| Alejandro Tantanian descubrió en el
romanticismo alemán algo más que la apasionada búsqueda de un absoluto. En
Un cuento alemán tomó la emblemática figura de Hölderlin para indagar en
sus propios conflictos como creador.
"Sumario de la muerte de Kleist" una historia romántica y
feroz
Nota del 1 del 4 de 1998. PATRICIA ESPINOSA
En Sumario de la muerte de Kleist -que estrena hoy
en el Teatro General San Martin, con dirección de Alejandro Ullua- el
dramaturgo tejió una delicada trama en torno del suicidio de su
protagonista, el escritor Heinrich von Kleist. En ambos casos se trata de
artistas que llevaron hasta las últimas consecuencias el intento de
conciliar vida y obra.
Su primera experiencia con el teatro la tuvo a los nueve años. Estaba
en el Colón con sus padres viendo la ópera Hansel y Gretel cuando sufrió
su primer ataque de epilepsia. "Me podría haber ocurrido en un café o en
otra parte -reflexiona Alejandro Tantanian-, pero como me agarró ahí, el
recuerdo quedó asociado para siempre con el teatro.”
Aunque hoy su dolencia está bajo control, sigue viviendo la experiencia
teatral como una pasión a la que se dedica compulsivamente.
Sumario de la muerte de Kleist es su tercer estreno, si se incluye
Juego de damas crueles, montada en el Uruguay por Mariana Percovich y
presentada el año pasado en el marco del Festival Internacional de Teatro
de Buenos Aires.
Casi sin proponérselo, Tantanian fue armando una trilogía sobre poetas
alemanes que comenzó en el 94 con Sumario..., continuó con Un cuento
alemán, que se exhibe actualmente en El Callejón de los Deseos y se
completará con una tercera obra, sobre el poeta Paul Celan. "Mi interés no
pasa por lo biográfico ni por un teatro histórico -aclara el autor-, sino
por la voluntad de absoluto que tenían estos artistas. Es un tema que
considero bastante central en la cultura alemana, y que hizo posible el
surgimiento de estos poetas geniales junto al horror de una figura como
Hitler. En la cultura alemana no hay medias tintas, y si hay algo que
orienta a estos poetas es la necesidad de juntar la vida con la obra, a lo
que se lanzan apasionadamente. Hölderlin estaba obsesionado por habitar el
silencio en sus poemas y lo logra literalmente al vivir durante treinta y
siete años recluido en una torre. Yo especulo que su locura era fingida, y
eso le permitía poder aislarse y llamarse a sí mismo un poeta en espera.
Es decir, para ser descubierto no por sus contemporáneos sino más
adelante, cosa que por otra parte ocurrió. Esa voluntad unificadora entre
la vida y la obra, entre la palabra escrita y la palabra también aparece
en Kleist. Desde sus veinte años intentó trazar un plan de vida, día por
día, hasta su muerte a los 34 años, cuando se suicida de una forma
violenta y a la vez prolija."
Luego de varios intentos fallidos en los que buscó comprometer a
distintas mujeres, Kleist logró hacer un pacto de muerte con Henriette
Vogel, con quien apenas había tenido tres o cuatro encuentros previos.
"Después de abrir el pecho de Henriette Vogel con un tiro -relata
Tantanian- introduce el arma en su boca y se salta la tapa de los sesos."
El autor investigó durante un año la vida y la obra de Kleist, pero
encontró que el interés dramático no estaba tanto en el suicidio conjunto
("un gesto romántico a lo Billiken", según Tantanian) sino en las
particulares características que lo rodearon. Kleist monta una verdadera
puesta en escena en la que contabiliza minuciosamente las cartas que
enviaron esa noche, las tazas de café que tomaron y hasta la cantidad de
pólvora utilizada por los suicidas.
"La idea de que él pueda escribir cómo va a morir es una forma de
juntar su vida con su obra -opina el dramaturgo-, porque yo especulo con
que este plan de muerte armado tan milimétricamente es casi una escritura,
una pieza de ficción que ellos llevan a cabo convertidos en actores de sus
propios textos."
Para Tantanian, el teatro es una apuesta que le exige brindar se por
entero, y quizás allí resida su identificación con estos héroes del
romanticismo. Con respecto a dicho movimiento, hace una salvedad: "En la
investigación que hice sobre el romanticismo descubrí que si hay algo que
no tiene que ver con el romanticismo es justamente la idea que nosotros
hemos heredado sobre él. Los artistas del Sturm und Drang eran personas
bestiales con un sentido del eros y del tánatos tan fuerte, y tan
constantemente en puja, que era como si se llevaran el mundo por delante.
Los artistas románticos eran verdaderos monstruos. Por eso yo no veo una
relación amorosa entre Kleist y Henriette, sino una relación casi
vampírica, donde el deseo de que exista el otro es sólo para poder morir.
Es la prolongación en el cuerpo del otro para que éste devenga en arma y
así poder ser matado por él. No es por lo tanto una relación de amor sino
una auténtica relación romántica".
Además de sus actuaciones junto al Periférico de Objetos, Alejandro
Tantanian también se ha destacado como un expresivo intérprete. En su
espectáculo Berlín. Postales en sombra supo abordar los mejores temas de
la dupla Brecht-Kurt Weill. La coincidencia resulta llamativa porque suma
otro poeta alemán a su producción. “Las cosas me suceden así y yo dejo que
sucedan -concluye Tantanian- Pero existe la posibilidad de pensar en otras
vidas yo debo haber vivido antes en algún lugar de Alemania."
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