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| Adaptaciones
Escenografía: Un solo espacio semicircular con utilería que
apunta a cada uno de losámitos donde se desarrolla la acción. Duración: 120 minutos. Situación
Dramática: “Cándide ou l’optimisme”, tituló Voltaire su
novela tratada en este caso como una obra teatral épica, con peripecias que
llegan hasta Buenos Aires y finaliza buscándose a si mismo –cultivando su
jardín- en Constantinopla. Sus conflictos tienen resonancia con la actualidad. Críticas: “Convertir
una novela en pieza teatral implica rieso y obstáculos que no siempre puede
elevarse y si la misma es, por añadidura, famosa, como ocurre con el “Cándido”de
Voltaire, la empresa puede aparecer aventurada. Sin embargo Bernardo Carey (se
recuerda su interesante obra “Cosméticos”)
logra rescatar la esencia de esa esperanzada búsqueda del amor en que se
transforma la novela, observando una rigurosa consustanciación con el espíritu
que la preside; y ateniéndose escrupulosamente a los hechos principales que
marcó el autor de “Zaira”, la
adaptación de Carey logra una insospechada fluidez a través de las
innumerables escenas que componen la obra”
Eduardo
Caffera. Diario “El Cronista” 1/10/81.
Estreno: 3 de setiembre de 1983, en el Teatro Contemporáneo. Elenco: 4 actrices y
5 actores, algunos doblando personajes. En el estreno, bajo la dirección
de Hugo Massola, actuaron Raquel Poblet, Lilian Faynblocht, Mabel Perini, Ana López
Suárez, Marcelo Caballero, Willy Nikiforos, Carlos Piñeiro, Simón Meilman y
Omar Gómez Celiz. Escenografía: Un espacio amplio semicircular donde una mínima
utilería marca las escenas. Duración: 60 minutos. Situación dramática: La
adaptación refleja las ambiciones y angustias de un adolescente, Silvio Astier,
en la búsqueda de un destino que supere la mediocridad gris que lo
rodea. Críticas:
“El autor-adaptador Bernardo Carey –digámoslo desde ya- rescata una porción
considerable del universo múltiple arltiano. Y no por la simple trasncripción
selectiva de los materiales novelísticos, sino, fundamentalmente, por la
sensible reelaboración dramática de ellos. Con Roberto Arlt –así se trate
del dramaturgo, del novelista o del aguafuerista, tanto da- hay teatralidad
garantizada de antemano: todo en él es tenso, ardiente, dinámico, conflictivo,
“dramático” en una palabra. Pero saber traducir esa teatralidad intrínseca
en concretos hechos de escena no es nada fácil. Carey lo logra, a través de
una síntesis clara, potente”
Yirair Mossian. Diario
“Tiempo Argentino” 26/10/83.
Estreno: 28 de setiembre de 1987, en el Teatro Galpon del
Sur. Elenco: 5 actrices y 21 actores, en
diversos roles. En el estreno, dirigido por Julio Ordano, también co-adaptador,
actuaron Victoria Aragón, Mirta Demestri, Inés Granata, Alicia Sirkin, Andrea
Urbino, Hugo Aberman, Hugo Bab Quintela, Alejandro Carballo, Willy Chaves,
Daniel Correa, Andrés Dufour, Ernesto Dufour, Tito Haas, Daniel Kuzniecka, Héctor
Mancini, Fernando Medina, Claudio Méndez, Adrián Nessi, Willy Nikiforos, Ariel
Ramírez, Fabián Rendo, Rubén Salazar, José Sancineto, Ariel Suárez, Juan
Carlos Uccello y Leonardo Veterale. Escenografía: Un espacio semicircular con utilería que indica las
distintas escenas. Duración: 120 minutos. Situación dramática: Obra épica que cuenta la historia de chicos
bahianos, su marginación y abandono, con situaciones de violencia, narrada
con un código que la acerca a nuestra realidad. Críticas: “La
explotación, el privilegio y la miseria se manifiestan aquí por uno de sus
exponentes más dolorosos: el abandono de la niñez; pero también se señala
que los eminentes valores humanos siempre se desarrollan y brotan aún en las
condiciones más hostiles”
Pedro
Espinosa. Diario “Página 12” 3/10/87.
Estreno: 15 de julio de 1995, en el Teatro de la Comedia. Elenco: 2 actrices y 5 actores. En el estreno, bajo la dirección de Máximo
Salas, actuaron Miriam Odorico, Vanesa Weinberg, Lorenzo Quinteros, Oscar
Boccia, Julio Suárez Hugo Dezillio y Javier Ferri. Escenografía: Utilería, telones y un caballo artificial en un
espacio común. Duración: 60
minutos. Situación
drmática: Rescata el espíritu inquieto y lúdico del hidalgo,
su gozosa complicidad con Sancho Panza en reivindicar su “locura” especial. Críticas: “Bernardo Carey se tomó la libertad de trazar en su adaptación teatral un recorrido propio a través de la infinidad de episodios del original de Cervantes. El Quijote apunta así sobre todo a un público juvenil, al que intenta ganar a la vez para la literatura y el teatro, con una propuesta que apuesta a los códigos estéticos de la historieta, sin perder la vena quijotesca de la aventura teatral” Juan Garff. Diario “Clarín” 5/8/95. |
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