Fragmento
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DAS LIED DES ARZTES UND DER TOCHTER (La canción del médico y la hija)

Es el Doctor Richarz quien domina la escena.

Una breve mujer se acerca: es María Sch.

Es la hija de Sch que intenta el contrapunto con las palabras de Richarz.

De todas formas ni uno ni otro parecen reparar demasiado en las palabras ajenas.

 

DR. RICHARZ

La última y fatal enfermedad de Schumann

no fue, como podría suponerse,

a juzgar por ciertos síntomas

una demencia elemental y específica,

era el resultado final

de un lento uso del organismo

y del debilitamiento del sistema nervioso

que afectaba la forma de una parálisis

no generalizada

de la que la enajenación mental

era tan sólo una manifestación parcial.

MARÍA SCH

Vi a papá por última vez

cuando dejó la casa

para quitarse la vida.

Pausa.

Estaba en el escritorio de mamá

cuando apareció en el umbral

palidísimo.

Pausa.

Al verme escondió su rostro

y dijo:

"¡Oh, Dios mío!"

Pausa.

Cuando volvió a su cuarto

quedé como paralizada.

Pausa.

Fui a su habitación,

estaba vacía.

Se había marchado.

DR. RICHARZ

... abstracción hecha

de la posibilidad de un germen mórbido

tal vez original

del que sin duda es portador todo hombre.

Esta dolencia fue,

como siempre,

el resultado del surmenage

producido por el abuso y agotamiento

de la sustancia que constituye los centros psíquicos

del sistema nervioso,

cuyas pérdidas no lograban compensar

con suficiente rapidez

la renovación de dicha sustancia.

MARÍA SCH

... lo buscamos

en la calle lo vi a lo lejos,

lo reconocí.

Se cubría la cara

y lo sostenían dos hombres

por las axilas.

Pausa.

Fue puesto bajo la vigilancia

de un enfermero.

Pausa.

Algunos días después

se lo llevaron

en un coche.

DR. RICHARZ

Es de notar que el paciente

durante su enfermedad y hasta el final

estuvo libre de la exaltación

que caracteriza a los estados análogos al suyo,

que provoca con frecuencia

una triste deformación del yo,

a causa del penoso contraste que presenta

la conciencia exagerada de su propio valer

que tiene el enfermo

frente a la ruina manifiesta

de su personalidad.

Pausa.

En el caso de Schumann

la conciencia estaba obnubilada,

herida,

no modificada.

Pausa.

La melancolía que lo había llevado a ese lugar

no lo dejó hasta el día

en que se cortó

el hilo de su vida.

MARÍA SCH

Los niños

estábamos asomados a la ventana,

el coche entraba en el patio

para no llamar la atención.

Pausa.

Nos habían dicho

que pronto volvería

restablecido.

Pausa.

Pero los sirvientes

lloraban.

 

Todo se diluye.


Fin del fragmento de Liederkreis. Para conocer el resto del texto solicitarlo al autor vía e-mail


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