Fragmento de la obra
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Como un puñal en las carnes

"Como relato, el amor es una historia que se cumple, en el sentido sagrado: es un programa que debe ser recorrido. El enamoramiento es un drama, si devolvemos a esta palabra el sentido arcaico que le dio Nietzche: "El drama antiguo tenía grandes escenas declamatorias, lo que excluía la acción (esta se producía antes o tras la escena)" El rapto amoroso (puro momento hipnótico) se produce antes del discurso y tras el proscenio de la conciencia: el "acontecimiento" amoroso es de orden hierático: es mi propia leyenda local , mi pequeña historia sagrada lo que yo me declamo a mi mismo, y esta declamación de un hecho consumado (coagulado, embalsamado) es el discurso amoroso. La jornada amorosa parece entonces seguir tres etapas (o tres actos): está en primer lugar, instantánea, la captura (soy raptado por una imagen); viene entonces una serie de encuentros (citas, conversaciones telefónicas, cartas, pequeños viajes) en el curso de los cuales "exploro" con embriaguez la perfección del ser amado, es decir la adecuación inesperada de un objeto a mi deseo: es la dulzura del comienzo, el tiempo propio del idilio. Ese tiempo feliz toma su identidad de que se opone (al menos en el recuerdo) a la "secuela": "la secuela" es el largo reguero de sufrimientos, heridas, angustias, desamparos, resentimientos, desesperaciones, penurias y trampas de que soy presa..". 

 "Fragmentos de un discurso amoroso"  ROLAND BARTHES:

"Estás clavada en mí como un puñal en las carnes..." CALDARA Y SOTO

 "Pasional" Tango

NOTAS PARA UNA SUPUESTA:

Toda hipótesis de puesta teatral es siempre -en realidad- una supuesta en su sentido más literal, una conjetura. Y en el potencial presuntivo de un texto, dicen, radica su carácter de detonador imaginario. Con la prudencia necesaria para no convertir esa supuesta en implícita comento un par de cosas que tienen que ver con Como un puñal...

En principio, la pieza debe su estructura a un pedido específico de producción, para el que fue realizada. Una iniciativa de la sala Babilonia -que lamentablemente no se concretó- de cruzar monólogos de distintos autores con un tema común. Un proyecto provocador del que salieron otros muy buenos materiales de los que -buena parte- se han estrenado ya. Otra incidencia formal importante fue la cita de Barthes que encabeza la publicación, y que a cierta altura del trabajo instaló los límites de un modelo que me resulto francamente ordenador. De ahí las etapas o actos, el concepto de recorrido, el de acción fuera de escena, y -seguramente- el carácter declamatorio.

Si bien no hay en la pieza indicación alguna de espacios precisos ni objetos, creo que sería bueno en el Acto I indagar poéticamente las posibilidades del viejo neceser que el texto sugiere practicable.

En una fantasía, probablemente tautológica, se me ha aparecido siempre para el Acto II la pelopincho como objeto, y espacio, a indagar.

Llamándose como se llama, el Acto III inducirá seguramente, a quien le interese, a pesquisar en el homónimo de Platón y -por qué no- en el de Jenofonte.

Naturalmente, el tango Pasional es referencia obligada.

Por último: el salto de párrafo es simplemente una grafía que elegí para indicar mis propias intuiciones, fundamentalmente en materia de silencios, así como también transiciones temáticas o de interlocución; y algunos cambios de carácter, movimiento o modulación. Los bloques de texto así formados son meramente arbitrarios y no tienen -salvo azarosamente- valor alguno de unidad.


DOLORES

Partida.

Un baño de hombres en la ruta

Estoy bien. Por favor. Macanúdamente. No gracias. Fue un... Fue un... Por favor le pido. Me indispuse pero ya... Por favor. Macanúdamente. Una indisposición pasajera. No se moleste para nada. ¿Está allí? No, no está allí. Debería. Es su horario. ¿Nadie controla? 

Cuentapropista. No se ofenda. La verdad y una sonrisa se decía en casa. Ya pasa. Una pavada. Frío en el estómago. Uno va de vacaciones, lo que menos piensa en el frío. Pero las madrugadas... Abril es traicionero. ¿Esta allí? Salió un momento. Un compromiso inoportuno. Debería estar aquí. Usted que es su propio patrón no debería relajar los horarios. Al contrario. Hay dinero allí. Una responsabilidad. Para usted y para los que lo rodean. ¿Y si falta algo de ese plato de propinas?. Fíjese en que compromiso me pone. Si usted cuenta ahora esa plata y falta. Yo aquí solo con ella. Yo ni me arrimé pero usted podría pensar... ¿Nunca entró a una librería con un libro en el bolsillo del sobretodo?. Me latía en el bolsillo el manual. Merceología de cuarto. Tengo mi chico en el comercial. A lo mejor usted pensó, porque me vio así de bacán a Mar del Plata con esa... personita que me espera en el micro. Si. Pero tengo un chico en el comercial. ¿Está allí...? ¿En el fondo? ¿Limpia los inodoros? No baja nadie por el frío pero mejor tener todo limpio. En el micro se está calentito. Los vidrios empañados. Estoy mareado. No... no se preocupe por mi. Ya pasa. Las luces de frente. Si viaja en micro que nunca le vendan el primer asiento. Otros no quedaban. Los dos últimos. Separados había, pero juntos eran los últimos. Viejito verde dirá usted. No la deja ni respirar a la chica. Los dos somos igual. Cortados por la misma tijera. Tórtolos, ¿vio?. Diente de perro. ¿Vio el diente de perro? Esas almejas en punta que se agarran a la piedra. Bueno: diente de perro los dos. Siguieron todos durmiendo. Yo solo bajé del micro. Yo y el chofer. Dolores diez minutos. Falta poco para Mar del Plata. Que bacán pensará usted. Este tipo, abril todos trabajando y él a disfrutar de la fresca viruta. Que va a hacer. Están los estrellados y los que nacen con estrella ¿no?. Ya pasa. Gracias a Dios ya estoy mejor. Macanúdamente. No hay que comer antes de viajar. Una pavadita. Hamburguesa. La papa frita es lo que me asentó. Los chicos de ahora. Comen cualquier cosa. Le digo a Sandrita: polietileno. ¿No es más sano una pasta, como comía uno? No: polietileno. ¿No pasaron los diez minutos no? Uno siempre tiene miedo de que el micro se vaya y que lo... Un día volviendo del recreo del sindicato perdimos la lancha colectiva. Toda la sección nuestra estaba. Contaduría. Por farrear. Que se embromen. Yo les decía pero ellos nada. Como si oyeran pasar el tren. Se creen queseyó. ¿Les dije o no les dije?, les dije. Me farreaban. Giannone especialmente. Me toma para el churrete, Giannone. Estaban picados, pero me tuvieron que dar la razón. Tenés razón Monterito me dijo un muchacho nuevo de créditos. No me acuerdo el nombre. Después lo pasaron a central. Acá el que tiene razón es Monterito. Monterito carajo, el muchacho. Un apodo. Una manera de decir. Son farristas. Me llaman Monterito porque dicen que canto como Morán. No hay despedida que no me hagan cantar como Morán. Pasional. ¿Conoce?. Miguel Montero. Morán. Del tango. Usted dirá si canta como Morán porque no le dirán Morancito. Que se yo, se ve que no les suena. Capricho. ¿Cuantas cosas de uno son nada más que capricho de los demás?. Una familia el banco. Treintaiún años a fin de Junio. Una vida. Yo soy ¿cómo le dicen...? Popular. Donde hay que organizar la polla, el dinero para un regalo, una despedida... Todas las despedidas me hacen cantar Pasional. Cantar Pasional y contar el cuento verde. Farristas. A Sandrita también le gusta Pasional. Le da risa. Otra época, no entiende... no... Mañana se enteran. En el banco... se enteran mañana. Monterito no fichó. Monterito se fue de la casa. Miralo vos, Monterito. Dejó todo. Todo por una... La casa, el hijo, el banco, todo. Esta loco Monterito. Se... se... ¿Que te dio esa mujer... No lloraba Carmen. Se ve que se aguantaba. Algo te dio. Una manchita de huevo acá, mi señora.

¿Pasaron los diez minutos? No pasaron. ¿Sería un papelón, no? Digo, perder el micro. Papelón. Quedarme aquí. Mitad de camino. Tener que volver allá.  Me mato de la risa. Dejame entrar Carmencita. La puerta. El palo de amasar Carmen. Fue un chiste le digo. Te lo hice de chiste. Como me voy a... ¿Después de veinticinco años me voy a ir atrás de una mocosa? Sandrita es una... es una....

Duerme en el micro... Sandrita. Ni se daría cuenta Sandrita de que yo no... Las luces de los camiones le iluminaban la cara. Dormía como una virgencita. Virgen morocha. Alargué la mano y la toqué. Chascomús. Parecía mentira. Es tan... morenita... divina. Tan... La toco y todavía me parece mentira. En el Cruce Varela sin que se diera cuenta me hacía el dormido y le olía el pelo. Fragancia. Un mes largo y me parece mentira. Todo parece mentira. Hace un rato nomás en casa, Carmen gritando, el chico mirando con la cara llena de granitos. Pantalones de Boy Scout. Hace un rato nomás. Ni cuatro horas. Si te vas no vuelvas más. Asqueroso. Viejo asqueroso. Con una negrita. Es morena. Sandrita es morena. Rasgos turquitos digo yo. ¿Qué te dio esa mujer?. El pedacito de huevo al lado la boca. ¿A que voy a volver? Usted se dirá: ¿Pero para este hombre no existe el remordimiento?

Un papelón si pierdo el micro, ¿no?. Acá, en la mitad. La puerta de mi casa: No debí... Un momento de debilidad... Fue el vermú... El chico ahí. Papito se equivocó. El que tiene boca se equivoca. Errar es humano, Coco. Coco le decimos.

¿A que hora hay colectivo de vuelta? Digo... No quiero decir que... En el caso de que por un casual... Si uno tuviera un accidente por ejemplo como haría para... Algo hasta Retiro...

De ahí un taxi.

Se despierta en la ruta. Mi asiento vacío. Sola. No está acostumbrada. Es chica. Me refresco y voy. Un periquete. Minutito. Hacerme un poco el tualé. Emprolijarme. Mi neceser. El amigo del viajero. El que guarda siempre tiene. La que no encontré es la manta de viaje. Regalo de casamiento. El neceser también. No se, nadie viaja y todos regalan neceser y manta de viaje. Una costumbre. Al principio uno la guarda a la manta, la airea. Naftalina. Como es chica no sirve en ningún lado. Hasta que nace el hijo de uno. Ahí si. Va a la pieza del chico. A la cuna primero. Después a la marinera. Crece el chico. Pelos el chico. Los pies por abajo. La manta va a la tabla de planchar. Se quema. Se la dobla. Se vuelve a quemar. Patines para el parquet. Ahí viaja al final. La excursión mas larga que hacen las mantas de viaje es arrastrarse por el parquet del comedor al living. Vaya a saber cuantos años. Veinticinco. Si. Regalo de casamiento. Está como nuevo porque no lo... Una vez lo llevé a Mina Clavero que fuimos en tren. Después, desde que nació el chico, a Mar del Plata todos los años, ahí no lo llevé nunca al neceser. No sé. No me parecía un viaje para... Como si no fuera un viaje. Un viaje es otra cosa ¿no? Más... más... Diecisiete años al mismo hotel, imagínese: mi casa. Limpio. Oscurito. Comida familiar. Otra que polietileno. Pasta. Residencial Grand Capri. Grand, con d. Nunca fui fuera de temporada. Ahora ésta la primera vez. Ella me pidió. Sandrita. Allí o en ningún lado. Caprichitos. Son jóvenes. El señor Belsito me va a mirar raro. El señor Belsito es el dueño. Unas castañuelas Belsito. Ahí el que no se divierte es porque no quiere. Todos los años al llegar me dice lo mismo, -quince de enero todos los años- me ayuda con los bolsos desde el taxi, Carmen paga el coche, el chico se va para la pieza, quince de enero: contador Ramella, me dice, todas las pescadillas preguntan por usted. Me farrea. El terror de la pescadilla dice. Una tarde en el muelle pesqué dieciséis. Pescadilla Real. Por eso me farrea. Se ve que le quedó. Me va a mirar raro cuando llegue con ella... Con Sandrita. Fuera de temporada, y solo con ella.

Va a entender, ¿no?. 

Cosas de hombres. La conoce a ella. El año pasado la trajimos. Berretines de Carmen. Tenía enyesado el codo, decía que sola no se iba a poder arreglar. Berretines. Siempre quiso veranear con sirvient... Con chica. Sandrita es la... Trabaja en... Trabajaba, en casa. Papi, a mi me llevas a ese hotel o no me llevas a ningún lado. Me dice papi, Sandrita. Caprichitos. Quiere volver con todos los honores, reina. La señora de la casa. ¿Está mal? Todas las mujeres quieren... A todas les gusta...

Dura la tapa de la jabonera. Se ve, lo que hace años que no...

La cara que va a poner. Cosas de hombres, señor Belsito. La vida es así. El amor va y viene. Pasó... lo que tenía que pasar. Una cosa trae la otra. No me dé consejos. No me diga nada. Ahora yo ya... Volver... Carmen se dio cuenta de todo, señor Belsito. Me agarró. Infraganti me agarró. No se mentir. Quemé las naves... Los puentes... ¿como es...? Si te vas no... Manchita de huevo acá. Esto es amor, señor créame. Amor verdadero. Que importa que tenga... esa edad... que haya sido mi... en casa la... El amor es ciego. Va a entender Belsito ¿no? Digo... ¿A usted que le...? Yo ya volver no... Digo...

Un taxi desde Retiro. La valijita. Momento de locura, Carmen... Vermú... Desperté... Decíme de todo... Desahogáte, vieja. Papelón.

Jaboncito del hotel de Mina Clavero. Hostia parece. Años. Lo hicimos a Coco en Mina Clavero, si hará tiempo. Peinecito. Loción colonia. Brocha. Perdió pelo la brocha. Talquera. El que guarda..

Al vermú también lo tenía guardado vaya a saber cuanto hace. Para un censo lo compré, me acuerdo. Para convidar al muchacho, pero Carmen me dijo que no correspondía. Que estaba de servicio. Fuerte la bebida. Años ahí cerrado. Con el tiempo le crece la graduación al vermú. A Carmen no le gusta que tome yo. Que el cuerpo después transpira alcohol. Olor en la cama. En Coronda, Carmen, esa noche, en la casa de mi cuñada la mas chica. El nene con los Boy Scout. Yo le digo, mirá que estas grande con esas piernas peludas. Un mes... mes y días... qué digo: Ni un mes hace. Como las diez... Pegajosa la noche. Los últimos calores de marzo terminan siendo los peores al final. La pelopincho armada en el patio. El Helecho Serrucho, la Alegría del Hogar, el Azúcar Doble, la Planta de la Moneda. Una gelatina de postre enfriándose sobre la mesita rebatible. Gelatina fantasía. Un pollito. Pollito al horno con batata había. La cocina chica. Transpirada Sandrita que no se que.  Diecisiete años Sandrita. La remera mojada. Las piernas mojadas. Húmedas. Nunca la había mirado así... Alguna vez claro si... Pero nunca... Se había bañado. El pelo empapado. Olor de champú. Otro champú, no el de Carmen. No sé como empezó. Abrí el vermú. Lo que no estaba Carmen, lo del olor... El hielo no se había hecho. Vermú puro. Sudaba. Ahí tiene una verdad grande como un templo: soy un hombre manso y ordenado pero el vermú caliente me hace venir loco. Ponéte la mallita le dije, si querés. Ponéte la mallita que usabas en Mar del Plata y refrescáte en la pelopincho. El agua parecía jarabe. Cinzano caliente parecía. Hablaba yo pero me parecía que era otro el que hablaba. Esperé. En la pelopincho. El agua acá. Había otro vaso pero ella empezó a tomar del vaso mío. Los dos metidos en Cinzano caliente. Estiraba los pies y por abajo el agua la rozaba. El corazón me pegaba unos golpes que hacían olas. La mano en la pierna. No se. Me acuerdo todo en cámara lenta. Le agarré la rodilla y miraba para otro lado. Se reía. Fosforescente la boca. Se reía. De la televisión se escuchaba una propaganda de yogur. Fosforescentes los labios, los dientes. Toqué la pierna, la malla, fosforescente la lengua. Caliente. Americano Cinzano la lengua. Vermú puro. Una verdad como un templo. Loco me hace venir. Loco. El agua salpicó hasta adentro. Tronaba. Una tormenta de verano. Tropical. Agitada el agua. La pared del patio, chorreando. Acantilado. Borrasca. Tromba. La playa. Olor a pollo quemado la playa. Batata.

Cuando salimos del agua y la vi parada ahí. Desnuda. Estaba el Malvón y la Sansiveria. Desnuda. Estaba el Lazo de Amor. Estaba el toldito roto, arriba. La vi parada ahí. Junto al mar. Relámpago. Naranja la lona del mar. Desnuda.

Me di cuenta que ya nada iba a ser igual.

El motor... El micro que se... En un minuto se... el micro se... Un taxi desde Retiro y... La valijita en la mano y... Papito se equivocó, y...

Oxidadas las yilé, ni para sacapuntas.

Una hostia el jaboncito de Mina Clavero.

La brocha... El talco...

¿Para que guarda uno, se puede saber...?

Gracias por todo caballero disculpe la molestia ya estoy bien macanúdamente ¿está ahí...?

En el plato le dejo. Una atención.

Macanúdamente...

Corre al futuro.

Fin del fragmento de Como un puñal en las carnes

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