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Escena 1.
Tres
sillas y un revistero. Una mujer embarazada espera tejiendo. Llega otra mujer
embarazada con actitud timorata. María
Fernánda -
Buenas tardes. Mujer
que Espera -
(Aparta
la vista del tejido y la mira) ¿Ya
se hizo la tarde? María
Fernánda -
Sí. Hace un rato...
Pausa
.
(La
mujer vuelve fijar la vista en las agujas de tejer . María Fernanda se
sienta cuidadosamente)
María Fernánda -
¿Hace mucho que espera? Mujer
que espera
-
Casi ocho meses. Entre ocho y diez es lo que casi siempre demora.
María
Fernánda -
Sí. Casi siempre.
Pausa
Mujer que espera -
¿Y usted? María
Fernánda -
¿Yo?
Mujer
que espera -
Sí.
Parece bastante adelantada. María
Fernánda -
En realidad no lo sé. Mi turno es el siete.
Mujer
que espera - No se haga ilusiones.
María
Fernánda - ¿Por
qué me dice así? Después de todo usted está tejiendo.
Mujer
que espera -
Para matar el tiempo, mientras espero.
Pausa
María Fernánda -
Yo espero tener un varón. Estoy ilusionada.
Mujer que espera -
Ya está bastante grandecita para eso. María
Fernánda -
Sí. Siete meses. Nos casamos
en febrero. Anoche festejamos con champagne. Mujer
que espera -
¿Festejamos?¿Usted también festejó?
María
Fernánda -
Bueno,
sí... tengo ilusión.
Mujer que espera -
Claro. Aún es jóven.
María
Fernánda - No
tanto como usted cree.
Mujer
que espera -
¿Por qué? María
Fernánda -
Voy a ser madre.
Mujer
que espera -
(Crescendo
exasperado y feroz) Entonces
debería saberlo.
Yo
también creía que se podía vivir sin comer las recetas de la abuela y eructar
entre risas, con la boca abierta
las piernas abiertas
la mente abierta y mear al cielo y al infierno. ¡Qué cuernos! beber del pico obcenamente, sin una taza que puedas lavar con detergente,
como
dios manda.
porque dios manda y
la virgen obedece aunque se le moje chanchamente la bombacha
sin
comprender que
no puede jugar a la mancha sin lavandina. Sin que le importe la aureola.
Sabelo:
No estás sola
para
dormir sin despertador o sonreír sin dentífrico. Viajar
sin
pasaje ni peaje ni visa ni prisa ni ruta ni mapas.
Sabélo: Nadie se escapa y
entonces te das cuenta que ya no podés ver películas sin pantallas
sin programas que te expliquen
que no
podés sentirte
en casa sin pensar que sobre tu cabeza sin peine, pende el desalojo.
Yo
lo sé.
Con
las tetas te vienen las responsabilidades y ya no es tan fácil festejar sin un
registro civil tu cumpleaños. Ni meter los dedos en la crema de la torta que
hicieron otras manos lo que deberían haber hecho las tuyas, en vez de estar
refregándote en el baño el deseo contra el espejo. Ni bailar, sin que le
marquen el paso a tu cintura de ternera, sin delantal que la enlace, ni cesarea
que la yerre. Todo llega y más te
vale que empieces a sentar cabeza y a pensar con el culo, tu tarjeta de crédito.
Fornicar. Débito automático.
Hacé
gimnasia y rogá para que no se te caiga el culo antes de que hayas conseguido
quien te financie el rellenado. No hay dios pero al menos hay colágeno.
Sabélo.
Después,
no digas que no te lo dijeron. Lo inmortal no es el amor sino las prótesis.
Yo
también alguna vez me hice la cocorita la astuta la guapa la viva la gallita.
Inútil
ilusionarse. Inútil
Sabélo:
Dios
existe y vigila.
Viene
una vez por mes a ver como anda todo.
Y
si no te deja un hijo, te corta las bolas
te corta las bolas
te corta las bolas
te corta las bolas....
La
mujer sigue repitiendo mecánicamente mientras
vuelve al tejido. Se oscurece el lugar en donde se halla hasta hacerla
desaparecer. María Fernánda mira a la mujer aún hasta después de su
desaparición.
Escena
2
Una
enfermera, una médica y una camilla aguardan
a María Fernánda.
Enfermera
-
(Asomándose)
María
Fernanda -
Sí... siete. Soy yo... pero la señora estaba primero.
Enfermera
-
¿Señora?
¿Qué señora?
(La
enfermera mira hacia atrás de María
Fernánda y no hay nadie. María Fernánda también mira y queda desconcertada.)
María
Fernánda -
Estaba sentada acá. Enfermera
-
Bueno,
mi amor, tal vez se fue. Así que no perdamos tiempo que el bebé debe estar...
María
Fernánda -
Estaba tejiendo y me dijo que... bueno, ahora no me acuerdo, pero sé que me
dijo algo y...
Enfermera
-
A
ver a ver, mamita, ¿vos sos Marote, María Fernánda?
(María
Fernánda vuelve a mirar hacia las sillas vacías, queda
desconcertada y luego contesta entregando el número)
María Fernánda -
Siete. Sí. Soy yo.
Enfermera -
Entonces
pasá. Pasá queridita.
(A
la médica, sonriéndole a María Fernánda.)
Doctora, el siete, la señora Marote. Doctora
-
Gracias,
Emilia. ¿Ésta es la ficha de la señora?
Enfermera -
Si
doctora.
Doctora
-
A
ver esa mami... A ver si se sienta en la camillita, así le revisamos esa
pancita.
Enfermera -
(A público)
Las preguntitas de siemprecito que se van diciendo solitas. (Sonríe) El diminutivito para las mamitas. Un clásiquito de
obstetricia.
(María
Fernanda se sienta en la camilla, sonriéndole a la doctora.)
Enfermera
-(A
público)
Odio
admitirlo: funciona. Que si espera el machito, que si le tejió una batita, que
si pensó en el nombrecito, que qué dirán los abuelitos, que si pagó la
consultita en efectivo o con tarjeta... tarjetita mamita.
María Fernanda -
(A
la médica)
¿Cómo
dijo?
Doctora -
Disculpe,
deformación profesional. Quiero decir... curiosidad financiera.
(Ausculta
la panza)
Enfermera -
(A
público)
Despúes,
el exámen de rutina. El hígado el radiador la batería la placenta esas cosas.
María Fernanda -
¿Qué pasa doctora?
Doctora -
Nada,
tranquila. María
Fernanda
¿Qué pasa?
Doctora -
Las
pulsaciones del bebé están algo distintas de lo esperado. De lo habitual. Pero
no ponga esa cara, que no es para preocuparse.
Enfermera -
(A
público)
Es
para preocuparse.
Doctora -
Para estar más seguros le haremos una ecografía.
De pasó se entera si es varón o mujercita. María
Fernanda -
No quiero doctora.
Doctora -
Bueno,
entonces usted mirará para otro lado y nosotros mantendremos el secreto. ¿Verdad
Emilia?
Enfermera -
(A
público)
Por mí que tenga un ornitorrinco.
María Fernánda -
Que no. Que no quiero la ecografía.
Doctora -
Señora
no quiero asustarla...
Enfermera -
(A público)
Si quiere.
Doctora -
...pero
las pulsaciones de su bebito son normales para un adulto de treinta años, no
para una criatura de siete meses de gestación.
María Fernanda -
Con mi marido decidimos que todo fuera Natural. Natural, doctora.
Doctora -
Señora
escúcheme...
Enfermera -
(A
público)
Naturalmente ya no lo escuchaba. Vamos que ya son más de la cinco, cosita
mamita tiernita ternurita... a ver si concretamos que no tengo para vos toda la
vida. En cualquier cosa estaría pensando.
María Fernanda -
(A
público)
Pensé
en ese día perfecto. Me acordé de lo acordado.
Sus
flores, mi cena.
Sus
besos, mis abrazos. Que
todo sea natural nos prometimos. Esa noche, dejamos al diafragma en la mesita de
luz. Luz Natural de luna entraba
por la ventana. Luz natural.
Desnudos
y acariciándonos. Me
alzo en sus brazos con firmeza amable y en su cuerpo me enrredé en el acto.
Hasta
la cama, fuimos besándonos.
Luz Natural de luna, sellaba nuestro pacto.
Nunca fue tan suave ni tan bravo.
Como
un valiente guerrero montado en mis sueños galopaba desbocado.
Lo sentía bien Adentro. Lo sentía Gritando.
Primero
me penetro con su sexo. Después con sus piernas y su torso blanco.
Desapareció
su mirada entre mis muslos. - No temas, mi amor.
No te asustes, bebé
Doctora
-
...señora
, no sea imprudente. Una ecografía es sólo echar un vistazo.
María
Fernánda -
(Sigue
a público)
Una
convulsión. Quejidito subterraneo.
-
Sin miedos, bebé. Que
todo sea natural, me dije,
y
solté sus deditos, que a mis labios vaginales, aún seguían aferrados.
Luz
Natural de luna bañaba mi panza sin calendario.
Fin |
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