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Y
no sólo artísticamente completó su formación sino que también con
felicidad y rápidos progresos cursó durante 6 años estudios de
inglés en la Cultural Inglesa, estudios que dejó en suspenso en la
inminencia de recibirse de traductora del idioma de Shakespeare y de
Lord Byron. Y fue en el Instituto "Musicum" donde tuvo
oportunidad de comprobar y de ampliar sus excepcionales aptitudes para
el arte en el aprendizaje de varios instrumentos musicales como el
piano, la guitarra, la melódica y la flauta dulce, pluralidad
instrumental que consagró definitivamente las cualidades superlativas
de Claudia Lefel como excelente ejecutante.
Voluntariamente
obstinada, fiel a su inconjurable vocación, protagonista de sus propios
sueños en la ansiosa espera de decidir una orientación definitiva en
su vida durante los años 1977-80 en la escuela de baile de Lía
Labarone, llegó a ser alumna aventajada de merecimientos en constante
superación. Continúo su aprendizaje en los cursos de Vivian Luz y de
Lía Labarone, en 1981. En el mismo año actúo en el espectáculo de
"Danza Abierta" bajo la dirección de Viviana Luz, en el
teatro Bambalinas. Y antes de finalizar el año actúo en el
espectáculo de danza bajo la dirección de Adriana Coll, en el tetaro
"Olimpia", interpretando "Carmina Burana" de Karl
Orff. En esta ocasión Claudia Lefel desempeñó el papel de Afrodita
con calidad, idoneidad y sensibilidad. Compuso el complejo personaje
sostenido por el amor consumado de las parejas y preconizadora de la
igualdad de las especies. y con la atractiva sugestión marcó las
transiciones de Afrodita que llevan de una actitud generosa a la
incontenida ira. Finalmente retrocediendo en el tiempo, la acción se
concreta en el objetivo primordial, la pareja de jóvenes. Y es a
través de su intervención que introduce a los jóvenes en el reino del
deseo. Y es a través de un proceso decisivo que crece el sentimiento
que justifica por medio de la unión de los jóvenes, el triunfo de
Afrodita. Fue la de "Carmina Burana" una experiencia
auspiciosa. Claudia Lefel perfiló las características sobresalientes
de su personalidad de bailarina. Y un futuro promisor surgió de sus
actuaciones.
No
obstante la intensa laboriosidad desplegada hurtó tiempo a su descanso
para cursar estudios complementarios de danza con la profesora Angela
Canosa.
El
estreno de "El ciclo de los ciclos", coreografía y dirección
de Adriana Coll, en el teatro Odeón, contó a Claudia Lefel, en 1982,
en un papel descollante del numeroso reparto. En el mismo año bajo la
dirección de Adriana Coll, volvieron a repetirse las representaciones
de "Carmina Burana" en el teatro de las Provincias, con la
invariable intervención de Claudia Lefel en el papel de Afrodita.
La
misma obra sirvió de lúcida presentación del teatrodanza de Adriana
Coll en la novena Exposición Feria Internacional de Buenos Aires, el
libro del Autor al Lector. Como siempre, Claudia Lefel tuvo
sobresaliente actuación. El mismo espectáculo se repitió en el teatro
Bambalinas y en el teatro Espacios. Plena madurez, en pleno dominio de
sus atributos plásticos perfeccionada hasta un grado de maduración que
la hicieron aptas para asumir responsabilidades mayores, Claudia Lefel
alcanzó el rango de protagonista en la reposición de "Carmina
Burana" realizada con la consecuente dirección de Adriana Coll, en
la función de gala del 9 de julio de 1983, en el teatro Municipal de
San Nicolás, "Rafael de Aguilar". Afirmada así por méritos
intransferiblemente personales, en su trayectoria ascencional de primera
bailarina, volvió a asumir el papel protagonista en el ballet "La
Novia", 1984, en la Sala Enrique Muiño del Centro Cultural San
Martín. La novia, canto a la libertad a través de un lenguaje entre
patético y satírico, coreografía y dirección de Adriana Coll,
encontró en Claudia Lefel la intérprete ideal que promovió el
sorpresivo interés de los críticos y entendidos en la materia que
presenciaron el estreno del ballet.
En
tal ocasión, amplió el caudal de sus experiencias en las actuaciones
en plazas, calles, cárceles y subtes bajo el patrocinio de la
Municipalidad de Buenos Aires.
En
la suma de éxitos debió agregarse una de singulares proyecciones. Con
motivo de realizarse la décima Exposición Feria Internacional de
Buenos aires, el libro del Autor al Lector, bajo la advocación de la
poesía, Adriana Coll creó el ballet titulado "Alfonsina",
inspirado en la gran poetisa argentina Alfonsina Storni, cuyas vivencias
fundamentales de su azarosa, alucinante y tortuosa existencia fueron
captadas y comprendidas en una armonización de ritmo y movimiento de
emotiva belleza y de trascendida significación poética. Claudia Lefel,
identificada plenamente con el complejo personaje protagónico, lució
con esplendidez y autoridad las excelencias de sus facultades
interpretativas. La versión de "Alfonsina" por ella
primordialmente animada constituyó un acontecimiento de ponderables
relieves en las repetidas representaciones del ballet. Claudia Lefel con
"Alfonsina" jalonó con un acierto impar, el historial que ha
venido enriqueciendo como una reafirmación de sus méritos
excepcionales y culminación, en plena juventud, de una vocación
precozmente anunciada.
De
ahí su sorprendente transfiguración, al exteriorización de un arte
personal a través de sus movimientos plásticos y de la admirable
fuerza expresiva llega con cautivante sugestión al espectador y
caracteriza sus recreaciones en la danza.
Finalmente,
como corolario de estos breves apuntes biográficos, debe ser consignado
como un acontecer de valiosa significación, el hecho del ingreso en la
Compañía del Centro Cultural San Martín dirigido por Juan Falzone,
que le valió, durante la prueba de selección de aspirantes, ser quién
marcara la suerte de baile que correspondió a 280 aspirantes y que
mereció del profesor Falzone ponderativa opinión porque Claudia Lefel
había actuado como él hubiese querido bailar.
En
la primavera de su vida, Claudia Lefel afronta el devenir con lúcido
sentimiento de autocrítica. Halagos recibidos no trastornan su
ingénita modestia. Entre los muchos honores de los que ha sido
destinataria, merece destacarse el de haber sido elegida por el ya
célebre artista fotógrafo de prestigio internacional, Pedro Luis Raota,
como modelo de tapa de la revista "Fotobjetivo" de marzo de
1984 y que este haya enviado un mural de la foto de Claudia Lefel a
Amsterdam para concursar por un premio internacional.
Con
paso seguro, Claudia Lefel prosigue su marcha. Tiene clara conciencia de
que aún le resta mucho por andar. Sabe muy bien que el camino elegido
exige una dedicación constante, una entrega total, a las cuales está
dispuesta a tributar todo sacrificio.
Lo
lograda hasta ahora es, para ella un mero anticipo de lo mucho que tiene
que conquistar. En tan inquietante espera se tonifica a sí misma con al
legítima ilusión y la encendida esperanza de que no serán vanos sus
ideales de superación y de perfección. Y su equilibrada sensatez le
dice que debe continuar cultivándose y de que si bien tiene ya algo
conquistado en su haber debe continuar su constante lucha en el
cumplimiento del imperativo de una vocación existencial, como si
recién comenzara. Su destino en la danza estuvo signado en el momento
de nacer.
Roberto
Tálice |