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La casita de los viejosPersonajes
Esta
versión de la pieza, cuyo original fuera dirigido por Agustín Alezzo en 1982,
fue estrenada en 1997 en el teatro El
sótano de Gardone,
con la dirección de Gabriela Fiore y un elenco integrado por Laura Sordi,
Adriana Ferrer, Carlos Alvarez, Nazareno Cantón, Alicia Schilman, Jorge
Nolasco, Virginia Rubin, y Enrique Patetti Una
vereda en la noche. Verano. La escena alumbrada apenas por la luz que se
filtra entre las persianas entreabiertas. En una radio lejana se escucha el
relato de un partido de fútbol. Sentado
en el umbral de un pasillo profundo y oscuro, Rubencito, come lentamente -una
tras otra- uvas peladas que saca de un vaso. Tiene diez años. Es delgado y con
anteojos. Retraído. Tenso. A
un lado, observándolo todo con gesto lento, Rubén, un sesentón de aspecto
abatido, un portafolios destartalado y un traje brillante ya por el uso. Sus
ropas deslucidas son -sin embargo- las únicas de corte contemporáneo, en
contraste con las del resto de los personajes que sugiere las de los '50. Se
acerca despaciosamente a Rubencito. y se detiene a unos pasos del chico. Lo
observa. Este lo ignora. Rubén observa en lo profundo del pasillo, y como si
algo les hubiera dado vida estallan desde allí unas risas contenidas. Rubencito
se agita, inquieto, sin querer girar la cabeza. Rubén se estremece en un
gesto, a su vez, con el que pareciera querer detener lo inexorable. RUBEN:
No quería... POCHA:
(Desde su escondite) ¡El Rubén se
come la fruta...! (Risas y cuchicheos) POROTA:
(Igual) ¡Se la come sin cáscara...!
(Vuelven a reír) RUBENCITO: (Gira apenas la cabeza hacia atrás) ¡Siguen escorchando, voy y cuento...! (Más risas) RUBEN:
(Se acerca culposo. De pronto) Si vos
no las dejaras... (Rubencito lo mira
apenas. Sigue comiendo concentrado) A las vecinas, digo... Si vos
no las... RUBENCITO:
(Interrumpe. Oscuro) Son dos... RUBEN:
Pero vos sos un... un... hombrecito, ¿no? Y... RUBENCITO: Son más grandes... RUBEN:
Igual... no tienen por qué... Yo... Vos dirás porqué... Vos no sabés pero yo
soy... RUBENCITO:
Sé. RUBEN:
Claro... Claro... Cómo no vas a saber si... POCHA:
(Siempre entre las sombras. Una burla
chillona) ¡Volvió la visita! (Volvió la visita! RUBEN:
Empiezan de nuevo... (Rubencito asiente)
¿Mamita está adentro...? RUBENCITO:
Lavando los platos... RUBEN:
Decíle. RUBENCITO:
Voy. RUBEN:
Que hay visitas, decíle... RUBENCITO:
¿De parte de quién...? RUBEN:
Dijiste que sabías. RUBENCITO:
Si. Pero ahora no sé más. RUBEN:
Decile así... Ella sabe. Decile así: "hay visitas...". (Rubencito
obedece. Rubén toma el vaso, lo observa con melancólica fruición, y comienza
a comer las últimas uvas mientras trata de espiar el interior de la casa. Del
pasillo de entrada salen Pocha y Porota: tienen 13 y 15 años. Porota es linda y
gorda. Pocha es flaca y fea. Porota es simpática. Pocha es sensual. Ambas se
mueven con nerviosos, tontos, gestos de adolescente) POCHA:
El Rubén se chupa las guindas... (Se mira con su hermana, y estallan en una risa cómplice) RUBEN:
No... No.. Son uvas... POROTA: Claro... porque las tiene más chiquitas... (Vuelven a tentarse) RUBEN:
(Parece perderse en la evocación)
Uvas peladas... Remojadas en vino. Me las preparaba mamá y yo salía a comerlas
a la puerta. Me sentaba aquí a mirar pasar los tranvías y me comía una atrás
de otra... POCHA:
A mí me gusta más la banana... POROTA:
A mí la banana con... con... ¡huevos! (Ríen nuevamente) POCHA:
(A Rubén) ¿Vos
novia no tenés? RUBEN:
(Tocado) Novia... No... ya no. POROTA:
Porque todavía es muy chiquito... POCHA:
Pero después... POROTA:
...cuando le crezca... POCHA:
¡Va a ser novio mío...! POROTA:
¡Mío! (Largan su carcajada al unísono) POCHA:
¿No le habrá crecido ya...? POROTA:
(A Pocha) Dale, que no viene nadie. POCHA:
(A Rubén) Mostrame... RUBEN:
(Sorprendido) No, yo... No, no... déjenme... POROTA:
¡Dale mostrá! (Rubén se acorralado se
cubre con el portafolios) POCHA:
Siempre sos el mismo tonto... ¡Si no mostrás te palpo! (Se
acerca con gesto amenazante) POROTA:
¡Gente...! ( Se recomponen. Disimulan.
Por el pasillo aparece Doña Rosa, su madre. Tiene ojos grandes, como de
lechuza, y un bigote tupido que le oculta casi la comisura de los labios) ROSA:
¡Pocha... Porota...! ¡Adentro! (A Rubén) )Qué desea caballero...? POCHA:
(Fastidiada) ¡Mamá!... Es la
visita... ROSA:
¿El nene? RUBEN:
(Asiente con una sonrisa) El nene... ROSA:
¡Cosa bárbara...! ¿Pero cuántos
años...? RUBEN:
¿Cuántos me...? (Desiste) Sesenta
y... dos, casi. ROSA:
¡Ay Dios mío cómo pasa el tiempo...! RUBEN:
Lo tuve que pensar... Qué cosa... Antes nunca... tener que... ROSA:
(Interrumpe) Sesenta y uno, claro...
tres menos que mi Porota... POROTA:
Y de Virgo como yo. Dos gotas de agua el carácter nuestro. ROSA:
La última vez que te vi... ¿Qué hará...? Acababas de cumplir sesenta y
cinco, que te habías dejado la barba hasta acá. Canosa la barba, diez años más
te hacía. Un anciano, dicho con todo respeto. Después tengo como una imagen...
¿a los diecisiete te vi...? ¿Para la muerte de Eva, fue? (Haciendo
memoria) Y que yo me acuerde... ¡Miento! ¡A los cuarenta y seis viniste!
¡El día de la tormenta de mi santo! (A
las hijas) ¡Aprendan ustedes, desamoradas... vean cómo un buen hijo vuelve
siempre a la casita de los viejos! RUBEN:
Vuelvo bastante... ROSA:
Puede que a veces no me veas porque estoy adentro. Soy de salir poco, no como
una callejera que no quiero mirar. Pero estoy. Vos estate tranquilo que yo
siempre estoy. POROTA:
(Acercándose a Rubén) ¡Vos de
chico eras uno...! ROSA:
Sabés que se me casaron las dos ¿no...? (Rubén parece buscar algo, muy lejano, en la memoria) POROTA:
Yo con Osvaldo Rompehuesos... POCHA:
Yo con el 15 de la 143... RUBEN:
El 15... no, no me acuerdo del 15... (Vuela.
Se ilumina)
¡Me
acuerdo, sí, del flaquito de pelo crespo...! POROTA:
¡El 28! RUBEN:
Esa moda de los bigotes anchoíta... Parecía... Parecía, decíamos... ROSA:
Desfile de hormigas... RUBEN:
¡Desfile de hormigas...! Así
le decíamos... ROSA:
Desfile de hormigas, sí el 28... con ese anduvo, pero no me gustaba, era muy
informal... POCHA:
Me decía que salía de cabecera y diez, eran menos cinco
y todavía no había pasado... POROTA:
Después anduvo con el 19 de la 78... ROSA:
¡Ese sí me gustaba...! POCHA:
¡¿Otra vez mamá?! ROSA:
¡Otra vez mamá, otra vez mamá! ¡Pero terminó de patrón del 22 de la 176 y
en el año sesentaycinco llegó a comprar medio 12 de la 111! RUBEN:
(A Porota) ¿Y Rompehuesos...? POROTA:
Se me fue... ROSA:
Ese tampoco me gustaba, le dejó el hijo y se fue. (Un
tiempo) Que va'hacer... no tuvieron suerte, pobrecitas... (Un
tiempo. Buscando la manera de decirlo) Lo que sí... no sé si te
enteraste... la que fallecí fui yo... RUBEN: (Conmovido. Tocándose leve la cabeza. Para sí) También.. ROSA:
¡Síii...! El cuatro del mes que viene se cumplen diez años... RUBEN:
No me entra en la cabeza... La veo en las mañanas de invierno, colorada...
Lavando la vereda como una máquina... No me... ROSA:
Y... (Mirando a las chicas) los
disgustos... POROTA:
Se me fue en los brazos... POCHA:
Estábamos cenando aquí... La casualidad que el 15 estaba conmigo, porque había
mandado la unidad a chapa y pintura... ROSA:
No tuvieron ni tiempo de moverme, me descompuse y al ratito fallecí... (Entra
Rubencito) RUBEN:
Rubén... (A Rubencito) ¿Le
dijiste...? RUBENCITO:
(Mirando el vaso vacío) ¿Y las
uvas? RUBEN:
Quedaban dos... Pensé que no las... RUBENCITO:
(A Rosa) ¿El
se comió las uvas mías...! RUBEN:
En la heladera hay más... Siempre hay más... RUBENCITO:
Están sin pelar... RUBEN:
¿Le dijiste...? RUBENCITO:
Está en el baño. RUBEN:
¿Y no le podías decir igual...? RUBENCITO:
No. RUBEN:
¿Y a papá...? RUBENCITO:
Está escuchando el partido... RUBEN:
Pero si siempre, el partido... ¿No le dijiste...? RUBENCITO:
No. RUBEN:
¡Pero sos boludo pibe, o te...! (Rubencito, con infantil resignación da media vuelta para salir. Rubén,
arrepentido, lo toma de un brazo y lo atrae hacia sí) RUBEN:
No... No... No quiero... (Se interrumpe)
Siempre termino... (Lo abraza y lo besa
en silencio. Rubencito se deja hacer) ROSA:
¿A qué no sabés quién es...? RUBEN:
Sabe... POROTA:
Sos vos, tonto... no aprendés más... siempre vuelve y nunca te reconocés... RUBENCITO:
Sé. ROSA:
¡Sos vos...! ¡Más grande...! POCHA:
Con la bananita crecida... POROTA:
Con las guinditas más duras... ROSA:
Nunca te reconoce pobrecito... (Por la puerta aparece la madre de Rubén. Una mujer joven, atractiva,
con su enagua sedosa, y sobre unos tacos puestos a las apuradas) MADRE:
(Lánguida) Rubén... RUBEN:
(La mira. Se sonríe) Buenas
noches... MADRE:
Buenas... (Todos sonríen expectantes) POROTA:
(A Pocha en voz baja) Ella tampoco lo
reconoce... POCHA:
(Igual) Es que esta vez está muy
cambiado... ¿Avejentado esta vuelta, no? POROTA: (Siempre aparte) Los disgustos: es cuando lo dejó la señora... ROSA:
(A la madre) Mírelo bien... POCHA:
(A Rubén) Ponete más a la luz... (Lo
empuja) ROSA:
¡Es Rubén a los sesenta y uno, señora...! POROTA:
Casi sesenta y dos... POCHA:
Cuando lo dejó... (Un codazo de Porota
la hace callar) MADRE:
(Molesta pero disimulando. Asiente con la
cabeza) ¿Qué tal? Hace tiempo que no venías... (Pausa.
Transición) ¿Qué hiciste ahora...? RUBEN:
(Finge dificultosamente) Nada...
pasaba por acá... y como hace tanto tiempo que no veo la casa... Me parece que
en el fondo, al final soy un... un... melancólico que... que... Si no lo tomás
a mal... (Pausa. Confiesa cabizbajo)
Se fue. MADRE:
Ahá. RUBEN:
Me separé de... Me dijo que esta vez no volvía. Que no me aguantaba más... MADRE:
(Queda un largo instante pensativa. Da
media vuelta) Voy a preguntarle a papá. (Entra en el living de la casa, que se ilumina tras la pared del frente.
Recostado sobre un sillón, el padre escucha una vieja radio. Los pies descalzos
sobre el apoyabrazos. Pantalón pijama y camiseta. Sobre la mesa restos de la
cena, una botella de vino y un sifón verde) MADRE:
(En voz baja. Respetuosamente, como para
no molestar) Papi... PADRE:
(Duro) ¿Eh...? MADRE:
Volvió... dice si no puede pasar... PADRE:
(Igual) ¿Para...? MADRE: Lo dejó Estela.. PADRE:
¡Puta madre...! ¿No puede venir de día...? MADRE:
Me da no sé qué... está ahí afuera... PADRE:
Estoy escuchando el partido... que venga mañana de día... MADRE:
(Incómoda) No sé... ¿qué hago? le
digo que estás descompuesto... PADRE:
(Se sienta en el sillón resoplando)
¡Alcanzáme las chancletas, querés! (Ella obedece. Pide con una seña que lo haga pasar. Entra Rubén.
Saluda tímidamente con la cabeza y permanece extasiado mirando a su alrededor.
Tras él, entra Rubencito que se recluye en un sillón. Por la puerta se asoman,
una sobre otra, las cabezas de Rosa, Pocha y Porota. Seco) Adelante... RUBEN:
(Incómodo) Volví... (Sonríe
forzado. Pasa suavemente la mano por el tapizado de un sillón. Va hasta una
pequeña biblioteca abarrotada de chucherías a las que empieza a recorrer una a
una emocionado) Hace tiempo que no venía ¿no? PADRE:
No tanto. (Se interesa de pronto por una
jugada del partido) RUBEN:
(Mira conmovido a su padre) Papá. PADRE:
(Mecánicamente) Si. Papá. RUBEN:
El pijama que te quedaba cortito y el sifón verde... PADRE:
(Se pega a la radio desorbitado) ¡Gol,
carajo! ¡Gool! RUBEN:
El gol de Chacarita contra Tigre... Vuelvo siempre... vaya a saber por qué,
pero vuelvo siempre... PADRE:
(Rápida transición) Yo sí sé...
yo sí sé... RUBEN:
(Distraído, golpea con el codo un jarrón,
que cae al suelo con estrépito) ¡Perdón...! (Se
arrodilla a juntar los pedazos) PADRE: Lo hizo otra vez, nomás.. MADRE:
(Al padre, contenida) Yo ya no le
digo más nada... (Señala a Rubén)
Así: todo el día. PADRE:
(Con una enorme pereza) En fin... (Como
quién se apresta a iniciar un tedioso trabajo) ¡Venga para acá...! RUBEN:
Disculpame... Yo no quería... PADRE:
¡Venga para acá, carajo! (Rubén
obedece, aunque guardando prudente distancia) ¡¿Dónde mierda se cree que
está...? ¿En un chiquero, está...?! RUBEN:
Se me cayó... PADRE:
No quiero escuchar más quejas de tu madre, ¿entendiste...? ¡Ya me tienen
podrido! ¿Quién sorete soy yo acá, eh...? (Sacándose el cinturón) ¡Contestame carajo...! (Cambia una mirada de complicidad con la madre) MADRE:
(Conciliadora) Dejalo, papi... PADRE:
¡Vos no te metás...! (Rosa y sus hijas,
entran entusiasmadas por el espectáculo) ¡Contestame o te doy con la
hebilla...! (Rubén se tapa la cabeza
asustado y retrocede; Rubencito se para sobre el sillón) MADRE:
(Calmándolo) Bueno, ahora ya está... PADRE:
¡Un carajo está! ¡Sesentayuno casi sesenta y dos, Dios mío! ¡Pasan los años,
pasan los años, y este chico siempre igual! MADRE:
(A Rubén) Tiene razón Rubén... ¡Rubén
a vos se te habló! Papá tiene razón... a tu edad ya podías haber cambiado...
qué sé yo... ser alguien... PADRE:
(A Rubencito, por Rubén) ¡Y
vos seguí así que mirá cómo vas a terminar! RUBENCITO: ¿Y yo qué hice....? MADRE:
(Dándole una bofetada en la boca) ¡Contestá
de nuevo, ¿a ver?! ¡Vos también ya podrías ser alguien! PADRE:
(A Rubencito) ¡Al solfeo! ¡Tiene
mucho que solfear esa manito para recibirse de don nadie! Rubencito,
en un rincón comienza con los ejercicios que repetirá mecánicamente durante
toda la escena. RUBEN:
(Reacciona tímidamente) Un señor de
la radio me dijo que si le llevo las partituras... A lo mejor... Tantas músicas
tengo que nunca... Lo conozco de cobrarle la cuota del club, al señor. (Muestra
el portafolios) Me dieron la cobranza de las mensualidades... No será una
gran cosa pero en esta época... PADRE:
Trabajo de lástima... No, si el que nació para pulgada... RUBEN:
(Agita la cabeza como queriendo borrar un
recuerdo) Mejor me voy... PADRE:
¡¿Adónde vas...?! RUBEN:
Afuera... No sé porqué siempre tengo que estar volviendo y... Me voy... PADRE:
Hoy no hay salida... Se queda aquí adentro y se jode... MADRE:
Bueno papi, dejalo... hasta la puerta nomás. PADRE:
¡Nada! ¡Hoy no hay salida! MADRE:
Un rato... hasta la hora de dormir... PADRE:
¡Dije no, y es no! ¡Se acabó! ¡Yo sé lo que está buscando... y lo va a
conseguir!: ¡Al baño, con tranca,
con todos los demás...! (Rubén y
Rubencito se estremecen) RUBEN:
Por favor... esta vez no... Papito. Fin
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