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“Combinatoria de 8 en base 4”
Una
mesa, una banqueta alta, un puntero y un pizarrón en el que hay una foto o muñeco
de un niño-puber, símbolos químicos y números. En su alocución, el
disertante repetirá, sistemáticamente, con leves variaciones y a lo largo de
toda la pieza, una misma sucesión ritual de movimientos y gestos corporales.
Esta misma gestualidad la utilizará, anacrónicamente, aún cuando cambie a los
otros dos personajes que interpretará el mismo actor. Se escucha un lejana música
clásica, cuyo volumen irá variando, a veces bruscamente. Aquí tenemos un abdomen abultado. La mirada perdida. Esta panza no se
pone así por comer caramelos. Son los anquilostomas o Alegator Americanus y
otros lumbricoides por el estilo. Son estos gusanitos. Unas lombricitas blancas
de aproximadamente 18 milímetros de largo, que ocupan esta barriguita en lugar
de la comida. Este niño, así como lo ven, con esta mirada extraviada y cansina
va a ser un incapaz. Un discapacitado mental. La desnutrición que sufrió desde
muy bebito lo ha privado del yodo y otros minerales que debió haber consumido.
Su tiroides no secretó suficiente tiroxina. Y esto le trajo aparejado el
enanismo y el cretinismo que, como podrán observar, padece. Pero eso no es todo. También padecerá el síndrome de
inmunodeficiencia derivada de la cacotrofia. Es decir la desnutrición infantil.
Nuestro amiguito ha quedado atrapado en un círculo sin aparente salida.
Porque es pobre es desnutrido. Y porque es desnutrido será pobre. Más de la mitad de las doce millones de muertes anuales de niños
menores de 5 años son causadas directa o indirectamente por la desnutrición. Y después, en mucho más baja proporción se nos seguirán yendo. Ni el consumo masivo de insectos propuesto por algunos científicos ni
la ingesta metódica e intensiva de fosfato de potasio como complemento de la
leche han logrado disminuir estos índices. Fin
del fragmento de Nube
Roja.
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