Sobre la obra
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VOCES EN GUERRA. (Acerca de tempestades y palabras.)

La palabra parece haber sido el comienzo de todo.

Vórtice de la creación, tempestad primera.

Victoria, una de las voces de esta pieza, intenta devolver a la palabra algo de ese estadio primero. A través de la magia y el conjuro, a través del arte y el  asesinato, Victoria pretende acercarse al misterio primero de la creación.

La voz de Rodrigo emerge de las sombras, voz extranjera destinada a dialogar con la voz de Victoria, en busca del mismo misterio.

Algo, sin embargo, divide voluntades: el plan de Victoria parece haber sido inspirado por lo divino, el de Rodrigo por lo humano.

Y allí, en ese borde, en esa diferencia y ese abismo, se precipita la acción.

La voz de Victoria entra en guerra con la voz de Rodrigo, y es este combate el que desata la inexorable tragedia.

Los cuerpos son el campo de batalla.

Nada parece suceder.

Sin embargo, oculta bajo la superficie aparentemente quieta de la acción, se halla la inequívoca tempestad de la palabra: arma primera y definitiva del teatro.

Texto incluido en el programa de mano de La Tercera Parte del Mar en ocasión de su estreno; Abril, 1999.


La tercera parte del mar de Alejandro Tantanian a la luz de Calderón. 

Tocó el segundo Ángel...

Entonces fue arrojado al mar

Algo como una enorme montaña ardiendo,

Y la tercera parte del mar se convirtió en sangre.

Apocalipsis (8.8)

 

Alejandro Tantanian se sirve de estos versos del Apocalipsis para titular una de sus obras, La tercera parte del mar, escrita entre noviembre-diciembre de 1994 y octubre de 1995.

Autor de obras como el Un cuento alemán o Juegos de damas crueles, Tantanian es uno de las voces más nuevas e innovadoras en el teatro argentino contemporáneo. Las líneas siguientes son fruto del trabajo de dramaturgia que estamos realizando para Cero Grupo. Grupo que cuenta con más de siete años de trayectoria, surgido de la Escuela Superior de Teatro de la Universidad Nacional del Centro de la Provincia de Buenos Aires, en Tandil y que ha realizado numerosas giras en el interior del país y en el extranjero. El texto de Tantanian se encuentra en fase de ensayos por parte de la compañía y será estrenado el próximo mes de octubre. Estas páginas tienen la finalidad de ser una acumulación de ideas que aparecen a la vista del texto y que, a lo largo de las lecturas de la obra, hemos ido identificando. A la vez, pretenden ser una muestra de cómo la obra de Calderón La vida es sueño, así como muchos de los rasgos de la estética del barroco, están presentes en el texto del autor argentino.

En un primer acercamiento al texto observamos que está compuesto por once escenas, en las que intervienen dos personajes, Victoria y Rodrigo. La fábula nos cuenta cómo Rodrigo, después de un accidente de coche, llega a la casa de Victoria para pedirle un teléfono. Victoria no tiene teléfono y le ofrece a Rodrigo que pase la noche allí. En esa noche, que parece no terminar nunca, se establece una extraña relación entre los personajes que concluye con el asesinato y descuartizamiento de Victoria por parte de Rodrigo.

Esta fábula simple sirve de soporte para una estructura textual en la que se pueden distinguir temas y motivos muy diversos como el valor místico de la palabra, la relación paterno-filial, la muerte como contenedora de vida, el niño salvaje, el origen del conocimiento y del lenguaje, el Apocalipsis... En general, lo que se desprende de una primera lectura es el valor enormemente simbólico del texto y una presencia importante de lenguaje y temas religiosos, presentes desde el mismo título. El texto secundario, poético en el inicio, escueto después, presentan una virtualidad escénica semicondicionada.

El autor consigue un efecto conmovedor con la historia. Victoria, como sujeto de la acción persigue "construir un puente" que lleve al otro lado del mar, un puente construido con palabras, con cuerpos. El destino (estaba escrito) funciona como destinador de la acción y Rodrigo establece con Victoria una relación dialéctica en la que, de contrapunto antitético, pasa a síntesis, conocedor y accionador del secreto.

La brevedad del texto y el importante valor alegórico lo situarían próximo a géneros teatrales como el Misterio medieval o el Auto Sacramental barroco. Comparte con ambos géneros la presencia de lo religioso. El primero, el Misterio, escenificaba episodios bíblicos o vidas de santos, se representaban en las fiestas religiosas por actores aficionados bajo la dirección de un conductor y con decorados simultáneos, llamados casas (maisons en francés) Duraban varios días y un recitador situaba cada uno de los episodios en el lugar correspondiente. En la escritura de éstos confluía todo tipo de estilos, dando lugar a una serie de cuadros. Estas representaciones, prohibidas por la Iglesia en 1548, influyeron notablemente en la obra de los dramaturgos isabelinos y españoles. En cuanto al Auto Sacramental, de esencia alegórica, se representaba en España y Portugal con ocasión del Corpus Christi, trataban temas morales y teológicos (el sacramento de la eucaristía) Representado sobre carretas, mezclaba farsas y danzas con la historia sagrada y atraía al público popular. Llegaron a su apogeo en el siglo XVII y fueron prohibidos en 1765.

La lectura del texto de Tantanian como productor de uno de estos géneros literarios conlleva toda una serie de consecuencias que intentaremos aproximar en estas páginas. El Misterio y el Auto Sacramental comparten el tema religioso y la brevedad de la pieza (si atendemos a cada uno de los fragmentos en los que era representado el Misterio) También, la naturaleza de ser un teatro popular, representado en la calle, en espacios simples, que pretendían acercar la doctrina cristiana a la gente. Ambos géneros suponen una materialización de la doctrina católica que, además, en el caso del Auto Sacramental, se concreta con el recurso de la alegoría.

En La tercera parte del mar podemos observar la misma intencionalidad de convertir el texto dramático en una reflexión sobre temas de índole religiosa, por lo que podemos emparentar esta pieza con los mencionados géneros. La importancia del lenguaje simbólico y la presencia de elementos propios del teatro barroco lo aproximarían más al Auto Sacramental.

La obra de Tantanian comparte con el texto de Calderón algunos aspectos. Los personajes de la obra, Victoria y Rodrigo presentan similitudes importantes con la pareja protagonista del drama sacro del autor español. Sin ir más lejos, Rodrigo (nombre que por su aproximación fonética lo podemos asociar al de Rosaura) llega a la casa de Victoria después de un accidente de auto, el "hipogrifo violento" de Calderón ha sido sustituido por la máquina. Allí encuentra encerrada a Victoria (nombre que evoca la raíz etimológica de Segismundo) Victoria inicia su parlamento con "Soy tan miserable. Tan infeliz", en clara alusión intertextual al "¡Ay, mísero de mí! ¡Ay infelice!" Con el que se presenta Segismundo en su primer monólogo. Victoria, además, relata que ha permanecido encerrada por su padre durante nueve años. Todo obedece a un escrito en las estrellas que Victoria cita varias veces. Como en el texto de Calderón, todo parece gobernado por un destino que ha sido dictado antes de que los personajes entren en acción. Victoria conoce los destinos de Rodrigo. Todo lo que sucede parece ser el fruto de un hado irrompible. El libre albedrío, tema capital en la obra calderoniana, en el texto de Tantanian aparece nuevamente, aunque no se centre tanto en el problema de la libertad individual del hombre como en una presencia apocalíptica que precipita toda la acción hacia la conclusión de la obra: el puente que atraviese la tercera parte del mar, que concluya la tarea de la creación.

La presencia del Apocalipsis en el mismo título dirige la lectura hacia lo religioso. Si, como en el Auto Sacramental barroco, todos los personajes representan ideas morales o teológicas, cabría preguntarse si Victoria y Rodrigo no son más que representaciones de conceptos teológicos. Por tanto, ¿quién es quién en la obra? Victoria responde constantemente a una fuerza que parece de origen divino, sin embargo, Rodrigo parece más próximo a lo humano. La mujer conoce los destinos y está convencida de tener que terminar una obra iniciada anteriormente y que consiste en la conclusión de un puente sobre la tercera parte del mar. Por otro lado, es hija que es entregada para la búsqueda de un lenguaje perdido y que es sacrificada para la conclusión del puente. Por último, Victoria es la fuerza motriz, la que consigue que Rodrigo termine la obra, la que conoce el lenguaje de Dios y es capaz de revelar sus misterios, que contiene la capacidad de acción divina, que es dueña de la tercera parte del mar, que tiene la capacidad de controlar la llegada de la luz, haciendo que perdure la noche. Esta trilogía -creación, salvación y revelación- nos muestran una Victoria reflejo de la trinidad divina que como Cristo es capaz de encontrar vida en la muerte, que tras un tiempo de encierro consigue salir para llevar a cabo su misión. Victoria es el último Verbo, el que concluye la obra.

Rodrigo, por su parte, se encuentra en un principio completamente dominado por la situación, pero a medida que va transcurriendo la acción, cada vez se siente más próximo a Victoria, se fusiona con ella, se identifica con ella y se encarga del sacrificio que concluye la obra.

Así pues, si el texto se lee desde la literatura apocalíptica, vemos que está representando imágenes del final de la creación, de la obra de Dios, que concluye con el paso a un mundo completo. El texto, en este sentido, tendría mucho que ver con las obras religiosas del barroco, en las que la presencia de la muerte, del juicio final, tenían una presencia muy notable.

Pero la obra de Tantanian permite otras lecturas, o mejor, posibilita otros temas: la búsqueda del valor místico de la palabra. El Verbo, inicio de la creación y final de la misma. La palabra como principio de todas las cosas.

A lo largo del texto podemos observar cómo el autor siente verdadera atracción por este tema, por el valor esencial de la palabra, principio de todas las cosas que, como en el nominalismo medieval, tiene capacidad de llenar de esencia las cosas, tiene capacidad epistemológica. Victoria pide constantemente que su nombre sea pronunciado para no desaparecer. El padre de Victoria la encierra para que encuentre la esencia del lenguaje de Dios. El discurso, repetitivo y entrecortado como una oración, contiene una capacidad de evocación verbal más allá del concepto, mediante el cual el autor se está aproximando a la búsqueda que, en su momento, hicieran los poetas barrocos. El lenguaje se explica por sí mismo, tiene categoría estética independientemente de su significado, el objeto de la literatura, como en Góngora, está más cerca de lograr un lenguaje que sea propio del arte y que se desentienda de su capacidad conceptual. La palabra pierde su capacidad denotativa: "DA, DA, DA. / El idioma de Dios" dice Victoria en un momento de la obra, en recuerdo de Tristán Tzara. En la inconsciencia está la verdad: "Lo inexpresable, ciertamente existe. Se muestra, es lo místico", según la expresión de Wittgenstein La reiteración de las palabras, como en la oración religiosa, tiene la capacidad de hacer que lo que se dice cobre materialización, que se cumpla, que sea oído por Dios.

Al igual que los artistas del barroco buscaron la creación estética en la experimentación de los límites, a causa de la sensación de vivir en un mundo que se agrandaba, que perdía las seguridades del pasado, que evolucionaba hacia una nueva imagen de sí mismo, Alejandro Tantanian refleja en esta obra un mundo igualmente conflictuado por la búsqueda de los límites. Los límites del lenguaje, los límites del hombre que camina hacia un mundo que no conoce.

En este sentido, la herencia barroca del texto de Tantanian es palpable. La construcción de la pieza se efectúa a partir de opuestos ("coincidentia oppositorum", como diría Dámaso Alonso): Lo divino, representado por Victoria, lo humano, por Rodrigo. Lo erótico unido a lo místico. El placer sexual que los personajes encuentran en los muertos, los cuales son enterrados en el suelo de la casa (imagen que aparece en otras obras de Tantanian) La noche, símbolo muy frecuente en la poesía mística, frente a la luz, en la que se pierde Rodrigo al final. La vida de los personajes, que transcurre en un estado en el que no podemos distinguir la realidad del sueño. El tiempo que transcurre arbitrariamente, sin un orden y de forma incontrolada por el hombre. La presencia de los espejos, a través de los cuales se muestran los personajes, que, de esta forma, se convierten en seres duales que desconocen su verdadera identidad.

Los personajes de Tantanian se dirigen hacia la tragedia. El temor, el espanto que producen los relatos de Victoria y de Rodrigo, acercan al espectador a ese tono propio del género trágico. Victoria, que camina hacia su destrucción y lo sabe, define la belleza como terror domesticado. La tragedia se introduce en las líneas del texto a través del temor reverencial, de la fuerza de un destino escrito que hace que los personajes cumplan sus designios. El texto de Tantanian, de esta forma, se convierte en una obra de múltiples tonos, de múltiples voces, en la que la búsqueda del lenguaje, de la construcción del mismo, aparece como voz principal.

Pablo M. Moro Rodríguez

Doctor en Humanidades

Univ. Pompeu Fabra (Barcelona)

BIBLIOGRAFÍA

  • AGUIAR E SILVA, Vítor M. (1993), Teoría de la literatura Madrid, Gredos [1972]

  • BENTLEY, Eric (1988) La vida del drama México. Piados [1964]

  • CALDERÓN DE LA BARCA, Pedro (1985) La vida es sueño Barcelona. Planeta.

  • DUBATTI, Jorge (1997) "Fundamentos para un modelo de análisis del texto dramático" en La escalera. Anuario de la Escuela Superior de Teatro. Universidad Nacional del Centro de la Provincia de Buenos Aires. Nº 6.

  • PAVIS, Patrice Diccionario del Teatro. Dramaturgia, estética, semiología. Barcelona, Paidós [1980]


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