MASADA
El Musical
ACTO II
ESCENA I
Masada no se rinde.
(Silva - Eleázaro - Ananías - Juan - Diego - Simón - Saulo - Anciano)
(Introducción musical. Sobre la gasa que cubre la boca del escenario se proyecta la leyenda: "Masada, 70 A.D.". Se transparenta la entrada de un soldado romano que trepa desde una fosa en el fondo del escenario. Éste, junto a otro soldado, ayudan al General Flavio Silva a trepar. Tras él vemos aparecer a doce soldados romanos. Todos se acercan hasta la boca del escenario y miran en silencio hacia arriba. En sus rostros vemos la impresión por la monumental fortaleza judía. Esta impresión se traslada a la música cuando se proyecta la ciudad sobre la gasa. Mientras Silva canta dando un ultimátum a los judíos, por detrás de él y en la oscuridad, entra Eleázaro montado sobre una de las torres de Masada, magníficamente emplazada sobre la montaña. Llega hasta el centro del escenario.)
SILVA
Hombres y mujeres de Masada,
Rendíos:
Alzad los brazos
Y con vuestros hijos
Descended de la cumbre,
Y mis espadas
Volverán a la herrumbre
De sus vainas.
Y si hacéis lo contrario
Nada esperéis de Silva
Y de la vida.
(La luz permite ver a Eleázaro sobre la torre, mientras Silva sigue cantando frente al público.)
Hombres y mujeres de Masada,
Rendíos:
Y mis espadas
Volverán a la herrumbre
De sus vainas.
(Se apagan las luces sobre los romanos quienes abandonan el escenario. Gira el escenario con la luz todavía sobre Eleázaro quien se da vuelta enfrentando al público y desciende una escalera hacia un patio de la ciudad donde están los notables de Masada. Con resolución, desenvaina su espada y la ofrece en alto al círculo de los notables buscando su apoyo. Mientras cantan, uno a uno van imitando el gesto de su líder. El anciano, por su parte, alza su callado.)
ANANÍAS
¡Cada uno de nosotros
Sabrá golpear sobre tres
Romanos al mismo tiempo.!
JUAN
¡Multiplicaremos
Hasta lo imposible
El número de flechas
Y los golpes de espadas.!
DIEGO
¡Y mataremos
Sin advertir heridas;
Y aún muertos
Seguiremos matando!
ANCIANO
¡Qué grata fue al Señor
La voluntad de Moisés!
DIEGO
Nos encontrarán
Dispuestos a morir.
SAULO
¡Y vivos y valientes
Como jamás antes!
SIMÓN
En todas las piedras
Quedarán huellas
De vil sangre romana.
SAULO
¡Haya lucha hasta el fin!
TODOS (A una voz.)
¡Y haya sangre heroica
Hasta el fin de la lucha!
(Eleázaro se da vuelta y comienza a subir por la escalera, al tiempo en que el escenario vuelve a girar.)
ELEÁZARO
(Desde la torre de Masada.)Masada no se rinde,
Abomina de Roma y sus legiones,
Masacrada y malherida vive
Porque del bíblico
Llanto de su sangre
Surgen Masadas
De naciones libres.
ESCENA II
A tu lado.
(Eleázaro - Raquel)
(Es de noche. Patio exterior en Masada. Ventanas iluminadas por los fuegos del hogar. El ruido del viento. Eleázaro entra en escena sube a la torre para espiar a los romanos. Desde las sombras, Raquel se acerca trayéndole algo de beber como excusa para estar con él. Durante el dueto, Raquel busca sus labios pero Eleázaro sin rechazarla y muy dulcemente la abraza sin besarla.)
RAQUEL
A tu lado,
Eleázaro,
El fuego no quema los cabellos;
La sangre no huye de la herida
Y la muerte no arrebata el cuerpo.
A tu lado, Eleázaro,
Sólo a tu lado.
ELEAZARO
A mí no me detiene el fuego,
No me hiere la espada del Romano
Ni la muerte encontrará mi cuerpo,
Sólo a tu lado, Raquel,
Siempre a tu lado.
|
RAQUEL |
ELEAZARO |
|
El fuego no quema los cabellos; La sangre no huye de la herida Y la muerte no arrebata el cuerpo. |
A mí no me detiene el fuego, No me hiere la espada del Romano Ni la muerte encontrará mi cuerpo, |
(La canción termina con varios juegos de "Sólo a tu lado, Eleázaro" y "Siempre a tu lado, Raquel")
ESCENA III
Eleázaro.
(Silva - Eleázaro - Romanos - Raquel - Ruth - Judíos - Simón)
(Izquierda del escenario. Silva, junto a dos generales, frente a una maqueta de Masada en una tienda del campamento romano. Su actitud física demuestra lo complejo del ataque a la ciudad sobre la colina. Una y otra vez, ensayan accesos posibles a la fortaleza con réplicas en escala de la sofisticadas armas romanas. No encuentran una opción viable de ataque. La altura de Masada y sus laderas empinadas parecen un obstáculo insalvable.)
SILVA
¿Qué aguardáis en la maldita torre
Judíos?
Mirad hacia mí.
Si esta vez no entendéis
Jamás habrá un después.
Y mis soldados
Lucharán hasta el fin
Y vosotros
Ruinas seréis de escombros;
Y de vuestra existencia
No habrá huellas.
(A la derecha del escenario aparece Eleázaro. En un arrebato, Silva toma una lanza y la apoya sobre la mesa creando un plano inclinado en forma de rampa que llega hasta la cima de la ciudadela. Ante la sorprendida mirada de los generales por la magnitud de la obra, Silva toma un ariete en miniatura y lo desplaza sobre la rampa hasta golpear la pared superior de Masada. Resuelto el problema, se saludan con un golpe de copas. Todo esto ocurre mientras Silva y Eleázaro cantan a dúo.)
|
SILVA |
ELEÁZARO |
|
¿Qué aguardáis en la maldita torre Judíos? Mirad hacia mí. Si esta vez no entendéis Jamás habrá un después. |
Mándanos a Tito, Silva, y a su padre Vespasiano, Y a todos los romanos.
|
|
Y mis soldados Lucharán hasta el fin Y vosotros Ruinas seréis de escombros; Y de vuestra existencia No habrá huellas. |
Mándanos, Silva, Tu muerte carnal, Pues Roma tiembla Ante Israel eterna. |
(Los romanos comienzan la construcción de la rampa en el fondo del escenario de izquierda a derecha. Acarrean bolsas con tierra, bloques de piedra, aparejos y maderas. Sale la tienda, la maqueta de Masada y los generales, quedando sólo Silva.)
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ROMANOS |
SILVA |
|
Izad la rampa, Lanzad el fuego, Vuelen los garfios, Matad a hierro. |
Eleázaro, |
|
Cegad los pozos, Cavad el muro, Y sea Masada Todo sepulcro. |
Eleázaro. |
(Raquel y Ruth entran corriendo por detrás de Silva y Eleázaro y por delante de la rampa y se abrazan en el centro del escenario.)
RAQUEL
¿Por qué, Ruth,
Eleázaro calla;
Y le sube luz
Por los pies en llamas?
RUTH
Agradece a Dios, Raquel,
Por ser hija de Israel,
Y por los hijos que nazcan
De este llanto por Masada.
|
RAQUEL |
RUTH |
|
¿Por qué, Ruth, Eleázaro calla; |
Agradece a Dios, Raquel, Por ser hija de Israel, |
|
Y le sube luz Por los pies en llamas? |
Y por los hijos que nazcan De este llanto por Masada. |
(Un año después, los judíos aparecen forjando armas junto a Eleázaro.)
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JUDÍOS |
RAQUEL |
|
Llega el hedor De las legiones... Hora es Israel De más canciones |
Eleázaro, |
|
Por nuestra sangre Trepa la bestia. Tiempo es Israel De dar las venas. |
Eleázaro. |
(Eleázaro se dirige hacia el centro del escenario. A medio camino Raquel lo detiene.)
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RAQUEL |
ELEÁZARO |
|
Eleázaro: Viéndote no te veo |
Tu amor, Raquel, Es el amor del pueblo, Eres el canto De los que a Dios cantamos. |
|
Y tocarte, Es como ver tu vuelo. |
Tus lágrimas, Raquel, Se tornan manantiales De luz para la sed Del eterno Israel. |
(En el centro del escenario, de frente al público, Eleázaro mira hacia abajo mientras los romanos continúan la construcción de la rampa.)
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ROMANOS |
ELEÁZARO |
|
Izad la rampa, Lanzad el fuego, Vuelen los garfios, Matad a hierro. |
Eleázaro, |
|
Cegad los pozos, Cavad el muro, Y sea Masada Todo sepulcro. |
Eleázaro. |
(Desde la derecha y por detrás de los judíos, entra Simón buscando a Eleázaro. Se encuentra primero con Raquel llorando y luego con Eleázaro en el centro del escenario.)
SIMÓN
Tú,
EleázaroMasada,
Yunque y luz de todas las espadas,
Busca a Raquel,
Porque Israel
Sin ella no verá el amanecer.
(Eleázaro, mientras canta, movido por la dramática situación, va llevando inconscientemente a Simón, quien camina de espaldas hasta su posición final. Allí lo deja para volver al centro del escenario.)
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SIMÓN |
ELEÁZARO |
|
Tú, EleázaroMasada, Yunque y luz de todas las espadas,
|
Deja la lucha, Lávate de sangre, Simón, Corre tras Raquel Y líbrala de violación. |
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Busca a Raquel, Porque Israel Sin ella no verá el amanecer.
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Y por ella, Simón, Hártate de enemigos, Y por vida de Raquel, Ven a morir conmigo. |
(Los judíos han terminado sus armas. Simón se para entre Silva y Eleázaro, y Ruth entre los judíos y Eleázaro.)
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JUDÍOS |
SIMÓN y RUTH |
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Llega el hedor De las legiones... Hora es Israel De más canciones |
Eleázaro, |
|
Por nuestra sangre Trepa la bestia. Tiempo es Israel De dar las venas. |
Eleázaro. |
(Posición final: La rampa está terminada. Los romanos sobre ella, de frente al público. Los judíos a la derecha del escenario, delante de la rampa, con las armas en alto. Silva, a la izquierda, trepado al ariete y colgado hacia delante señalando hacia arriba. En el centro del escenario, adelante, Eleázaro de rodillas como pidiendo fuerzas a Dios. Sus brazos estirados hacia el cielo. Entre él y los judíos, Ruth consuela a Raquel. Y entre él y Silva, Simón.)
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ROMANOS |
JUDÍOS |
SILVA |
ELEÁZARO |
RAQUEL |
RUTH |
SIMÓN |
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Izad la rampa, Lanzad el fuego, Vuelen los garfios, Matad a hierro. |
Eleázaro |
Mándanos a Tito, Silva, y a su padre Vespasiano, Y a todos los romanos. |
Eleázaro |
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Llega el hedor De las legiones... Hora es Israel De más canciones. |
¿Qué aguardáis en la maldita torre Judíos? Mirad hacia mí. Si esta vez no entendéis Jamás habrá un después. |
Eleázaro |
¿Por qué, Ruth, Eleázaro calla; Y le sube luz Por los pies en llamas? |
Agradece a Dios, Raquel, Por ser hija de Israel, Y por los hijos que nazcan De este llanto por Masada. |
Eleázaro |
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Cegad los pozos, Cavad el muro, Y sea Masada Todo sepulcro. |
Por nuestra sangre Trepa la bestia. Tiempo es Israel De dar las venas. |
Y mis soldados Lucharán hasta el fin Y vosotros Ruinas seréis de escombros; Y de vuestra existencia No habrá huellas. |
Mándanos, Silva, Tu muerte carnal, Pues Roma tiembla Ante Israel eterna.
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Eleázaro |
Eleázaro |
Busca a Raquel, Porque Israel Sin ella no verá el amanecer. |
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Eleá- |
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Eleá- |
Eleá- |
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Eleá- |
Eleá- |
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Eleá- |
Eleá- |
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Za- |
Za- |
Za- |
Za- |
Za- |
Za- |
Za- |
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Ro. |
Ro. |
Ro. |
Ro. |
Ro. |
Ro. |
Ro. |
ESCENA IV
Consejo de los notables.
(Eleázaro - Ananías - Juan - Diego - Simón - Saulo - Anciano)
(El Gran Salón del Consejo. Muchas columnas dispuestas en un semicírculo que rodea a los presentes. Algunos se sientan frente a una mesa, otros en sillas y sillones un poco más alejados. Cantan sentados. Sólo Eleázaro camina entre ellos.)
SIMÓN
¡Sólo el ataque tiene sentido!
SAULO
¡Nuestras espadas son la salida!
DIEGO
¿Y tal vez parlamentando?
JUAN
¡Bien los podemos convencer!
SAULO (Con enojo)
He dicho que en la espada está
La única salida posible.
SIMÓN (Amenazador)
No habrá rendidos
Ni parlamentos.
DIEGO
Masada
Será convertida
En el último refugio
Religioso de Israel.
JUAN
Desde Masada
Comenzaremos
La reconstrucción
Y el afianzamiento.
SAULO
El destino de Masada
Será el ejemplo que den sus hombres.
SIMÓN
Y así será saludado
Y alabado por todos los judíos.
Sabes Eleázaro.
(Los mismos - Raquel - Ruth)
(Desde la derecha e interrumpiendo el Consejo, entra Raquel vistiendo un camisón de telas transparentes y de buena caída. A lo largo de la canción grita, se calma y vuelve a estallar. Un aire de erotismo e intranquilidad gobierna la canción. La música parece sugerir un tango arrebatado. )
RAQUEL
(Bailando abrazada a una columna)Sabes Eleázaro, que mi padre escogió
Los cereales que perfuman estas piedras.
Que guardó los dátiles, los mejores frutos,
Para los defensores de Masada.
(Velozmente se desplaza entre todos)
¡Para los altos varones de Masada!
(Toma aliento y sonríe)
RUTH
Vamos ya querida,
Aquí hay silencio.
Ellos son hombres
Y lo que discuten
Es muy importante.
RAQUEL (Indiferente a la dulce voluntad de su amiga)
Tu que eres fuerte Eleázaro
Ayúdame a correr sobre el muro
Para que los extranjeros
Admiren nuestra fuerza.
Corre conmigo Eleázaro
Y haz que el enemigo descubra
Tu denodado pecho
Y el huracán de tu espada.
(Baila)
Y el volcán de tus ojos.
Y el viento de tu pelo.
RUTH
Yo te acompaño.
Riendo pasaremos
Frente a las inútiles
Violencias de Roma.
RAQUEL
¡Porque el extranjero
Dejará su aliento
Al pie de nuestro muro!
¡Porque perecerá
El atrevimiento
De los incendiarios!
¡Porque...
SAULO (Interrumpiendo)
Está bien, Raquel puedes irte sabiendo
Que entendemos los ardores de tu corazón.
JUAN
Que Raquel sea devuelta a su casa.
SAULO
Este momento no es el mejor
Para contestar tus abundancias.
RUTH
Y el menos propicio
Para el desafecto
Y la intolerancia.
RAQUEL
Fuerte Eleázaro ¿Y no ves que bailo
Porque mi corazón sabe cantar mi muerte
A pesar de toda mi carne sin marido?
ELEÁZARO
Eres muy bella Raquel,
Como te vemos te oímos.
RAQUEL (Rápidamente entusiasta)
Pelearé a tu lado
Con el vientre hundido,
El pecho aplastado.
Las prendas de bronce
Ocultarán mi sexo
Aún después de muerta.
(Sobre la cara de Eleázaro)
Hazme de tu sangre
Y de toda la furia
De tu noble espada.
ELEÁZARO
(La separa con dulzura)Estaremos a tu lado, Raquel,
Tal como lo pides y lo sientes.
Hablaré con tu hermano Simón,
Le rogaré te lleve a combatir.
Ahora debes retirarte,
Y permanecer sosegada.
RAQUEL
Pides sosiego cuando el extranjero
Está derrumbando nuestras paredes.
¿Quién puede perfumarse cuando arden sus vestidos?
ELEÁZARO
(A Ruth, con firmeza.)Llévala.
RAQUEL
Recuerda que después de la victoria
El vino sabe a la primera nupcia
Y cada mujer es más de cada hombre
Y el amor dura más que el deseo de amar.
¡Siempre y sólo después de la victoria!
¡Únicamente después de la victoria!
(Ante la muda admiración de muchos hombres, Raquel y Ruth abandonan la escena.)
ESCENA V
La torre de asalto.
(Con un estruendo musical, en el fondo del escenario la torre de asalto comienza a subir la rampa empujada por soldados romanos y tirada por sogas que pasan por poleas ubicadas en la parte superior del terraplén. En la cima de la rampa, la torre alcanza el plano horizontal y los soldados preparan el ariete. Mientras tanto, el mensajero llega corriendo al Gran Salón.)
MENSAJERO
(A viva voz y casi sin tomar respiro)Los romanos terminaron el terraplén
El gran ingenio de madera y metal
Ya alcanza nuestras fortificaciones.
Es el ritmo de la conquista.
(El ariete comienza a golpear; continúa haciéndolo hasta el final de la canción, imprimiéndole un ritmo constante.)(Eleázaro - Saulo - Juan - Simón - Diego - Anciano - Ananías - Mensajero - Soldados romanos)
ELEÁZARO
Es el ritmo de la conquista.
El pulso de la última batalla.
SAULO
Afirmaremos nuestra defensa
Hasta lo imposible.
JUAN
¿Es posible defendernos?
SIMÓN (Categórico)
¡Debemos preparar la embestida!
(A una señal de Eleázaro se aleja el mensajero.)
DIEGO
Veo como aconsejable,
una rendición a tiempo.
JUAN
Salvaríamos el castillo.
DIEGO
¡Y la gloria de Jonatás!
JUAN
¡Y los esfuerzos de Herodes!
ELEÁZARO (Con extrema gravedad)
Quien viva en Masada un instante más
A partir de nuestra desaparición
Perecerá a toda eternidad.
ANCIANO
Mide tus furias Eleázaro,
Cuida que el ardor de tu sangre
No debilite tu espíritu
Ni confunda tu inteligencia.
Recuerda que en Masada
Seguiremos tus órdenes
Mientras tiendan a salvar
La vida de sus habitantes.
DIEGO
Respetable pensamiento.
JUAN
Consejo sabio y precioso.
ANANÍAS
Una rendición digna
Nos daría la posibilidad
De encarar una lucha posterior
De gran envergadura.
DIEGO
Si el enemigo acepta
Los términos de la rendición
No será difícil evacuar
Lenta y secretamente
Los bienes principales.
JUAN
Todo lo que se pueda salvar
Será de vital importancia
Para proseguir la lucha.
SAULO
Pensé en ingenuidad,
Desconocimiento,
Pero esta insistencia
Sobre una rendición
Me hará pensar otra cosa.
¡Es imposible hablar de bienes,
de vida o de arreglo alguno,
cuando el enemigo viene de Roma!
(Se detiene el ariete. Grandes bolas de fuego cruzan el escenario de izquierda a derecha, impactando cerca del lugar donde golpeaba el ariete, es decir, fuera de la vista del público, en las patas derechas. Desde ese lugar vemos entrar el reflejo del fuego y humo del incendio. Vuelve a entrar el mensajero.)
MENSAJERO
El fuego ha tomado todo el muro.
ELEÁZARO
¿Se preparan para el asalto final?
MENSAJERO (Agitado y confuso)
Van y vienen incansables con antorchas
Y disparan grandes bultos con fuego.
ELEÁZARO
Pregunté si preparan el asalto.
MENSAJERO
Volvieron a las fortificaciones.
DIEGO
¿No atacan?
ANCIANO
Atacarán.
ELEÁZARO
Atacarán a plena luz del día
Para admirar con gozo la expresión
Que podremos los judíos cuando nos
Corten la cabeza y abran las entrañas.
JUAN
Lo cierto es que ahora no atacan.
DIEGO
¿Y entonces?
ELEÁZARO
¡Lo inevitable será en todos nosotros y en Masada!
(Silencio general.)
ESCENA VI
Masada conquistará la eternidad.
ELEÁZARO
Yo pregunto y quiero saber:
¿Qué padre se atrevería
A resistir sólo con el pensamiento
La imagen de su hija violada y humillada
Por los conquistadores?
¿Qué judío soportará
Después de verse perdido
En la inútil defensa del castillo
Que su madre sea vejada y muerta
Por esta canallada?
¿Qué mente ingenua y débil
Cree que sobrevivirá
Después del amanecer?
No hay lugar a dudas;
Conocemos la verdad
Seremos despedazados
(Pausa)
En semejante situación
¿Qué provecho tiene intentar
Una absurda resistencia?
(Categórico)
¡No! ¡Atrás toda negra idea!
¡Atrás toda lástima por nuestra carne!
Sepamos enterrar la propia sangre
Por la gloria de Dios y nuestro pueblo.
Masada será el monumento
De la fe salvadora,
De la afirmación de la familia
Unida en el Dios único.
Cuando los romanos entren en Masada
No encontrarán judío alguno con vida.
Juro por los profetas que así será
No será violada mujer en Masada
Ni quedará hombre o niño con vida
Para ser hecho esclavo y vendido.
Nunca más el llanto de nuestros pequeños
Divertirá a los miserables romanos.
Hoy los judíos decimos ¡Basta a Roma!,
Y Roma no matará en Masada
Porque Masada conquistará la eternidad.
¡Muramos con alegría
Sabiéndonos gratos a Dios
Y a nuestro amado pueblo!
(Incontenible)
Con todo mi espíritu clamo:
¡Ruego no tiemble el brazo
Al portador de la mayor paz
De nuestros queridos parientes!
(Sólo Eleázaro queda iluminado. El resto sale. También sale toda la escenografía. La melodía de la canción se transforma en un instrumental de gloria y de esperanza.)
Matanza.
(Mientras Eleázaro habla, a los costados y detrás suyo, se van sucediendo flashes de luz que iluminan tenuemente pequeñas escenas de la matanza: Saulo se encuentra con su esposa, la abraza fuertemente y le clava una daga; Ananías encuentra a su hijo durmiendo en la cama, le besa la frente y lo degolla, el Anciano se enfrenta a Diego, éste empuña su daga y el Anciano lo abraza recibiendo la herida en su abdomen, quedan abrazados hasta que Simón pasa sin detenerse por detrás de Diego y le da muerte con su espada; un hombre cruza el escenario con su mujer muerta en brazos ; otro hombre abraza llorando a su mujer e hijo, los hace arrodillar enfrentados, les baja las cabezas y alza su espada por sobre sus hombros para decapitarlos; un hombre asfixia a su hijo con la almohada, el niño agita los brazos intentando librarse, el hombre mira al cielo y reza hasta que los pequeños brazos desfallecen y sólo entonces se derrumba sobre su hijo muerto; otro hombre abraza a su esposa por detrás, ella relaja su cuello y lo apoya en su hombre, él sube los brazos y rápidamente le rompe el cuello.)
ELEÁZARO (Hablado)
Actuaremos con amor y serenidad,
Pero con absoluta firmeza.
Todos a una, podrán herir
Y ser heridos
Hasta dejar la vida.
Ningún judío tendrá necesidad
De llevar el arma contra sí,
Por el contrario:
El ávido pecho de su hermano
Le rogará la muerte, sin temblores.
Ordeno que se conserve el agua,
Los dátiles, el vino, las legumbres y el aceite
Para que Roma pueda comprender
Que nuestra actitud
No ha sido provocada por el hambre,
La falta de agua o la inminencia de la derrota.
Cuando el invasor se encuentre con nuestros restos,
Y vea intactos los depósitos de alimentos
Y cuidados los metales sin trabajar,
Advertirá con espanto
Que los hombres de Masada
Supieron partir con sus mujeres e hijos
Hacia la gloria de Dios,
Único padre, única voluntad,
Único fin y razón del amor de los judíos.
(Profético.)
Y sepa el mundo pagano que nos rodea
Que el hombre con religión
Nace después de la muerte.
(Mientras Eleázaro cae llorando de rodillas, en la oscuridad entra la torre y el patio interior de Masada. La música se relaja y cae sobre el espíritu de Eleázaro. Apenas se perciben las decenas de cuerpos muertos que bañan de sangre la arena del patio.)
ESCENA VII
La muerte de Raquel.
(Raquel - Eleázaro - Simón)
(Después de una larga pausa se oyen los pasos precipitados de alguien que se aproxima a la escena. Eleázaro inclina la cabeza y espera el golpe. Cesan los pasos e inmediatamente aparece Raquel con suavidad y sigilo. Está desgreñada, lleva los vestidos quemados y tiene las manos ensangrentadas.)
RAQUEL
(Súbitamente y casi sobre la cara de Eleázaro)¡León! ¿Qué aguarda el león de Masada?
ELEÁZARO (Eleázaro la mira con extrañeza)
¿Cómo has logrado llegar hasta aquí?
RAQUEL (Sonriendo con picardía)
Por la salida secreta.
ELEÁZARO
La salida que tu padre.
RAQUEL (Sonríe extrañamente)
Preparó para sus hijos.
ELEÁZARO (La abraza efusivamente)
¡Qué felicidad verte bien!
RAQUEL (Balanceando la cabeza con infinita dulzura)
¡Si!
|
ELEÁZARO: |
RAQUEL |
|
A mí no me detiene el fuego, No me hiere la espada del Romano Ni la muerte encontrará mi cuerpo, Sólo a tu lado, Raquel, Siempre a tu lado |
El fuego no quema los cabellos; La sangre no huye de la herida Y la muerte no arrebata el cuerpo. A tu lado, Eleázaro, Sólo a tu lado. |
ELEÁZARO
(Tomándola de los hombros)Acompáñame, te mostraré la mejor aurora que jamás se haya visto desde Masada.
(Juntos suben hacia la torre mientras el escenario gira 180°.)
RAQUEL
(Señalando un punto con alegría casi infantil)¿Hacia allá.?
ELEÁZARO
(La abraza por detrás y la apuñala)¡Si!
RAQUEL (Casi sin dolor)
¡Eleázaro, la aurora está ardiendo!
(Se besan apasionadamente, ella muere. El escenario vuelve a girar 180°. Eleázaro apoya a Raquel suavemente en el piso de la torre. Entra Simón.)
SIMÓN
¿Vives, Eleázaro?
¡Nuestros hermanos ya tienen paz,
Todo es silencio, llama y cadáver!
ELEÁZARO
No des un paso más.
Quédate donde te encuentras.
Prepárate y espera para herir.
(Eleázaro desciende de la torre y avanza hacia Simón con la espada en alto.)
ELEÁZARO Y SIMÓN
Dios:
Despiértanos en Masada
Con el signo del padre y de la madre:
Donde canta Raquel
Y nuestra sangre
Volverá a edificar Jerusalén...
Donde canta Raquel
Y nuestra sangre
Volverá a edificar Jerusalén...
(Amanece. Frente a la grave presencia del sol en el fondo del escenario, Eleázaro y Simón son dos siluetas negras. De pronto, un choque violentísimo de espadas, pocos instantes después cae un cuerpo. No hablan, no se quejan, no gritan. Por la forma de arrastrar las piernas se percibe que el segundo hombre intenta avanzar; pero se detiene trabajosamente. Cae una espada sobre el piso y el segundo cuerpo se desploma sin gemidos. Una grita feroz crece hasta lo insoportable. Fuerte y constante animación de armas y voces)
ESCENA VIII
Entran los Romanos.
(Intrumental)(La luz del nuevo día va develando poco a poco los cuerpos de los judíos muertos. Eleázaro yace en el centro del escenario, adelante. Desde ambos costados surgen avasallantes los soldados romanos. Al llegar al claro que ofrece el patio se detienen absortos por el espectáculo. En esta atmósfera solemne, entra Silva por la derecha. Ya le han informado lo sucedido. Ahora sólo le importa saber que fue del rebelde Eleázaro. Comparados con sus movimientos, decididos y rápidos, el resto del ejército parece estar congelado; nadie alcanza a pronunciar palabra. De algún modo, esta desafiante mortandad destila un aire de triunfo que perturba profundamente a los romanos. Sólo Silva se mueve, enceguecido por su afán. Alza un cuerpo, en vano; busca debajo de otro sin suerte; cuando finalmente llega al centro del escenario encuentra a Eleázaro. Preso de violentos espasmos lo sacude en el piso, lo levanta por el cuello de la túnica y sosteniendo su cabeza más allá del borde del procenio, desenfunda su espada listo a decapitarlo... Pero es en vano, vana toda violencia y toda palabra, vanos tres años de incansable trabajo. Como con desgano, Silva suelta a Eleázaro y cabizbajo ordena el abandono de la fortaleza. La inocencia de tanta sangre ha machado la gloria de su victoria.)
ESCENA IX
Se sentará a mi mesa II.
(Al son del clarinete que anuncia la retirada romana, Eleázaro se levanta y comienza a cantar de frente al público. Uno a uno los judíos se levantan y lo acompañan con sus voces. Primero Simón, luego Raquel en la torre y los demás. )
La Voz de Israel
Quien no publique sus desgracias,
Se niegue al llanto,
Y oculte sus virtudes a la fama:
Se sentará a mi mesa,
Y partirá mi pan,
Y será digno de Dios y alabanza.
Quien niegue su heroísmo a las ovaciones,
Enmudezca al blasfemo,
Y con el rostro en sangre haga oraciones:
Se sentará a mi mesa,
Y partirá mi pan,
Y Elías hará brillar su nombre
Quien abandone la soberbia de la razón
A la hora de Masada;
Y niegue la palabra al corazón:
Se sentará a mi mesa,
Y partirá mi pan,
Y sus hechos nombrarán a su nación
Porque está escrito que en Masada
Sólo habrá vida después del sufrimiento,
Para que el hombre surja a la esperanza
Que juró ante Moisés la Zarza Ardiendo.
FIN DE MASADA