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"SOLAMENTE SOLEDAD" Personajes:
En un sector del escenario, mesa de fórmica y sillas,
una cocina. Del otro extremo, juego de oficina. Un sofá
cama en el primer plano, centro. En todo, menos en el sofá, un gran
desorden. Sol lee tirada en el sofá . Fernando, con peluca canosa peinada con
rodete y ataviado con un batón, busca algo sobre la mesa. Soledad arregla
objetos en la alacena mientras prepara café. FERNANDO: (a Soledad) No s‚ para que te pusiste a
ordenar, si no ibas a guardar después las cosas. Esto es un despelote. Un
verdadero despelote. SOL: Decí quilombo. Es más exacto (sigue leyendo). FERNANDO: Lo hubieras dejado para el domingo, que te
puedo ayudar. SOL: El domingo quiero dormir hasta las doce, comer
afuera, irme a un cine. No jodas más, mamá. Ya lo voy a hacer.- FERNANDO: Y de paso, después de almorzar, mientras vos
te ocup s de esos temas, yo lavo el auto; se cae de mugre. (con toda naturalidad
se saca la peluca) El otro día lo alcancé a Dominguez hasta la casa... SOL: Por que no trabajás de remisero? Unos mangos extras
nos vendrían bien. FERNANDO: Y el piso estaba lleno de papelitos. Ya s‚
que me vas a decir... SOL: Yo no soy la que usa el coche. FERNANDO: Que no sos la que usa el coche, pero de todos
modos podrías...(levantando un asa) Se rompió otra taza de las azules? SOL: La hizo mierda
Claudita la semana pasada. Recién te avivás? FERNANDO: Donde está n los pedazos? SOL: Buscá en
el incinerador. FERNANDO: A lo mejor se puede pegar. (se saca el batón,
queda en pantalón y camisa) Soledad ¿me oís? SOLEDAD: Sí. (por el café) Con leche? FERNANDO: Que hiciste con los pedazos de la taza? SOL: Me los metí en el culo. SOLEDAD: Los tiré. Se hizo polvo. FERNANDO: Te dije que no las sacaras. Es una pena. Ya se
convirtieron en pomada tres. SOLEDAD: Tenés sacarina? O te pongo azúcar? FERNANDO: Sacarina. Como la rompiste? Se te resbaló? SOL: Terminala! Me ten‚s harta! Que te importa esa
taza, después de todo? Fu‚ lo que pudo regalarme mi madre antes de morirse.
La única con derecho al pataleo acá soy yo.- SOLEDAD: Se le cayó a tu sobrina, el miércoles. FERNANDO: Y como se te ocurre darle una taza de porcelana
a una nena? SOL: Es una tremenda boluda de doce años. SOLEDAD: Empezó a protestar que las de diario no le
gustaban, que quería tomar el t‚ como una señorita, y tu hermana, para no
oirla, se la dió. FERNANDO: Adriana la consiente un poco. Las galletitas? SOL: Enfrente de tus narices. SOLEDAD: Ahí están, en el paquete. Te compré sin sal. |
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