MASADA
El Musical
Acto I
ESCENA I
Jerusalén jamás será destruida..
(La Voz de Roma - Tito - La Voz de Israel - Longo - Jonatás - Solados romanos - Soldados judíos)
(Introducción musical crescendo hasta que empiezan a cantar los romanos. Sobre la gasa que cubre la boca del escenario se proyecta la leyenda: "Jerusalén, 8 de septiembre de 70 A.D." Después, imágenes de Jerusalén. Se transparenta la entrada de una catapulta romana empujada por seis soldados. Cuando llega al centro del escenario, gira y apunta al público, es cargada y con el primer lanzamiento la música adquiere ritmo y los romano cantan frente al público.)
VOZ DE ROMA (Cantado por soldados romanos)
Sea el fuego en el aire,
En el agua, en la piedra,
Y en todo ser viviente:
Niño, hombre, mujer
Y sus descendientes.
Y sea el fin de las formas
Vivas o muertas,
Que digan en su leyenda
Alguna vez aquí
Se levantó Jerusalén.
(En la parte superior de la boca del escenario aparece Tito en su carruaje. Catalejo en mano, está contemplando el asalto a la ciudad.)
TITO (Exultante por la dimensión de la conquista.)
¡Alabados sean los dioses
Que me permitieron tomar
Y someter al fin a la ciudad
Más soberbia y fortificada
Que haya conocido el hombre;
(Sobre el escenario, detrás de la gasa y debajo de Tito, aparecen cinco arqueros judíos atacando detrás de la Puerta del Septentrión. Detrás de ellos se erige el Gran Templo de Jerusalén.)
La ciudad defendida por tribus
Cuyo fanatismo y ferocidad
No vieron iguales en la tierra!
LA VOZ DE ISRAEL
Jerusalén no somos nosotros,
Ni el escombro de escombros de nosotros.
Jerusalén no es la sangre del pueblo,
Esa constante para darle muerte
Que jamás reclamará otra sangre.
(Empieza a girar el escenario.)
Jerusalén jamás será destruida,
Y sus hijos nunca serán muertos,
Aunque en mares conviertan sus cenizas
Y surjan continentes con sus huesos.
Aunque en mares conviertan sus cenizas
Y surjan continentes con sus huesos.
(El escenario giró 90° a la derecha del espectador. A la izquierda del escenario, el Gran Templo de Jerusalén; a la derecha, la muralla con la Puerta del Septentrión. En medio y junto al templo, el muro interior, también defendido por seis judíos. Ambos muros tienen plataformas del lado interno donde los soldados están apostados. Hay una escalera apoyada contra el muro interior, del lado externo, que utilizan los judíos para movilizarse de un muro al otro.)
Instrumental Ataque Romano
(Con escaleras sobre la pared externa. Los romanos están comandados por Longo. De los judíos que defendían este muro, cuatro se esconden bajo la plataforma en la que estaban apostados y uno sube por la escalera izquierda, trepando el muro interior. Longo lo persigue, los otros tres romanos que cruzan junto a él el muro, son emboscados y muertos por los arqueros ocultos. Éstos, rápidamente suben a la plataforma y empujan las escaleras con los romanos encima, que caen fuera de escena. Longo queda solo, rodeado por ambos flancos.)
LA VOZ DE ROMA (Detrás del muro exterior, mirando a través de un periscopio o espiando desde un subibaja.)
Muere por Roma,
Muere por tu vida
Muere por tu gloria.
LA VOZ DE ISRAEL
Ríndete..!
Para escarmiento de las águilas!
Ríndete..!
Para salvar a tus hermanos!...
Y ponte de rodillas
Y abomina
De tu sangre y de tu nombre de romano.
LONGO (Tensión abrumadora, heroicidad en cada nota.)
Longo es mi nombre;
Roma es mi brazo.
A nadie di palabras,
De nadie las recibo
Lo que no es de Roma
De Roma es enemigo.
Longo es mi nombre;
Roma es mi brazo.
Judíos y romanos
Que miráis hacia mí
Y que veis sobre mí
Lo que fue de judíos y romanos:
Aprended de la muerte
Que me doy
Para seguir venciendo
Al enemigo.
Nadie aspire a la vida
Si vencido
Se acoge a la
Ignominia
Del perdón.
¡Aprended de la muerte
que me doy!
(Se clava un puñal en el corazón. Los judíos festejan desafiando a los romanos.)
LA VOZ DE ISRAEL
Jerusalén no es la ciudad que despierta muriendo
Y con la vida canta y anochece,
Ni el templo que se ve ni el que se siente,
Ni el sepulcro de todos los imperios,
Ni sus párpados rotos por el cielo.
(Entra la torre de ataque con ariete por la derecha.)
Jerusalén jamás será destruida,
Y sus hijos nunca serán muertos,
Aunque en mares conviertan sus cenizas
Y surjan continentes con sus huesos.
(Los romanos comienzan a atacar tirando flechas y los judíos se esconden.)
Aunque en mares conviertan sus cenizas
Y surjan continentes con sus huesos.
LA VOZ DE ROMA (El ariete comienza a golpear la gran puerta pero no consigue mas que sacar chispas. Dos romanos vuelven a montan las escaleras contra el muro exterior.)
¡Y muera!
El latir de todo Corazón
Que ante el Dios de Israel
Haga canto la voz,
Y adoración
Su llanto de protesta
¡Muera!
(Dos judíos que se encontraban ocultos matan a los romanos que trepaban por las escaleras y vuelven a esconderse sin ser alcanzados por las flechas.)
¡Y muera!
La palabra, obra y razón
Que difundan al templo:
Toda forma y voz,
Y su Ley de Leyes
Que haga a su memoria.
¡Muera!
(Sorpresivamente, un judío salta hacia la torre de ataque y mata a los tres arqueros romanos antes de caer muerto hacia el fondo del escenario.)
TITO (En lo alto, en su carruaje. Sobre la gasa vuelven las imágenes de Jerusalén.)
Un general romano
No puede perdonar
A ningún pueblo humano
La osada resistencia
De más de cinco meses
Nada podrá calmar
Ni moderar la afrenta
Perpetrada a nuestro honor
Por estos asesinos
Hambrientos de estiércol
(La tensión en la música se relaja. Campamento romano de noche. Tiendas, braceros, armas y armaduras. Un grupo de soldados comiendo. Jonatás, un enorme judío, aparece tranquilamente cargando cuatro cabezas sangrando, todavía en sus cascos y las lanza a los romanos.. Está embarrado y bestialmente cubierto de sangre. Su imprecación es iracunda. Jonatás es el violento desenfado de quien sabe que no tiene nada que perder.)
JONATÁS
Jonatás es mi nombre.
Vengador de la sangre
Que por mi sangre
Mis hermanos vierten.
Y vedme solo desafiando a Longo,
Y a cuantos Longos
Las legiones tienen.
Ladrones, incendiarios, asesinos,
Carnívora matriz de los infiernos:
Mirad como mis pies se entibian
En el fango leproso de tus muertos,
Y como escupen, se burlan y vomitan
Los judíos,
Sobre el altar de guerra
Que levantasteis
Contra nuestros hijos.
¿Por qué guardáis silencio
Si sólo con mi cuerpo
Os desafío?
¿Teméis a este judío
que así pequeño y débil
y sólo armado de alma
contra vosotros puede?
¡Malditos celebrantes de las armas!
¡Gusanera del odio y la soberbia!
Irrepetible maldición humana:
Lo que hacéis contra el templo
En vuestros templos
Arderá por siglos
Hasta el olvido
De la faz romana.
(Un arquero hiere de muerte a Jonatás por la espalda, quien, cae de rodillas y profetiza.)
JONATÁS junto a la Voz de Israel (La música majestuosa )
Jerusalén jamás será destruida,
Y sus hijos nunca serán muertos,
Aunque en mares conviertan sus cenizas
Y surjan continentes con sus huesos.
Aunque en mares conviertan sus cenizas
Y surjan continentes con sus huesos.
(La música cierra la escena. La luz disminuye al tiempo que los romanos reaccionan tomando su espadas y mutilando salvajemente el cuerpo de Jonatás. )
ESCENA II
El Gran Templo de Jerusalén.
(Tito - Cuatro Generales - Agrippa - Berenice)
(Sala de Guerra en la tienda de Tito. Mapa del sitio en un atril. En el centro de la escena y sobre una mesa, una gran maqueta de Jerusalén con las posición de las tropas romanas, arietes, torres de ataque y águilas sobre pequeñas lanzas simbolizando las distintas legiones. Tito comienza en un tono ameno, pero las exposiciones marcadas y militares de los generales lo llevan a un enojo que destila órdenes precisas y odio.)
TITO
El Gran Templo de Jerusalén
es absolutamente ajeno
a la locura de quienes lo habitan.
Destruyendo esta obra
de suprema grandeza
privaríamos a Roma
de la joya mas bella
de su conquista.
GENERAL 1
Invertimos seis días,
Y nuestros arietes
Más poderosos
Dieron contra los muros
Exteriores del templo,
Y sólo consiguieron
Arrancar polvo y chispas
De las enormes
E inconmovibles piedras
Detrás de las cuales
Nos esperaba
Una multitud
Dispuesta a morir
Y a dar muerte.
GENERAL 2 (Ilustrando sobre la maqueta)
Efectuamos ataques
De fuerzas escogidas
Contra la enorme
Puerta del Septentrión,
Y tuvimos que retroceder
Dejando muchos muertos
Y abandonando
A los heridos,
Sin vulnerar la puerta
Ni llegar a la base
De los profundos
Y aún más fuertes
Cimientos que
La sostienen.
GENERAL 3 (Ilustrando sobre la maqueta)
Escalamos los muros,
Para intentar destrozar
A la puerta por dentro.
Pero alcanzada la almena
Fuimos repelidos,
Muriendo la mayoría
Al golpear sus espaldas
Contra el ruin pavimento.
GENERAL 4
Considero inútil
Para las fuerzas romanas
El luchar con un pueblo
De criminales y suicidas
Para tomar el pórtico
Del bíblico Salomón
Si antes no destruimos
Todo acceso al templo.
(Silencio, la música se relaja.)
TITO
¿Dónde están los judíos
Que con tanto éxito
Mataron a los escaladores
Y robaron nuestras banderas...?
(Lentamente)
GENERAL 1(La música comienza a tensionarse.)
Detrás de cada piedra,
Detrás de cada puerta
Y unidos como un solo hombre
Junto a la extensión
De todos los muros
Que defienden el Templo.
TITO
¿No duermen?
GENERAL 2
¡No duermen!
TITO
¿No comen?
GENERAL 3
¡No comen!
TITO
¿Qué los sostiene?
GENERAL 2 (Majestuoso)
Ese edificio
Donde ellos creen
Que está el Dios único
Y que al fin
Les dará fuerzas
Para vencernos...
TITO (Feroz)
¿Bandidos y sublevados
Sostenidos por un Dios único
Frente a las águilas del Imperio ?
(Toma una de las águilas de la maqueta. Pausa, silencio, mira a Berenice y continúa colérico clavando la pequeña lanza sobre el templo en miniatura.)
Que se monte fuego
Sobre todas las puertas
Sin que se respeten
Ni aquellas que llevan
Gruesas capas de oro y plata.
¡Todo lo que haya sido imposible
Hasta hoy contra el Templo,
A partir de ahora se hará posible!
¡Quiero ver las puertas estallar en tizones
Y a los muros acostados en ruinas...!
(Se retiran los generales, y con un dejo de extrañeza, casi dolor, Tito continúa lentamente)
Hoy Jerusalén
Llorará su atrevimiento
Por última vez.
(Quedan Tito y Berenice que se abrazan mientras ella le saca la lengua a Agrippa, lujuriosa.)
ESCENA III
Destrucción del Templo.
(Voz de Roma - La Voz de Israel - Eleázaro - Simón.)
VOZ DE ROMA (Frente al público, el Gran Templo de Jerusalén. Mediante flechas incendiarias, los romanos prenden fuego a la Gran Puerta del Septentrión.)
Corra Vulcano a derretir los metales
Que forjaron el odio de Judea;
Y que la gloria y el poder de Roma
Haga cesar la vida en esta tierra..
(El escenario gira 180° y se ve el interior del Templo. Por doquier, grandes ánforas repletas con los rollos de la Ley, bibliotecas, adornos y el Sancto Sanctorum sostenido por un Querubín. Los judíos tratan de sostener la puerta pero ésta está muy caliente. Sólo pueden utilizar maderos y troncos para impedir la entrada del enemigo. A pesar del heróico esfuerzo la puerta cede y los romanos invaden el interior.)
LA VOZ DE ISRAEL (Defendiendo sus posiciones)
Jerusalén no es el alarido
De la bestia que acecha tras el muro,
Ni Abraham llorando ante un millón de niños,
Ni lo que el sabio lee en los escritos,
Ni cuanto de ella siempre dirá el mundo.
VOZ DE ROMA (Asesinando, rompiendo las ánforas con los rollos)
Cunda el fuego en los libros que guardaron
Las memorias traídas desde Egipto;
Y que en cenizas de cenizas vuelen
Los rotos mandamientos de la Ley.
LA VOZ DE ISRAEL (Muriendo)
Jerusalén jamás será destruida,
Y sus hijos nunca serán muertos,
Aunque en mares conviertan sus cenizas
Y surjan continentes con sus huesos.
Aunque en mares conviertan sus cenizas
Y surjan continentes con sus huesos.
VOZ DE ROMA
Calle el profeta, que padezca la muerte,
Enmudezca el Cantar de los Cantares,
Y en la sangrienta sombra de los tiempos
A podredumbre los perfumes huelan.
(La Ley ha sido desgajada, el Sancto Sanctorum, profanado.Los romanos terminan de matar a los judíos que quedan con vida mientras gira el escenario 180°.)
Eleázaro y Simón
(Eleázaro y Simón se buscan. Los dos están armados y con rastros de lucha)
ELEÁZARO
¡Raquel... Raquel...!
SIMÓN
Raquel pide por vos desde Masada.
ELEÁZARO Y SIMÓN
Dios:
Devuélvenos la Razón en Masada,
Y el cuerpo para nueva herida;
Y la voz que herrumbrará la espada;
Y el derecho a morir por la familia.
Dios:
Despiértanos en Masada
Con el signo del padre y de la madre:
Donde canta Raquel
Y nuestra sangre
Volverá a edificar Jerusalén...
Donde canta Raquel
Y nuestra sangre
Volverá a edificar Jerusalén...
(Durante la canción Eleázaro descubre una entrada a las cloacas y Simón lo ayuda a levantar la pesada tapa. Rápidamente los dos escapan por el agujero en el piso volviendo la tapa a su lugar. El escenario vuelve a girar 180° .)
TITO (Hablado, desde lo alto en su carruaje, sobre música instrumental de la masacre y victoria romana. Las legiones en cámara lenta arrasando el templo.)
¡Por los sufrimientos y privaciones
Padecidos por nuestras legiones;
Por la muerte y heridas provocadas
A los hombres que luchan
Bajo estandartes del imperio romano;
Mando y exijo que toda la ciudad
Sea arrasada hasta los cimientos!
(La luz sobre los soldados muere y sólo se puede ver a Tito en lo alto. En la oscuridad se cambia la escenografía a la caverna)
¡Y sepan los que huyen,
Los cobardes que se pudren en las cuevas;
Los que se ocultan en las cloacas
Y los que se arrastran en el desierto buscando salvación,
Que así como mis fatigas jamás solicitaron descanso;
Hasta ver al enemigo de rodillas.
¡Así volarán nuestras águilas
Sobre las cabezas de todos los judíos
Hasta su total aniquilamiento,
Hasta la desaparición de sus descendientes,
Hasta la destrucción de sus símbolos
Y de la memoria de sus tradiciones.
(Cambio de tono)
Para gloria de Roma, de sus dioses
Y de mi amado padre Vespasiano.
ESCENA IV
¿Por qué, Señor?.
(Raquel - Simón - Eleázaro)
(Oscuridad, ruido de agua, una caverna. Raquel, de espaldas, levanta los brazos hacia el cielo, luego cae de rodillas. Por los convulsivos movimientos del torso parece estar llorando en silencio, sin sollozos.)
RAQUEL
¿Por qué, Señor, has permitido
La destrucción de tu templo?
¿Por qué, Señor, abandonaste
Al pueblo elegido de Israel?
(Pausa, parece llorar, se contiene, sigue con fuerza)
RAQUEL
¿Por qué no levantas Tu sagrado furor
Contra tan vil destructor de tu pueblo?
(Levanta la cabeza y los brazos para exclamar con fuerza)
¡No lloro, madre, ante vuestro cadáver!
¡No sufro padre por la muerte que nos dejas!
¡No clamo, Dios, por los hijos de Israel
Ni por los muros convertidas en polvo!
(Se levanta enérgicamente y exclama incontenible.)
¡Clamo, Dios de Israel, por tu abandono!
¡Clamo por tu silencio ante el dolor!
¿No somos tus hijos? ¿No es éste tu pueblo?
¿No son nuestros libros Tu Palabra?
¿No fue nuestro templo Tu Morada?
¿Qué atrocidad habrá cometido Israel
Para que su Dios permita al padre caer
Después de ver morir a su familia?
¡Dios de Israel, permite que nosotras,
Tus jóvenes judías,
Muramos antes de ser gozadas por
El humillante regocijo del invasor!
(Decidida pero tranquila y natural avanza)
Señor, toma mi cuerpo y mi alma;
Concédeme la muerte
Si encuentras que la bondad y pureza
Pueden llegar a merecer tan alto favor.
(Ruidos exteriores llegan a los sentidos de Raquel; desconcertada mira hacia distintos lugares; luego, frente al público, demacrada, pero sin lágrimas, recoge su pelo y lo anuda en la parte que le cubre el cuello. Levanta la cabeza y espera el golpe, ceden maderos y metales que aparentemente guardan la entrada, los ruidos y se hacen más nítidos.)
RAQUEL
¡Gracias, Señor, por escucharme!
ELEÁZARO
¡Raquel! Soy yo, Eleázaro.
Instrumental con la melodía del Dueto de Amor
(Se abrazan amorosamente)
Estamos vivos y seguimos combatiendo.
Tu casa ha sido destruida.
Jerusalén ya no es Jerusalén.
RAQUEL
¿Y mi hermano Simón?
ELEÁZARO
Ha estado todo el día
Combatiendo a mi lado.
RAQUEL
¿Debemos seguir combatiendo?
¿No son los romanos los dueños de todo?
ELEÁZARO (Comienza la canción)
Israel tiene un tiempo para orar
Y un tiempo para morir.
Nuestro tiempo de orar ha terminado.
RAQUEL
¡Profanaron el templo!
¡Derribaron los muros!
¡Mataron a nuestros hermanos!
ELEÁZARO
Dios nos permitirá acceder a una gracia
Que muy pocos se han llevado de este mundo!
¡Nos salvaremos de la muerte
Para alcanzar la vida en Dios!
(Raquel se deja caer.)
ELEÁZARO (Tomándola en sus brazos y mirándola de frente)
¡Raquel. ¡Yo te convoco a la lucha!
Mis pasos te guiarán para vencer.
RAQUEL
¡Ganaremos la guerra!
ELEÁZARO
¿Quién puede vencer a Dios?
RAQUEL (Animada)
¡Nadie podrá vencer a Dios!
ELEÁZARO
¡Y por ser nuestro pueblo el pueblo de Dios,
Jamás será vencido por fuerza alguna!
(Raquel lo abraza con fuerza)
¡Recogerás tu pelo y te cambiarás.
Simón te proveerá de ropa adecuada
¡Nadie tomará Jerusalén
Aunque no quede piedra sobre piedra!
Instrumental con melodía del Dueto de Amor
(Están a punto de besarse cuando, sobresaltados por ruidos de pasos se agazapan. Simón entra a la cueva trayendo ropas y armas.)
SIMÓN (Referencia a la melodía del Éxodo a Masada.)
¡Soy Simón!
RAQUEL
¿Sabes que ganaremos la guerra?
¡Eleázaro jura que somos invencibles!
SIMÓN
Sí, hermana, ganaremos la guerra,
Pero primero hay que salir de aquí.
(Le da la ropa a Raquel, quien se desviste quedando en ropa interior, para comenzar a vestirse con la nueva ropa de hombre.)
ELEÁZARO
¿Todo previsto?
SIMÓN
¡Todo previsto!
Llegaremos a Masada sin problemas.
RAQUEL
¿Masada?
ELEÁZARO (Al hablar se da vuelta sin intención y ve a Raquel a medio vestir. Ella no intenta taparse.)
¡Ganaremos la guerra en Masada!
RAQUEL
¡Nuestros enemigos son intocables!
SIMÓN
¡David enfrentó a Goliat
Sabiendo que su brazo
Era la Voluntad de Dios!
ELEÁZARO
¿Podemos intentar salir?
SIMÓN
¡Ahora mismo! Fuera de los muros
Nos reuniremos con un grupo armado
Que despejará el camino a Masada.
ELEÁZARO
¡A Masada, entonces!
SIMÓN Y RAQUEL (Ella ya está disfrazada se hombre.)
¡A Masada!
(Salen hacia la derecha en la profunda oscuridad)
ESCENA V
Se sentará a mi mesa.
(LA VOZ DE ISRAEL)
(La caverna se transforma en un túnel. De izquierda a derecha entran los judíos que abandonan Jerusalén en busca de Masada, fortificación judía sobre una colina. Familias enteras cargan sus pocas pertenencias, hay heridos, mutilados quienes son asistidos para caminar. Uno de ellos enciende las antorchas que se encuentran hacia la derecha sobre las paredes de roca. Hacen un alto en la marcha . El anciano advirtiendo los dolores de la marcha comienza la canción. El canto es como un rezo que los mantiene unidos en la esperanza y los impulsa a seguir adelante.)
ANCIANO
Quien no publique sus desgracias,
Se niegue al llanto,
Y oculte sus virtudes a la fama:
LA VOZ DE ISRAEL
Se sentará a mi mesa,
Y partirá mi pan,
Y será digno de Dios y alabanza.
RUTH
Quien niegue su heroísmo a las ovaciones,
Enmudezca al blasfemo,
Y con el rostro en sangre haga oraciones:
LA VOZ DE ISRAEL
Se sentará a mi mesa,
Y partirá mi pan,
Y Elías hará brillar su nombre.
SIMÓN
Quien abandone la soberbia de la razón
A la hora de Masada;
Y niegue la palabra al corazón:
LA VOZ DE ISRAEL
Se sentará a mi mesa,
Y partirá mi pan,
Y sus hechos nombrarán a su nación.
ELEÁZARO
Porque está escrito que en Masada
Sólo habrá vida después del sufrimiento,
Para que el hombre surja a la esperanza
Que juró ante Moisés la Zarza Ardiendo.
(Se ayudan unos a otros a levantarse y deciden seguir la marcha )
LA VOZ DE ISRAEL
Porque está escrito que en Masada
Sólo habrá vida después del sufrimiento,
Para que el hombre surja a la esperanza
Que juró ante Moisés la Zarza Ardiendo.
ESCENA VI
Siempre seremos judíos.
(Agrippa - Berenice - Tito)
(En la tienda de Berenice, contigua a la de Tito, poca luz. Ropas en el piso, desordenadas, dando la impresión de que fueron sacadas velozmente. La cama desecha. En ella, Berenice y Agrippa. La música es todo erotismo e intriga. Berenice y Agrippa acaban de tener relaciones. Los dos están relajados y se nota que se desean sin embargo, la intriga política y cierto escrúpulo están presentes.)
AGRIPPA
Berenice, eres la reina de Israel.
BERENICE (Burlonamente)
Agrippa, eres el rey de Israel.
(Ella se le echa encima seductora.)
AGRIPPA(Apartándola)
Basta de palabras sobre este asunto.
BERENICE
¿Por qué si Cleopatra con sus hermanos?
¿Por qué si Calígula con sus hermanas?
AGRIPPA
Porque ellos se creyeron divinos.
Pero volvamos a lo nuestro.
BERENICE
¿Lo prohibido o lo político?
AGRIPPA
Lo prohibido y lo político,
Porque en nuestros actos
Siempre mandó la sangre....
Y por la sangre el poder...
BERENICE
Y lo que pasó entre nosotros
A pesar de ser hermanos...
AGRIPPA
Es como si no hubiera pasado.
BERENICE
¡Qué! ¿No hemos sido amantes?
AGRIPPA
Tal vez fuimos y somos amantes
Para los espías y enemigos...
Pero no para la historia....
En la medida que sepamos
Demostrar lo contrario.
BERENICE
Yo me entregué a tu cuerpo.
AGRIPPA
Y yo me entregue al tuyo.
BERENICE
Entonces nuestro amor ante Dios...
AGRIPPA
Hermana, no metas
A Dios en esto,
Nuestra sexualidad
Va mucho más allá
Del límite del amor.
Así fue conmigo...
Y será con tu amante...
BERENICE (Queriendo darle celos a Agrippa.)
¿Estás celoso?
Es insaciable.
Aunque dice que me adora,
En la intimidad me ha dicho
Desconfía de nosotros.
(Ninguno nota la entrada de Tito desde las sombras. Está vestido de orgulloso emperador, ebrio de gloria por el reciente triunfo.)
AGRIPPA
Para el romano
Siempre seremos judíos.
Debemos separarnos,
El tiempo...
BERENICE (Interrumpiendo)
Que Roma exija,
Y necesite Judea.
Aunque sólo sea posible
Hasta reclamar Masada
Como otro bien de familia.
AGRIPPA
En la cama de Tito
Harás mucho más por Judea
que en la mía.
BERENICE
Haré más por Judea con mi sexo
que lo que perdimos con la espada...
(TITO sale hacia atrás mientras que el escenario gira 180° revelando a Tito en su tienda. )
ESCENA VII
Nada se de mí.
(Coro - Tito)
(La introducción enseña la impresión y el desasosiego de Tito enamorado. La tienda de Tito aparece gloriosamente adornada por los trofeos del saqueo al Templo. 2 espejos cuelgan y reflejan la imagen de Tito.)
CORO (Sonido del ovacionar de la soldadesca. En su mente.)
Delicia del género,
Varón virtuoso,
Divino Tito,
Rostro de los dioses,
Roma te proclama
El más bello y glorioso
De sus hijos.
TITO (Desgraciado y vacilante.)
Sin ella junto a mi
No veo,
No oigo,
No siento
Y nada se de mí.
(Aumenta el volumen de las ovaciones.)
TITO
Ovaciones:
Sordas llegáis a mí
Sin Berenice.
(Tito se enfrenta a sus espejos, triunfos y estatuas. Los acomete, furioso.)
TITO
Espejos:
No busquéis repetirme
Si al mirarme
No veo frente a mí
A Berenice.
Triunfos:
Haceos de otro cuerpo
Y de otro nombre
Mientras lejos de mí
Esté Berenice
Pedestales:
Buscad otra figura
Si la mía
No encuentra a igual altura
A Berenice.
TITO (Desencajado, cae de rodillas, su expresión de dolor y miseria es el vivo contraste con la gritería del ejército ovacionándolo.)
Sin ella junto a mi
No veo,
No oigo,
No siento
Y nada se de mí.
(Entra su séquito, y lo carga en brazos. Desarman la tienda y lo montan en su carruaje.)
ESCENA VIII
Entrada triunfal a Roma.
(LA VOZ DE ROMA)
(Desde el fondo del escenario empieza a subir el arco de Tito desde el ras del piso hasta erigirse completamente llegando a medir un poco mas que la boca del escenario. El carruaje avanza hacia el fondo del escenario lentamente rodeado de romanos que vitorean a Tito: "Titus, Titus". Para el final del numero el arco avanzo hasta llegar a la boca del escenario. Tito ya pasó por debajo de este y vuelve a cruzarlo hacia el público a pie. Algunos Romanos escupen fuego, tiran serpentinas, lanzan burbujas al aire. La música es de gran celebración. Roma canta su soberanía por sobre el mundo y la divinidad de la familia de los Flavios.)
SOLISTAS
¡Setecientos prisioneros
Los más obstinados
Y soberbios que fueron elegidos
Embellecen tus triunfos en Roma!
Los jefes rebeldes por afirmar
Y publicar la negación de nuestros dioses
Y por la feroz energía mostrada contra Roma
Según la costumbre serán atados y humillados
Y encabezarán el Gran Triunfo.
¡Salve, general de generales
Emperador de emperadores,
Divino Tito,
Tu nombre y la gloria de tus hazañas
Son gratas a los padres de la patria
Y reciben el beneplácito de los dioses!
ORADOR (La música le da espacio al orador )
Cayó Gerasio...
Solo quedan dos fortificaciones judías.
(Gran ovación)
SOLISTAS
¡En el templo de la paz,
Serán ubicados
El candelabro de los siete brazos
Y la mesa del pan de las ofrendas!
Y porque diste muerte con tu mano
A más de veinte enemigos del Imperio.
Y salvaste de la rapiña el preciado botín.
"Iudea capta o divicta" será la inscripción que lleve
La moneda acuñada en vuestro honor.
¡Salve, general de generales
Emperador de emperadores,
Divino Tito,
Tu nombre y la gloria de tus hazañas
Son gratas a los padres de la patria
Y reciben el beneplácito de los dioses!
ORADOR (La música le da espacio al orador )
Cayó Macheron...
Solo queda una fortificación judía
(Gran ovación)
¡En la Via Sacra
Se levantó un arco
Que por la robustez del mineral
Alcanzará la edad de tres mil años!
Haya eterno reconocimiento
Al sometedor de la injuria judía.
Sea su nombre entre los mayores de la patria
Y hágase recordar la dulzura de su corazón
Y la indulgencia de su poder.
¡Salve, general de generales
Emperador de emperadores,
Divino Tito,
Tu nombre y la gloria de tus hazañas
Son gratas a los padres de la patria
Y reciben el beneplácito de los dioses!
ORADOR
Mañana caerá la última fortificación judía...
Mañana caerá Masada
(Gran ovación)
(Vespasiano se acerca a Tito y lo corona con laureles. Berenice se acerca y se para junto a él incomodando a padre e hijo. La música cierra el primer acto. )
FIN ACTO I