Solamente Soledad
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"SOLAMENTE SOLEDAD"

Personajes:

  • Soledad López de Gauna: Alrededor de 30 años. Empleada en un pequeño laboratorio. Bonita, con una belleza clásica; el tipo de persona que pasa inadvertida. La rodea un permanente halo de tristeza.-

  • Sol: Es la mujer que Soledad quiere ser, y dice lo que Soledad no se anima a decir. Usan ropa idéntica, pero no la llevan de la misma manera ni se parecen entre ellas. Sol es de una belleza agresiva, burlona; si fuese visible para los demás, sería una especie de constante acicate. Se desdobla en Josefina, tía de Soledad, y juega en la fantasía de ésta como Ximena a los 20 años.-

  • Fernando Gauna: Marido de Soledad. Alrededor de 35 años. Profesor de francés. Se desdobla en la madre de Soledad.-

  • El Jefe: Médico químico. Alrededor de 60 años. En la fantasía de Soledad, se confunde con la imagen del padre.-

  • Ximena o sólo su voz: Alrededor de 6 años; es la hija de Soledad que no nació. Tiene dos variaciones: La sublimada y la m s real, en la cual Soledad toma conciencia de como sería realmente Ximena, o cualquier chico de su edad.-

En un sector del escenario, mesa de fórmica y sillas, una cocina. Del otro extremo, juego de oficina. Un sofá  cama en el primer plano, centro. En todo, menos en el sofá, un gran desorden. Sol lee tirada en el sofá . Fernando, con peluca canosa peinada con rodete y ataviado con un batón, busca algo sobre la mesa. Soledad arregla objetos en la alacena mientras prepara café.

FERNANDO: (a Soledad) No s‚ para que te pusiste a ordenar, si no ibas a guardar después las cosas. Esto es un despelote. Un verdadero despelote.

SOL: Decí quilombo. Es más exacto (sigue leyendo).

FERNANDO: Lo hubieras dejado para el domingo, que te puedo ayudar.

SOL: El domingo quiero dormir hasta las doce, comer afuera, irme a un cine. No jodas más, mamá. Ya lo voy a hacer.-

FERNANDO: Y de paso, después de almorzar, mientras vos te ocup s de esos temas, yo lavo el auto; se cae de mugre. (con toda naturalidad se saca la peluca) El otro día lo alcancé a Dominguez hasta la casa...

SOL: Por que no trabajás de remisero? Unos mangos extras nos vendrían bien.

FERNANDO: Y el piso estaba lleno de papelitos. Ya s‚ que me vas a decir...

SOL: Yo no soy la que usa el coche.

FERNANDO: Que no sos la que usa el coche, pero de todos modos podrías...(levantando un asa) Se rompió otra taza de las azules?

SOL: La hizo mierda  Claudita la semana pasada. Recién te avivás?

FERNANDO: Donde está n los pedazos?

SOL: Buscá  en el incinerador.

FERNANDO: A lo mejor se puede pegar. (se saca el batón, queda en pantalón y camisa) Soledad ¿me oís?

SOLEDAD: Sí. (por el café) Con leche?

FERNANDO: Que hiciste con los pedazos de la taza?

SOL: Me los metí en el culo.

SOLEDAD: Los tiré. Se hizo polvo.

FERNANDO: Te dije que no las sacaras. Es una pena. Ya se convirtieron en pomada tres.

SOLEDAD: Tenés sacarina? O te pongo azúcar?

FERNANDO: Sacarina. Como la rompiste? Se te resbaló?

SOL: Terminala! Me ten‚s harta! Que te importa esa taza, después de todo? Fu‚ lo que pudo regalarme mi madre antes de morirse. La única con derecho al pataleo acá soy yo.-

SOLEDAD: Se le cayó a tu sobrina, el miércoles.

FERNANDO: Y como se te ocurre darle una taza de porcelana a una nena?

SOL: Es una tremenda boluda de doce años.

SOLEDAD: Empezó a protestar que las de diario no le gustaban, que quería tomar el t‚ como una señorita, y tu hermana, para no oirla, se la dió.

FERNANDO: Adriana la consiente un poco. Las galletitas?

SOL: Enfrente de tus narices.

SOLEDAD: Ahí están, en el paquete. Te compré sin sal.


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