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El pozo |
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El pozo que me iluminó la muertePersonajes:
Cuando la gente entra a la sala, hay ruidos de autos, ruidos de calle, voces de fondo, diálogos sordos de gente que se trata con indiferencia. Saludos formales que habitualmente se escuchan en todos los ámbitos. comentarios maliciosos sobre alguien que pasa cuando un momento antes se lo saludó amablemente. esto está en un volumen muy bajo. a veces se percibe lo que dicen y a veces es como un fondo constante donde no se entiende muy bien el significado de las palabras. El escenario, dividido en dos partes por un andamio. Dos partes: de la parrilla a la mitad y desde la mitad al piso. Sujetada por el andamio, una plancha del mismo tamaño que la superficie del piso del escenario pero en la mitad del escenario. Sobre esa plancha de madera: pasto, tierra, baldosas. (una calle en mal estado) En la parte inferior, debajo de lo que representa el piso: el pozo. El espacio está atravesado por una diagonal con un enrejado cilíndrico (como si fuese un cesto de basket gigante que llega hasta 1 metro del piso) Hay penumbra excepto por un haz de luz que coincide con el enrejado y llega al piso del escenario. En el piso: tierra, pasto, piedras y algún bicho (tortuga o algún reptil pequeño) (esto representa el mundo subterráneo debajo de la calle) En el pozo, A proscenio, a la izquierda del espectador, (parte inferior de la división) la negra está sentada, inmovil, con la mirada perdida a lo lejos. La negra está vestida de manera sencilla: una pollera por la rodilla, remera, pullover y unos zapatitos taco bajo. Cuando el público terminó de entrar, la luz baja completamente y sube el volumen del off. Ruidos de calle: autos. bocinas, murmullos. Un peatón EN OFF ¡Te voy a denunciar!! ¡¡¡Ya te anoté el número!!! ¡¡¡Delincuente!!! ¡¡Criminal!!! Se escucha una frenada bestial. Una acelerada. Bocinazos. Una mujer en off ¿No ves que llevo una criatura!!! ¡¡¡Asesino!!! Otra mujer en off ¡¡Cómo exagera la gente, che!! Un marido en off ¡¡Y bueno, pobre infeliz!! ¡Casi se cae, ¿qué querés? Viajar en colectivo a esta hora, es la muerte. Mirá si te toca vivir en un barrio como este. Se empieza a escuchar la sirena de una ambulancia que avanza y no le dan paso. El taxista en off ¿Quiere que me tire encima? No puedo ir más rápido. No ve que hago todo lo posible. Pasajera en off Si tomo un taxi es porque estoy apurada. ¿Qué le parece? La plata no se la regalan a nadie. ¿O se cree que sólo usted trabaja? Taxista La llevo por donde se puede ir. No puedo volar. Aumenta la sirena. se acerca sonando por el megáfono con voz ahogada. Ambulancia en off ¡Abran paso! ¡Abran paso! Pasajera en off ¡Justo ahora una ambulancia! ¿No te digo? Yo estoy jodida. Literalmente estoy jodida. Ambulancia en off (Por el megáfono) ¡Abran paso!!! Suena la sirena. Colectivero en off (A los gritos) ¿Te vas a correr o querés que me baje y te reviente? Los ruidos y voces van bajando pero el grado de violencia es muy fuerte. Se prende una luz sobre la narradora que está a proscenio izquierda, de pie, junto a la mujer que sigue sentada inmóvil con la vista perdida en la lejanía o hacia su interior. Narradora ¿Por qué el hombre tendrá tanto miedo a la muerte si vive de esta manera, no? De fondo se siguen escuchando las voces en un sin fin contínuo con algún exabrupto ocasional. Narradora Vivimos sepultados, pero la idea de la sepultura: nos aterra. Nos olvidamos de la Naturaleza. Nos olvidamos de la amistad. Nos olvidamos del sol, la luna y las estrellas. Nos olvidamos de la belleza del cuerpo humano. Nuestras manos se olvidaron de hacer caricias. Las palabras hermosas se nos alejaron de los oídos y mucho más de nuestra propia boca. Ya no sabemos saludarnos y decir "te quiero mucho" ya no forma parte de nuestro diccionario. Nuestros labios se deforman con palabrotas que lanzamos al viento, sin pensar lo que pueden provocar al aterrizar en el otro. La poesía se nos escabulló de las manos. Ya no sabemos lo que es apretar un cuerpo en un saludo y si alguien lo hace hasta nos avergonzamos y no sabemos dónde meter las manos por la incomodidad que nos provoca. Nos olvidamos de la vida misma, ¿no? La vida.... ese fluir maravilloso... En un exabrupto, sobresale un grito de alguien en la calle. Camionero en off ¡No tengo todo el día!!! ¡¡¡Corréte, negro hijo de...!!!! (Y baja el off antes de que se escuche el insulto) las voces, bocinas y ruidos de autos quedan de fondo. Narradora ...esa gracia infinita que se nos ofreció quién sabe por qué... Taxista en off ¡¡¡Te creés que la calle es tuya la con.... !!! (Y baja el off sin que se escuche la puteada) Narradora ... se transforma en lo más deshumano que se pueda imaginar. Nos convertimos en eternos prisioneros. (Pausa) Sí, yo también formé parte de ese carrusel ensordecedor. Y estaba prisionera. Llena de gases tóxicos, rellena de humo, y mucho más rellena de noticias más tóxicas que me perforaban el cerebro... y el corazón. Y lo peor de todo: sin que yo lo notara. Conviviendo con heces de cucarachas amenazando todo lo que comía. Con el tedio de una violencia implacable que no conoce feriados ni fines de semana. Y lo peor de todo: sin que yo lo notara. Camionero en off ¡¡¡Dale!!! ¡¡¡¡Dale!!! ¿Estás en la luna? ¿Qué estás esperando? (Se escucha un bocinazo continuo) ¿Por qué manejan las minas la p....(y baja el volumen) Narradora Yo vivía ahí. Yo era uno de esos prisioneros de la vida. Indigestada de noticieros, empobrecida de palabras, bestializada por mis propias ambiciones. Descalcificada, desmineralizada. Sin fuerza, sin entereza pero envasada al vacío. Cero de aceite, cero materia grasa, cero colesterol. Pasteurizada y esterilizada al recontra vacío pero sin amor. ¡¡Esquelética!! Desnutrida de esos besos verdaderos que te calientan la sangre y te llenan la boca de energía viva. Y lo peor de todo: sin que yo lo notara. Aumenta otra sirena de ambulancia, suben los bocinazos. Anciana en off (A los gritos) ¡¡Me robó la cartera!!! ¡¡¡Me robó la cartera!!! ¡Auxilio!!!! ¡¡Auxilio!!! Era para todo el mes. ¿Qué voy a hacer? ¿Qué voy a hacer? Pasajera en off ¡Ay, señora, no exagere!! ¡Serenesé, por favor!!!! Narradora Huérfana de humildad y vanagloriándome pomposamente de mi encubierta superficialidad. De mis tarjetas de crédito, mi correo electrónico, de mi portero eléctrico con visor, mis inseparables y solitarios amigos gays, mi aburridísimo perro... también... gay y desde luego... orgullosa de mi inseparable, divertido, microscópico, infaltable, inútil y por supuesto carísimo objeto sagrado del arte posmoderno: el celular. Desbordada de lastimosas vanidades, de apetencias pretensiosas, sin esperanza y muchas deudas. Y lo peor de todo: sin que yo lo notara. Mirando hacia arriba, siempre arriba pero sin registrar el cielo en mi ambición. Y por supuesto nunca mirando hacia abajo. ¿Para qué? ¡Ni pensarlo! Eso es para los perdedores. ¡Ni imaginarlo! ¡Ni siquiera intuirlo! Arriba, sólo arriba. ¡La mirada siempre al frente! Abajo es para otros. No para mí. En ese momento desaparece la narradora. Lucrecia (De pronto se escucha un grito y Lucrecia aparece caminando por el pozo, vestida con un trajecito color gris perla, tacos aguja, maletín y celular en mano) ¡¡¡Ahhhh!!! ¿Juancho? ¿Juancho me oís? (Mira alrededor, histérica) ¿Juancho, dónde estoy? La narradora aparece en la plataforma de arriba y mientras habla, mira a Lucrecia con la cabeza y la mirada inclinada hacia el piso. Narradora (Mirándose) ¡¡¡Esa era yo!!! Me había caído en un pozo de cuatro, cinco qué se yo cuántos metros de profundidad y ni siquiera lo podía registrar. Lucrecia (Al celular) Sí, Juancho, estoy bien. Estoy bien narradora Me dolía todo pero todavía no podía reaccionar. ¿Cuándo me iba a dar cuenta de lo que me pasaba? Lucrecia No sé . No sé dónde estoy porque no veo un carajo. ¡¡¡No, no, no!!! No sé qué pasa. Pero no importa. ¡Dale, pasáme esas cifras!!! Hay un curro ahí, mirá. Te dije que a ese pendejo quiero echarlo. ¡Dale, pasámelas, dale!!! (Se toca la pantorrilla, se arregla el pelo, mira un poco alrededor sin registrar a La Negra, sentada en el ángulo) ¿Che, dónde estoy? La luz de la narradora va desapareciendo y se empieza a iluminar lentamente el sector donde está sentada la negra que permanece inmóvil. Narradora Vivía tan metida en mí misma.... tan sola. Tan huérfana de vida, tan al límite que ya le había perdido el rastro a la vida. Sin tiempo de pensar en mis propias imbecilidades. Aunque sea para decir: ¡qué imbécil que soy! Ni siquiera eso. Enroscada conmigo misma sin diferenciar la vida y la muerte. (Desaparece la luz completamente y sale) Lucrecia ¡Che, Juancho!!! ¡Vení a buscarme porque esto se está poniendo feo, che! (Pausa) No sé. Te digo que no sé. ¿Venís? ¿Holá? ¿Me estás escuchando? ¿Se corta? ¿Me oís, Juanchi? Estoy en ... no sé recién estaba en.... no sé iba a Lugano en un taxi. A la reunión de consorcio pero me bajé del taxi porque caminando llegaba más rápido. ¡Un curro los taxistas! Se creen que la plata sólo les cuesta a ellos. Me bajé y no le pagué. (Pausa) ¿Qué le voy a pagar? ¿No te parece? ¿Hice bien, no? ¿Hice mal? Bueno, no me jodas con moralinas, che. Vení a buscarme. Porque me estoy poniendo nerviosa. Tengo hambre. No comí nada desde anoche. ¿Qué hora es? ¿Las cinco? ¿No está muy oscuro para las cinco, che? ¿Juancho? ¿Me oís? ¡Este teléfono!!! ¡Vamos!!! ¡¡¡Vamos!!! ¿Me oís? (Busca desesperada en la cartera) No me digas que no tengo puchos. ¿Por dónde estás? Y bueno, apurate. Sí, sí. Estoy acá. ¿Dónde voy a ir? Parece que estoy en un túnel. No sé. Te lo dije: esta es la joda de tener consorcios en Provincia. Es un bajón. (Sigue buscando) Yo tenía tres paquetes esta mañana. No me los pude haber fumado todos. ¡Uno, por favor! ¡Un pucho!!! ¡¡¡No, no me cortes, Juancho!!! ¿Estás loco? Te digo que me estoy poniendo nerviosa y parece que me falta el aire. Leéme las cifras, dale. Cuando llegue lo voy a crucificar al pendejo. ¿Qué se pensó? De ahora en adelante los plomeros los elijo yo en ese edificio. ¿Para qué administro? No estudié cinco años para que un plomero me pase por arriba. (Se empieza a aflojar la camisa automáticamente, sin registrar lo que hace. Le falta el aire) ¡¡¡Juancho!!! ¿Estás ahí, Juanchi? ¿Te dije o no te dije que no me cortaras? ¡Qué amarrete, viejo!!!! Lo hace para no gastar. ¡Qué hijo de puta! No me digas que me quedé sin pila. ¿Juanchi? ¿Juanchi? No me dejes acá, Juancho. ¡Me quedé sin pila!!! ¡¡¡Me quedé sin pila!!!! (Tira el celular con violencia) (Saca un pucho de un paquete. Agarra el encendedor y presiona el encendedor) La negra No lo prendas. Lucrecia (Por un momento se queda estática. Mira sobre sus hombros sin girar) (Prende el encendedor) La negra No lo prendas. No vamos a poder respirar. Lucrecia (Sobresaltada) ¿Quíén sos? ¿Qué hacés acá? ¡Auxiliooooo!!!! La negra Tranquilizate. Va a ser mejor que te lo tomes con calma. ¡Vení! Lucrecia ¡No me toques!!! ¿Querés mi cartera? ¡¡¡Tomá, tomá todo pero no me lastimes!!! ¿Querés el reloj? ¡Tomá el reloj!!! Sabía, lo sabía. Este fue el taxista hijo de puta que me puso una trampa. Me pareció que tomó por un camino raro... Pero te advierto. Está por llegar mi novio que me viene a buscar y te las vas a ver feas. Agarra todo y andate. ¡¡Tomá!! La negra No me puedo ir. Ni vos ni yo. Lucrecia Mirá, yo no soy del barrio. Ni te conozco así que agarrá todo y andate. No te vi. La negra ¡Quedáte quieta! ¡Tranquilizate Lucrecia Salí corriendo que ni me pienso gastar en denunciarte. ¡Para la bola que te da la policía! Seguro vos salís primero y yo sigo ahí pegada pudriéndome con el tema de la denuncia. ¡Andá, andá! La negra ¿Por qué no te sentás? Tomatelo con calma porque puede venir para largo. Más de lo que te imaginás. Lucrecia No me imagino nada. No me pienso sentar. Y menos con vos que ni te conozco. (Está por prender el pucho) La negra No lo prendas. Te va a hacer mal. No se va a poder respirar. Lucrecia Ya sé que me hace mal. Ya lo sé. No necesito que una negrita como vos me venga a dar un sermón ecológico. La negra No lo prendas. Nos va a hacer mal. Lucrecia Si no me viniste a robar.... y esto no es una trampa.... ¿me podés decir qué carajo hacés acá? ¿Parás acá? (Para sí) ¡Qué horror, cómo se vive en la Argentina, che! En la Capital se termina la civilización...¡Qué gobiernos de... La negra No vivo acá, no te vine a robar y sí es una trampa pero... Lucrecia Te dije. Me la jugaba. ¿Estás con el taxista? ¿O sos la esposa del plomero estafador? Mirá que en la Argentina hay mafia pero como la de los plomeros, che... ¿Cuánto quieren? ¡Dale!! ¡Terminemos con esto!!! La negra (Imperturbable) Es una trampa, sí. Escuchálo de una buena vez. Las dos caímos en una trampa. Lucrecia ¿Vos y yo? ¿De qué me estás hablando? Vos y yo no tenemos ni una en común. Ni media. La negra En este momento sí. Tratá de calmarte porque así consumimos más el aire y vamos a durar mucho menos. Lucrecia ¡Lleváme a la salida, dale! No me hagas poner loca. Agarrá mis cosas y rajá de acá. (Se saca los zapatos) Tomá los zapatos que cuestan casi 100 dólares. (Se toca la pierna) ¡Ay, che, cómo me duele la pierna!!! Falta el aire acá, che. ¿Cómo puede ser que vivan así? ¿Tienen alguna fábrica cerca? (Refunfuña para sí) ¡Qué excremento las fábricas, che! ¡Cómo viven! ¡Qué horror! La verdad los compadezco. La negra (Se sienta serena en un rincón a proscenio. Queda inmóvil) Lucrecia ¿Qué hacés? ¿Me querés triturar los nervios? ¡Movéte, dale! ¡Hacé algo coherente!! ¡Amenazáme, violáme, robame, pegame, amordazame, picaneame, torturame pero haceme algo!! No te quedes ahí como una estatua. (Camina como león enjaulado) Llevame a la salida, entonces. Tengo una reunión de consorcio donde me juego la vida. Llevame a la salida, no te hagas la tonta. ¿Cuánto querés? (Mira, busca) ¿Dónde mierda estoy? (La Negra no se mueve. Lucrecia, cada vez más histérica, agarra el teléfono y marca) ¿Juanchi? ¿Juanchi? ¿Dónde te metiste? ¿Por qué no anda este teléfono? ¿Puede ser? Mañana mismo me cambio de telefonía. Es lo primero que hago cuando me levanto. Ya me lo anoto. (Busca la agenda. Anota. Grita hacia arriba) ¡Auxilio! Se escucha una sirena de ambulancia. suben los ruidos de calle: bocinazos Lucrecia Te lo dije. Vienen a buscarme. Ahora cagaste. (A los gritos hacia la superficie) ¡¡¡Aquí!!!! ¡¡¡¡Aquíiiiiii!!!!! ¡Por favor!!!! ¡Policía!!!! ¡¡¡Vengan!!! Me están asaltando, por favor, hagan algo. ¿Sos vos Juanchi? Disminuyen los ruidos de la calle que quedan como fondo suave pero nunca desaparecen del todo. Lucrecia (En un ataque, abriendo la boca como una asmática en plena crisis) No puedo respirar. No puedo respirar,. Me voy a morir. ¡¡¡Auxilio!!!! ¡Ayudame, no te quedes ahí como una momia!!!! No puedo respirar. Me ahogo, me ahogo. Soy alérgica, por favor. Necesito agua, por favor. (Completamente descolocada) La negra (Acercándose) Tranquilizate. Haceme caso. Lucrecia Soltame, por favor. ¡No me toques! La negra ¿Cómo te llamás? Lucrecia ¿Qué te importa? La negra Yo me llamo Chabela pero todos me dicen La Negra. Tratá de respirar despacito. Lucrecia ¡Salí, por favor! (Respira por la boca como en un ataque de asma) Ya voy a salir. ¡Quiero salir!!! ¡¡Necesito salir!!! ¡No puedo respirar!!! ¡¡¡Quiero salir!!!! La negra ¡Pensá en otra cosa!!! Haceme caso. ¿Cómo te llamás? Lucrecia Lucrecia me llamo. ¡Qué hincha pelotas!!! La negra ¡Aflojá, respirá un poquito, Lucrecia! Lucrecia Me dicen Lucre. La negra Bueno, Lucre. Lucrecia O Lulu.... o Lulú y hasta a veces Lu. Pero Lu no me gusta, prefiero Lulú. Sí prefiero Lulú. Odio la gente que me llama Lucre. La odio. La negra Escuchame, Lulú. Tenés que tranquilizarte, ¿sabés? Lucrecia ¿Cómo querés que me tranquilice si me estoy perdiendo la reunión de consorcio? ¡Era muy importante!! ¿Lo entendés? ¡Qué lo vas a entender, vos! ¿Cómo me dijiste que te llamabas? La negra La Negra. Me dicen La Negra. Lucrecia ¿Por qué será, no? Perdón, perdón. La negra No te procupes, Lulú. No hay drama. ¿Estás mejor? Serenate que tengo mate en la bolsa y te voy a dar uno. Lucrecia ¿Pero vos estás loca que voy a tomar mate con vos? La negra No tomes si no querés. Pensé que podrías querer. Lucrecia ¿No tenés té con leche? Fría si es posible y sin hervir. La negra ¿Vos no te das cuenta de lo que nos pasa, no? Lucrecia ¿Qué soy yo tonta o qué? La negra Primero decime... ¿te sentís mejor? Lucrecia Sí, sí. Ni bien me saques de acá voy a estar muy bien. No te preocupes. La negra Ahí está la cosa. Creo que todavía no te diste cuenta que yo no te puedo sacar de acá. Y a menos que alguien descubra que nos pudimos haber caído en este pozo... Lucrecia ¡Pará, pará, pará! ¿Qué pozo? La negra Este es un pozo. Yo ya me caí hace 8 horas más o menos por eso sé que se está acabando el aire. Antes respiraba mejor pero ahora ya me cuesta... (tocándose el pecho)... me duele acá. Me empezó a doler después de gritar, gritar y gritar hasta ponerme violeta del dolor. Ahí me empezó a doler mucho. Ahora me pasó porque estoy más tranquila. Ya me resigné. Pensé tantas cosas que decidí tranquilizarme. Lucrecia ¿Traquilizarte? ¿De qué estás hablando? ¿Hace ocho horas que estás acá y no hiciste nada? ¿Nadie te sacó? Yo tengo contactos. A mí me van a venir a buscar. La negra ¿Quién? Lucrecia No sé. Pero alguien va a venir. La negra Puede ser que descubran que estamos acá pero para cuando empiecen con las excavaciones, después de decidir otras tres horas si excavan así o asá... para ese entonces vamos a estar comiendo los bichos de la tierra o ellos a nosotros. Lucrecia ¿Hay bichos? No me digas que hay bichos porque soy alérgica a los bichos. Me broto toda con un collar de ronchas por toda la espalda como mi tía Ema. Por favor que no haya bichos porque el sábado me pongo un vestido sin espalda y no puedo tener ronchas. Ya me pica, por favor, que no haya bichos. La negra (Se pone a tomar un mate) Lucrecia (A los gritos hacia arriba) ¡¡¡Auxiliooooo!!!! ¡¡¡¡Auxiliooooo!!! ¡¡¡Por favor sáquenme de aquí!!!! ¡Dame un mate, querés! (Se acerca para agarrarlo cuando se tuerce un pie) ¡Ay, el pie!!! ¿No te digo? Hoy me pasan todas. Cuando llegue a la reunión de consorcio al pendejo lo echo. Es él. Estoy segura que él es que me está echando maldiciones. Pero le voy a mandar a la policía. ¡ Cómo me duele!! La negra Sentate, Lulú. Sentate acá que te va a hacer mal. Lucrecia Mal me hace estar acá. Vos estarás acostumbrada. Es tu barrio. Pero yo no. Yo vivo en Palermo y estas cosas no pasan en Palermo, ¿sabés? Estoy pegadita a la Embajada de los Estados Unidos. Ahí siempre hay agua, nunca se corta la luz y lo más importante: custodia 48 horas al día. Te aseguro que en mi barrio no pasan estas cosas. La negra Por acá pasan, Lulu. A cada rato. Lucrecia Te felicito. La negra Te acordás de Cristian. Aquel nene que se cayó en el pozo hace un tiempo. Lucrecia No. No me acuerdo. No me acuerdo. La negra Se cayó, pobrecito, acordate lo que fue: y para cuando llegaron a él, estaba muerto.. Lucrecia Seguro que no era en Palermo. En Palermo esas cosas no pasan. Estoy segura. La negra Era en San Nicolás. Lucrecia ¿San Nicolás? ¿Es un barrio nuevo? No lo conozco La negra Provincia de Bs. As. Acá no más, camino a Rosario. Lucrecia ¿Acá no más, camino a Rosario? ¿De qué me hablás? ¿Cómo querés que lo conozca? La negra Revolucionó toda la televisión. El país mirando cómo un nene se quedaba sin aire. Por algo me habrá quedado grabado, ¿no? Nada es por nada. Lucrecia (Irónica) ¿Nada es por nada? La negra Cuando mostraban en la tele, me acuerdo que no me podía mover. Me quedé sentada al televisor por horas. Pasaba los canales y en todos veía lo mismo: el pozo. Parecía una radiografía. O una ecografía...¿viste cuando te pasan el coso ese por la panza con el gel y vos mirás en la pantalla para mirar el feto? Bueno, era así: en la pantalla se trataba de descubrir si Cristian, como si fuese un feto, se movía o no se movía en el pozo que le consumió la vida. ¿Cómo no te acordás? Lucrecia No me acuerdo. La negra Fue impresionante. Yo me quedé muy mal durante mucho tiempo por eso. Toda la gente arriba y el nene como un feto en el útero de la madre, muriédose... solito. Lucrecia Dejá de decir tonterías. ¿Querés impresionarme, che? La negra ....Cuando lo veía ahí, solito, me lo imaginaba acurrucado, chiquito y pensaba si mi hijo habría estado así de solo en mi panza... Lucrecia ¿Tenés un hijo? La negra Cinco. Lucrecia ¿Cinco hijos y estás acá tan pancha? La negra No estoy tan pancha, estoy tratando de iluminar mi muerte y pienso que por algo me impresionó tanto la muerte de ese chico que se cayó en un pozo y yo ahora me vengo a morir de la misma manera. Lucrecia ¿Por qué tenés que tener tan mala onda, che? Ahora que me estaba tranquilizando un poco. La negra .... (ensimismada) Todo el tiempo, cuando veía la tele, me preguntaba: "Si está vivo, ¿qué estará pensando ahí, solito sin saber si va a salir o no?" Y pensaba en cada uno de mis chicos... si habrán sabido si iban a salir o no. ¿Alguna vez te hiciste esa pregunta? Si cuando estamos acurrucados en el útero materno, tanto tiempo... a oscuras... en silencio... sabremos que vamos a salir o tendremos miedo que nadie nos saque... o escucharemos las voces del exterior, como nos pasa en este momento... o cuando de vez en cuando aparecía alguna luz... ¿O pensaremos que es un sueño? Yo por momentos, pienso si no estaremos soñando... ¡Qué se yo! ¿Te preguntaste? Los ruidos de fondo desaparecen por completo. la luz baja levemente. Lucrecia (La mira por un instante sin decirle nada) Yo laburo, no tengo tiempo de hacerme todas estas preguntas "tan" trascendentales, ¿sabés? Ahora yo te voy a hacer una pregunta: ¿vos tenés cinco hijos y estás tan tranquilita filosofando sobre el origen de la vida? (Refunfuña para sí) ¡Este es un país de cabotaje!! ¿Cómo vamos a funcionar con gente que tiene tiempo para hacerse todas estas preguntas boludas frente al televisor? Primero: ¿cómo se te ocurrió tener cinco hijos? ¡¡Cinco!!! No, uno, dos o tres. ¡¡¡Cinco!!!! ¡¡¡Cinco!!! ¿Y todavía tenés tiempo para pensar si vas a salir de la panza o si el pozo o la caverna o la puta que lo parió? ¡Vos estás en pedo!!! Por eso estás tranquila. (Busca en la cartera nerviosa) ¡Disculpame, Negra, pero yo me fumo un pucho! ¡No doy más! (Agarra un pucho) La negra ¿No pensás que la vida te está dando esta posibilidad de reflexionar antes de morir? Lucrecia (No lo prende. Tira los puchos) ¡Dame un mate!!! ¡Dame un mate querés!! La negra (Le sirve un mate) Tomalo despacio, te puede hacer mal. Lucrecia (Lo toma nerviosa) Lo tomo como se me da la gana. Dame el termo y no me des más sermones. Toda esa pelotudez a mí no me sirve... (Toma un mate tras otro).... a mí me van a sacar de acá en cualquier momento. ¿Cómo te lo tengo que decir? Vos y yo vivimos en dos mundos completamente distintos. La Bella y la Bestia. La vida y la caverna, más o menos a ese nivel. ¿No te das cuenta? Me alegro mucho que estés tan tranquila y que estés inspirada, iluminada y tan contenta de tener este ratito de paz para preguntarte sobre el sentido de la vida pero yo estoy en otra. Y todavía tengo esperanza de llegar a horario para mi reunión de consorcio. ¡Esa es mi verdadera cuestión trascendental!! ¿Querés un mate? La negra Bueno, Lulú. Dame uno. Lucrecia le da un mate. después se toma uno ella. hay unos largos instantes de silencio. por primera vez lucrecia afloja en su actitud. Lucrecia ¿Tus hijos no saben que estás acá? La negra Ni por las tapas podrían buscarme por estas cuadras. Yo vivo a veinte cuadras de acá. Nunca venía por acá por el tema del agua. Siempre tan inundado... Nunca se resuelve por acá, ¿sabés? A veces hay cables sueltos y con el agua siempre hay algún accidente. Pero hoy estaba cansada de dar toda la vuelta y dije: no debe haber pozos. Pensé que con las elecciones.... por ahí habían arreglado para quedar bien. Pero parece que no los rellenaron y caímos en el pozo. Lucrecia Está oscureciendo. Tengo frío. La negra (Sacándose el pullover) Tomalo. Lucrecia ¿Y vos? La negra Yo estoy bien. Lucrecia Perdoname si... estuve un poco agresiva... antes... pero... La negra Está bien, no hay drama. Lucrecia No sos tan negra. La negra ¿Te parece? Lucrecia (Tocándose el pecho) Tenías razón. Me está doliendo acá. Mucho. La negra (Masajeándola cariñosamente en la espalda) Relajate un poco. Respirá. Lucrecia ¿Te parece que llegaré a la reunión de consorcio? La negra Me parece que no. Lucrecia Tengo frío. La negra Relajate. Lucrecia (Como una nena caprichosa) No. La negra Haceme caso. Vas a estar mejor. Lucrecia ¿En serio pensás que nos vamos a morir? La negra Sí. Lucrecia ¿Y estás tan tranquila? Sos una inconsciente. La negra Tengo fe. Lucrecia Con razón tuviste cinco hijos. ¿No pensás en ellos? La negra Mucho. La luz baja un poco más. Lucrecia ¿Y tu marido? La negra Trabajando. Lucrecia No. Digo si no pensás en él. La negra Mucho. Lucrecia ¿Lo querés? La negra Mucho. Lucrecia ¿Y qué va a decir cuando no vuelvas? Pensará que te fuiste con otro. La negra Pensará que me pasó algo. Lucrecia ¿Algo como qué? La negra No sé. Algo. Lucrecia ¿Cómo se va a imaginar que estás metida en un pozo? La negra ¿Por qué no? Lucrecia Yo si desaparece alguien lo que menos puedo pensar es que se cayó en un pozo. Se hizo de noche de golpe...¿qué pasó? ¿No se escuchan más los autos? ¿Qué pasa, Negra, por favor, decime qué nos va a pasar? Me duele mucho acá. ¡Tengo mucho frío! ¡Me duele acá! Y los pies, y esta pierna. Cuando me caí me hice de goma. Me duele mucho, Negra, ayudame, por favor. Se puso muy oscuro. Me da miedo. ¿Qué vamos a hacer? No puedo respirar. La negra ¿Tenés novio? Lucrecia No me jodas. La negra No te jodo. Lucrecia ¿Qué tiene que ver si tengo novio o no? No, no tengo novio. No tengo novio. No puedo respirar. Me ahogo. No puedo respirar. Juanchi era... a veces es mi novio pero... en realidad no es mi novio. Es mi socio... ¡qué se yo lo que es! Ya no entiendo lo que somos. ¿Estará preocupada por mí? La negra Seguramente. Lucrecia ¿Te parece? Me lo decís por decirme. Mirá si nadie se da cuenta que yo no estoy. Por ahí Juanchi piensa que me fui con... con... ¡Qué se yo con quién! Mis porteros ni se van a dar cuenta que yo no estoy porque ni saben mis horarios. Mi hermana pueden pasar cinco meses hasta que se le ocurra pensar en mí. Mi mamá espera que yo la llame, mi papá no existe, hace la suya. No puedo respirar, Negra. Me estoy muriendo. No puedo respirar. Mi secretaria hija de puta va estar chocha cuando mañana no llegue. ¿Quién va a llorar mi ausencia? ¿Alguien me quiere, Negra? ¿Quién me quiere? La negra Yo. Yo te quiero. Lucrecia ¡Andá a cagar! Me estoy muriendo. Me estoy muriendo. No me jodas. La negra Yo también me estoy muriendo. No te jodo. Lucrecia Yo no te quiero. ¿Cómo podés quererme? ¿Por qué me querés? La negra El amor es algo que me pertenece, es un sentimiento que tengo y que nunca me abandona. Lucrecia ¡No me jodas! ¡Dame otro mate. Tengo frío. La negra Se acabó el agua. Lucrecia Todo mal. Todo mal. No se ve nada. Sabés que estoy mareada, será que no comí en todo el día. Ya sé no me lo digas. Será que me estoy muriendo. La negra Yo también estoy mareada. Me duele mucho la cabeza pero trato de pensar en cosas lindas. Lucrecia No me jodas. La negra Pensemos en cosas hermosas. Esas que son hermosas de verdad. Lucrecia Me duele la cabeza. La negra Haceme caso. Pensá en algo verdaderamente hermoso. Lucrecia ¡Qué se yo! La negra Pensá, dale. Lucrecia No sé. Que nos vengan a buscar. La negra ¡Dale! ¡Pensá! Lucrecia (Se resiste pero larga después de un momento) Que me traigan el desayuno a la cama. La negra El amanecer. Lucrecia ¡Cuánto hace que no veo un amanecer! La negra Cuando el sol parece que no da más y se asoma por la tierra como si se desbordara como una salchicha gigante. Lucrecia ¡Las papas fritas! La negra Sonreir. Lucrecia Que mi mamá me llame por teléfono y me diga que me quiere mucho. La negra Aceptar la libertad de mis hijos con menos dolor. Lucrecia No puedo respirar, Negra. Me duele la cabeza. La negra Dale, Lulú, haceme caso. Lucrecia Que mi amiga Cristina se acuerde de mi. La negra El momento en que me estoy durmiendo con un libro en la mano y se me confunden las palabras, se me entrecierran los ojos y no sé si lo que leo, es real, es sueño... es... caos, todo mezclado... hasta que me duermo. Lucrecia ¿Alguien se dará cuenta que me muero en este pozo, Negra? La negra Yo, Lulu. Yo me doy cuenta. Lucrecia Pero yo no te conozco, vos no me conocés. La negra Yo te conozco y vos me conocés. Por ahí me conociste más que a mucha gente que creés conocer. Lucrecia Estoy triste. Hacía mucho que no estaba tan triste. O sí estaba tan triste. ¡Estaba tan triste! Estoy, estaba muy triste y no me daba cuenta. ¿Cómo pude estar tan triste sin darme cuenta? La negra ¿Sabés una cosa? Mi nena más chica tiene un año: se llama Abril, como el mes. Un día lo escuché en la tele y me gustó. ¿Te gusta Abril? Lucrecia Me gusta mucho. La negra Y cuando Abril estaba por nacer, muchas veces yo pensaba qué estaría pensando ella. Y a veces me ponía a llorar de la emoción. Habrá tenido miedo de quedarse adentro. Así.... como tengo yo en este momento. Ella también habrá dicho: ¿Me sacarán de acá? ¿Podré salir? (Llora) Lucrecia No me jodas. Si vos te bajoneás... ¿Yo qué hago?(Llora) La negra Pensá en algo hermoso. No llores. Lucrecia ¿Sabés? A mí me gustaba mucho saludar a la gente. Todo el tiempo. Hasta a veces saludaba al colectivero. Y yo también siempre me reía, así, como vos. Pero después, empecé a estar apurada y dejé de saludar a todo el mundo y nadie nunca más me saludó. Y me acostumbré. Pero si hay algo que me parecía hermoso era saludar a la gente y ver eso que provocaba. A veces sorpresa, a veces alegría y casi siempre una respuesta, más o menos eufórica, pero una respuesta. ¡Eso! Creo que saludarse es hermoso. Y el mar. El mar es hermoso. (Llora mucho) El mar es muy hermoso, Negra, y los pájaros y... La luz disminuye casi a la penumbra. La negra Y las estrellas. Mirar las estrellas. Ponerle nombre a las estrellas es hermoso. Lucrecia Y un culo. (Ríe y llora a la vez) Un culo hermoso es hermoso. El cuerpo humano es hermoso. Cada parte es hermosa. La negra La vida es muy hermosa. Lucrecia Y sonreír. Eso, definitivamente, es hermoso. La luz cae completamente. Sube una música muy suave y melancólica. Lucrecia Y hacer el amor... Y esos besos gigantes que te calientan la sangre y te revuelven el alma. ¡Eso es muy hermoso! Y hacer caricias. Creo que nos estamos quedando sin caricias. Son hermosas las caricias. Todas las caricias. Y es hermoso despertarte a la mañana contento y decirle a alguien "te quiero mucho". Sí, decir "te quiero mucho es muy hermoso". Tenías razón, Negra, ya no me duele la cabeza. Creo que se me abrió la cabeza. De pronto siento un alivio profundo en la cabeza y sobre todo en el alma. (Le cuesta hablar. Se fatiga) Yo también te quiero, Negra. Sobre la música, se prende una pequeña luz sobre la narradora que aparece de pie al costado de Lucrecia y la negra, muertas con las cabezas apoyadas una sobre la otra con un rostro sereno y casi con una sonrisa. Por un momento las voces de Lucrecia y la narradora se funden diciendo lo mismo hasta que queda sólo la voz de la narradora. Narradora ¡Negra! Hay muchas cosas más que son muy hermosas, ¿sabés? Y me voy a poner a pensarlas todas para que no me duela la cabeza. Y por ahí así no se me acabe el aire y todavía llegue Juanchi y me lleve a la reunión de consorcio. ¿Sabés, Negra? Si no me quedo sin aire, desde mañana no voy a estar tan apurada y voy a saludar a todo el mundo como lo hacía hace un tiempo. ¡Quién te dice! Por ahí... es todo un sueño y nos estamos quedando dormidas con las últimas palabras de un libro antes que se nos caiga sobre los ojos semi- abiertos o semi- cerrados. ¿Es lo mismo semi- abiertos que semi- cerrados? Puede ser un sueño, ¿sabés, Negra? Dormí tranquila. Creo que yo también me estoy quedando dormida. Y mañana, cuando me despierte... cuando empiece a saludar a todo el mundo, porque te prometo que cueste lo que cueste voy a volver a saludar a todo el mundo, aunque no me saluden yo los voy a saludar. Y... ¿quién te dice?...por ahí... caminando.... mirando un poco más y.... saludando... por ahí nos encontremos en una esquina y nos digamos: "Buen día, Negra" "Buen día, Lulú" y sigamos cada una su camino hasta que las mágicas páginas de otro libro nos confunda, nos maree hasta dormirnos y sin saber si es real o imaginario nos volvamos a encontrar en otro pozo que nos ilumine un poco más la vida. Sube la música. La luz sobre la narradora desaparece y una suave luz ilumina por un momento los rostros de Lucrecia y la negra. Apagón. Durante el apagón sube la música de una manera violenta. "EL POZO QUE ME ILUMINÓ LA MUERTE" es un homenaje al niño Cristian de 8 años que murió ahogado, asfixiado, encerrado y olvidado en un pozo en San Nicolás, Pcia de Bs. As. |
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