Néstor
Sabatini es un bicho de escenario, un teatrero de raza, de esos que
nacen con el sello puesto. Autor, director, maestro de actores, toda su
vida está dedicada al teatro.
Lo
conocí hace veinte años cuando Sabatini era un reciente egresado de la
Escuela Nacional de Arte Dramático. Los años siguientes nos fueron
cruzando arriba y abajo del escenario; en el entrañable sótano del
Tortoni; en las jornadas turbulentas de Teatro Abierto o en las más
reflexivas de los talleres y los seminarios.
En
todas esas actividades apareció siempre el oficiante del teatro, el que
tiene el instinto de detectar la acción dramática, aquel que sabe que
todo el secreto está en contar una historia arriba del escenario.