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por Daniel Gaguine 26-02-2011Mónica Viñao trae al gran escritor británico a las tablas con una propuesta interesante en la que cruza textos y personajes de varias obras para conformar un patchwork literario-teatral con tintes musicales. El desarrollo actoral y corporal de Blanco, realizado con solvencia y plasticidad es una de los mayores aciertos de la puesta. Tanto Cesar Repetto como Cecilia Wierzba cumplen son seriedad sus respectivos trabajos. La puesta se desarrolla con dinamismo y atrae tanto al conocer erudito de Shakespeare, -que tratará de hilar las historias y sus personajes- asi como aquél neófito que será sorprendido por la imaginación creativa de la obra. “Caer en amor” es de esos espectáculos que abren la puerta a que la curiosidad tenga su corolario en el descubrimiento profundo de un autor.
DIDASCALIAS - 14-04-2011
Mónica Viñao, dueña de una estética de trabajo que identifica con fuerza cada una de sus puestas, estrenó en enero de este año lo que ha dado en llamar “Caer en Amor: nueve instantáneas para caer en amor, algunas canciones y un epílogo”. Allí, voces y objetos se tiñen de refinamiento –un sesgo de esta directora que puso su primera ‘marca de agua’ con La Mujer del Abanico (de Mishima) [1988] y la hizo indeleble con su versión de Finlandia (de Ricardo Monti) en La Trastienda [2002]. Cecilia Wierzba encarna con sutileza y exquisita expresión las notas de Ofelia o Rosalina y la juventud etérea de su Julieta. César Repetto dice sus líneas con mesura y hace un aporte actoral que lo muestra cómodo con Antonio u Orlando. Sobresale Deborah Bianco cuya energía destaca en Catalina [la indomable fierecilla] pero interpreta con impecable justeza su Cleopatra o la bucólica Phebe. En realidad, los espectadores no se ven obligados a la referencialidad de los personajes o las piezas de las que están tomadas las postales pergeñadas y dirigidas por Viñao. Todo es un armonioso desfile donde las distintas posibilidades del discurso o el comportamiento amoroso apuntan a la acción misma del sempiterno “falling in love” humano, sea cual fuese su condición. Y son la perspicacia y oficio de la directora los que la llevan a realzar actuaciones y escena con la inclusión de Sergio Pelacani. Su máscara, su mímica, su voz de contratenor y su ejecución de instrumentos antiguos ocupan un lugar de privilegio en este excepcional collage. La estrategia lumínica y la sobriedad conceptual del vestuario y los objetos en escena demuestran que Mónica Viñao trabaja consustanciada con un equipo que sabe cómo llegar a buen puerto. Austeridad y magnificencia son dos palabras que se unen, en este caso, para que el público aplauda largamente y haga un más que valioso boca a boca.
La Nación Federico Irazábal-enero 2011 Viñao se posiciona como directora y busca, simplemente, que la belleza de los textos asome en sus actores; nada más ni nada menos. Viñao sobresalió en su momento porque fue quien trajo a nuestro país la técnica de su maestro Suzuki. Y esa marca supo ser su estilo en un momento en el que el teatro porteño ponía su sello en cuestiones técnicas o procedimentales.
Con el correr de
los años, esa presencia se fue diluyendo e incorporando en un trabajo
actoral absolutamente singular. Y del reducido elenco del que se sirve
ahora, quien verdaderamente
sobresale en este sentido es Deborah Bianco, una actriz con varios años de
entrenamiento con Viñao y que no solamente entiende la técnica que ella
propone, sino que tiene su cuerpo
construido para ella. Con un trabajo particular de la energía y movimientos
profundamente antinaturales, el espectador podrá leer su cuerpo y su voz en
relación con los textos que
dice. Sus compañeros de escena la acompañan con solvencia.
Y quien también
se destaca es el contratenor Sergio Pelacani, no sólo por su registro, sino
por el uso que hace de su máscara a la hora de interactuar con la escena.
Revista 23- Luis Mazas- febrero 2011 Dulce y melancólico Es un recital delicado, elegante y sensible. La da con la energía esencial de las ideas tras las palabras , mas que tras los gestos. Del virtuoso cuarteto se destaca Deborah Bianco y la sugestión ambigua del contratenor Sergio Pelacani.
Show on line- Cecilia A. Accorinti- enero 2011 Es interesante como los protagonistas van cambiando de rol permanentemente, se transforman en diferentes personajes y trabajan con ellos desde lo más profundo, mostrando una gran compenetración en cada uno de ellos. Así como hay música, también hay danza, se incluyen varias coreografías que acompañan a la acción, la mayor parte las realiza Cecilia; este elemento le aporta gracilidad y algo etéreo al espectáculo. Hay un juego de luces muy interesante, que va marcando las diferencias entre las distintas escenas, los cambios de texto, están acompañados por una modificación en la iluminación, lo que por supuesto, ayuda a desarrollar diferentes climas, el que cada parte de la obra requiere. Se ve reflejado en escena un trabajo de dirección muy comprometido, que sirvió de guía a los actores para realizar una labor a conciencia.
Febrero 2011-Meche Martínez-Vida y amor
Esta propuesta, con un uso tan especial de la palabra, con un clásico como disparador y la prosa como estimulante, más una musicalización en vivo, abraza al espectador en un clima interesante, cálido y despojado. Con un mensaje claro, un texto enriquecido por la puesta y un trabajo corporal interesante, los actores, mediante la palabra clásica, transmiten una realidad que el espectador se siente reflejado y hasta sorprende la realidad actual que hay en ese contenido si se profundiza y se sabe leer entre líneas. Una poesía que sobrevuela el ambiente, es atractivo a aquel que sabe apreciar y valorar la intensidad, la sensibilidad y el brillo en esa puesta oscura notablemente teatral. El movimiento que le dan a la palabra, realmente enaltece el producto y lo vuelve intrigante, atractivo y ágil. ¡Para ver!
CULTURAR- Laura Ventura-febrero 2011
Resulta notable el modo en el que Viñao conserva y recrea, con tan pocos elementos escénicos, el espíritu del Bardo, en especial, y con un sutil cambio de vestuario, impregna a la pieza con el
juego del
travestismo propio de los personajes del Barroco.
Alejandro
Chaluat-GOTEATRAL-FEBREO 2011
Deborah Bianco logra encarnar a sus personajes con solvencia y
seguridad. Cecilia Wierzba se destaca con un gran despliegue
escénico, haciendo gala de una ardua preparación e idoneidad
corporal. Mostrándose una actriz distinta, sutil, pasional por
momentos y de una inquietante vida interior. Capaz de darle forma a
Rosalina y en cuestión de segundos interpretar a Julieta. César
Repetto, quién posee los roles de mayor dificultad, logra superar el
desafío defendiendo con solidez el desempeño de las actrices. Todos
alcanzan una precisión pasmosa, es aquí donde se observa una
puntillosa marcación desde la dirección.
A sala llena - Malá Noe- febrero 2011 En una puesta austera y bella, con medias luces que nos preparan para entrar a un mundo sin espacio tiempo, nos encontraremos con tres actores y un destacado contratenor. Sumergidos, los actores haran brotar sus textos totalmente embriagados y prendidos de la tragedia. Y como si pudieran correrse un velo del rostro, interpretaran uno tras otro sus personajes: Hamlet, Julieta, Cleopatra, Ofelia, Phebe, Orlando… Un juego de espejos y personajes que a veces demoraremos en reconocer. Da la nota burguesa y aristocrática con verdadera luz propia y una musicalidad envolvente, Sergio Pelacani , que ejecutando la viola da gamba, el octavino y una maravillosa voz, nos mantendrá hipnotizados. Su gestualidad de caras máscaras sobresaldrá y dará ilación y vida a toda la obra.
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