|
Nací en 1952. Y desde los tres hasta los once años viví una niñez de
pequeño zapateador americano. Crecí aporreando con mis chapitas
cuanto escenario y piso de televisión se me cruzara.
Después vino un receso forzado de casi diez años. El bachiller y
pretendiente de abogado ocuparon su lugar.
Pero ese artista en miniatura volvería por las suyas, ahora con la
forma de director de escena y dramaturgo. Y compartiría desde 1975
sus andanzas con el graduado en leyes.
Amo al teatro. Entrañablemente. A los actores y a los escenarios. A
los camarines con olor a humedad y a los artistas que siguen
creyendo en la justicia de las utopías.
Amo compartir mis obras con gente que las valore. Y sobre todo, |