Que no se note


QUE NO SE NOTE

De Mercedes Farriols

Monólogo para una actriz

En la oscuridad se escucha el ruido del subte desde adentro del vagón. Se prende la luz y María Eugenia (mujer de 50 años, recatada, muy bien vestida con aspecto de secretaria de un consultorio de dentista de 80 años está colgada de una manija que no se ve. está apretada por la multitud pero con un gesto que trata de disimular toda sensación)

Mientras María Eugenia padece todo lo que le pasa, tratando de no expresarlo, se escucha en off su pensamiento. Eugenia es un torbellino imparable de palabras y pensamientos uno tras otro.

De vez en cuando se escuchará el "piiii...." del subte cuando cierra las puertas y vuelve a arrancar. También habrá movimientos de gente que se verán en el cuerpo de María Eugenia cada vez que el subte abre sus puertas.

María Eugenia: ¡Cómo me duelen los zapatos! Sobre todo el izquierdo. ¿Cuánto hará que no voy al podólogo? ¡Qué manos que tiene el podólogo! Tengo que ir. ¡Qué calor en este subte! Vienen seguido pero....¡qué calor! Tendría que viajar en colectivo seguro va vacío con toda la gente que viaja en subte el colectivo debes estar vacío. Seguro. ¿Qué perfume usará el podólogo? ¡Qué bien huele! ¡Ay me pisó esta tarada! ¡ Con lo que me duele el pie! ¿Qué se cree por qué no viaja en taxi si necesita tanto espacio? ¡Cómo me gustaría viajar en taxi! ¿Algún día podré viajar en taxi? En otra vida porque lo que es en esta... la verdad me parece poco probable. ¡Qué olor que tiene este tipo! ¡Seguro que comió ajo! Tengo que comer ajo. Hace bien para el colesterol. ¿Tendré algo de colesterol? ¿Será por eso que me duelen los pies? ¡Tengo que ir al podólogo! ¡Qué manos que tiene! A veces me gusta demasiado cuando me hace los masajitos con la crema. ¿A él le gustará como a mí? Podría preguntarle ¡Ay! ¿Qué se cree esta tarada? Si me pisa otra vez se la voy a devolver. (Hace un gesto como que sintió algo por atrás) ¿Quién fue? ¡Ay cómo aprieta este tipo! ¿Qué tiene ahí abajo? ¡Una percha! ¡Por Dios! ¡Qué vitalidad!! ¡Cuánto hace que no me apoyaban una percha así!! ¡Qué maravilla el cuerpo humano!!! ¿Qué me mira este viejo? ¿Se habrá dado cuenta de lo que estoy pensando? ¿Haber si ahora me apoya él también? ¡Ay, no! Estoy necesitada pero no es para tanto. ¡Cómo me duele el pie! Ahora me duelen los dos. ¿Me duele más el derecho o el izquierdo? ¡Tengo calor! No puedo respirar. (Otra vez hace un gesto abriendo los ojos) ¡Ay no! Yo le digo algo a este tipo. Me parece que es mucho. ¡Qué anatomía! ¿Este viejo habrá sido así hace veinte años o 30 años? Este de atrás no debe ser normal. Esto es mucho. Yo nunca vi nada igual. ¡Qué calor! ¿O serían así y ya no me acuerdo? Le voy a preguntar a Anahí a ver qué dice ella. Bueno ella hace tiempo que tampoco ve nada. ¡Pobre!!! ¡Qué triste está a veces Anahí, ¿ no? Y bueno.... yo también estoy triste. Las dos estamos tristes. Me acuerdo aquella vez que yo me había separado ... qué olor este tipo... ¡Es insoportable! Y ella también se había separado y teníamos que abrir el vino. Nos pusimos a llorar. ¡Qué triste dos minas solas descorchando un vino!! ¿A quién le puedo preguntar si lo de este tipo es normal? Yo mañana me tomo un taxi. No sé cómo pero me lo tomo. No puedo vivir así. ¡Cómo me duelen los pies! ¿El podólogo viajará en subte? ¡No! ¿Qué estoy diciendo? ¡Con esas manos no puede viajar en subte!!! Se le pueden arruinar. ¿Cómo me acaricia si viaja en subte y se arruinan las manos? Este viejo cómo me mira. Seguro que me quiere coger. Se cree que porque es hombre me puede desnudar con la mirada. ¡Ay qué percha que tiene este tipo! Seguro le está desbordando el pantalón. ¿Tendrá vaquero? ¡Ay cómo me gusta cuando se erecta y desborda el pantalón! ¿Habrá alguien que me quiera coger todavía? Alguno de los que está en el subte.... ¿y el podólogo? Para mí que le gusto por eso me toca tanto los pies. ¿Cómo serán los pies del podólogo? (Se empieza a entristecer) ¡Qué sola estoy...¿no? !!!! ¡Este muchacho no es normal!!! Seguro que ya le asoma por el vaquero como una salchicha de esas gordas que sobresalen del pan de pancho. ¡Cómo me gustan los panchos! ¡Cuánto hace que no como un pancho! ¡Y que no siento una percha como esta!! Estoy sola, realmente estoy sola. Creo que voy a renunciar y me voy a buscar un novio o por lo menos alguien... no puedo estar tan sola. ¿Por qué estoy tan sola? ¿A quién le puedo preguntar si el tamaño de este chico es normal? ¡Claro debe haber novedades ahora y yo ni me entero! Le voy a preguntar a Silvia... No mejor a Mónica Silvia está peor que yo... ¿Cuánto hace que no me abrazan por atrás como este chico? Porque casi me está abrazando. Esto es como un abrazo. Le voy a preguntar a la ginecóloga, ella debe saber. O al podólogo. Tengo que ir. ¡Cómo me duelen los pies! ¿Qué se cree esta que me sigue pisando? ¿Tendrá un defecto y tiene los pies más grandes de lo normal y no puede calcular? Como este chico. ¡Eso es lo que le pasa!!! No la controla. ¡¡Le desborda!!! Me imagino lo que le pasa.... crece...crece.... crece...crece y se le va por el vaquero como cuando el sol no puede más y en cada amanecer se desborda como si la tierra fuera un cierre de un pantalón vaquero. ¿Se le desbordará todos los días como el amanecer? ¿Cómo será este chico al amanecer cuando se despierta? ¡Debe ser hermoso! ¡Con esta percha que tiene! ¡Qué percha! ¡Qué poema! ¡Cómo me mira este viejo! ¿Qué quiere? Y yo... ¿cómo seré cuando me despierto a la mañana? Yo le gusto al chico que tengo atrás. Estoy segura. Si no... no me abrazaría como me está abrazando con esa pequeña prolongación de su alma que Dios le dio. Es un don. ¡Qué olor que hay en el subte! ¿Será gas? Me parece que hay olor a gas. ¿Nos estaremos contaminando? ¿Será que hay un plan del gobierno para adormecernos con gas así estamos más tranquilos? Este chico está dotado por más que me digan que es normal. Yo sé que está dotado. Yo le pregunto. ¡No! No le puedo preguntar. Mejor le pregunto al podólogo. O a Pochi. Ella tampoco tiene idea. Ahora vienen más grandes. Estoy segura. Debe ser la computación. Deben hacer ejercicios por internet. ¡Cómo no tengo internet! ¿Será por eso que me quedé sola? ¡Cuánto hace que no veo un amanecer! Este viejo no para. Seguro que cuando bajo me sigue. Yo quiero que me siga el chico de atrás. No le vi la cara pero.... lo siento. ¡Cómo me abraza!! Nunca nadie me abrazó así. Y esto por viajar en subte. No voy a viajar en taxi. A esta pelotuda que seguro puede viajar en taxi... esto no le pasa. A menos que el taxista se te tire. ¿Se tirarán los taxistas con las pasajeras? Yo no sé si viviría con este chico, la verdad, porque con tanta vitalidad debe dormir mucho. No me gustan los hombres que duermen tanto. Me molestan. ¿Le pregunto cuántas horas duerme? El viejo debe dormir menos, segura. ¡Ay, si tuviera plata para tomar un taxi!! Son peligrosos los taxis, mejor un remise. También son un peligro. ¡Nunca se sabe! No tengo una amiga para preguntarle como vienen ahora. Son más grandes. Estoy segura. Esta percha diez años atrás no circulaba. Estoy segura. O me habré olvidado.... ¡Ya no me acuerdo! Es eso. Ya no me acuerdo. ¡Tengo que ir al podólogo! ¿El sabrá? Me duelen los pies. Me duelen los pies. Quiero renunciar y no subo más a un subte. (Desesperada) ¡Se fue! ¡El chico se fue! Me dejó, me abandonó, se cansó, se fue con otra más joven. No importa que me dejes los toallones tirados, yo te los levanto, no me importa. Me encanta levantarte los toallones que dejás tirados por cualquier lado. ¡Tirá todo! ¡Tiráme todo! ¡Me encanta ser tu sirvienta!! ¡Me vuelve loca!!! ¡Me calienta! ¡Como me calienta! Me vuelve loca cocinarte un bife jugoso aunque sea a las 3 de la mañana cuando llegás golpeando la puerta como un simio prehistórico. ¡Dios mío, ¿por qué estoy vieja?!!!! Por eso me mira este viejo. Quiero un abrazo. Necesito un abrazo. Una caricia. Y esta pelotuda me sigue pisando. (Le devuelve el pisotón con cara agresiva) Necesito ir al podólogo. Él es el único que me acaricia. ¡Y me acaricia los pies los pies!! ¡Hay que querer para acariciar los pies si no da asco! Estoy segura que le gusto. Algo le debo gustar si no... me diría que no me puede atender. (Por el cuerpo se nota que la gente fue bajando y su cuerpo está solo en el medio del subte. Si estuviese el cuerpo de baile, todos fueron saliendo sin mirarse del vagón) Por suerte no hace tanto calor. Pero hay olor a kerosene. Voy a hacer una denuncia. Yo vi gente que cuando baja del subte hace denuncias en un libro. Yo la voy a hacer. Voy a decir que hay olor a kerosene. No, mejor voy a pedir que me ubiquen al chico de la percha y que a la gente que puede tomar taxis como esa tarada... ¡Ah, bajó! ¡Qué suerte! ¡Se habrá tomado un taxi! Y el viejo también se bajó. No me siguió. ¡Otro tarado!! ¡Qué largo este viaje!!! ¡Todos los días lo mismo! ... Pero estuvo divertido. Lo bueno del subte es que conocés gente. Hacés amigos. Mañana voy a viajar en subte. Ida y vuelta. Y el fin de semana voy a pasear todo el día en subte. Por ahí me encuentro con el pibe de la percha... y un abrazo. ¿No?

Se escucha el "piiii...." del subte y una voz en off por un parlante.

Voz de hombre (en off)

(Una voz neutra) ¡Señorita! ¡Tenga a bien salir del vagón!

María Eugenia

Me habla a mí. ¡Qué dulce!!! ¿Será el chico de la percha que rebalza? ¡Qué voz que tiene! ¡Es un dotado! Lo sabía.

Se vuelve a escuchar otro "piiiiii" como llamándola.

María Eugenia

¡Qué ansioso que está!!¡¡¡Ya voy!!!

Voz de hombre (en off)

(Molesto y casi agresivo) ¡Señorita, la estoy esperando!

María Eugenia

(Sale corriendo) ¡Voy!!! ¡¡Ya voy, ya voy, mi amor!!!! ¡¡¡Esperame!!!! ¡¡No te vayas!!! ¡Abrazame!! ¡Cuidame, mimame, acariciame los pies uno por uno! ¡Ya voy!!!!

Apagón. Se siente el "piiiii...." se cierran las puertas y el subte avanza. 


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