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Situación dramática: Obra épica, con acciones simultáneas. Buenos
Aires en 1627 es un puerto tapón miserable organizado para impedir que el
contrabando ingrese al resto de las colonias españolas. Sus habitantes viven,
entonces, del contrabando. El conflicto se desata a partir de la llegada de un
objeto de lujo y molicie: el sillico de alivio, retrete portátil de uso entre
los poderosos de la época y cuya propiedad disputan el Gobernador estreñido y
el Primer Obispo de Buenos Aires. Críticas: “El Sillico
de Alivio” que acaba de estrenarse en el Teatro Municipal San Martín, viene a
llenar un vacío importante en nuestra dramaturgia: el de mostrarnos una
historia anterior. Un momento patético que formó nuestra identidad de
argentinos. El contrabando que dominaba a las autoridades políticas y eclesiásticas
del Buenos Aires del siglo XVII y el sombrío padecimiento de todo un pueblo que
observa hasta la sin razón una
verdad humillante y destructora de sus propias vidas, sirven de marco al
director Lorenzo Quinteros para concebir un trabajo experimental en el que se
observa un acertado traslado escénico y en el que además el texto de Carey
aparece exaltado en su exacta dimensión” Carlos Pacheco. Diario “La Gaceta” 23/4/85. |
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