAMBERTES: (Se incorpora y corre hacia Claudio, lo besa pegajosamente) Gracias, gracias!

CLAUDIO: Saquenmelo de encima!

(Gertrudis y Polonio lo separan)

POLONIO: Vamos! Dejemos comer a los reyes, que tanto lo necesitan. (yéndose) Te felicito hijo, ganastet la beca. Eres muy inteligente...

LAMBERTES: Qué beca, papi? (salen)

(Entran Hambret y Horacio. Horacio lo arrastra, Hambret está que no puede mantenerse en pìe).

CLAUDIO: Estuvimos esperándote casi toda la noche, no eres el rey...

GERTRUDIS: Bueno, seguro que le nene se distrajo componiendo.

CLAUDIO: Basura... hace basura... artistas! Catamarca necesita de gente práctica!

GERTRUDIS: Horacio, comes con nosotros?

HORACIO: No gracias, ya comí.

HAMBRET: Yo tampoco voy a comer. Prefiero tener una sesión de psicoanálisis, pero si comen bananas, guárdenme las cáscaras...

(Se adelanta y comienza a cantar un cante jondo. Horacio lo acompaña. Se van)

GERTRUDIS: Sus ojos estaban como idos... qué raro, no?

CLAUDIO: Tu hijo siempre fue un raro! Un indeciso. Le haría tan bien estudiar teatro.

GERTRUDIS: Mi pobre bebé, estaba ausente, le debe haber afectado nuestro casamiento.

CLAUDIO: Necesita un buen padre que lo guíe. No te preocupes, Gertrudis, ya le pasará. Y ahora (cariñoso) a hacer punki, punki...

GERTRUDIS: Hoy no, me duele la cabeza.

CLAUDIO: Hoy sí. (sopla como apagando velas. Apagón)

ESCENA V

Casa de Polonio y Ofelia

POLONIO: Qué tienes en la mano, hija?

OFELIA: Es un cornalito disecado.

POLONIO: Otro estúpido regalo de ese Príncipe!

OFELIA: Todo es raro en él y eso me gusta.

POLONIO: Distráete, hija. Limpia, cose, sal al jardín si te sientes encerrada.

OFELIA: Oh! Cuánta libertad de tu parte!

POLONIO: Los niños descubren libertad con libertinaje, y no quiero que el día de mañana mi hija se vaya drogando por ahí!

(Entra Lambertes con una maleta)

LAMBERTES: Vine a saludarlos, me voy para la Capital.

OFELIA: Espero que nadie te haga daño, mi chiquitín...

POLONIO: Es grande y sabe defenderse. Ganó la beca con nobles armas.

LAMBERTES: Me llevo el trencito por si me aburro.

POLONIO: Lambertes, querías decirle algo a Ofelia sobre el príncipe?

LAMBERTES: Quién, yo?

POLONIO: Sí, tu.

LAMBERTES: Ah!, sí... (saca de la manga un papel y lo lee) No me gusta, no es para ti. Tu mereces algo mejor. Lo dije bien, papi?

POLONIO: Sí, hijo. Saluda a tu hermana y ve con Dios.

LAMBERTES: (Saluda efusivo a su hermana) Chau, Ofelia (mira con temor a su padre) Chau, papá. (Antes de salir se tropieza con Hambret que entra) Ay!, perdón...

HAMBRET: Veo que te marchas, Lambertes. Te felicito por lo de la beca (No puede dejar de mirar a Ofelia)

LAMBERTES: Sí, tu tío me la otorgó. Fue muy amable. (Sale).

HAMBRET: Buen viaje amigo, que sigas tomando conocimiento.

OFELIA: Gustas un café, joven príncipe?

HAMBRET: No, gracias. Llego tarde a la sesión... luego nos vemos (Le arroja una carta. Ofelia vuela para alcanzarla. Hambret sale).

POLONIO: Qué tienes en la mano, hija?

OFELIA: Es una carta, una cartita...

POLONIO: Bien, dámela. Sabes que todo lo que aquí llega, primero lo leo yo. (Ofelia con la cabeza le dará a entender que no se la entregará. El afirmará. Música estilo cine mudo. Polonio corre a Ofelia alrededor de una mesa. Apagón)

ESCENA VI

En la calle

(Hambret y su analista caminan supuestamente por la calle. El analista también está vestido de época)

ANALISTA: Pronto voy a tener mi consultorio, pero me pareció positivo no dejar pasar el tiempo.

HAMBRET: Ví la sombra de mi padre y me contó toda la verdad.

ANALISTA: (Tomando nota) Fantasmas reflejados.

HAMBRET: Mi tío es un asesino, él mató a mi padre y le echó la culpa al locro. Lo odio, es un asesino!...

ANALISTA: Asesino va con hache?

HAMBRET: Tengo que tomar decisiones y no me atrevo, nunca estuve tan inseguro, tengo que tomar valor y enfrentarme a la situación...

ANALISTA: Hacerse cargo de su vida... bien... vamos avanzando. Qué piensa de la sombra? Asocie...

HAMBRET: Nunca me gustó ser la sombra de nadie, se que lo que compongo no es del todo creativo... me suena a que ya fue escrito alguna vez... De chico cuando me llevaban a la playa, no quería estar a la sombra, prefería broncearme. Ah! Y el tango que más odio es ese que dice: sombras, nada más...

ANALISTA: (interrumpiéndolo) Bien, por hoy es suficiente. Nos veremos, si todo marcha bien, la próxima vez en mi consultorio. (Salen. Apagón)

(Pasa el mensajero muy cansado. Tiene los pies extremadamente hinchados. Sale)

ESCENA VII

Casa de Ofelia

(Ofelia, Hambret y Polonio espiando. Ofelia está bordando y cantando una canción. Entra Hambret)

HAMBRET: Ofelia...

OFELIA: Hambret...

HAMBRET: Traje mi piano. Quiero que escuches lo último que compuse, es tan lindo... (comienza a tocar. Se escucha un tema de Alejandro Lerner. Ofelia escucha extasiada)

OFELIA: Qué loco eres... Bravo, bravo! Me encanta, es rebueno!

(Polonio ha entrado disfrazado de árbol y observa la situación. Pero estornuda y es descubierto por Hambret)

HAMBRET: (Recogiendo enojado el piano y algunas partituras) Qué va a ser bueno, es una porquería! Odio mis partituras y odio todo lo que me rodea! Rompe la carta que te di! Nunca me casaré contigo! Estoy loco, loco! No quiero volver a verte, me voy con la música a otra parte! (se va con el piano. Ofelia corre detrás de ñél. Polonio disfruta)

OFELIA: Hambret, mi príncipe, ya mandé a hacer los souvenires, no me dejes!... (entra Ofelia enojada)

OFELIA: Estabas espiando, viejo onanista! Hambret me dejó, me voy a volver loca!

(Polonio con la cabeza le dice que no. Ella, de la misma manera le dice que si, toma la enorme aguja con la que estaba bordando y , al compás de una música de cine mudo, corre a Polonio alrededor de la mesa. Apagón).

(Aparece el mensajero. Se arrastra por el piso. Está agotado y la música y la iluminación sugieren que está atravesando un desierto. Apagón)

ESCENA VIII

En el Palacio

(Claudio, Gertrudis, Polonio, Ofelia)

(Entra Gertrudis llevando a Claudio. Ella está contenta. Canta. Vienen de hacer compras. Trae bolsas y productos)

GERTRUDIS: Bien, bien... ya hicimos todas las compras... Oh! Olvidé comprar la crema para manos! (lo mira a Claudio y se siente incómoda), pero traje para la cara.

CLAUDIO: No tienes que quedar bien conmigo...

(Se escuchan gritos. Es Polonio que trae arrastrando a Ofelia. Entran. Ofelia tiene una carta en la mano)

POLONIO: Vamos, niña caprichosa, deja esa carta! (se la saca) Vuelve a casa, es una charla de gente grande.

(Ofelia sale protestando)

POLONIO: (A Gertrudis) Tu hijo se volvió loco, majestad. Se pasea por las galerías diciendo tonterías, habla de lo mal que están los jubilados, del precio de la carne. Me miró y me preguntó dónde podría comprar un poster de Rolo Puente.

GERTRUDIS: (Casi llorando, yendose. Polonio saluda al rey y la sigue) Pobrecito, mi nene! Todo por mi obsesión puesta en el ahorro, nunca le dí los gustos!

(Quda Claudio en su carro. Ahora es el actor que se siente molesto y no sabe qué hacer. Se han olvidado de llevarlo. Chista hacia bambalinas. Hace gestos con la cara para que alguien lo saque del escenario. Esta situación es observada por el Guardia, [que ha estado desde el comienzo parado en el mismo lugar y seguirá allí hasta el final]. Al ver acercarse a Ofelia y Hambret, saca a Claudio velozmente y vuelve a ocupar su puesto.)

(Entran Ofelia y Hambret)

OFELIA: Por qué no charlamos? Me voy a volver loca sin tu cariño, además... estoy esperando un niño.

HAMBRET: Si nunca hicimos el amor...

OFELIA: En una obra de teatro eso no es necesario.

HAMBRET: Te pido que no lo tengas. Basta de conflictos en mi vida! (mira fijo a Ofelia que está asusutada. Se le acerca) No te preocupes, en una obra de teatro tampoco es necesario el aborto. (Ofelia respira aliviada).

OFELIA: Pero no puede ser! Hasta hace días me decías las cosas más hermosas. Ayer mismo me dijiste que verme era como un sueño...

HAMBRET: Sí, porque te veo y me quedo dormido.

OFELIA: También me dijiste que era como la naturaleza...

HAMBRET: Por lo bruta y descuidada.

OFELIA: Hay otra mujer?

HAMBRET: No...

OFELIA: Te dí mi corazón!

HAMBRET: (Como si se lo diera) Te lo devuelvo, te puede hacer falta...

OFELIA: (Con fortaleza) Juré que nunca iba a llorar por un hombre (llora a gritos) Una promete cada cosa! ... (se maquilla nerviosamente)

HAMBRET: Odio a las mujeres. Dios les da una cara y ellas se ponen otra. Vete a un convento!

OFELIA: Ni loca! No podría maquillarme...

HAMBRET: Tengo que irme. (sale).

OFELIA: (Llora y grita) Nooo!!! . (Apagón).

(Aparece el Mensajero atado a una soga. Está en una selva. Se escuchan ruidos y una voz evoca a Tarzán)

MENSAJERO: No me hagan daño, por favor, soy un simple mensajero rumbo a París: Por favor, señor Tarzán, ayúdeme. Peace, peace... no me hagan daño... (Apagón).

ESCENA IX

En el Palacio

(Claudio y Polonio que lleva el carro)

CLAUDIO: Enviaré a Hambret a la Capital. Allí hay buenas clínicas psiquiátricas, el analista que elegí no da buenos resultados. Lo quiero casi como a un hijo, pero... cuanto más lejos, mejor. Debe irse a la Capital cuanto antes. El Borda le sentará bien, se lo comentaré a su madre. Acompañame. (van saliendo del escenario, pero antes de salir Claudio grita) Ciudado con la pendiente, idiota!!! . (Apagón. Se escucha el ruido de una fuerte caída)

ESCENA X

En un local de streepers

(Fragmento musical donde se ve la decadencia del lugar. Del ambiente de humo aparece el Analista, luego Hambret).

HAMBRET: Usted me dijo que lo iba a ver en su consultorio.

ANALISTA: La cosa fue para atrás. Tomé este trabajo como pude haber tomado cualquier otro. Tengo sólo dos pacientes y en el hospital no cobro un mango. Tiene que entender. Tengo una familia que mantener, una familia como la suya.

HAMBRET: No, como la mía, no.

ANALISTA: Hablemos de eso.

HAMBRET: No, yo no quiero hablar... Voy a matar a mi tío. Pero todavía dudo... no es fácil matar.

ANALISTA: Quizá sea más fácil que nos maten.

HAMBRET. Dudo, son excusas para no seguir con mi plan.

ANALISTA: Lo dice usted.

HAMBRET: Basta de dudas! No quiero verlo más, eso me dará seguridad.

ANALISTA: Puede que sea un despegue. Lo voy a extrañar...luche para que las cosas vuelvan a estar en su sitio.

HAMBRET: Adiós y gracias por todo. (salen)

(Apagón. Se escuchan gritos. Es Ofelia. Luz. Pasa Ofelia totalmente loca que hace bromas a un enfermero que quiere colocarle un chaleco de fuerza. Salen)

ESCENA XI

En el Palacio

(Hambret y Polonio)

HAMBRET: Ser o no ser... (Cada vez que intente decir "su monólogo" será interrumpido y nunca lo logrará).

POLONIO: Disculpe que le corte el monólogo, pero llegaron los actores.

HAMBRET: Nos van a reemplazar?

POLONIO: No, los actores que usted mandó contratar. Uno de ellos me firmó un autógrafo.

(Eentran los actores, discuten entre ellos)

HAMBRET: Qué bueno que vinieron. Se alojarán en casa de Polonio.

POLONIO: En casa no hay lugar.

HAMBRET: Siempre hay lugar para un amigo más.

POLONIO: Como usted diga, señor... (a los actores) Vengan, vamos a ver como nos arreglamos.

(Salen Polonio y los actores. Entra el mensajero repartiendo volantes)

HAMBRET: Ser o no ser... (El mensajero le da un volante a Hambret y lo interrumpe). La puta, no lo puedo decir nunca... (Sale).

MENSAJERO: Teatro, teatro, teatro con descuento (mirando al público) No se sorprendan, dejé el correo (sale).

(Suenan trompetas para que comience la representación. Claudio, Gertrudis, Polonio y Ofelia con chaleco de fuerza se acomodan. Ingresan los actores. Hacen relajación. Ofelia los escupe)

GERTRUDIS: Traje unos pletzalejs para la función. (Entra Hambret) Vení nene, sentate junto a memele.

HAMBRET: No, prefiero sentarme junto a Teté Coustarot que llegó recién. (se sienta junto a Ofelia).

GERTRUDIS (Con desprecio) Esa goy...

CLAUDIO: Esto no empìeza más...

HAMBRET: Voy a ver qué sucede... (se acerca a los actores). Observen a mi tío, vamos a ver cómo se le desfigura la cara viendo este dramón (vuelve a sentarse). Ahora sí lo voy a decir: Ser o no ser...

(La Corte aplaude. Interrumpe el monólogo de Hambret, que vuelve a quedar frustrado).

(Los actores representan, a la manera de teatro infantil mal hecho, el asesinato de un rey a manos de su hermano, utilizando rimas. Claudio, que estuvo observando atento la escena, se siente afectado y empieza a gritar).

CLAUDIO: La luz, prendan la luz!

(Conmoción general. Hambret se acerca a los actores. La Corte sale)

HAMBRET: Estuvieron divinos! La representación fue brillante!

POLONIO: Se portó en forma desubicada, Príncipe. Meó fuera del tarro, su madre está hundida en la depresión y el rey está descompuesto.

HAMBRET: Qué rey? Vino rey Charles? (se ríe) Qué locura la mía!

POLONIO: Está demente, señor. Su madre quiere verlo, suba a sus aposentos. (Salen. Apagón)

ESCENA XII

En algún lugar de Catamarca

(Claudio, Hambret y coro de ángeles)

CLAUDIO: Dios, Dios mío, ni siquiera tengo manos para rezar como se debe... (Canta)

No se puede más

No se puede más

Sostener la corrupción

Que fabricamos

No se puede más.

Aunque quiera ser honrado

Ya está todo diseñado

Cubierto de mal.

Todo el mundo nos observa

Y ya hay libros editados...

No se puede más

No se puede más

No se puede más...

(En el segundo nivel aparece el coro de ángeles y canta)

Todas las personas pueden mejorar

Hasta los malvados pueden hoy cambiar

Si eso querés y lo deseas...

Vamos Claudio, vamos

Hay que claudicar

El arrepentimiento es tu oportunidad...

CLAUDIO: No quiero oir! Es tarde ya!

(Hambret observa a su tío)

HAMBRET: Con qué placer lo destrozaría... pero no es el momento, no me gustaría que su alma se me escurra entre los dedos y vaya al cielo. Voy a pillarlo en otro momento. Sí, dije piyarlo, porque además de pescarlo, voy a piyarlo. Vamos Hambretcito, no te tientes... sube a ver a tu madrecita incestuosa, deja lo más desagradable para el final... puede ser un buen efecto...

(Hambret hace como si apagara una vela. Apagón)

ESCENA XIII

En el aposento de Gertrudis

(Gertrudis y Polonio)

POLONIO: Pero, mi reina, no sería una mala inversión...

GERTRUDIS: No, Polonio, siempre que le hago caso a usted nos va para el tujez.

(Se escucha a Hambret que viene cantanto Balada para un loco)

GERTRUDIS: Escondete, ya lo oigo llegar!

POLONIO: Tengo miedo por usted. Hambret ya no es un ser social, me voy a esconder detrás de la cortina.

(Entra un actor con una cortina. Polonio se esconde detrás de ella. Entra Hambret. En la habitación hay un televisor)

GERTRUDIS: Niño mal educado! Has ofendido a tu papá nuevo!

HAMBRET: (Violento) Tu has ofendido a mi padre! Eres la reina y qué reina! La esposa del hermano de tu marido... y después a uno le dicen en la televisión que lo importante es la familia!

GERTRUDIS: Llamaré a los guardias! Llamaré a los guardias!

HAMBRET: No te irás hasta que mi espejo muestre el fondo de tu ser!

GERTRUDIS: Soy abominable! Pero quiero decirte que me casé con tu tío porque había una promoción de una casa de sepelios que si se hacía velorio y casamiento a la vez, era mucho más económico.

HAMBRET: (ve la cortina que se mueve) Qué es lo que tiene esa cortina?

GERTRUDIS: Nada, no es nada. Hay mucho viento...

HAMBRET: Está deshilachada. Voy a darle una puntadita (saca una gran aguja y se la clava a Polonio a través de la cortina. Polonio cae muerto) Pensé que era el rey. Viejo buchón! Qué muerte más ridícula!

GERTRUDIS: Otra desgracia más! En esta casa va a haber que hechar un poco de ruda.

HAMBRET: Tan grave es esto como matar a su hermano y casarse con su esposa.

GERTRUDIS: Matar a su hermano? Pero si Polonio no era tu hermano...

HAMBRET: Me refiero al rey y a su hermano. Tu cama, mamita, está llena de sangre.

GERTRUDIS: Tus palabras son como puñales. No quiero escucharte más! (Gertrudis enciende el televisor. Se escucha primero la voz de Lita de Lázari y luego la voz de la Sombra. Sólo Hambret la escucha y queda como hechizado).

SOMBRA: Hambret, hijo mío, no trates mal a mamá, ella no es mala. Y retira el cuerpo de Polonio de la habitación, no queda bien. Adios, hijo. Bye bye, my baby, bye, bye.

GERTRUDIS: Qué pasa? Estás loco, hijito? Nunca te gustó el programa de Lita de Lázari...

HAMBRET: Era papá... No te vayas... Perdóname, madre. Estuve un tanto violento. Arrepiéntete del pasado.

GERTRUDIS: Me arrepiento de haber puesto el dinero a plazo fijo y de haber puesto el dinero de la venta del otro castillo en el Banco Patricios.

HAMBRET: No me refería a eso.

GERTRUDIS: Al casamiento?

HAMBRET: Sí, a esa boda repugnante.

GERTRUDIS: No hubo chizitos ni palitos. Se a lo que te refieres.

HAMBRET: Piensa en un futuro distinto para el país de Catamarca. En un futuro justo, mamá.

GERTRUDIS: Me partes el corazón!

HAMBRET: Quédate con la mejor parte y tira la otra a la basura.

GERTRUDIS: De chiquito siempre te ví como a un líder

HAMBRET: Voy a llevarme a Polonio

GERTRUDIS: Si, nunca me gustaron los muertos en la habitación. Ese es mi nene. Y tiene valor... (pensativa) Qué valor tendrá mi nene? (Apagón)

ESCENA XIV

En otro lugar del Palacio

(Hambret, Claudio y un guardia)

CLAUDIO: Hambret! Sabes dónde fue Polonio?

HAMBRET: Para esta altura del año siempre va a las Termas de Río Hondo.

CLAUDIO: Vamos, habla!

HAMBRET: Está con los gusanitos... y son de lindos los gusanitos.

CLAUDIO: Donde está Polonio?

HAMBRET: A veces se acuesta en la escalera. Le hace bien a su columna

CLAUDIO: Debes irte lejos, lejos de aquí. Eres una lacra para la sociedad. Irás a la Capital. Allá hay buenos psiquiatras.

HAMBRET: Qué bueno es el tío! Se preocupa por mi salud. Quiere que le traiga algo de la Capital? Algo que favorezca sus aspiraciones?

CLAUDIO: Fuera de mi vista!

(Hambret sale)

CLAUDIO: Acusarme a mí de drogadicto! Yo, que hice tantas campañas contra la droga. La droga es un viaje de ida... no me bajen!!! (sale con su carrito a toda velocidad)

(Entra Ofelia)

OFELIA: Me gusta ser mujer... me gusta ser mujer... Hoy espero amar muchos repollos. Soy joven! Soy joven! Visualizo que tengo siete años...

(Entran Gertrudis y Horacio)

OFELIA: Ustedes deben ser los primeros invitados (mirando a Horacio) el doctor... cómo era su nombre? Y esta actriz... te gusta ser mujer? No importa. Lo importante es que te sientas joven (mirando a Gertrudis). (sigue hablando en idioma guaraní)

GERTRUDIS: Está totalmente mishiguene...

OFELIA: Sí, el secreto está en la meditación. Corran! Corran! Un esfuercito más. Lo que más cuesta trabajar son los abdominales. Corran! Corran! (obliga a todos a correr por el escenario. Gertrudis y Horacio, aterrorizados hacen aerobics. Entra Claudio y observa la escena).

CLAUDIO: Horacio ve con ella, cuídala.

(Horacio que sigue aterrorizado se acerca con cautela)

OFELIA: (Gritando) No!! Todavía no. Si yo no estoy operada, soy pura meditación. Ahora soy un bebé. Mamáaaa...

CLAUDIO: Las desgracias siguen golpeando nuestro país de Catamarca. Tu hijo debe estar ahora en la Capital, en el Borda lo tratarán bien. Los remedios yo mismo se los hice preparar.

(Entrta el mensajero)

MENSAJERO: Cartas, cartas...

CLAUDIO: Cómo, no habías dejado de ser mensajero?

MENSAJERO: Sí, pero tuve que volver al correo, el volanteo no me convenía, pero ahora hago distancias cortas. Una carta para usted. (Se la pone a Claudio en la boca, la carta...aclaro) y otra para la reina. (A Claudio) Firme acá... uy, perdón, Reina! Firme usted. (A la reina) Malas noticias.

(Gertrudis lee la carta y se conmueve. Se acerca al público y cuando va a comenzar a hablar entra Lambertes gritando)

LAMBERTES: Malditos! Mi papá, qué le hicieron a mi papá?Rey, dónde está el príncipe? Quiero asesinarlo!

CLAUDIO: Todo a su debido tiempo.

LAMBERTES: Mi papá muerto y mi hermana, loca! (Grita y sale corriendo).

(Gertrudis se adelanta mientras aparece el mensajero y arma el cementerio)

GERTRUDIS: Hoy por la tarde la bella se acercó al río y creyendo que estaba ante el príncipe Hambret, abrazó a un yacaré. Sus últimas palabras fueron: (texto en guaraní) Y se ahogó... No somos nada, no somos nada. (sale llevándose a Claudio)

(Una vez que termina de armar el Cementerio, queda el Mensajero y entra Horacio)

MENSAJERO: Señor Horacio, una carta para usted.

HORACIO: Osric, qué amable! Dónde firmo?

MENSAJERO: Por aquí. Señor Horacio, por qué no hace algo para que me den un puesto dentro del Palacio? Soy perito mercantil y soy ideal para pequeños papeles, aunque sea de lavacopas.

HORACIO: Ay! Osric, Osric... es mejor estar afuera que adentro, Osric. El que no está loco, se vuelve loco, aunque esté sólo en palacio un poco... No te molesta que me haya convertido en lagarto? (El mensajero huye despavorido). (Horacio comienza a leer la carta. Aparece Hambret).

HAMBRET: Querido Horacio: mi tío, mejor dicho la rata de mi tío, me envió lejos para matarme. No soy tonto. Gilmester y Rosencrat, disculpa si está mal escrito, me acompañaron hacia el transporte que me llevaría a la Capital. Como nunca soporté a los alcahuetes, los asesiné. Si hubieras visto sus caras cuando encendí los cartuchos de dinamita que ellos pensaron que eran habanos cubanos, explotaron de emoción! Estuve en el bosque camuflado de abedul. Pero ahora estoy muy cerca de ti, más bien, al lado.

HORACIO: Qué bueno que estés bien!

HAMBRET: Listo para la última batalla!

(El mensajero, que ahora tiene la ropa de sepulturero comienza a cantar. Horacio y Hambret lo miran y se acercan)

MENSAJERO: (Canta) Me contaron, que bajo la tierra existe un mundo distinto con gente que nunca vió el sol... (Es interrumpido por Hambret y Horacio que ingresan)

HAMBRET: Buenas noches, Yorik.

MENSAJERO: No soy Yorik señor. Soy el mensajero y también el chocolatinero.

HORACIO: Otro trabajo nuevo!

MENSAJERO: Así se empieza, con pequeños papeles.

HAMBRET: Qué hombre ha muerto?

MENSAJERO: No se trata de un hombre, joven Hambret.

HAMBRET: Una mujer...

MENSAJERO: Una que alguna vez fue mujer...

HORACIO: Qué linda calavera!

MENSAJERO: La llevo para hacer un velador.

HAMBRET: Quién fue el que la perdió?

MENSAJERO: Es la cabeza de Alvar Nuñez Cabeza de Vaca.

HAMBRET: Qué increíble! Yo leí todas sus aventuras! Quiénes son los que se acercan?

MENSAJERO: Si quieren divertirse, hoy hay un muerto!

(Se acerca el cortejo fúnebre, trasladan a Ofelia, que en realidad es un yacaré del cuya bocaza asoma un brazo de Ofelia. Todos tararean No llores por mí, Argentina)

HAMBRET: (grita) Ofelia!!!

LAMBERTES: (a Hambret) Maldito! Voy a asesinarte, me cagaste la familia!

(Hambret y Lambertes se van a las manos)

CLAUDIO: Sepárenlos! No es el lugar indicado para que se peleen. Yo nunca le levanté la mano a nadie!

(Todos se ríen a carcajadas. Claudio los mira con furia)

HAMBRET: Yo la quería!

HORACIO: Es cierto, Lambertes.

CLAUDIO: (en voz baja a Lambertes) Ya habrá oportunidad de matarlo. Pero eso merece más suspenso. Todos al palacio! Aquí no ha pasado nada!

(Se retiran. Sólo queda el mensajero con el cuerpo del yacaré-Ofelia)

MENSAJERO: Hey!... y el responso? No se vayan!...Siempre tengo yo que cargar con el muerto (mira el cadáver entusiasmado) Bueno, bueno... por fin solos (lanza una carcajada morbosa. Apagón).

ESCENA XV

En el Palacio

(Claudio y Lambertes)

CLAUDIO: He recorrido tu historia clínica y me he enterado de que eres un genial jugador de paddle.

LAMBERTES: Sí, tengo muchas medallas.

CLAUDIO: Haremos que tu destreza sea elogiada. Organizaremos un partido entre tú y Hambret. El, siendo confiado, no examinará las paletas ni las pelotas. Con un solo saque vengarás a tu padre.

LAMBERTES: Envenenaré las pelotitas y ninguna medicina lo salvará de la muerte!

CLAUDIO: Y si esto fallase... veamos qué se me ocurre... cuando en la acalorada acción él pida de beber, yo le daré un vinito envenenado.

LAMBERTES: Pero Hambret no toma alcohol, mi rey...

CLAUDIO: Entonces le daremos leche envenenada.

LAMBERTES: Viva, viva! (Festeja. Claudio lo mira con desprecio y Lambertes se pone serio. Apagón).

ESCENA XVI

En el Palacio

(Hambret, Horacio, el Mensajero, Gertrudis, Claudio y Lambertes)

(Entran Hambret y Horacio)

HAMBRET: Ay! Horacio, no quería maltratar a Lambertes...

HORACIO: Bueno, no es nada, ya va a pasar.

(Entra el mensajero)

MENSAJERO: Traigo un mensaje del Rey... no me digan nada, sí, soy yo. Su majestad dice que hay una apuesta sobre su cabeza. Lambertes es muiy hábil con los deportes, tiene muchos premios y una prensa excelente.

HAMBRET: Cuál es su arma?

MENSAJERO: Paleta de padl.

HAMBRET: Qué?

MENSAJERO: Paleta de paddle.

HAMBRET: Y si digo que no?

MENSAJERO: Nos cagaría el final.

HAMBRET: Está bien, lo enfrentaré.

HORACIO: Perderéis, mi señor!

HAMBRET: No creo, he practicado mucho este último tiempo.

HORACIO: Las trompetas anunciarán el enfrentamiento! (Inmediatamente suenan las trompetas. Los actores se miran sin entender)

HAMBRET: Qué rápido! Hubiera hecho falta una escena intermedia!

(Salen corriendo. Música e ingreso de la corte. Hambret y Lambertes ingresan con sus paletas)

CLAUDIO: Mucha suerte, Lambertes. Mucha suerte, Hambret. Hubiese querido darles un apretón de manos.

HAMBRET: No soy malo, Lambertes. Fue mi locura la que hizo todo el quilombo.

GERTRUDIS: (a Hambret) Nene! Por qué no te pusiste las botas viejas? Esas son para salir!

CLAUDIO: Que haga su entrada el árbitro!

(Entra el mensajero vestido de árbitro de fútbol)

TODOS: Al ver al mensajero: Uuuh!!!

CLAUDIO: Poned los jarros de vino sobre la mesa. La leche es para Hambret que no bebe alcohol. El rey brinda por Hambret! Todos brindamos por Hambret!

(Redoble que anuncia el comienzo del juego. Hambret y Lambertes estarán congelados en una posición de juego. Se escucha el ruido de las pelotas al ser pegadas por las paletas. Toda la corte girará las cabezas hacia ambos lados y al mismo tiempo como siguiendo el juego)

GERTRUDIS: Nene, querés tomar un poquito de leche?

HAMBRET: Prefiero terminar el asalto, primero.

GERTRUDIS: Estás chivando mucho... mirá cómo la toma mámele...

CLAUDIO: (desesperado) No, la leche no!

GERTRUDIS: (mirando a Claudio sin entender) Si está riquísima! Qué rica!... aunque tengo un poquito revuelto el estómago... por qué no miran el vencimiento en el sachecito...?.(se va cayendo. Horacio la sostiene. Mientras Lambertes saca unas pelotas blancas y con la mano se las arroja al cuerpo de Hambret. Este, indignado, las recoge y las arroja a su vez al cuerpo de Lambertes) Como dicen los chicos... esta leche es... es un veneno (muere).

HORACIO: (dejando el cuerpo en el piso) Traición! Cierren todas las puertas!

LAMBERTES: Qué puertas? Ay! Qué boludez lo de las pelotitas envenenadas (comienza aretorcerse y cae agonizante) (Desde el piso le habla a Hambret) La idea fue de Claudio...

HAMBRET: Llegó el momento de la despedida, rata inmunda... (mientras habla le da pelotazos) se acabó la corrupción, la soberbia, se acabaron los ultrajes...

CLAUDIO: Todavía puedo destruirte psicologicamente, Hambret.

HAMBRET: No te temo. Un hombre que sabe que la muerte de le acerca, no teme a nada.

CLAUDIO: Ah, no? Los reyes magos, querido Hambret... son los padres!!!

TODOS. Incluso los moribundos: Nooo!!!

CLAUDIO: El año pasado el que trajo los regalos vestido de Papá Noel... era Polonio!!!

TODOS: Incluso los moribundos: Nooo!!!

HAMBRET. Nooo... Polonio, no... Y todas mis cartitas?

GERTRUDIS: (Incorporándose) Lo de la semillita, no se lo digas...

CLAUDIO: Tu no estabas muerta?

GERTRUDIS: (enojada) Yo me muero cuando quiero (cae).

CLAUDIO. No solamente mataste a Polonio, sino también la ilusión de todos los niños de Catamarca. No habrá otro Papá Noel!

HAMBRET: (Ya está tambaleante y con dolores en el estómago. Camina con dificultad. Es sostenido por Horacio) Alguien se disfrazará... Podría sin ningún drama mandarte a la Capital, la humedad terminaría de erosionar tu cuerpo. Pero prefiero hacer una cosa más entera...

CLAUDIO: No digas la palabra entero!

HAMBRET: (se le acerca) El nuevo gobierno no va a gastar un solo centavo en trasladar... basura! (le clava un puñal en la cabeza).

HORACIO: (mirando al público) Qué desagradable!

(Lambertes desde su lugar llama a Hambret)

LAMBERTES: Perdonemonos mutuamente, joven Hambret. Hagamos de cuenta de que nada malo pasó entre nosotros.

HAMBRET: Lambertito, al cielo te sigo! (camina hacia Horacio) Los voy a echar de menos...

HORACIO: Adiós, príncipe. Fuiste un buen amigo y me gustaba tu música... qué más decir en estos casos?

MENSAJERO: (había estado observando escondido y temeroso toda la escena) A la mañana entro al correo, si quiere dejarme alguna cartita...

(Horacio lo espanta)

HAMBRET: El veneno está haciendo lo suyo...

HORACIO: Y si vamos a algún centro de desintoxicación?

MENSAJERO: Si se salvara podríamos hacer "Hambret, vuelve"...

HAMBRET: Deja todo como está. (se desploma. A Horacio, mostrándole la corona caída) Ahí tienes el poder! La corona de Catamarca es tuya!

HORACIO: Yo no se gobernar.

HAMBRET: Acaso hay alguien en el mundo que sepa hacerlo?

HORACIO: Llevate a la tumba tu corona. El pueblo gobernará.

HAMBRET: Ser o no ser...

HORACIO: Príncipe, creo que no está en condiciones de decir el monólogo... se está... en fin... muriendo...

HAMBRET: Entonces, querido Horacio, guárdate mi piano y mis partituras... El resto es silencio... (muere)

(Se escucha una música)

HORACIO: Silencio, dijo!... Buenas noches, dulce príncipe, que con tu muerte empiece aquí una nueva vida. Que bandadas de ángeles canten tu reposo. (lo besa en la frente y se congela el cuadro) (Telón).

FIN

Nota: El MENSAJERO, será el acomodador que despida al público.


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