
"Vísperas y ausencias"
Cuando llegue l invierno,
y los vientos se queden solos
añorando el desierto,
y las lluvias inunden los valles
y los caminos queden bloqueados
sin la posibilidad del mar.
la luz de una estrella será mi mirada.
Cuando llegue el invierno,
y tu casa esté rodeada de nieve
el bosque olvidado,
y en los altillos los muebles enmohecidos
mirarás el lago congelado
canturreando entristecida.
Tal vez recuerdes el calor;
mi candidez de acompañarte
las caricias
una frase dicha al azar
quizás el timbre de mi voz,
y sabrás de la ternura.
Cuando llegue el invierno
y el mar se retuerza incansable
sobre las playas desiertas,
y los pájaros despierten en la desnudez
tibia de la mañana
a plena luz
en los valles pletóricos de vida,
olvidaré por un momento que no son iguales las estaciones
en otras latitudes,
y seguiré añorando tu presencia.
Devoto del alba
miro los pies y me abandono al rumor del mar.
En este cuerpo-puerto,
al que llegué con las alforjas vacías,
sin otro entendimiento que mi animalidad o mi ceguera
fui, estoy,
empecinado en seguir
-blues de nuestros cuerpos, pálido templo-
la danza que de vez en cuando nos convoca.
El encuentro es cierto una vez mas.
El tiempo es nuestro cómplice y los pesares
apenas adornos.
Mientras tanto descansa en mis caricias,
permanece en la mirada,
no dejes que la rabia altere este pequeño sueño,
tu historia, mi historia.
Renuncia al salvajismo de la pena,
y deja hacer
lo que los cuerpos saben; ritual implacable,
liturgia de los sentidos.
Y no me reproches que no haya muerte.
No se muere de tanta vida.
Detrás de la ventana está el mar, y el desampara
estalla como un trueno.
Espero el alba
y ha comenzado a llover.
