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Fragmento I CELAN Mi ojo desciende hasta el sexo de la amada, nos miramos, nos decimos algo oscuro, nos amamos el uno al otro como amapola y memoria, dormimos como el vino en los cuencos, como el mar en el rayo sangriento de la luna. Estamos abrazados en la ventana, nos ven desde la calle: ¡es tiempo de que se sepa! Es tiempo de que la piedra consienta en florecer, de que un corazón palpite en la inquietud. Es tiempo de que sea tiempo. Es tiempo. HELENA Soy virgen. Reina del cielo la más pura. Ayúdame siempre. CELAN Ave María. Un largo silencio. Un apareamiento: HELENA y CELAN. La brutalidad del acto es acompañada por el más profundo de los silencios. La mano de HELENA se hunde reiteradas veces en el filo astillado. Hasta el gobierno de los fluidos. Fragmento II CELAN en un espacio invadido por la sombra. Rumor de agua. Gota sobre gota sobre cemento. Tres tiros. Un cuerpo se desploma. Gritos ensordecedores de una mujer. Las sombras se retiran. Un tanto así. CELAN Desde la barraca se puede ver un patio cuadrado. Y desde el patio cuadrado se puede ver la barraca. Desde cualquier punto son visibles todos los hombres, todas las mujeres, todas las niñas y todos los niños. A través de un blanco móvil. Una mujer sale acompañada de tres hombres de uniforme. Flanqueada la espalda, los lados flanqueados. LA MADRE ¿Aquí? HOMBRE Su tumba. Tres tiros. Un cuerpo se desploma. Gritos ensordecedores de una mujer. LA MADRE Nadie es el principio. Nadie es el fin. Nadie volverá a amasarnos con barro. Nadie volverá a crearnos. No hay tiempo. HOMBRE Su tumba. CELAN Dice uno de ellos. Y ella no entiende. No puede entender. Mi madre se abandona al sonido repetido de los tiros en la nuca. Otro hombre me trae desde lejos y me enfrenta al cuerpo derramado. Silencio. ¿Aquí? HOMBRE Aquí. Un pozo profundo y el cuerpo de la judía en lo profundo. Tres tiros. Un cuerpo se desploma. Gritos ensordecedores de una mujer. CELAN Sangra. Mi madre sangra. HOMBRE ¿Sangra? CELAN Mi madre sangra. Silencio. Con la pala cavo la tierra. Con la tierra cubro a mi madre. Con la pala golpeo la tierra que cubre a mi madre. Silencio. Gusanos desde la piel. Señor. ¿Estás aquí? Silencio. Nadie. HOMBRE Ya es tiempo. CELAN De que sea tiempo. Y mi madre habría cantado: LA MADRE Desde la tierra. Madre no no llores Alzados los brazos. Y la guadaña entre los brazos sobre los cuerpos. Madre no no llores La noche es larga. Tumbas en el aire. Madre no Y los cuchillos están afilados. no llores CELAN Te abrazo como amapola y memoria. Hunde su cuerpo en la tierra. Es de barro ahora. Es un golem. Te llevo como se llevan muertos en las manos. Es tiempo. No hay tiempo. Largo silencio. Señor. ¿Estás aquí? Tres tiros. Un cuerpo se desploma. Gritos ensordecedores de una mujer. Agua sobre la tierra. Oscuridad. Fragmento III CELAN La oscuridad comienza a crecer. Silencio. Quebrar de vidrios. Violento y prolongado. Sólo una luz se demora sobre CELAN que dice: Cerca estamos, Señor, cercanos y asibles. Asidos ya, Señor, los unos a los otros agarrados, como si el cuerpo de cada uno de nosotros fuera tu cuerpo, Señor. Reza, Señor, reza por nosotros, estamos cerca. Torcidos por el viento íbamos, íbamos a inclinarnos sobre la zanja y el charco. Al abrevadero íbamos, Señor. Era sangre, era lo que derramaste, Señor. Brillaba. Nos arrojaba tu imagen en los ojos, Señor. Ojos y boca permanecen tan abiertos y vacíos, Señor. Hemos bebido, Señor. La sangre y la imagen que en la sangre había, Señor. Reza, Señor. Estamos cerca. Largo silencio. CELAN traza un gesto definitivo. Así. Habrá comedia. |
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