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| DetodoloqueNoseve De Mercedes Farriols Fiesta Nacional de Teatro 2004 Cuatro historias de mujeres
Personajes:
se encienden las luces. teresita y maría luz. dos madres vestidas de punta en blanco como si fuesen parte del público del certamen. en sus gestos aprobación. de vez en cuando un saludito hacia el escenario que nos da cuenta que cada una de ellas es madre de uno de los concursantes. sonrisas chochas. ambas se salen de al vaina de emoción. bailotean tímidamente y contenidas siguiendo la melodía. CANTANTES Mírenme bien Mírenme bien y si sos brujo verás lo que yo sé. Lo que yo sé. Por esconder Por esconder tengo disfraces que arrasan con mi ser. Me entreno bien luzco prolija sensata y sin stress. Luché por ser muy flaca Soy flaca y quiero plata Nunca me alcanza lo que puedo ser.
la música baja pero queda de fondo todo el tiempo. unas trompetas fuertísimas que anuncian un gran evento. relator (en off) ¡Señoras y señores, amigos, amigas, niños concursantes, niñas concursantes, querida familia...queridas familias amigas! Damos comienzo al 19ª Gran Certamen Grandes Valores Escondidos de hoy y de siempre!!! Una vez más nos reunimos para juntos, descubrir las verdaderas aptitudes ocultas de nuestros retoños, verdaderas fuente de todo nuestro cariño, verdaderos depositarios de todo nuestro amor, esmero, dedicación, abnegación, paciencia... de todo nuestro amor. relator Este, nuestro 19ª Certamen Grandes Valores Escondidos de hoy y de siempre nos permite descubrir una vez más habilidades escondidas, aptitudes innatas que cuando salen a la luz dan la verdadera felicidad que es poder expresar con la voz, el cuerpo y todo el ser en su totalidad, los verdaderos sentimientos: alegrías, tristezas, pero sobre todo alegrías que serán, sin lugar a dudas el futuro reservorio de nuestro verdadero arte nacional. teresita llora. saca un pañuelo. se suena la nariz con ruido. enarbola el pañuelo lleno de mocos húmedos para saludar a su hijita. la voz del relator queda de fondo en un volumen bajo, constante y monótono repitiendo cosas largas y agobiantes. teresita (llora) ¿No es hermosa? ¿No es hermosa mi Solcito? Es la más linda con esa carita de angelito que tiene. Y no sólo la carita: mi Solcito es un angelito, un verdadero angelito que Dios me dio. ¡Es hermosa! Buena, inteligente ¡¡y la más linda! (a María Luz) ¿No le parece? maría luz Dentro de las nenas sí. Porque mi Juan Manuel es un caramelito. Lo miro y no puedo creer que yo haya hecho ese bomboncito , mi marido algo habrá puesto seguramente, pero es igualito a mí de chiquita. Tiene mis ojos, mi nariz, mis piernas, mi inteligencia y hasta mis orejas. Casi se podría decir que es demasiado para un nene, ¿no le parece? teresita (saludando a su hija) ¡Sol, mi amor, levantate un poquito la pollera, mi vida. ¡Mostrá, mostrá lo que tenés mi amor!! Esta nena es una princesa, si ahora con 6 años es así, no sé lo que va a pasar cuando tenga 15. ¡Cómo la miran los nenes! ¡Claro! ¿Cómo no la van a mirar? ¡Es una divina! ¡Una dulce! Desde el parto me di cuenta que esta nena iba a ser pura dulzura. Estaba saliendo y ya era una caricia para mí. ¿Dolor? Yo no sé lo que es un dolor de parto con este angelito del cielo. El mío fue un parto con amor, se lo puedo asegurar. Y desde ahí, todo igual, esta nena es un milagro de la vida. Hice bien en ponerle Sol. Porque es un Sol. Es mi sol. ¡Nena, lustrate un poquito el zapatito con el telón! ¡Dale, no seas vergonzosa! ¿No es un encanto? maría luz Sí, sí, muy encantadora. ¡Ay! ¿Vio lo que hizo Juan Manuel? ¡Qué caballero es este nene! Tenía que ser Ortega de la Cueva. Es genético como dice mi abuela. No hay nada que hacer. ¡Es de otra época! ¡Este nene no es real! Jamás un empujón, jamás una palabra de más. ¡Qué maravilla! ¿De dónde saca esos modales? ¡Claro! Se dice que en mi familia había un conde... y bue... es así: lo que se tiene se tiene. Pero me sorprende, realmente este nene me sorprende. Una noche, cuando era un bebé, chiquitito, mi bomboncito... se había pasado la hora de la mamadera porque yo me sentía ¡tan mal!... Serían las 3, 4 de la mañana, mi marido dormía como un tronco, y Juanma empieza a llorar, un poquito, no mucho. Como avisándome, nada más. Inmediatamente me despierto y suspiro por mi dolor de cabeza, sutilmente, como quejándome. Juanma paró. No me lo puede creer, ¿no? Mi Juan Manuel paró de llorar. Intuyó que yo no estaba bien y dejó de llorar. Renunció a su mamadera por su mamá. ¿No es increíble? Este nene es increíble. Este no chupaba la teta, me la besaba. (a los gritos al escenario) ¡Vamos Juan Manuel!! ¡ Mamá te mira! ¡Estás hermoso, mi vida! ¿Qué vas a ser? Te tocó a vos, disfrutalo, mi amor. ¡Ortega de la Cueva y aparte hermoso! ¡Lo tenés todo , mi amor, lo tenés todo! por un momento sube el volumen del relator. relator ... y una vez más estos verdaderos encuentros familiares, de amor, amistad y por sobre todo de valoración y profundo anhelo de descubrir las cualidades escondidas o no tan escondidas que anidan en los corazones... nuevamente baja el volumen del locutor. teresita Es el caso de mi Solcito: Solcito es una artista. Siempre lo supe, desde que nació. ¿Qué digo desde que nació? Ella fue perfecta siempre. Durante el embarazo, ya era perfecta. Yo era perfecta con ella adentro. Parecía un escultura con ese pimpollo adentro. Tengo fotos. Es más. Toda mi habitación está cubierta por posters gigantes con fotos mías. Desnuda por supuesto. Luciendo los diferentes momentos en los que yo me transformaba como una estatua viviente. Las panzas, la llamamos con mi marido. Es el orgullo de los Menéndez Castro. maría luz Unos tienen Grecos, otros Matisse o Degas. Ustedes... "Las panzas". teresita ¡Qué artista! ¡Qué artista! El día que me la trajeron por primera vez a la cama del Sanatorio, Anchorena, por supuesto, ahí, en ese momento, descubrí que Solcito era bailarina, clásica, por supuesto. Ése gesto, ése movimiento de la mano, ése arabesco que formó desde el primer día con su pequeñísimo bracito, armónico, estilizado y de una estética perfecta, por supuesto, me estaba anunciando: engendraste a una estrella de comedias musicales, de Brodway, por supuesto. ¡Ay, qué delicia, qué deleite para los sentidos! Esa cabecita, esas manos...¡esas orejas! ¡Y su voz....! Cada pequeñísimo llanto, porque mi Solcito, jamás lloró, por supuesto, cada sonido era ya una nota musical, una melodía que me arrullaba. Yo nunca necesité dormirla. Era ella, si tengo que ser sincera, que con sus sonidos, perfectamente entonados desde los primeros días, eran un canto de sirenas que anunciaban su triunfo, su protagonismo, su liderazgo. ¡En fin, no quiero seguir porque de hacerlo podría aparecer algún indicio de vanidad de madre y...(se persigna) Dios, me libre y me guarde de caer en eso. ¡Por favor, siempre estoy muy atenta de no lastimar a nadie sabiendo perfectamente que soy una verdadera privilegiada en mi suerte, sé que no es suerte pero... en fin... Soy consciente de que no todas las realidades son iguales y que no todos los hijos, por supuesto, salieron con las dotes, cualidades y privilegios naturales de mi Solcito, por supuesto. relator Y el momento tan esperado llegó. ¡Señoras, señores! ¡Madres, padres! ¡Tíos, tías! ¡Abuelo, abuela! ¡Querida familia! ¡Nuestros niños! voces de niños (en off) Es un enano y esconde un gigante Se vende fuerte y llora por las calles Y aunque precise una caricia tiene impermeables para que resista. los chicos cantan como los dioses. teresita ¿Cómo que mi Solci no canta primero? maría luz ¿Juan Manuel? ¿Dónde está mi Juanma? teresita ¡Ah! ¡Qué desperdicio! ¡Pobrecita esa nena! ¡Qué nerviosa que está! Evidentemente no sirve para estar adelante. ¡Y bue! Será hija de algún... maría luz ¡Ese nene es chueco! ¡Qué desgracia! ¿Cómo ponen a bailar a un chico tan defectuoso? teresita ¡Pobrecito! maría luz ¡Qué sufrimiento! teresita ¡Hay cada padre! maría luz ¡Qué castigo! teresita ¡Ahí! ¡Ahí! Ahí viene Solcito. ¡Claro para el estribillo! ¡No son tontos los organizadores! maría luz Y JuanMa. ¡JuanMa! ¡JuanMa! ¡Dale, mi amor! ¡Hacelo por mami! teresita Se guardan lo mejor para el remate. maría luz ¡Dale, pichoncito mío! ¡Mamá te quiere! Después vamos al Mac Donald! voces de niños Se vende fuerte y llora por las calles...
teresita ¡Ahí vienen! ¡Ahí vienen! maría luz Shhh. ¡Silencio, por favor! teresita ¡Qué desconsiderados! voces de niños (muy desafinados) Y aunque precise una caricia tiene impermeables para que resista... los chicos cantan de una manera desastrosa, desafinada. maría luz y teresita se empiezan a destruir. se siente el dolor en sus caras. voces de niños Tuve esas manos que me acariciaron Y tuve muchas que me destrozaron Y si me espían por la carne Ves los destrozos que llevo en el alma.
una voz del público (en off) ¡Eh!!!! ¡Buuuuuuu!!!! una mujer (en off) ¡Ehh!!!! ¡Fueraaaaa!!! otra mujer (en off) ¡Abajo!!! ¡Los queremos abajo!!!! una voz de mujer (en off) ¡Los Menéndez Castro arruinan todo! teresita ¡Ah, no! ¡Eso no se lo voy a permitir! ¡Solcito, dale ese micrófono a mami! ¡Haceme el favor! otro hombre (en off) ¡Ortega de la Cueva tenía que ser para ser tan burro! maría luz ¿Cómo dijo? ¿Cómo se permite? teresita ¡Los Menéndez Castro somos artistas de raza! ¡Bajate de ahí, Sol, por favor! Ya vas a ver cuando te agarre. maría luz ¡Vení para acá, Juan Manuel! ¡En casa hablamos! ¡Ahora pasale el micrófono a mamá! (al vecino) ¡Insolente! (A Juan Manuel) ¡Ya vas a ver! Desde mañana no mirás televisión por un mes y cuando duermas ya vas a ver cómo te mando al hombre lobo debajo de la cama para que te controle. teresita (a Solcito como si estuviera a su lado) La próxima vez que te hagas pis te voy a colgar las sábanas en la puerta del colegio para que todas tus compañeras vean que sos una pillona. Desentonada y pillona. Y vas a usar la misma bombacha mojada durante una semana para que te acuerdes muy bien de lo que hay que hacer y lo que no hay que hacer en casa de los Menéndez Castro. maría luz Cuando vayas al baño una lagartija gigante te va a morder el pito. teresita Y les voy a decir a tus compañeritas que si te invitan a dormir a su casa te pongan un nylon para proteger los colchones porque su amiguita Solcito es un peligro andante. maría luz Ya hablaremos con tu padre. Ya hablaremos en casa con tu padre para que se encargue de controlarte cada vez que vas al baño. teresita Y ni sueñes con ir al cumpleaños de tu prima Soledad. Ni lo sueñes. Primero me vas a tener que cantar esa canción perfectamente. maría luz Mañana mismo voy a hablar con tu maestra de matemáticas para que te tome todos los días la tabla del 9 que es la que más te cuesta. ¿9 por 8? ¿Nueve por ocho Juan Manuel? Mamá espera Juan Manuel. ¿Nueve por ocho? Mamá espera, Juan Manuel. ¿NUEVE POR OCHO? las voces se van diluyendo. las mujeres cantan la canción.
Personajes: Carola Terapeuta en off
en off se empieza a escuchar la voz de carola, sensual, melosa, lenta. oscuridad total. CAROLA (en off) ¡Ay, qué lindo! ¡Qué manos! ¡Qué perfume! ¡Qué suavidad! ¡Hummmm! ¡Qué caricias! ¡Qué bueno! ¡Cómo me gustan las caricias! Caricias que me llenan el alma, me calientan la sangre. Caricias eternas, largas, pesadas, blandas ... mojadas, recorriéndome el cuerpo suave. La piel tan lisa, pareja, perfecta, como una superficie preparada especialmente para el amor, para ser acariciada para ser mimada. Formas perfectas, curvas perfectas. Mi cuerpo, como un universo sin límites... lentamente se va prendiendo una luz sobre una silla con respaldo alto y rueditas que está de espaldas. carola ... mi cuerpo desnudo, sensualmente perfecto, húmedo, caliente, sexy, amado, contemplado serenamente con ojos que me lo devoran. sube un poco más la luz y se percibe la silueta de carola. algo raro se percibe en las formas que sobresalen de la silla. carola .. más, más, más, quiero más. No quiero que se termine nunca. Nunca imaginé que Juan pudiese acariciarme así. ¡Cómo te quiero Juan! ¡Quereme, quereme más y más! ¡No te prives de quererme! se prende la luz a pleno. carola gira hacia el público con la silla de rueditas. carola es más gorda que una vaca. tiene rollos inmensos debajo de las medias, en los brazos y en la panza y cintura debajo de una remera ajustada. es hermosa de cara pero gorda como una cerda. tiene los ojos cerrados y sigue narrando con los ojos cerrados de placer. carola Tengo sed, Juan, tengo mucha sed pero no quiero levantarme a tomar agua porque tengo miedo que sea sólo un sueño y si me levanto dejes de acariciarme. No quiero privarte del placer que sentís al acariciarme, Juan. ¿Te gusta acariciarme, no? Yo siento que te encanta. ¡Dale, poneme una gotita de saliva en el ombligo y deslizame el dedo por la planicie de mi vientre. ¡Ay, tengo sed, Juan! ¿Qué hago? ¿Me levanto? No, aguanto. No quiero levantarme. ¡Acariciame los muslos, Juan! ¡Me encanta! Ya vos te gusta, me doy cuenta. No podés disimularlo. Lo veo en tu rostro. ¡Tengo hambre, Juan! Necesito comer un chocolate, una pastilla. Algo dulce, Juan. ¡Pero no! Que nada interrumpa este mar de ternura que te hace sentir como príncipe en medio de un Harén de placer que son mis piernas, mis brazos, mis... ¡Tengo hambre, Juan! ¡Necesito algo dulce! ¡Perdoname! carola abre los ojos y habla al público rapidísimo, casi sin respirar contrastando con el ritmo lento y sensual del momento anterior. carola Y ahí me levanto como tromba para agarrarme un paquete de galletitas rumba y me doy cuenta que es un sueño y lo peor es que me pongo a comer las rumba, me hago un café con leche, me pido un kilo de helado a Freddo, y me pongo a ver una película pornográfica y ver cómo a esa guacha que no tiene un gramo de celulitis porque sólo se alimenta a lechuga y cinco litros de agua por día, la acarician, le untan con aceite, le meten los dedos por todos lados y le pasan una gota de saliva en la planicie de su vientre porque ella sí tiene planicie no como yo que tengo cinco roscas de Reyes abajo del ombligo y nunca nadie me va a acariciar porque de sólo pensarlo le da miedo de meter el dedo y que salga un monstruo desde adentro y se lo trague como en una película de terror. Y aunque yo le gritara desesperadamente "No, no hay ningún monstruo en mi panza, acariciá tranquilo, Juan que nadie te va arrancar el dedo" No se lo puedo asegurar. Ni yo misma le puedo vení, tocame acá, vení tocame porque ni yo misma nunca me vi mi propio ombligo. No me lo puedo ver. No me puedo ver el ombligo. Creo que el último ombligo que me acuerdo haber visto fue el ombligo de mi mamá cuando nací porque el mío siempre estuvo escondido hasta para mí. ¡Hija de puta cómo hace para ser tan flaca! ¡La puta que la parió! ¡Quiero ser flaca! ¡Quiero verme el ombligo! ¡Necesito verme el ombligo! ¡Necesito que alguien me acaricie el ombligoooooOOOOOOOOOOOOOOOOOOO! ¡Buuuuuuaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa! terapeuta (en off) (Empieza a sonar como un ser omnisciente que viene desde lo alto) ¡Serenesé, Carola! carola ¡Buaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa! terapeuta (en off) ¡Carola, serenesé! carola ¡Tengo derecho a verme el ombligo! ¡Yo necesito mi ombligooooooooo! terapeuta (en off) ¡Carola! carola ¡Yo quiero ser flacaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa! ¿Para qué vengo dos veces por semana a contarle lo que pienso, lo que sueño? ¿Para qué vengo hace 8 años a contarle cosas de mi mamá de mi papá de mi abuela de mi abuelo, de mi tatarabuela, de todo mi arbolito genealógico dibujado en papel glacé si quiero ser flaca y no soy flaca? ¡Es lo único que me importa en la vida? Quiero saber cómo es tocarse un huesito. Lo puede entender o no lo puede entender. Necesito tocarme un huesito. Sólo conozco el hueso de la cabeza y no me alcanza. terapeuta (en off) (muy calma) Carola, basta. carola Yo quiero tocarme los huesos. Quiero que se me noten las costillas como a la hija de puta de la película pornográfica. Yo quiero tocarme las costillas. (Pataleando) ¡Quiero tocarme las costillas! No quiero hablar de la teta de mi mamá. ¡Quiero tocarme las costillaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaas! terapeuta (en off) (pegando un alarido) ¡Basta Carola! carola para de golpe. terapeuta (en off) ¡Serenesé! (Después de unos instantes de silencio) Sospechamos aquí, que la interpretación onírica puede proporcionarnos, sobre la estructura de nuestro aparato anímico, datos que hasta ahora habían permanecido ocultos para nosotros. Pero no queremos seguir ahora este camino, sino que, después de haber esclarecido la deformación onírica, volvemos a nuestro punto de partida. Nos preguntamos cómo los sueños de contenido penoso podían ser interpretados como realizaciones de deseos, y vemos ahora que ello es perfectamente posible cuando ha tenido efecto una deformación onírica: esto es, cuando el contenido penoso no sirve sino de disfraz de otro deseado. carola lentamente empieza a buscar algo en un bolsillo. terapeuta (en off) ¡No, Carola! carola se detiene. terapeuta (en off) La absoluta y minuciosa coincidencia de los fenómenos de la censura con los de la deformación onírica nos autoriza a atribuir a ambos procesos condiciones análogas de la formación de los sueños, dos poderes psíquicos del individuo (corrientes, sistemas)... carola con más disimulo intenta nuevamente agarrar algo de su bolsillo. terapeuta (en off) ¡Carola, no! carola interrumpe. terapeuta (en off) ...uno de los cuales forma el deseo expresado por el sueño y le obliga de este modo a deformar su exteriorización. Sólo nos quedaría entonces por averiguar qué es lo que confiere a esta segunda instancia el poder mediante el cual le es dado ejercer la censura. carola saca el paquete de rumba y las empieza a devorar una tras otra. terapeuta (en off) Si recordamos que las ideas latentes del sueño no son conscientes antes del análisis, y, en cambio, el contenido manifiesto de ellas emanado sí es recordado como consciente, podemos sentar la hipótesis de que el privilegio de que dicha segunda instancia goza... carola sigue comiendo. boca llena, asiente con la cabeza ya contenta porque come sin parar. sigue sacando chocolatines, galletitas, un pancho. terapeuta (en off) ...es precisamente el del acceso a la conciencia. carola busca en los bolsillos. no encuentra, no encuentra. finalmente encuentra un frasco de mostaza y le pone al pancho. cuando termina de ponerle mostaza, ofrece con un gesto, convidando a la terapeuta. terapeuta (en off) No, gracias. Nada del primer sistema puede llegar a la conciencia sin antes pasar por la segunda instancia, y ésta no deja pasar nada sin ejercer sobre ellos sus derechos e imponer a los elementos que aspiran a llegar a la conciencia aquellas transformaciones que le parecen convenientes. Por lo tanto, podríamos deducir que existen sueños que constituyen francas realizaciones de deseos. carola es un arbolito de navidad al que le cuelga comida por todos lados. ahora tiene sed y saca de un bolsillo un juguito con una pajita. se cuelga la pajita de un costado de la boca y sigue engullendo por el otro costado. suena un suave relojito anunciando la hora. terapeuta (en off) Tenemos que dejar, Carola. Hasta el lunes.
En la oscuridad se escucha el ruido del metro. maría eugenia (mujer de 30 a 50 años, recatada, muy bien vestida con aspecto de secretaria de un consultorio de dentista de 80 años, colgada de una manija que no se ve. apretada por la multitud pero con un gesto que trata de disimular toda sensación) Mientras maría eugenia padece todo lo que le pasa, tratando de no expresarlo, en off se escucha su pensamiento. eugenia es un torbellino imparable de palabras y pensamientos uno tras otro. De vez en cuando se escuchará el "piiii... " del metro cuando cierra las puertas y vuelve a arrancar. Habrá movimientos de gente que se verán en el cuerpo de maría eugenia cada vez que el metro abre sus puertas. María Eugenia Voz de hombre en off: ¡Señorita! ¡Tenga a bien salir del vagón! María Eugenia: Me habla a mí. ¡Qué dulce!!! ¿Willy? ¡Qué voz que tiene! (Se escucha otro Piiiiiiiiiii) ¡Qué ansioso que está! ¡¡¡Ya voy, Willy, chiquito mío!!! Voz de hombre en off: ¡Señorita, la estoy esperando! María Eugenia: Me dice Señorita. Puedes decirme María Eugenia, no estoy enojada, mi amor. ¡¡Ya voy, ya voy!!!! ¡¡¡Espérame!!!! ¡¡No te vayas!!! ¡Abrázame!! ¡Cuídame, mímame, acaríciame los pies uno por uno como a vos te gusta! ¡Ya voy!!!! ¡Nunca más nos separaremos, te lo prometo, mi vida!!!! ¡Siempre juntos, mi amor! Hasta que la muerte nos separe. Se siente el "piiiii... " se cierran las puertas y el metro avanza. La escena despojada con dos sillas o banquitos neutros. Entra adriana (MUJER entres 20 y 50 años), vestida de manera elegante, ejecutiva, maletín, tacos aguja, muy arreglada, celular en mano, lentes oscuros. Se sienta en uno de los asientos. Adriana: (Al celular) Lo necesito para ayer, a partir de ahí dame lo que puedas. Entra carmen, mismo aspecto que adriana. Muy arreglada, ejecutiva, aceleradísima, maletín, celular. Se sienta y se saca los zapatos como en un instinto repentino. Carmen: (Al celular) Pasame con Rosalía. Pasamelá te digo. (A Adriana) A mí no me va a pasar una pendejita irreverente. Adriana: ¿Cómo el viernes ¿Te digo ayer y me das el viernes? ¿Vos te creés que el cliente es de goma? Carmen: No le pago para que me... ¿Rosalía? ¿No habíamos quedado, linda, que me ponías la audiencia del caso Gutiérrez-Peña a las 9 de la mañana? Adriana: Entregame el martes. ¡No, jueves, no! ¡Martes! ¡Martes! Carmen: ¿Entonces, linda? ¿Por qué no hiciste lo que te dije? ¿Desde cuándo te tomás la atribución de decidir algo? Adriana: Está bien: miércoles. Pero es la última vez que te paso un trabajo. ¿Me entendiste? Despedite de mí. Carmen: Quiero que desarmes todo este lío que armaste. ¡No me importa que sean las 9 de la noche! Así sean las 12 vos me lo arreglás, si no querés salir despedida por el espacio intergaláctico. ¿Me oíste? Adriana: O.K. Así me gusta más. Martes. Martes. Carmen: Si mañana a las 8 no está esto reestructurado no quiero ver ni tu olor en el Estudio. ¿Estamos? ¡Ni aparezcas! Adriana: Cobrás cuando lo dejás. En eso sabés que yo cumplo lo que prometo. Carmen: ¡Te podés quedar en tu querido González Catán! Pasame con el Doctor. Pasame con el Doctor, te digo. Adriana: A las nueve de la mañana tenés el cheque. Carmen: ¡Arreglate como puedas! Pasame con el Doctor. Adriana: Nos vemos a las nueve. Sí, en la ofi de Once, ¿dónde va a ser? adriana se quita los zapatos, relajándose. Carmen: Arreglado. Nos vemos mañana a las 8 en el Estudio. Adriana: (A Carmen) Creen que una es de goma. Carmen: (A Adriana) Se cree que me va a pasar una provincianita venida a más. Adriana: ¿Adónde viaja? Carmen: A González Catán. Pobre infeliz, todos los días González Catán - Tribunales... ¡Te la regalo! Es como venir desde el túnel del tiempo. Adriana: No. ¿Vos a dónde viajás? Carmen: Eh... Tandil. Adriana: Ya sale. Lo anunciaron recién. Carmen: No, viajo en el otro. Este va repleto. Mucho obrero de la construcción. No me banco tanta mano con cal y cuerpo sudoroso. Espero el otro. Adriana: ¿Ya sacaste? Carmen: ¿Qué? Adriana: Billete. Carmen: No hay drama. Saco sobre la hora. Adriana: ¿Qué hora? Carmen: Las nueve. Adriana: No. Tu autobús. ¿A qué hora es? Carmen: A las once. Sale a las once. Adriana: Es tarde. Carmen: Tarde, sí. Tarde. Disculpame, bonita, pero tengo cosas que hacer. Soy una persona ocupada. Carmen abre el maletín. Ordena papeles histérica. Adriana: (Después de un rato) ¿Y cómo hacés para estar de vuelta a las 8 de la mañana en Tribunales si te vas a las once a Tandil? Carmen: ¿Vos siempre te creés todo lo que escuchás? Adriana: No perdoná. Tenés razón. Esta es la joda de los celulares que andás escuchando todas las conversaciones de todo el mundo... A veces ya ni sé si lo que digo, lo digo porque lo tengo que decir o lo digo para que lo escuche el que tengo al lado que no es el que tendría que escuchar pero... ¿cómo escucha, no? Carmen: Eso es lo malo de andar escuchando las conversaciones de los otros. Ya no sabés si lo que dice se lo está diciendo al otro o lo dice para que lo escuchés vos. ¿No? Adriana: Tal cual. Me captaste justito, che. Carmen: Y vos, bonita, ¿a qué hora viajás? Adriana: ¿Yo? Carmen: Sí, vos. Adriana: Once y media. Carmen: Viniste temprano para viajar a las once y media. Adriana: Es cierto. Pero sabés qué pasa: terminé el laburo y en lugar de seguir enganchada por ahí, dando vueltas por la city, me vine acá que nadie me jode. Carmen: ¿Y a dónde vas? Adriana: ¿Yo? Carmen: Sí, vos, linda. ¿Todo es así con vos? Todo con segunda vuelta. No habrá tipo que te aguante. Adriana: Es cierto. Carmen: Entonces... Adriana: Entonces ¿qué? Carmen: Lo tuyo ya es grave. Adriana: Es cierto. Carmen: ¿Dónde? Adriana: ¿Dónde qué? Carmen: ¿Dónde viajás? Adriana: Córdoba. Voy a Córdoba. Carmen: Once y media. Adriana: ¿Yo? Carmen: Sí, vos. Adriana: Sí, once y media. Once y media. Carmen: ¿Y cómo vas a ser para estar en Once a las nueve de la mañana si te vas a Córdoba a las once y media? Adriana: Vos también te creés todo lo que escuchás. No siempre todo es lo que parece ser. Anunciador en off: Empresa Urquiza anuncia la partida de la hora 20.30 con destino Tucumán, plataforma 42. Anunciador en off: Empresa Micromar anuncia la partida de la hora 20.35 con destino Miramar, plataforma 64. El anunciador quedará de fondo indicando pase de tiempo. Después de un tiempo. adriana alargando un sandwich. Adriana: ¿Querés la mitad? Carmen: Tengo. Comé tranquila. Las dos mujeres comen en silencio cada una su sandwich. Adriana: ¿Vos también comés integral? Carmen: Hay que cuidarse si no: el colesterol... Adriana: Yo tomo 20 vitaminas por día si no... no podría hacer todo lo que hago. Carmen: Y el magnesio. Eso no hay que dejarlo hasta la tumba. Magnesio, potasio, calcio y hierro, los aliados de una vida en total plenitud. Bajan un poco las luces. adriana se acomoda. Se quita el saco. despliega todo para una limpieza de cutis perfecta. Carmen se va con un bolsito. Anunciador en off: Empresa el Tata anuncia su partida de la hora 0.40 hs. con destino La Cumbrecita, plataforma 26. Vuelve carmen, se sienta. Carmen: ¿Querés hilo? Adriana: Me lavo los dientes y después te pido un pedacito. Adriana se va hacia los baños con su bolsito. Carmen se pone loción en el rostro con un algodón. Anunciador en off: Empresa Flecha Bus anuncia la partida de la hora 0.55 minutos con destino Salta, San Salvador de Jujuy, plataforma 22. Carmen siempre manteniendo la postura y el disimulo, se pasa el hilo dental. Vuelve adriana. Adriana: Ahora sí. Las dos mujeres con total dignidad se pasan el hilo dental. Adriana: ¿Hace mucho parás acá? Carmen: Ocho meses. Adriana: ¿Ocho meses? Nunca nos cruzamos. Carmen: Pero es temporal. No puedo alquilar en cualquier lado. Tengo un prestigio, un nombre. Prefiero esperar a meterme en una pocilga. Total, con el celular me arreglo y en el día estoy en el Estudio, en Tribunales o en la puta que lo parió. ¿Y vos? Adriana: Dos años. Carmen: ¿Dos años? Adriana: Ahora vos sos la que necesitás segunda vuelta. Carmen: Es que dos años, hermana. Es groso. ¿Cómo hacés para estar así dos años? Adriana: Igual que 8 meses. Carmen: Claro. Adriana: Siempre pienso: el mes que viene, el mes que viene. Pero el mes que viene no llega nunca. Y aquí estoy. Antes estaba mucho peor. Me la pasaba toda la noche llorando pero después me cansé de tener los ojos hinchados como un sapo y dejé de llorar. Me hice un poco más dura. ¡Qué sé yo! Vos me entendés. A mi socio no le puedo decir de dormir en la oficina porque seguro saca todo y se va a la mierda. Un día, al principio lo hice. Me quedé en la ofi y él llegó con un fato. Yo me hice la boluda. Dije que estaba descompuesta. Él me dijo que era una amiga, que no tenía dónde quedarse. Y bue, los dos nos hicimos los boludos y yo me vine acá. Yo se que él muchas veces va con alguna minita pero... él pone la guita, su esposa es amiga mía y yo me hago la boluda. Si no... Carmen: Claro, claro. Adriana: Al principio tomaba un micro cuatro o cinco horas y después me tomaba otro de vuelta. Viajaba toda lo noche y me las rebuscaba pero después ya no me dio más el cuero y me empecé a quedar. Carmen: Yo el mes que viene lo soluciono. Este mes no pude pero casi se me daba. Pero el mes que viene gano un juicio por desalojo y me mudo. Te juro que me mudo. ¡Qué ironía! Desalojo a alguien y yo me mudo. No a su casa, me entendés. Pero... ahí me ligo unos mangos y con eso pago el alquiler, el depósito y una garantía trucha. Adriana: ¡Qué bueno! Te felicito. Viene el invierno. El invierno es duro. Ahora todavía se banca pero el invierno es duro... duro. Carmen: ¡Qué jodida la vida! ¿No? Adriana: Es jodida, sí. Carmen: Pensar que mi vieja siempre quiso que yo fuera abogada. Ella era maestra. Yo siempre quise ser maestra. ¡Me enloquecen los pibes! ¡Me los comería todos! Y mi vieja siempre me dijo: "mirá si te vas a morir de hambre como tu madre, nena. Una profesión. Vos tenés que tener una profesión como la gente". Yo tengo una profesión como la gente pero no tengo casa y ella tuvo casa hasta el último día de su vida con su pobre sueldo de maestra. Adriana: La vida está más dura. No es lo mismo. Carmen: La vida está más dura pero es lo mismo. No hacés lo que sentís, te jodés para toda la vida. Pero yo no. ¿Sabés? Yo el mes que viene salgo de esta. Te lo juro por mi vieja. Adriana: ¡Claro que vas a salir! Carmen: Yo y vos también. Todas. Todos tenemos que salir. Adriana: Yo no sé. ¿Sabés? A veces me parece que me quedo aquí clavada para siempre. Carmen: Vos estás en pedo. Adriana: No. Lo pienso todo el tiempo. Carmen: Vos estás en pedo. Adriana: ¿Sabés que a veces hasta pienso que es mejor así? Carmen: ¿No te digo? Vos estás definitivamente en pedo. Adriana: A veces estoy triste. Demasiado triste. No te lo voy a negar. Me gustaría estar tirada en un sillón mirando tele. O pedir una pizza y comérmela tirada en una alfombra escuchando Mozart o Beethoven. Pero otras veo cómo vive mucha gente. Que termina el laburo - la cárcel del laburo - y se mete en la cárcel de la casa: Gritos, más gritos, maltratos, forcejeos, malhumores... ni un minuto de silencio, de paz, de soledad, de desconcierto. ¡Qué Planeta! Carmen: Estoy cansada. Adriana: Ni un minuto de no saber qué hacer, de estar perdida. Ni un minuto de sentirte insignificante. Ni un minuto de sentir la gran inmensidad del silencio. ¿Qué Planeta la Tierra, no? Carmen: Yo el mes que viene salgo de esta como sea. Y cuando quieras te podés venir a comer una pizza en mi alfombra azteca. Porque hasta que no esté segura que me compro una alfombra azteca, ni me pienso mudar. Porque para no poder invitar a nadie y mostrarle mi alfombra azteca, prefiero estar acá y como vos decís escuchar el silencio de mis ausencias. ¿Cómo dijiste que te llamás? Adriana: No lo dije. Carmen: ¿Por qué? Adriana: No me lo preguntaste. ¿Vos? ¿Cómo te llamás? Carmen: Carmen. Me llamo Carmen. Me dicen Nucha, a veces. Pero casi nadie me llama por mi nombre. ¿Y vos? Adriana: Si querés te digo Nucha. O Carmen. Como vos quieras. Carmen: ¿Y vos? Adriana: ¿Yo qué? Carmen: ¿Cómo te llamás? Adriana: Adriana. Yo me llamo Adriana. Carmen: ¡Qué lindo Adriana! Adriana: ¿Qué tiene de lindo? Carmen: Me gusta. ¿Y a vos? Adriana: ¿Yo qué? Carmen: ¿Te gusta? Adriana: ¿Carmen? Carmen: No, Adriana. Adriana: Sí. Ahora que lo escucho, me gusta. Pero más me gusta Carmen. Carmen: Nunca lo había pensado. ¿Y vos? Adriana: ¿Yo qué? Carmen: ¿No estás cansada? Adriana: Del Planeta estoy cansada. Bajan más las luces. Más silencio. El tiempo transcurre. Las mujeres más instaladas, exhaustas, más relajadas aún. Adriana: Estas últimas noches se me dio por escribir cartas. ¡Cuánto hacía que no escribía una carta cuando tenía una casa! Carmen: ¡Cuánto hacía que no recibía una carta cuando vivía en una casa! Adriana: Y tuve ganas de escribirle una carta a mi papá. No está, ¿sabés? Se fue, hace tiempo y nunca supe de él. Pero yo igual se la escribí. A él. ¿Querés que te la lea? Carmen: ¡Dale! Me encantaría escucharla. Adriana: Es larga. Carmen: Tengo toda la noche al pedo como vos. Adriana: Mi papá y yo siempre leíamos a la noche. El se venía con una silla al lado de mi cama y se sentaba a leer. Y yo también me ponía a leer. Era como un rito. Todas las noches. Él su libro y yo el mío. Después cuando mi papá se fue, mi vieja nunca más quiso que yo leyera de noche. Y yo le hice caso y dejé de leer, para no lastimarla. ¡Y bue! ¡Qué se le va a hacer! Hice más cosas por mi vieja de las que tendría que haber hecho. Ni ella me las pedía pero yo las hacía. Carmen: ¡Dale! ¡Leé que me quedo dormida con la palma que tengo! ¡Y hay que madrugar! Adriana: Es aburrido. Mejor no. Carmen: ¡Leéme, dale! Adriana: No sé si es una carta, o un poema, no sé. Es algo que escribí y nada más. Carmen: ¿Lo vas a leer o no? Adriana: Bajo el agua, por un momento, cambio el orden de las cosas. Bajo el agua no hay dolores, no hay futuro, ni padres, ni madres. Abajo del agua no hay reproches, no hay hambre, no hay sed, ni malos entendidos. Abajo del agua otro es el dominio. No hay familia, ni teléfonos. Sólo se sueña con peces de colores. Hasta las vejigas son natatorias. En el agua no hay colesterol bueno o malo. En el agua no hay gula, ni anorexias. No hay histeria. Bajo el agua hay igualdad. Cada cual es dueño de su espacio. No hay multitudes. Sólo manifestaciones de cardúmenes. No hay insultos, ni golpes. Ni dulce, ni amargo. Un mismo peso. Bajo el agua no hay edades. El papel cotiza diferente. El tiempo cotiza diferente. La gordura no pesa. El débil no lo es tanto. Nadan los martillos y los pilotos. Los espadas y los cofres. Hasta los voladores nadan. Los lentos se hacen rápidos y los rápidos nos tranquilizamos porque da lo mismo. No hay arrugas. Y no hay paredes ni biombos divisorios. Somos todos vecinos. Y no hay autos. Ni correo electrónico. Tampoco hay camas. Pero hay mucho sexo, húmedo, blando, exuberante. Despreocupado. Más libre y generoso. Debajo del agua son otras las creencias. Branquias educadas que sólo respiran libertad. El agua me penetró generosa por los poros taponados de carroña y egoísmo. Sentí un dulce sonido de tormenta que cuchicheaba por el fondo del mar. Los labios se humectaron, la epidermis se relajó todo lo que pudo, el corazón latió, las mandíbulas dejaron de ser cemento, la lengua se agrandó y por un único instante fui feliz. La luz baja completamente. adriana y carmen se acurrucan dándose calor una a la otra hasta quedarse dormidas. Anunciador en off: Empresa El Rápido anuncia la partida de la hora 5.10 minutos con destino Puerto Madryn, plataforma 9. Una suave música inunda el espacio por completo. fin |
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