Evocaciones temáticas
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Evocaciones temáticas

Finalmente, algo sobre las evocaciones temáticas previas al trabajo sobre el terreno.

En la idea de la acción de esta puesta, la categoría de “orden” guarda analogía con la construcción del narrador ficcional del texto escrito. Tiene que ver con el impulso de esa mente occidental que intenta ordenar, fundamentar, determinar las autenticidades lógicas o históricas de fragmentos mitológicos orientales, sospechosos de inautenticidad y absolutamente desmesurados para el criterio de su ordenador. El choque, la diferencia de cosmovisiones, la pérdida de referencias, elabora un discurso irónico que evita la parodia. A partir de ello, el punto de interés temático son el anhelo y la frustración del sentido, no su festejo, y la triste imagen que se intuye del continuo fluir –lejano– de las imágenes orientales aprisionadas por determinaciones lógicas, ordenadoras, tan apócrifas como el objeto de su accionar.

En ese sentido, la puesta despierta evocaciones ceremoniales que me gustaría indagar y utilizar. Las ceremonias, las religiosas en sentido amplio, son acontecimientos performáticos, en el sentido de las teorías de lingüística pragmática. El bautismo, el casamiento, la misa (la consagración del pan y el vino) de la tradición cristiana, por ejemplo, consisten en un ceremonial pautado en el que, a través de una liturgia más o menos precisa, una forma (el discurso, la palabra, el gesto) realiza. En algunas de ellas se produce un residuo material de la transformación: un anillo, una comida, un signo. Pero el evento performático realizado es de otro orden: al realizar el acto con los participantes necesarios, el celebrante transforma el objeto; la hostia es el cuerpo de Cristo, el niño es cristiano, los novios son esposos. Otras tradiciones imprimen una marca corporal, pero el acto performático sigue adquiriendo su valor en la ceremonia y no en la marca: una circuncisión no es una operación quirúrgica, aunque la requiera.

En cierta forma, el establecimiento del orden en los “papeles” de la puesta toma prestado ese sentido. Establecer un orden desde el logos, desde una determinada operación racional, también parece constituir un acto performático, una pura forma a realizar. El orden residual de esos papeles, para el lector, es irracional y debe ser quebrado; pero para la ceremonia, para los celebrantes, la ordenación es la determinación, la pura forma. En este sentido, me interesa el acto físico de abrochar, de cerrar firmemente el orden de los papeles, como imposición a vivenciar y sobre la cual reflexionar.


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