Fragmento de la obra
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CUMBIA MORENA CUMBIA

Pista de baile. A la izquierda -gris de polvo- la barra del buffet que se pierde entre cajas. Una campana de vidrio, turbia y vacía. Un servilletero de lata. Algunas botellas de etiqueta descolorida. Mesas desiertas. A un lado unas sillas amontonadas en forma de cama. Junto a ellas, otra silla que hace las veces de mesita de luz. Encima, un vaso y una botella. Chirría una música bailable de los '60. Sube una luz mustia. Sobre la cama, Rulo tapado hasta el mentón con un viejo sobretodo. Demacrado, canoso. Cada tanto lo conmueve un escalofrío. En la pista, bailando solo, Willy. Se mueve con soltura, repitiendo sus pasos una y otra vez en un obsesivo ensayo. Aunque ambos han pasado largamente los cuarenta visten viejas ropas a la moda de los adolescentes del '60: larguísimos sacos cruzados, pantalones de tiro corto, y cabellos estirados hacia atrás a la gomina. Willy ha engordado mucho. El saco no le cierra, y el pantalón abrocha bajo su barriga abultada. Rulo, en cambio, está mucho más flaco. Las ropas le sobran como a un espantapájaros. Tiene fiebre. Se agita en un sueño inquieto y sudoroso. Delira en silencio. Termina el tema musical y tras unos segundos comienza otro. Willy agitado se despatarra sobre una silla. Se escucha un trueno. Llueve.

WILLY: ¡Pero qué cosa che con el pasito de San Jorge...! Lo pruebo, lo pruebo, y siempre la vueltita se sale chueca... (Se apantalla con la mano. Ríe) Parece fuego el aire. Como si tragara fuego. (Se arregla la corbata. Intenta infructuosamente abrocharse el saco. Se alisa cuidadosamente el pelo ralo. Se lleva la mano a la boca y trata de oler su propio aliento. Se preocupa) Rulo... ¿Vos pastillas no tenés?

RULO: (Despierta sobresaltado. Un hilo de voz) No.

WILLY: Revisá en el bolsillito a ver si no...

RULO: Se me terminaron. Hace mucho...

WILLY: (Vuelve a oler) ¡Será posible, gordi! ¡Querés creer que tengo mal aliento! ¡Puede ser che, tanta mala leche justo ahora que están por llegar las minas!

RULO: Hoy ya no creo...

WILLY: ¿No creo qué...?

RULO: Que vengan. Hoy ya no creo.

WILLY: ¡¿Qué sos vos?! ¿Adivinador sos...?

RULO: Llueve.

WILLY: ¿Y vos te pensás que por tres gotitas de mierda las minas de Belgrano se van a perder una conga como ésta...?

RULO: Como la puta que lo parió llueve.

WILLY: Vos pensás que son como las de por aquí, que vienen en bondi. ¡En taxi vienen! ¡¿Qué es una lluviecita como esta?!

RULO: Si no vinieron hasta ahora...

WILLY: ¡Las nueve de la noche son...! Se deben estar bañando... perfumando... Sábado a las nueve: la noche recién empieza.

RULO: Domingo es.

WILLY: ¿De qué...?

RULO: Que no es sábado. Sábado fue ayer. Domingo es. Hoy la conga empezó a las siete. Hace dos horas que empezó. Si no vinieron hasta ahora...

WILLY: ¡A vos te tiene mal la fiebre! ¡¿De dónde Domingo...?!

RULO: Si te digo una cosa es porque sé.

WILLY: ¿En qué mundo vivís, gordi...? Ayer viernes, hoy sábado... ¡Lo único que faltaba!

RULO: Domingo es.

WILLY: Sábado...

RULO: Domingo...

WILLY: ¡Pará un poquito..! ¡Pará! ¿Me querés volver loco vos? (Con forzada paciencia.) ¿No estuvimos anoche esperando las minas hasta las tres de la mañana...? (Rulo asiente) ¿No dijimos: "mañana no se labura, seguro que caen tarde..."?

RULO: Sí.

WILLY: ¡"Mañana no se labura", por hoy sábado..!

RULO: Por hoy domingo decíamos...

WILLY: ¡No si no hay caso! ¡Vos con tal de seguir con el pesimismo, sos capaz de decir cualquier cosa...! Escuchá esto: ¿qué fue ante­ayer...?

RULO: Viernes.

WILLY: ¡Ahí te agarré...! ¡Jueves fue! ¿No estuvimos diciendo que no habían venido porque era el día de las siervas y no les gustaba el ambiente...?

RULO: Sí.

WILLY: Bueno... ¡Jueves: día de siervas...!

RULO: Dijimos de las siervas porque era feriado. Anteayer vier­nes, feriado fue...

WILLY: ¡¿Ah sí?! ¡¿Y el jueves que dijimos!

RULO: Nada dijimos. No me hablaste en toda la noche. Estabas enojado conmigo porque a la tarde estuve... (Pausa. Comienza a sollozar.) estuve llorando...

WILLY: (Conmovido. Un temblor nervioso.) ¡Pará, pará! Domingo está bien; pero no me empecés de nuevo con los mocos... (Rulo enjuga sus lágrimas. Intentando parecer natural.) ¡Será posible che, últimamente... Por cualquier cosita..! (Pausa. Rulo hipa.) ¿Hiciste número uno...? (Rulo asiente. Willy se acerca, mete la mano bajo el sobretodo, tantea. Saca una botella. La mira a trasluz.) Poco hiciste... Cuando quieras número dos me pedís. No me hagas como anoche, que armaste un enchastre bárbaro...

RULO: (Avergonzado) No lo hago a propósito. No me contengo...

WILLY: Lo que pasa, que no te cuidás... (Lo arropa.) Acomodáte para este lado... ¿Tomaste el cubalibre? (Rulo no contesta. Sirviéndole en el vaso) Dale nomás... No le des bola a los remedios así te vas a curar fenómeno... (Le da de beber. Le seca la cara. Pausa) Qué cosa no... Estas minas... por hache o por be... Vos decís, no, una llovizna, pero viste cómo es por aquí: cuatro gotas locas y esto es un río... ¡Aunque ojo...! Las nueve... Antes más de una vez, domingo recién a las nueve...

RULO: A las nueve estaba repleto... (Un trueno. La lluvia arrecia)

WILLY: (Melancólico) Qué cosa... Hoy estaba seguro que venían. (Queda pensativo. Rulo sigue llorando. Willy se inclina suave y lo besa largamente. Se separa)

RULO: Soñé con ella otra vez...

WILLY: (Reacciona espantado. Finge) ¡La puta que lo parió con este mal aliento!

RULO: Estaba parada ahí. Igual que la última vez. Había terminado "El Pescador" y empezaba una de Bovea y sus Ballenatos.

WILLY: ¡Hablando de Bovea: ¿qué pasito te harán las borregas de Belgrano, el de San Jorge o el de Banco Nación?!

RULO: Blusita con "yabo". Sin mangas. Se había soltado el pelo. Lo levantaba y lo dejaba caer para refrescarse la nuca. (Se sienta sobresaltado por la imagen) ¡Soñé la nuca de Marita. Olor a Palmolive!

WILLY: ¡Qué incendio gordi! ¡No hacemos el pasito: se requeman los "Campeonísimos"!

RULO: Dan "La muchacha de la valija", me dijo. "A las tres en el cine Ateneo..." No fui. Me quedé aquí...

WILLY: Un bodrio. ¡De amor, seguro...!

RULO: La soñé y dijo Ateneo... Ateneo, de nuevo. Fue lo último que le oí: Ateneo. La boca le quedó así. Esperando el beso. No me animé. Mañana en el cine. Me quedé aquí, veinte años. ¡Soñé todo y el beso no lo pude soñar! (Se agita. Se alucina.) ¡Ateneooo! ¡Ateneooo!

WILLY: (Estalla) ¡Y a qué mierda ibas a ir! ¡Seguro que vos salías, y llegaban las borregas de Belgrano!

RULO: (Intentando ponerse de pie) Estoy a tiempo... ¡Ateneooo..! ¡Voy!

WILLY: ¡Seguí pensando, nomás...! ¡Seguí pensando que te va a caer fenómeno!

RULO: No me queda tiempo. Me la veo venir... Estoy jodido. Huelo a muerto. Sudo veneno. Aceite sudo. Amarillo. La camisa. El sobaco. Amarillo huevo.

WILLY: ¡Lindo enfriamiento te agarraste, sí!

RULO: Año y siete meses que estoy así.

WILLY: La recaída...

RULO: Lo que no se puede decir tengo...

WILLY: (Espantado) No te viene mal una fiebrecita a esta edad... ayuda al estirón...

RULO: (Sollozando) ¡Tengo miedo...! ¡Me parece que de hoy no paso...!

WILLY: ¡Pará! (Pausa) ¿De dónde viene esa falta de empuje? ¡Esa falta de fe, ¿de dónde viene?! (Silencio. Tratando infructuosamente de parecer calmo) ¿Sabés lo que tenés, gordi ¿Sabés lo que tenés...? ¡Inseguridad! ¡Típica inseguridad de esta edad! Ojo, yo no digo... ¡Pero Rulito, pesimismo no! Está bien... Aceptemos que es la edad del pavo como dice la gente. Que nos falta madurez para saber lo que queremos. ¡Pero pesimismo sí que no! ¡Con todo el tiempo que nos queda para hacernos hombrecitos! Esta es la época para ser un cachito irresponsables. ¿Sino cuando...? ¡Tenemos de todo para disfrutar: alegría... juventud... belleza... salud... ¿Por qué pensar en cosas feas? Rulito... (En un esfuerzo de optimismo) ¿Qué querés...? ¿Que lleguen las borregas de Belgrano y te encuentren con los ojos como dos tomates...?

RULO: ¿Y si no vienen...?

WILLY: Van a venir.

RULO: ¿Vos estás seguro ¡Jurámelo! (Willy, solemne, besa la cruz de sus dedos) ¿Y entonces porqué tardan tanto ¿Dónde están...?

WILLY: Escuchá esto que te digo... Y ojo, que yo en cuestión de congas no me equivoco nunca: las borregas de Belgrano deben estar parando en Zodíaco. De Zodíaco acá: un paso. Hoy se les quema el ambiente allá, mañana las tenemos aquí. No duran mucho en ningún lado. Les gusta variar.

RULO: (Su esperanza) Willy... ¿Sabrán llegar?

WILLY: Saben... saben...

RULO: (Incorporándose con esfuerzo) Willy... ojos verdes ¿no...?

WILLY: ¡Ojos verdes...! ¡Ojos verdes...! ¡Verdes no es nada! ¿Conocés el mar, Rulo...? ¿Eh? ¿Lo conocés...? ¡Lo vas a conocer...! (Sugestivo) Pelos dorados... Medias negras... ¡Minas! ¡Minas de verdad! ¡Algo nunca visto..! ¡Veintinueve esculturas..! Ni una más ni una menos... Veintinueve clavadas. (Hace una pausa para crear el clima) ¡Llegan...! Desde aquí adentro el ruido de las puertas de los taxis suena como la señal de Dios: Trac... Trac... Trac... Siete taxis... Cuatro minas en cada uno...

RULO: Cuatro por siete veintiocho... Dijiste que eran veintinue­ve.

WILLY: (Inventa) En el último vienen cinco. La traen a María Luján, que es flaquita... (Ante la mirada decepcionada de Rulo) ¡Ojo, pero con unas tetas así! (Retoma) En el salón se hace un silencio impresionante... Entran... Un trigal... Rubias... Pelo largo. Uno no puede dejar de amarlas. Por los parlantes se empieza a escuchar "Santander de Batunga". Siempre hay que ponerles "Santander de Batunga", es su característica... (Canta solemne)

                                         "Llegó mi compañera, Santander de Batunga  

                                           la quiero solamente pa' bailar la cumbia..."

Se reparten por todo el salón, pero siempre cerca del buffet... ¡Y piden todas a la vez un "Primavera"...! (Las chicas:) "Un primavera..." (Se entusiasma progresivamente) ¡Es un espectáculo! Los mozos no dan abasto con las cocteleras, y la fila de cabeceadores cabeceamos desesperados, con furia. ¡Así! ¡Así...! (Lo hace) ¡Medio rompiéndonos el cuello...! Y cuando alguna te sale... (Cierra los ojos. Comienza a bailar lentamente. Va aumentando el ritmo) ...los que bailan en la pista, sabiendo lo que te espera, te gritan (En falsete) ¡Novio...! ¡Novio...! ¡Se cagan de risa, y uno conoce al ritmo de la cumbia morena, por fin lo que es la felicidad...! (Baila y canta emocionado)

            "...No quiero yo besarla... No quiero pellizcarla...

            la quiero solamente pa' bailar la cumbia. (A coro los dos:)

            Tará tarará... chiribí chiribí..."

RULO: (Emocionado. Convencido) ¡Va la cumbia...! ¡Quiero bailar! ¡Arriba! ¡Arriba...

! (Le extiende los brazos. Willy, riendo a carcajadas, lo destapa y alzándolo como un muñeco lo hace bailar por toda la pista. Las piernas colgando. El cuerpo se pierde entre la ropa. Un cadáver que ríe)

WILLY: ¡Va la joda! ¡Cummmbia! ¡Así me gusta Rulito! ¡Un filito... Una simpatía...! ¡¿Qué te vas a embolar con una vieja que encima la viste una sola vez?!

RULO: ¿Qué vieja?

WILLY: (Obvio) Marita. Pasaron veinte años...

RULO: (Reacciona) ¿Marita sí? ¿Las borregas de Belgrano no?

WILLY: (Detiene el baile. Lento. Extraño) ¿Cumple años Dios...? Dios no cumple años.

Fin del fragmento de Cumbia Morena Cumbia

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