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“¿Y...
Si mañana crepo?” Discriminación
e indiferencia son dos fenómenos que desde siempre se han dado en todas las
sociedades del mundo. A veces creemos que no discriminamos porque quizás
tenemos un amigo de color o porque hacemos una contribución a alguna organización
que ayuda a personas enfermas, o por tantas otras cosas. Pero
existen otras circunstancias en que podemos discriminar y que nos hacen seres
indiferentes. En
lo cotidiano: al no aceptarle un folleto a una persona enferma de SIDA, con una
sonrisa, al girar la cabeza al ver un chico que pide una moneda, al no sentarnos
en el asiento del colectivo con una persona, porque a pesar de ser como
nosotros, viste de manera muy humilde. Por
ejemplo el machismo y el feminismo son dos maneras de discriminar al otro y
menospreciarlo por ser del sexo opuesto. Actualmente
vivimos en una sociedad machista, aunque no negamos que en ella hay excepciones.
Si retrocedemos un poco en la historia notamos que la situación de la mujer ha
mejorado progresivamente. Antes era mal visto que una mujer estudiara, ya que sólo
debía cocinar y atender a su familia. Hoy vemos como ha cambiado, ya que
existen mujeres “multifacéticas”: atienden su casa, estudian, trabajan...
Pero si bien existe esta cara de la sociedad hay una contracara en que las cosas
no son así. Recientemente
leí una obra llamada “La lupa 2: Si mañana
crepo”, de Mercedes Farriols, y en ella se da un ejemplo claro y sencillo
acerca de lo que quiero decir. Resulta
importante destacar ¿Quién es Mercedes Farriols? Y ¿Cómo es su última obra:
“La lupa 2: Si mañana crepo?”. Ella, es actriz, a la vez
escritora y comediante. Nació en la Argentina, estudió letras en la U.B.A. y
en la Universitá Degli Studi Milano, filosofía. En sus tiempos de
universitaria escribió crítica teatral y cinematográfica. Cursó estudios en
el Teatro Nacional San Martín formando parte del ballet de danza contemporánea.
Sus maestros fueron Carlos Gandolfo y Vittorio Gassman y cursa desde 1997
estudios con Augusto Fernandes. Forma
parte junto con el director Tomy Sánchez del teatro Molière de Bs. As. Fundado
en 1985. Fue
seleccionada Premio ARGENTORES Teatro Leído 2000 por “Trilogía de Muerte”,
también nominada Premio ARGENTORES 2000 por “La lupa 2. Si mañana crepo”. Domina
el italiano y francés, estudió inglés, latín, sánscrito y griego. Pero, sin
duda, su idioma es el del teatro y la comedia. “La
Lupa 2: Si mañana crepo”, es una comedia, que entrelaza: soledad, tristeza,
amor con actitudes machistas, utilizando un código puramente cómico. Nos
muestra la historia de Soledad, una ama de casa sumisa y servicial y de su
marido Darío, que a diferencia de ella es grosero y poco amigable. Su trama es
simple ya que muestra hechos cotidianos y comunes: por ejemplo salir a pasear,
ir a un bautismo, etc., los cuales pueden resultar placenteros para cualquiera
de nosotros pero para Darío son realmente un fastidio. Su vida es monótona,
llega de trabajar, cena, ella le cuenta miles de cosas que rara vez él escucha,
y nunca las contesta, luego se va a dormir y al otro día sigue la misma rutina. Hasta
que un día al regresar de cenar, de un lugar que obviamente a Darío no le había
gustado, se corta la luz y al volver ya no están solos. En su departamento está
Rita, una ladrona que al parecer los elige como víctimas de su robo. Pero, a
pesar de la situación, ni Soledad ni Darío paran de discutir: “Por favor, pará, ¿no ves que tiene un arma?”, a su vez la
mujer habla constantemente por su teléfono con quien le da las órdenes. La
tensión aumenta y los nervios invaden el lugar, a tal punto que la “chorra”
(como se designa a Rita), se convierte en mediadora entre el matrimonio, por
supuesto defiende a Soledad. Casi de repente, ella ya no necesita que Rita la
proteja, y saca de su corazón todo aquello que durante años no le dijo a Darío:
“Estoy harta de machismo, de tu
autosuficiencia, de tu autoritarismo, de tu preponderancia, de tu impotencia”.
Llega un momento en que la pelea no
es entre el matrimonio sino entre Rita y Darío, quien la comienza a correr por
el lugar, lo que nos permite olvidar por un minuto la tensa situación. La
acción se detiene de golpe y Soledad tiene el arma en sus manos y los obliga a ellos a quedarse quietos: “Vos
también bien quietito porque te perforo...”, pero
termina amenazando con quitarse la vida. Recién, al encontrarse en esta situación
límite consigue que su esposo le preste atención y que le diga que la quiere,
por si él mañana crepa... nos
expone a un final supuestamente feliz, pero realmente no sabemos si es así ¿Se
puede cambiar la manera de ser de una persona en un segundo?, ¿o sólo la
modifica para pasar esa situación tensa?. Es
una comedia y como tal nos lleva a la risa, pero a la vez presenta críticas que
nos permiten ajustar los hechos a la actualidad ya que abundan en los tiempos
que vivimos: “...Mirá
la historia del Pami. Son unos degenerados y en cualquier momento a los
bancarios nos hacen lo mismo”. “La
lupa 2: Si mañana crepo” nos demuestra que a veces llegamos al límite y allí
reaccionamos, como le pasa a Soledad que al verse cara a cara con la muerte
puede desahogar sus penas:
“...Todo el tiempo pensé que me
moriría por eso dije lo que dije...”,
o que, como le ocurre a Darío,
necesita verse ante el peligro de perder a Soledad para darse cuenta de que su
actitud debe cambiar. Nos preguntamos si realmente Darío puede modificar sus actitudes. Indudablemente no lo sabemos, sí estamos en condiciones de afirmar que la visión del personaje masculino es parcial en cuanto al conocimiento del otro, en este caso de Soledad. Darío no ve mas allá de su propio egoísmo, es incapaz de compartir los momentos gratos de la vida. Su mirada sobre la mujer no es abarcadora y hace valer su pensamiento provocando en Soledad la imposibilidad de desarrollarse como persona. Entonces, retomando el planteo del tema e interrogándonos: el machismo, ¿no es una manera de discriminar? La
obra de Mercedes Farriols nos plantea dos caminos: la reflexión, o simplemente
quedarnos con el recuerdo de una obra simple e interesante. El primero, tal vez
genere un replanteo de ciertos valores que se fueron olvidando, entre ellos: el
respeto. Jorgelina Martín |
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Email: Mfarriols@argentores.org.ar Espacio cedido por ARGENTORES |