Reportaje a Ignacio
Apolo
Por Javier
Acuña (11- dic -2000)
¿Qué opina sobre el panorama del teatro
actual?
Esta es una pregunta un poco inabarcable.
Teatro "actual" ya es bastante complicado, porque requiere
definir la categoría de actualidad. Teatro de dónde. Qué
teatro. Etc. Sólo en Buenos Aires la actividad teatral ya es
tan múltiple que habría que ir defeniendo focos de atención
para hablar con cierto criterio de algo.
¿Qué
significa hacer teatro independiente?
Históricamente,
se llamó teatro "independiente" en Buenos Aires a aquel que no
era producido en o para el sistema comercial, cuando ese
teatro "comercial" formaba en la práctica un sistema claro y
vigente. Creo que hablar de teatro independiente sirve para
ubicar esa diferencia histórica, desde el siglo diecinueve
quizás, hasta la década del 60 ó 70, no más. Es, me parece,
una categoría de la historia del teatro, para historiadores.
No podría decir si tiene una función actual.
¿Cuál
es la diferencia entre teatro independiente, underground y
off?
Underground y off son categorías históricamente
más cercanas, aplicadas sobre todo a partir de los '80. Fueron
tomadas de las distinciones que sirven (o sirvieron) para
producir definiciones en la producción de capitales teatrales
como New York o Londres: "off-Broadway", es decir, algo así
como "teatro no comercial en New York". Underground= "teatro
en sótano", algo así como "teatro en salas no teatrales, o
teatro en salas no comerciales ni oficiales". Pero no se puede
hilar muy fino aquí con esas categorías tampoco. Simplemente
tomemos en cuenta un ejemplo: New York no tiene teatros
"oficiales", es decir, no hay allí algo que pueda asimilarse
al Teatro San Martín o al Alvear. El valor local y turístico
de las producciones de Broadway, por lo demás, no sé si tiene
un correlato local. Creo que el teatro en Buenos Aires es, por
lo menos MUY diferente.
¿Está relacionado con las
posibilidades económicas o de producción, es una decisión
ideológica o una elección con respecto al circuito de
distribución?
Supongo que son distinciones que pueden
leerse tomando en cuenta esas y otras claves, pero hay
cuestiones que siguen en pie. Las posibilidades económicas o
de producción son reales, pero no definen toda la cuestión de
los movimientos de las estéticas y artistas que en concreto
producen teatro. Un autor, un director, un grupo que ha
trabajado en salas de determinado circuito puede acceder con
un mismo tipo de obra y estética a otras posibilidades de
producción: puede hacer una obra en una oficial o comercial, o
conseguir una producción oficial o internacional para hacer
una puesta en una sala "alternativa". La decisión ideológica
importa también, obra por obra, porque los mecanismos de
producción comerciales o estatales imprimen modos de
realización que condicionan el producto estético, como también
los mecanismos de producción no comerciales o no estatales
imprimen sus condicionamientos. El circuito de distribución,
finalmente, imprime distintos objetivos y accesos a distintos
públicos. Pero es muy amplio y móvil: un mismo actor, o
director o autor puede hacer una obra en una biblioteca
municipal, en una sala oficial, en un teatro comercial, en un
centro cultural, en una sala alternativa o de circuito
"interno", en un festival internacional. Coexisten distintos
objetivos, públicos y decisiones parciales.
¿Estar
en la periferia condiciona la producción textual, la
beneficia?
Estar en la periferia condiciona la
producción textual: un lugar en la periferia del teatro de
Buenos Aires (que tiene varias periferias y varios centros),
una ciudad en la periferia del mundo, que también tiene varias
periferias y varios centros, es determinante. Pero sobre todo
porque no hay UN centro exclusivo que defina UNA periferia en
relación con él. Qué se va escribiendo y cómo se va
escribiendo está condicionado tanto por esas coordenadas como
por el sentido que esas periferias y centros van tomando y los
movimientos que se producen. Un texto puede ser producido
desde las condiciones de una periferia de cierto sentido
(económica, por ejemplo) y desplazarse hacia centros no
periféricos de prestigio (traducciones, publicaciones o
estrenos internacionales). Los movimientos son múltiples,
porque las variables de centro-periferia también lo son. Si
esto beneficia o no a la producción textual... Sí. Yo creo que
la benefició mucho durante el resurgimiento de la figura del
dramaturgo en la década pasada, porque le dio a la dramaturgia
una creciente multiplicidad y a la producción teatral (de
Buenos Aires al menos) características mucho más de "rizoma"
que de sistema de oposiciones cerrado.
¿Qué opina de
los directores actuales?
Una vez más, la categoría de
"actual" dificulta las cosas. Tenemos muy buenos directores;
muy buenos, interesantes, múltiples. Trazar identidades y
distinciones es una tarea intensa. Puede hacerse, claro, pero
hay que definir varias cosas.
¿Con respecto a la
dramaturgia actual cree que hay búsquedas y puntos en
común?
La dramaturgia "actual", en cambio, no es tan
problemática como categoría en su forma "exterior". Se la
intuye como algo más o menos específico porque esa
denominación tuvo una fuerte instalación como cosa "nueva" en
la década pasada. Tuvo, y aún sigue teniendo (aunque no sé por
cuánto tiempo más), coordenadas generacionales y estéticas.
Tuvo y sigue teniendo búsquedas y puntos en común, porque
surgió en un momento histórico (para el teatro) bastante
puntual y convergente: la reinstalación del dramaturgo, desde
un lugar especial, en la producción teatral. Hay muchas cosas
en eso, creo. Enumero algunas: el quiebre de la oposición
rígida director/autor, el trabajo sobre el lenguaje literario
en la escena, la explosión/inclusión de multiplicidades
estéticas, la puesta en vértigo de criterios centro/periferia,
etc.
¿Hay actores como referentes?
No sé,
creo que no. Creo que no hay dramaturgos, directores o actores
como referentes, porque este teatro extingue bastante las
diferencias de esos "lugares" en sus
producciones.
¿Hay lugar para la dramaturgia actual
en el ámbito oficial, interesa llegara a ocupar esos
espacios?
La dramaturgia "actual" en su sentido más
restringido tiene algunos hitos fundantes a mediados de los
'90, justamente en la exclusión producida por los teatros
oficiales. A partir de esa exclusión, y rápidamente definida
como dramaturgia "actual", ocurrió un intermitente tránsito
hacia adentro y una gran expansión hacia afuera. El prestigio
que obtuvieron esas dramaturgias proviene más que nada de
excelentes obras hechas fuera de los teatros oficiales. Luego,
con políticas diversas, se produjeron cruces de diverso signo:
las coproducciones (oficiales, en circuitos no oficiales), por
ejemplo, son y han sido un sistema de apoyo muy productivo
para estas dramaturgias, pero muy diferentes a la carga de la
asimilación directa que las producciones dentro de las salas
oficiales pueden tener. El interés por ocupar esos espacios
existe, por supuesto: este tipo de teatro no puede sostenerse
comercialmente en este país; el presupuesto de los teatros
oficiales es estatal, con lo que eso implica; los medios de
producción del ámbito estatal son prácticamente inaccesibles
fuera de él, etc., etc.
¿Cuál es el espectador ideal
para el cual trabaja?
Cada obra lo formula a partir de
sí misma. Depende del texto, del circuito para el que se lo
genera, del tipo de producción, etc.
¿Cómo es el
trabajo con el director de su obra?
Depende de la obra,
casi en las mismas condiciones anteriores. Trabajé al lado del
director, incluso terminando un texto con él, muy gratamente;
trabajé entregándole directamente textos a una de las
directoras con las que sentí mayor afinidad estética y
confianza; autoricé puestas de obras mías en otros lados;
dirigí yo mismo; hice adaptaciones de textos por pedido;
experimenté en co-dirección con artistas no-teatrales, etc. En
mi próximo proyecto, en primera instancia, trabajo con una
actriz sin definir el lugar de la dirección hasta que sintamos
que haga falta.