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En sueños |
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En sueños Comedia de Mercedes Farriols Personajes:
a oscuras entra canción: un bolero muy sensual y melancolico sólo un hilito de luz ilumina a la cantante mientras carola se cambia. cantante Canta todo el tema. carola en los acordes finales se sienta en la silla de espaldas al público. en off se empieza a escuchar la voz de carola, sensual, melosa, lenta. oscuridad total. CAROLA (en off) ¡Ay, qué lindo! ¡Qué manos! ¡Qué perfume! ¡Qué suavidad! ¡Hummmm! ¡Qué caricias! ¡Qué bueno! ¡Cómo me gustan las caricias! Caricias que me llenan el alma, me calientan la sangre. Caricias eternas, largas, pesadas, blandas ... mojadas, recorriéndome el cuerpo suave. La piel tan lisa, pareja, perfecta, como una superficie preparada especialmente para el amor, para ser acariciada para ser mimada. Formas perfectas, curvas perfectas. Mi cuerpo, como un universo sin límites... lentamente se va prendiendo una luz sobre una silla con respaldo alto y rueditas que está de espaldas. carola ... mi cuerpo desnudo, sensualmente perfecto, húmedo, caliente, sexy, amado, contemplado serenamente con ojos que me lo devoran. sube un poco más la luz y se percibe la silueta de carola. algo raro se percibe en las formas que sobresalen de la silla. carola .. más, más, más, quiero más. No quiero que se termine nunca. Nunca imaginé que Juan pudiese acariciarme así. ¡Cómo te quiero Juan! ¡Quereme, quereme más y más! ¡No te prives de quererme! se prende la luz a pleno. carola gira hacia el público con la silla de rueditas. carola es más gorda que una vaca. tiene rollos inmensos debajo de las medias, en los brazos y en la panza y cintura debajo de una remera ajustada. es hermosa de cara pero gorda como una cerda. tiene los ojos cerrados y sigue narrando con los ojos cerrados de placer. carola Tengo sed, Juan, tengo mucha sed pero no quiero levantarme a tomar agua porque tengo miedo que sea sólo un sueño y si me levanto dejes de acariciarme. No quiero privarte del placer que sentís al acariciarme, Juan. ¿Te gusta acariciarme, no? Yo siento que te encanta. ¡Dale, poneme una gotita de saliva en el ombligo y deslizame el dedo por la planicie de mi vientre. ¡Ay, tengo sed, Juan! ¿Qué hago? ¿Me levanto? No, aguanto. No quiero levantarme. ¡Acariciame los muslos, Juan! ¡Me encanta! Ya vos te gusta, me doy cuenta. No podés disimularlo. Lo veo en tu rostro. ¡Tengo hambre, Juan! Necesito comer un chocolate, una pastilla. Algo dulce, Juan. ¡Pero no! Que nada interrumpa este mar de ternura que te hace sentir como príncipe en medio de un Harén de placer que son mis piernas, mis brazos, mis... ¡Tengo hambre, Juan! ¡Necesito algo dulce! ¡Perdoname! carola abre los ojos y habla al público rapidísimo, casi sin respirar contrastando con el ritmo lento y sensual del momento anterior. carola Y ahí me levanto como tromba para agarrarme un paquete de galletitas rumba y me doy cuenta que es un sueño y lo peor es que me pongo a comer las rumba, me hago un café con leche, me pido un kilo de helado a Freddo, y me pongo a ver una película pornográfica y ver cómo a esa guacha que no tiene un gramo de celulitis porque sólo se alimenta a lechuga y cinco litros de agua por día, la acarician, le untan con aceite, le meten los dedos por todos lados y le pasan una gota de saliva en la planicie de su vientre porque ella sí tiene planicie no como yo que tengo cinco roscas de Reyes abajo del ombligo y nunca nadie me va a acariciar porque de sólo pensarlo le da miedo de meter el dedo y que salga un monstruo desde adentro y se lo trague como en una película de terror. Y aunque yo le gritara desesperadamente "No, no hay ningún monstruo en mi panza, acariciá tranquilo, Juan que nadie te va arrancar el dedo" No se lo puedo asegurar. Ni yo misma le puedo vení, tocame acá, vení tocame porque ni yo misma nunca me vi mi propio ombligo. No me lo puedo ver. No me puedo ver el ombligo. Creo que el último ombligo que me acuerdo haber visto fue el ombligo de mi mamá cuando nací porque el mío siempre estuvo escondido hasta para mí. ¡Hija de puta cómo hace para ser tan flaca! ¡La puta que la parió! ¡Quiero ser flaca! ¡Quiero verme el ombligo! ¡Necesito verme el ombligo! ¡Necesito que alguien me acaricie el ombligoooooOOOOOOOOOOOOOOOOOOO! ¡Buuuuuuaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa! terapeuta (en off) (Empieza a sonar como un ser omnisciente que viene desde lo alto) ¡Serenesé, Carola! carola ¡Buaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa! terapeuta (en off) ¡Carola, serenesé! carola ¡Tengo derecho a verme el ombligo! ¡Yo necesito mi ombligooooooooo! terapeuta (en off) ¡Carola! terapeuta (en off) ¡Yo quiero ser flacaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa! ¿Para qué vengo dos veces por semana a contarle lo que pienso, lo que sueño? ¿Para qué vengo hace 8 años a contarle cosas de mi mamá de mi papá de mi abuela de mi abuelo, de mi tatarabuela, de todo mi arbolito genealógico dibujado en papel glacé si quiero ser flaca y no soy flaca? ¡Es lo único que me importa en la vida? Quiero saber cómo es tocarse un huesito. Lo puede entender o no lo puede entender. Necesito tocarme un huesito. Sólo conozco el hueso de la cabeza y no me alcanza. terapeuta (en off) (muy calma) Carola, basta. carola Yo quiero tocarme los huesos. Quiero que se me noten las costillas como a la hija de puta de la película pornográfica. Yo quiero tocarme las costillas. (Pataleando) ¡Quiero tocarme las costillas! No quiero hablar de la teta de mi mamá. ¡Quiero tocarme als costillaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaas! terapeuta (en off) (pegando un alarido) ¡Basta Carola! carola para de golpe. terapeuta (en off) ¡Serenesé! (Después de unos instantes de silencio) Sospechamos aquí, que la interpretación onírica puede proporcionarnos, sobre la estructura de nuestro aparato anímico, datos que hasta ahora habían permanecido ocultos para nosotros. Pero no queremos seguir ahora este camino, sino que, después de haber esclarecido la deformación onírica, volvemos a nuestro punto de partida. Nos preguntamos cómo los sueños de contenido penoso podían ser interpretados como realizaciones de deseos, y vemos ahora que ello es perfectamente posible cuando ha tenido efecto una deformación onírica: esto es, cuando el contenido penoso no sirve sino de disfraz de otro deseado. carola lentamente empieza a buscar algo en un bolsillo. terapeuta (en off) ¡No, Carola! carola se detiene. terapeuta (en off) La absoluta y minuciosa coincidencia de los fenómenos de la censura con los de la deformación onírica nos autoriza a atribuir a ambos procesos condiciones análogas de la formación de los sueños, dos poderes psíquicos del individuo (corrientes, sistemas)... carola con más disimulo intenta nuevamente agarrar algo de su bolsillo. terapeuta (en off) ¡Carola, no! carola interrumpe. terapeuta (en off) ...uno de los cuales forma el deseo expresado por el sueño y le obliga de este modo a deformar su exteriorización. Sólo nos quedaría entonces por averiguar qué es lo que confiere a esta segunda instancia el poder mediante el cual le es dado ejercer la censura. carola saca el paquete de rumba y las empieza a devorar una tras otra. terapeuta (en off) Si recordamos que las ideas latentes del sueño no son conscientes antes del análisis, y, en cambio, el contenido manifiesto de ellas emanado sí es recordado como consciente, podemos sentar la hipótesis de que el privilegio de que dicha segunda instancia goza... carola sigue comiendo. boca llena, asiente con la cabeza ya contenta porque come sin parar. sigue sacando chocolatines, galletitas, un pancho. terapeuta (en off) ...es precisamente el del acceso a la conciencia. carola busca en los bolsillos. no encuentra, no encuentra. finalmente encuentra un frasco de mostaza y le pone al pancho. cuando termina de ponerle mostaza, ofrece con un gesto, convidando a la terapeuta. terapeuta (en off) No, gracias. Nada del primer sistema puede llegar a la conciencia sin antes pasar por la segunda instancia, y ésta no deja pasar nada sin ejercer sobre ellos sus derechos e imponer a los elementos que aspiran a llegar a la conciencia aquellas transformaciones que le parecen convenientes. Por lo tanto, podríamos deducir que existen sueños que constituyen francas realizaciones de deseos. carola es un arbolito de navidad al que le cuelga comida por todos lados. ahora tiene sed y saca de un bolsillo un juguito con una pajita. se cuelga la pajita de un costado de la boca y sigue morfando por el otro costado. carola No entendí. ¿Me lo puede repetir? suena un suave relojito anunciando la hora. terapeuta (en off) Tenemos que dejar, Carola. Hasta le lunes. sobre el rostro descompuesto de carola, suena el final de la tercera canción. apagón |
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