|
| |

LA
CUARTA PARED
AUTOR Y ESPECTADOR: La cuarta pared
La propuesta de Viñao, borrar el límite entre la escritura y la escena,
alcanza un exacto equilibrio entre palabras y acción teatral. Una visible e
intencional paradoja, el que esas palabras no correspondan siempre a lo que
espera ver el espectador (la irrupción súbita de un abanico que puede ser la
luna o el semicírculo de un hacha; la inteligente y sutil discordancia entre la
narración y los movimientos y palabras de la actriz, en el segundo texto) es
uno de los méritos indiscutibles del espectáculo.
Jorge Rod salva la dura responsabilidad de trasmitir la locura en un texto no
pensado para la escena y Vanesa Cardella tiene una solvencia y un encanto que la
llevan a construír un personaje difícil de olvidar.
Las luces, el escenario metido en la sala y hasta algún ruido de la calle me
hacen pensar que Monica Viñao sabe perfectamente bien lo que hace.
Abelardo Castillo, REVISTA XXIII, 14/11/ 2000
Viñao adapta bien a Abelardo Castillo
Unir en un mismo espectáculo dos cuentos de uno de los más importantes
escritores de nuestro país es una idea afortunada. Monica Viñao ha construído
en base a ³Las panteras y el templo y La cuarta pared² una puesta que
valoriza las posibilidades dramáticas de dos relatos de Abelardo Castillo que
asumen la forma de extensos monólogos.
Viñao transforma el texto en sustento de la carga dramática. Y es justo
reconocer que ambos relatos son lo suficientemente atractivos como para atrapar
la atención.
Viñao ha integrado a los actores con el público lo que da la sensación de lo
que sucede en la escena es la proyección de un pensamiento íntimo que se hace
visible.
Nina Cortese, Ambito Financiero, 30/11/2000
Lograda adaptación escénica
Monica Viñao asume el riesgo de encarar la puesta en escena de
dos relatos de Abelardo Castillo.
Por su trabajo con el texto de ³Las panteras y el templo², apoyado habilmente
por un despojamiento absoluto de luces, sonido y
escenografía, Viñao logra situar al espectador en el clima del cuento
original.
³La cuarta pared² es desde el relato una deliberada apropiación de lo teatral
por parte de la narrativa. Viñao lo devuelve al escenario pero con una
teatralidad mínima y sin despojar a la situación de su perspectiva literaria:
conserva al narrador como demiurgo capaz de convocar con su relato la escena
ante nuestros ojos. El resultado final es al mismo tiempo un espectáculo
agradable e intimista y una puesta en práctica de las distancias que separan a
la narrativa del teatro.
Guillermo Saavedra, LA NACION, 30/11/2000 LA

|