
Si
la vocación literaria de Martha Mercader tardó en presentarse en un libro
impreso, su veintena de novelas y cuentos editados la revela irrevocable. Su búsqueda
de un estilo depurado no alcanza a silenciar, en algunas de sus páginas, su
formación docente y su compromiso político, asumidos desde su adolescencia.
Entre
1963-1966 y 1984-1989 se desempeñó como funcionaria cultural y entre 1993-1997
ocupó una banca opositora en la Cámara de Diputados de la Nación.
Puesta
a elegir, en una entrevista periodística, entre la vida y la literatura, eligió
la primera. En efecto, todas sus obras de ficción se nutren de conflictos
vitales que no han diferido, en esencia, de los vividos por las mujeres de
muchas generaciones, y también de los oprimidos por los regímenes
dictatoriales.
Testimonio
de ello es la popularidad alcanzada por su novela “Juanamanuela, mucha
mujer”, que sobrepasó los 100.000 ejemplares, y se sigue reeditando.
Pero
no es su única veta: allí están, también, sus cuentos para niños y sus
guiones de televisión, además de dos incursiones en el teatro.
