Fragmento
Principal Arriba Fragmento Fotos

horizontal rule

Fragmento:

"...ESCENA UNO

En plena oscuridad se oyen ruidos de bocinas, motores, gallos y diversas sonoridades que nada tienen que ver uno con otro. Al prenderse la luz, se verá una escenografía atemporal y con elementos que van rotando su función de una escena a la otra. Por ejemplo, la puesta elegida verá como modificar los elementos sin perder la particularidad de ser funcionales.

Entra por la derecha el cura y al mismo tiempo por la izquierda, la abadesa. En el centro hay un banco.

CURA.- Buenos días.

ABADESA.- Buenos días.

CURA.- Vengo a visitar a ... ( La abadesa furiosa desaparece de su vista, el hombre desconcertado toma asiento. Luego de un instante la abadesa lo sorprende por detrás. )

ABADESA.- Ya le han avisado (El cura se levanta para ir) La están preparando.

CURA (El hombre se sienta. La mujer le fija la mirada haciéndolo incomodar).-

Hace frío acá. (La mujer no contesta, de pronto mira hacia fuera y sale de escena. El cura aprovecha y inspecciona el lugar. Oye unos pasos y vuelve apurado a sentarse. Entra la abadesa que nuevamente toma asiento cerca de él y repite su fijación de observarlo.) No puedo esperar más!

ABADESA.- Sí.

CURA.- ¿Cómo sí?

ABADESA.- Hace frío acá.

CURA (desconcertado) ¿Por qué tardan tanto?

ABADESA (queriendo infundirle miedo).- Es muy rebelde la niña. Tiene el mismísimo demonio.

CURA (no soportando más presión).- Necesito ver a la niña.

ABADESA.- Como no, acompáñeme. (El cura está desconcertado y mientras caminan se bajan las luces.)

ESCENA DOS

Se sigue con la constancia de que en cada apagón se oigan ruidos extraños y algunos emparentados con la actualidad. Se encienden las luces y se ven al cura y a la abadesa en la celda de la niña que se encuentra amarrada de pies y manos a la cama. Esta agitada.

CURA.- Déjeme, por favor.

ABADESA.- No puedo dejarlo solo con la niña.

CURA.- Quédese, entonces.

ABADESA.- Me retiro, entonces. (La observa desconcertado)

NIÑA (mientras la examina).- ¿Quién es usted?

CURA (sorprendido).- Soy... tu confesor.

NIÑA.- Desáteme, Padre. Desáteme

CURA (luego de reflexionar y atender que no lo estén mirando, comienza a desatarla) Confío en ti (La desata y la niña lo ataca ferozmente) Socorro! Auxilio! (Entra la abadesa)

ABADESA.- Fuera demonio. (La amarra) Le dije que se cuidara, Padre. No sé por qué aquí nos llega siempre la peor mierda. (El cura se retira. La abadesa lo ve marcharse, gira hacia la niña y la escupe)

ESCENA TRES

Entrada del convento. Se encuentran nuevamente el cura y la abadesa.

CURA.- Buenas tardes.

ABADESA.- Buenas tardes.

CURA.- Vengo a ver a la ...

ABADESA.- Si. Ya sé.

CURA.- Perdóneme, pero ayer no pude venir porque...

ABADESA.- La niña pregunta mucho por usted. ¿Seguro que está combatiendo al  demonio?

CURA.- A veces pienso que ella no es la poseída.

ABADESA.- Cuidado, el demonio tiene mil caras.

CURA.- Sí, ya lo sé.

ABADESA.- Venga, acompáñeme.

CURA.- Gracias. Conozco el camino. (Sale de escena y la abadesa se queda mirándolo maliciosamente.)

ESCENA CUATRO

La celda de la niña. Llega el cura.

CURA.- Veo que no has comido.

NIÑA.- Es un asco.

CURA.- Excusas. (Se lleva una cucharada de comida a la boca) Tienes razón, es un asco. Mañana te traeré algo exquisito. Soy muy buen cocinero. Ahora debo curarte la espalda. Voy a desatarte. Confío en tí. (La desata, ella se estira y el detrás de ella comienza su trabajo. Los gritos de la niña, frutos del tratamiento, se convierten en gemidos de características orgásmicas. El hombre se incomoda y se aleja perturbado)

NIÑA (pícara).- ¿Es el demonio?

CURA.- Mas me temo que sea Dios. (El cura nervioso guarda ligero sus cosas y busca retirarse.)

NIÑA.- ¿No me ata, padre? (Se da cuenta que no lo había hecho. Con gran dificultad le ata los pies y debe tomarle las manos que intencionadamente cubren su vagina, se las ata e intenta retirarse.) Escuche cómo hace mi corazón. padre. (El cura se aproxima a ella y con sumo recaudo le acerca el oído a su pecho hasta que una fuerza interior lo hace marcharse desesperadamente. La niña se ríe.)

ESCENA CINCO

El cura llega confundido a su cuarto y comienza a desvariar. Sufre en su cuerpo el ansia de la carne y va pasando de un estado de extrema locura a uno mas tranquilo y marcado por las sutilezas, sin abandonar el delirio al cual se va entregando. Durante el transcurso de toda la escena se oirán ruidos de calle, pertenecientes a la actualidad. El cura se tira en una silla y se lleva sus manos a la nariz.

CURA.- Es la cebolla, es la cebolla. (Repite indefinidamente mientras la escena se transforma en una cocina de restaurant. El cura pasa a ser José, un cocinero, el cual sufre las sensaciones de no saber cual es el sueño y continuamente da señales de que lo que está viviendo ya le pasó)

ISABEL (vestida de monja, entra).- La cebolla te penetra en la piel y jamás se va. ¿José, qué te pasa?(Sale)

JOSE (despertándose abruptamente).- Me senté y parece que me dormí.

ISABEL.- Con toda la gente que hay y vos te das el lujo de dormir. Ustedes quieren fundirme ¿No es cierto?

JOSE.- No, doña. Estoy muy cansado, anoche tuve fiebre.

ISABEL.- No sé por qué aquí nos llega siempre la peor mierda. (El hombre la mira impresionado) Termináme esas ensaladas.

JOSE (mientras se retira Isabel).- No se preocupe, Isabel. Yo soy un gran cocinero y le voy a preparar mi especialidad. (Le suena conocida la frase. Prepara el plato y cuando lo toma, oye una voz detrás de él )

NIÑA.- ¿Esto es?

CURA.- Pruébalos, son exquisitos.

NIÑA (mientras come).- ¿Padre...?

CURA (previendo una situación difícil comienza a rezar. La niña lo va rodeando como simulando un juego. En algún momento se pone nervioso y saca un crucifijo ).- ¿Quién eres?

NIÑA (lo besa en la boca y lo abandona)

CURA (con tono dulce).- ¿Quién eres? Esto está mal.

NIÑA.- Sáqueme de aquí, padre.

CURA.- No puedo, no puedo. (Se le tira encima y se revuelcan)

ISABEL (en off).- José! José!

NIÑA.- Si ella no estuviera podríamos ser felices (desaparece la niña. El hombre reflexiona y sale de escena)

ISABEL.- (Encuentra el plato y ve que hay pocos. Se enfurece. Entra José.)

JOSE.- ¿Están crudos?

ISABEL.- No se los coman mas. ¿Qué se piensan, que yo laburo para ustedes?

(Sale)

JOSE (furioso).- Un día, un día. (Aparece una niña de doce años, como la otra llamada Norma )

JOSE.- Un día, un día (La mira a Norma) Un día ... (La niña maquina la idea de deshacerse de Isabel ante la frase de José. Luego lo mira provocativamente. José empieza a incomodarse y cree que esto ya lo ha vivido. Ante tanta insistencia de Norma, el hombre abandona momentáneamente el trabajo y va a buscar alguna cosa atrás del escenario. Cuando vuelve decide romper la situación) Hace frío acá. (El hombre se impresiona por la frase y luego por no acusar recibo. Entra Isabel.)

ISABEL (entra y cruza el escenario).- ¿Ya están esas ensaladas? (A Norma) Y vos barré bien. (Sale. El cocinero vuelve a gesticular un insulto. Aparece nuevamente ) Están dormidos, están dormidos... (Sale. Nuevamente José maldice y cuando gira para hablarle a Norma, la tiene encima.)

NORMA.- ¿Quiere jugar una mancha? (El cocinero sonríe pero pasado un momento ve que es en serio.)

JOSE.- ¿Cómo?

NORMA.- ¿Quiere jugar una mancha? (El hombre la mira y se impresiona al ver que Norma adquiere la figura de la poseída al decir la frase siguiente.) Usted es mancha. (José se recompone y conciente del peligro que los descubra Isabel comienzan a jugar. La chica lo besa)

NORMA.- No me tome como una niña. (Entra Isabel a buscar el pedido que está junto al cocinero y percibe que algo ha sucedido. La pareja disimula y se retira. Isabel los relojea. Comienza su transformación en escena.)

CURA (en off).- Niña, niña (siguen sus gritos.)

ABADESA.- Estos dos, estos dos.( Sale de escena. La niña entra corriendo y se acuesta en el piso.)

CURA (entrando a escena).- ¿Por qué no hablas?

NIÑA (lo abraza fuertemente, lo besa y luego se lo quita de encima. Se entabla una lucha donde la niña es forzada a hacer el amor con el hombre. Se bajan las luces e inmediatamente se vuelven a prender.) .- No quiero estar toda mi vida aquí adentro. Usted me lo prometió. (El cura reitera exageradamente un gesto hasta llevarlo al máximo. Luego se tranquiliza) ¡Madre! ¡Madre! (El cura se esconde cerca de la puerta de la celda) ¡Madre! (Entra corriendo la abadesa)

ABADESA.- ¿Qué sucede niña? (Se atemoriza al descubrir al padre) ¡Padre! (El hombre se abalanza contra ella y la tira al piso. Comienza a ahorcarla)

CURA.- ¡No puedo! (La suelta y busca la misericordia de la niña. Esta lo ignora) ¡No puedo! ¡No puedo! (Se encamina hacia la puerta y se marcha. La niña explota en llanto)

ABADESA .- Ahora estás en las manos de Dios. (Se bajan las luces)

ESCENA SEIS

Entra a La cocina el cocinero, está aturdido. Observa el lugar donde violó a la niña y sufre terriblemente, entra Norma.

NORMA.- Hoy! (José la mira espantado como si fuera una aparecida) Hoy. Vos me lo prometiste, vos me lo prometiste (La repite hasta enfurecerlo)

JOSE.- Sí, carajo. Sí. (Entra Isabel ebria)

ISABEL (A Norma).- Las copas. (Sale la chica) Que día.(Cruza la escena, Norma y vuelve a entrar con una torta. Se la da a José quien se la entrega a Isabel) Te acordaste (Le cantan el feliz cumpleaños ) Yo nunca lo festejé. También para festejarlo, éramos siete. Un día no nos pudieron dar más de comer. Mi mamá dijo: "Yo me quedo con los varones" y a las mujeres nos mandaron a un convento de monjas.

JOSE (Impresionado).- ¿De monjas? (Norma lo presiona al hombre para que lo haga) No puedo, no puedo!

ISABEL.- No ves que soy una santa. (La pareja silenciosamente sigue discutiendo) Había una que la llamábamos la gata parda, no, no. La rata parda. Rapidita, rapidita con las patas. Con mis hermanas nos metíamos a la cocina a robar comida, porque teníamos hambre. Y nos teníamos que cuidar que no nos agarre, porque si no ZAS!

NORMA.- Vos me lo prometiste

JOSE.- No puedo, no puedo.

ISABEL.- Nos hacía poner de rodillas debajo del maíz y no nos dejaba salir hasta que no le termináramos de rezarle a la virgen. ¿Qué le prometiste? (La pareja se queda muda observándola. Norma se abalanza contra ella y la arroja al piso)

NORMA.- Vení, vení, vos me lo prometiste, vos me lo prometiste. VENI.

JOSE.- No puedo, no lo entenderías pero no puedo. (Norma deja a Isabel y se abalanza contra José. Lo golpea en el pecho hasta que se quiebra y se deja mimar en los brazos del hombre. Este comienza a dar forma a su idea mientras la protege como a un indefenso niño. Se acuestan en el piso y llorando la ahorca. Norma muere. Isabel espantada observa la escena, José la acomoda como si la estuviera preparando para velarla. Luego percibe a Isabel.)

ISABEL.- Andá a pagar la luz y baja las cortinas. (José sale de escena) Ahora estas en manos de DIOS.

FIN ..."

horizontal rule

Fin del fragmento de La noche de rodillas. Para conocer el resto del texto solicitarlo al autor por mail.

horizontal rule

E-mail: Cgenovesi@argentores.org.ar                                                                              Espacio cedido por ARGENTORES