
Ricardo Monti estrena en el Cervantes "No te soltaré hasta
que me bendigas
Amor y poder casi en el infierno
La relación entre un agente de seguridad y un travesti recluidos en una
"suite presidencial" es una obra motivada por un texto que se tomó de la Biblia.
Luis Solanas y Néstor Sánchez son sus actores y Mónica Viñao los dirigió.
El episodio de la lucha entre Jacob y el Angel, contado en el Génesis, es lo que
inspiró al autor Ricardo Monti para su pieza "No te soltaré hasta que me
bendigas.
Es una alegoría sobre la identidad y el poder manifestado a través de las
distintas vertientes, que es capaz de asumir el hombre en su devenir cotidiano.
Ricardo Monti dice que Mónica Viñao -que anteriormente había hecho dos de sus
piezas, "Asunción" y "Finlandia"- "tiene afinidad con mi trabajo, es capaz de
interpretar mis obras. Pude ver dos ensayos y quedé muy contento con su
propuesta y la caracterización de los personajes".
LA PRENSA, Jorge Fontana, 24 de mayo del 2003

³La escritura, en teatro, debe ser un interrogante² El dramaturgo Ricardo
Monti estrena mañana ³No te soltaré hasta que me bendigas², una pieza de
inspiración bíblica, protagonizada por sendos alter ego de Julio Argentino Roca
y Sarah Bernhardt.
³Me interesaba la relación entre poder y teatro, frecuente en casi todas las
épocas y países², dice Monti.
El título del nuevo estreno del dramaturgo Ricardo Monti no es de los que pasan
inadvertidos. No te soltaré hasta que me bendigas fue escrita en 1999, pero
recién ahora se apropia de la escena en un montaje de Mónica Viñao, quien ya
experimentó con otras piezas de este autor: Asunción y Finlandia. En diálogo con
Página/12, Monti aclara que, respecto de Viñao, no dudó en entregar el texto a
esta directora, maravillado ante sus observaciones. ³Estas revelaban su profunda
intuición², apunta, conforme además con el elenco integrado por Luis Solanas y
Néstor Sánchez. La escenografía y el vestuario fueron diseñados por Luciana
Gutman, quien comparte la responsabilidad de las luces con Viñao, asistida por
Jorge Rod.
Por Hilda Cabrera PAGINA 12 2 Junio 2003

Ricardo Monti vuelve a la escena
Hoy se estrena "No te soltaré hasta que me bendigas"
La sala Orestes Caviglia del Teatro Nacional Cervantes resulta extraña por estos
días. Un dispositivo escénico particular se impone en el centro del espacio.
Sillones blancos, paredes y piso iluminados se enfrentan a las miradas de los
pocos espectadores que asistimos a un ensayo de la última obra de Ricardo Monti,
"No te soltaré hasta que me bendigas, cuyo estreno se producirá esta noche.
Mónica Viñao, la directora, intercambia comentarios con su equipo. Aparecen los
actores Luis Solanas y Néstor Sánchez. Ambos visten también de blanco. El
primero interpreta a Roca, un custodio presidencial; el segundo es Sarah, un
travesti. Ambos se encuentran en una suite de un imponente hotel. Allí se
desarrollará la acción que parece poseer una intriga más que sugestiva.
A primera vista la relación es difícil de definir, pero a poco de comenzado el
ensayo, esos mundos se van haciendo más intensos. Los límites entre ficción y
realidad parecen mezclarse.
En la puesta de Mónica Viñao, ambos personajes asoman con conductas muy
particulares. En el medio de ese espacio escénico que expone una gran pureza,
esas dos almas parecen extrañas. Están representando, es cierto, pero la
historia de ambos parece tener niveles de representación más que significativos;
cuando uno entra en la trama y descubre en verdad quiénes son, todo cambia.
"Con la vuelta de los años -contó Monti a LA NACION el año último, cuando la
pieza estuvo a punto de darse a conocer- me encontré con una noticia que daba
cuenta de una reunión de presidentes en el hotel Colón de un país
latinoamericano. Un hotel muy lujoso, pero a su alrededor existía un barrio de
malandras, prostitutas, delincuentes, travestis. Ahí se me armó una conexión con
el viejo proyecto y retomé la escritura de la obra."

Un texto poético
Mónica Viñao ha trabajado otros textos del autor. En los años 90 dirigió
"Asunción", un extenso monólogo, y el año último "Finlandia", una nueva versión
de "Una pasión sudamericana".
Refiriéndose a la obra, la directora destaca que "es un texto muy bello, muy
metafísico y profundo. Me interesó por la cantidad de niveles que tiene, es un
desafío. Por un lado, asoman referencias a personajes de la historia argentina:
el presidente Roca se encuentra con Sarah Bernhardt. Ellos arman una ficción y
esto propone una teatralidad particular. Por otro lado, es una obra de Ricardo
muy clara, tiene una gran carga poética y a la vez una estructura muy elaborada.
Y ambos personajes son verdaderamente conmovedores".
"En todo mi teatro -dijo Monti- está permanentemente el tema de la
representación. Tengo la sensación de que los políticos son actores, que están
representando. También me llamó siempre la atención la relación entre grandes
figuras históricas y hombres y mujeres que venían del teatro.
Carlos Pacheco, LA NACION, 23 de mayo del 2003

La historia travestida
Se estrenó No te soltaré hasta que me bendigas, de Ricardo Monti. La obra es una
metáfora de las traiciones a la identidad del país.
La puesta de Mónica Viñao condujo las interpretaciones con la misma aséptica
pulcritud que impuso al vestuario y a la escenografía (blanca, con una luz fría,
de quirófano).
............subraya y enfatiza el valor metafórico de la anécdota...........
..........cierto rigor plástico diseña imágenes de potente, inmaculada
agresividad.
El drama del país al que intenta aludir el de los personajes eligió la estética
menos previsible:
una tensión entre la desprolijidad del destino que se relata y la mentirosa
pulcritud de su apariencia.
Olga Cosentino. CLARIN. mayo 23 del 2003

Siniestro y efectivo cambio de máscaras
"No te soltaré hasta que me bendigas"
Nuestra opinión: muy bueno
De fuerte carga poética, su obra muestra la relación de un custodio presidencial
(Roca) y un travesti (Sarah). Ambos se cruzan en la suite presidencial de un
lujoso hotel, en una ciudad cualquiera. El entorno de ese hotel es
extremadamente marginal, por eso tal vez allí adentro todo brille más y hasta se
puedan desarrollar fuertes fantasías que posibilitan que una persona cambie su
máscara y se convierta, por un rato, en otra.
Intensidad y crueldad
Es muy intenso el juego que Ricardo Monti acerca en esta oportunidad al
espectador, pero como siempre en sus obras la crueldad de sus criaturas no
desborda, es que el autor, seguramente, mira a sus personajes con distancia y
esto los torna muy vulnerables.
Siguiendo la lectura de la escenógrafa y vestuarista Luciana Gutman
podría decirse que hasta poseen sentimientos muy puros. Ella los ubica en un
espacio muy blanco y los viste con trajes también blancos, y los ilumina con
calidez. Se ven a pleno, siempre.
La dirección de Mónica Viñao no les permite muchos dobleces. Roca y Sarah
están continuamente enteros. El primero es duro, agresivo; el segundo audaz,
volátil. Solo en el final el espectador descubrirá qué estuvo pasando y tal vez
bendiga a esos personajes. No será fácil tomar esa decisión. Pero ahí también
entrarán en juego los valores morales o los prejuicios de quien ha visto la
representación.
La magnífica actuación de Néstor Sánchez (Sarah) tiene su contrapunto
ideal en Luis Solanas (Roca). Ambos intérpretes demuestran mucha seguridad y
entrega a la hora de construir personalidades por momentos tan intrincadas.
Carlos Pacheco, LA NACION junio de 2003

UNA INUSUAL PERFECCION EXHIBE LA ULTIMA OBRA TEATRAL DE
RICARDO MONTI
Entre el deseo y el horror
Los juegos de la apariencia, la representación y todo aquello que son capaces de
ocultar detrás de su imagen externa, "artificial", el custodio de un presidente
y un travesti, es lo que intenta develar la última pieza de Ricardo Monti.
DEBILIDAD Y ARTIFICIO
Estos enigmáticos y atractivos personajes que deslumbran con su artificio, sus
debilidades, permiten al espectador espiar la psicología de dos individuos a los
que gran parte de la sociedad rechaza. Sin embargo, ambos individuos encierran
en sí mismos un "no se qué" que parece atraer toda la atención del que los ve.
El odio, el amor, el rencor y el rechazo también son parte de ese espejo
deformante en el que se reflejan el custodio y el travesti.
La pieza de Monti ejerce una extraña y hechizante fascinación a través de los
relatos de ambos personajes. El autor de "Visita" es capaz de transformar el
terror en un crudo realismo poético.
Miseria, horror, deseo y tragedia son sinónimos de esta pieza cuyo punto de
partida para su autor está inspirada en el encuentro entre Jacob y el Angel que
aparece en el Génesis.
La directora Mónica Viñao hace de su teatro un discurso del gesto y la palabra.
Su puesta en escena y la indicación marcada a su actores, es de una perfección
de movimientos inusitada, avasallante para el espectador. Sobre estos planos de
la creación escénica Luis Solanas como Roca y Néstor Sánchez, dejan
transparentar los oscuros planos que esconden sus personajes a través de una
poética conmovedora. Arrebatados, desafiantes y audaces, los dos actores
consiguen una excelente performance escénica.
Acertada y con un buen concepto de síntesis es la escenografía y el vestuario de
Luciana Gutman.
Juan Carlos Fontana, La Prensa junio 3 del 2003

EL HOTEL DIVINO - Muy buena
El trabajo, del que son cómplices necesarios Monti y Viñao, tiene tantas
resonancias como ambos desencadenan y el público acepte reconocer. Este es el
gran actractivo de No te soltaré hasta que me bendigas.
El autor regresa a esos materiales tan caros a su dramaturgia, en los que el
propio teatro es medio y fin en sí mismo y aporta la fantasmagoría de la
representación.
Monica Viñao atrapó esa libertad de asociación que completa la platea en tantas
lecturas como asistentes a la función.
Luis Mazas, Revista 23, junio 2003

Un guardaespaldas y un travesti en raro diálogo
Ultimo texto de Ricardo Monti, No te soltaré hasta que me bendigas que está
dirigiendo Mónica Viñao en el Cervantes, da cuenta de la intrincada conversación
que mantiene un custodio con un travesti.
Por su aspecto y actitud paranoide, el espectador reconocerá al protagonista
fácilmente, de ampuloso traje blanco y anchos bigotes, el guardaespaldas (Luis
Solanas).
Quien oficiará el rol del antagonista logra introducirse en el lugar. Se trata
de un hombre travestido de mujer (Néstor Sánchez) que, con gestos remilgados y
poses escultóricas, se presenta como Sarah Bernhardt, la actriz francesa.
Si en un principio se establece el juego del malentendido, la fluidez de la
conversación instala luego un diálogo que, salteando tiempos con naturalidad,
enlaza una época de fronteras, pampas y cautivas con los años de la represión
militar en Buenos Aires, un ciclo de amenazas y atentados que regresa en el
espanto de sus víctimas.
El encuentro ofrece derivaciones que auguran suspenso cuando Roca narra las
alternativas de los amores ocultos que vivió en el pasado como si fuera la
historia de un subordinado suyo.
Pagina 12, Cecilia Hopkins, 20 Junio 2003

The hiding game
Monti´s impressive play is loaded with imagination, mystery
and enigma.
Political and tragical scenes expertly handled by director Monica Viñao, who
does a remarkable job. Under her guidance actors Luis Solanas (Roca) and Nestor
Sanchez (Sarah) turn in impecable, emotionally charged perfomances.
Extra assets are Luciana Gutman´s set and costumes and Monica Viñao and Luciana
Gutman´s lighting effects.
Buenos Aires Herald, Amalia Cuestas, 17/6/ 2003

Los misterios del sexo
Por originalidad, dominio de situaciones y diálogos, refinada escritura, Ricardo
Monti está en la primera fila de los dramaturgos argentinos desde sus comienzos
en los años 60 del siglo XX hasta la espléndida Finlandia en el
2001, que también fue dirigida por Monica Viñao.
En el hermoso marco visual diseñado por la talentosa Luciana Gutman, se
enfrentan dos actores que, como corresponde, proponen un contundente
antagonismo, ante todo físico.
El recio Luis Solanas encarna a la perfección a un "mono" que tras su
apariencia pétrea esconde el corazón sensiblero de un porteño de ley y Nestor
Sanchez se roba la obra con los mohines y los arrumacos de una diva en
decadencia, por debajo de los cuales coree un escalofrío de tragedia. Ambos
conducidos por Mónica Viñao, con certero dominio del espacio.
Reviste Noticias, Ernesto Schoo, 5/7/2003
