Se origina en antiguas tradiciones y su práctica permite la
experiencia de integración con la humanidad a través de compartir el contacto
con la madre tierra.
Para que pueda conocer y explorar las profundidades de su ser
es necesario que el actor descubra su razón de existir en el escenario. A
diferencia de otros artistas, éste no tiene distancia física con su creación
ya que ocurre en su propio cuerpo, y debe saber que su propia mirada le permite
una percepción de sí mismo que sin embargo es diferente a la del otro que lo
está mirando.
Técnicamente el entrenamiento consiste en aprender a hablar
con claridad y potencia y a hacer que todo el cuerpo se exprese aún cuando se
está en silencio.Mediante una rigurosa e intensa práctica física y vocal el
actor toma contacto con el caudal de su energía, ejercita la concentración,
controla su respiración, explora la potencia de su voz y desarrolla la
posibilidad de expresar su interioridad.