Fragmento
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Fragmento de El Destete de Ricardo Halac

1ª. Escena

Estamos en Buenos Aires en una antigua casa del barrio de San Telmo, grande, cálida pero venida a menos, donde  -como dice Rudy, uno de los personajes- "En verano te meás de calor y en invierno te cagás de frío".

Mirando como un espectador, al fondo tenemos la puerta que da a la calle, casi en el medio. Al entrar, uno baja dos escalones y se encuentra con un pasillo que viene hacia delante, donde hay un viejo perchero de madera que uno se llevaría gustoso a su casa, una mesita con un teléfono y un espejo, que no creo que la escenografía lo incluya y que, por lo tanto, habrá que imaginar.

A la izquierda está la habitación que alquilan Jorge y Rudy: tiene una mezcolanza de muebles y el desorden típico de dos jóvenes que viven solos compartiendo una pieza. Un puerta opuesta en el mismo pasillo da a la habitación de la derecha, amueblada con un poco más de armonía y que contrasta con la otra por su orden y limpieza: esta pieza está en alquiler, aunque este fin de semana Rudy y Jorge lo piensan usar con otros propósitos.

El pasillo del medio termina en un pasillo sin techo que cruza todo el escenario por delante. No creo que pueda decirse mucho de este pasillo o patio, porque todo lo que le pusiera taparía la visual. Eso sí, conduce a la derecha a la vieja cocina y a la izquierda a la puerta de la vivienda de Maruja, la dueña de casa, una excelente mujer, una mártir que lamentablemente no aparece en la obra aunque un volátil camisón, inocente como su alma, cuelga de una soga y de vez en cuando los muchachos lo señalan como si hicieran referencia a su pensamiento vivo.

Al costado izquierdo del patio, junto a la puerta de la vivienda de esta mujer y flanqueada por dos grandes macetones, está una vieja escalera que conduce al baño. Este baño, desdichado refugio de los que están solos y necesitados, se encuentra a la vista en el piso alto sobre la pieza de Jorge y Rudy.

Al comenzar la acción, Jorge está limpiando la pieza de la derecha que adelante tiene una mesa redonda con sillas, y atrás, bajo la ventana, un sofacama. Jorge es alto, buen mozo, de rasgos y modales educados y sonrisa tierna. Está bien vestido, como si esperara una visita importante: lleva saco, tal vez corbata y casi seguro zapatos. Ha puesto las sillas sobre la mesa y ahora barre ese sector con aire pensativo. De pronto oye que la puerta de entrada se abre.

Entra Rudy seguido de Clara. Al revés de Jorge, Rudy es impulsivo, agresivo, a veces de modales deliberadamente groseros. Viste ropa espantosamente combinada pero no importa. En cuanto a Clara, ¿qué podemos decir de ella? Es una muchacha dulce, algo despistada, de edad indefinida, que trae un bolso colgado al hombro. Y un bebé en los brazos.

RUDY: Pasá por acá, Clara. Cuidado al bajar que hay un escalón. (La ayuda) Lo digo por el nene.

CLARA: ¡Gracias!

RUDY: Bueno, esta es una casa vieja. Sí, muy vieja... (Se quita el saco) Pero el corazón es grande. El nene te pesa, ¿no?

CLARA: Estoy acostumbrada.

Clara sigue de largo hacia el pasillo de adelante, sin saber a donde va. Rudy la detiene.

RUDY: No, aquí está mi pieza. Vení, entrá. Enseguida buscamos dónde... depositar al nene. (Entran en la pieza de la izquierda, que adelante tiene una cama con una mesita de luz y atrás un diván: al fondo, un viejo ropero con ropa sucia que cuelga y fotografías de mujeres desnudas en las paredes De pronto Rudy la aprieta contra él) Mi vida, por fin solos... Agarráme fuerte...  ¡Ahhh! (Ella deja hacer, molesta porque el nene está en medio de los dos. En la otra pieza, Jorge baja las sillas y hace ruido)

CLARA: ¿Qué pasa?

RUDY: ¡Nada! No hay nadie acá. ¡Te juro! ¿Querés ver? Te hago escuchar el eco. (Va a la puerta) ¡No hay nadie! Nadie, nadie, nadie... (Se da de cara con Jorge, que en ese momento sale con el escobillón al hombro)

JORGE: Permiso...(Sonríe a Clara y va a la cocina )

RUDY: Esperáme aquí un momentito. (Va detrás de Jorge) ¿Qué hacés en la casa?

JORGE: Nada. Estaba limpiando la otra pieza.

RUDY: ¡Oíme, quedamos que a esta hora no ibas a estar! (Se frena) ¿Por qué estás limpiando la otra pieza?

JORGE Porque me acordé que está vacía. ¡Porque espero visitas, idiota!.

RUDY (Lo sacude) ¡Escucháme, hoy es mi tarde!... ¡Vine con una mina!

JORGE: ¿Y quién te molesta?

RUDY: Mirá si voy a estar con ella en la otra pieza mientras vos estas aquí con... ¿con quién? ¿A quién esperás?

Jorge espía y descubre a Clara, que vacila en el pasillo del medio, con el bolso al hombro y el chico en brazos, entre irse y quedarse. 

JORGE: ¡Tiene un nene...! ¿Te diste cuenta que tiene un nene?

RUDY: ¡Shh!

JORGE: ¿Qué vas a hacer, vas a narcotizarlo para que no oiga lo que hacen?

RUDY: ¡Tenés cinco minutos para borrarte! (Le tira el escobillón encima; vuelve al pasillo, toma a Clara en el momento en que se estaba por ir y la vuelve a meter en la pieza) Vení Clara... pasá. Esta es mi pieza. Está un poco desarreglada pero es mi manera de vivir. Ya vas a ver, yo soy un poco bohemio pero un tipo bastante interesante. Podés dejar el nene donde quieras. (De pronto la besa con pasión) Qué me pasa con vos...

CLARA ¿Cómo se llama ?

RUDY: ¿Quién...?

CLARA: El.

JORGE: ¿Jorge?

CLARA: Me parece que lo conozco.

RUDY: (Disgustado) Jorge.

JORGE: (Que estaba espiando junto a la puerta) ¡Voy!

Hace a un lado a Rudy y entra sonriendo

RUDY: Te presento a Clara.

CLARA: ¡No! Pensé que te conocía, pero me equivoqué.

JORGE: (A los dos, inocente)  Y ustedes ¿dónde se conocieron?

RUDY: Acá, en la Plaza de San Telmo, la Dorrego.

CLARA: Hace una semana que estoy viviendo a una cuadra de la plaza, en casa de una amiga y hoy, como ví que era una tarde linda, llena de sol, decidí sacar a pasear al nene.

JORGE: ¡Sí! A Rudy le encanta darse una vuelta el sábado por la feria de antigüedades de la plaza. Revuelve los cachivaches que hay en exposición y a veces se compra algo con grandes esperanzas. ¡Pero después se lleva cada chasco...!

RUDY: Escucháme ¿no tenés nada que hacer? ¿Te vas a quedar toda la tarde ahí parado? ¿No vas a salir a vender tus malditos muñecos de madera?

Patea una mesita baja donde hay unos toscos muñecos de colores que caen al  suelo ruidosamente. Jorge se agacha a juntarlos.

JORGE: No tenías que haber hecho eso, Rudy.

RUDY: ¡No tenés un peso! ¡Hoy es sábado! ¡Las plazas están así de pibes que lloran como locos porque quieren un muñeco de madera y los padres no saben donde comprarlos!

CLARA: ¡Que hermosos son! Tenéme. (Le da el bebe a Rudy y se agacha) ¿Puedo ayudarte?

RUDY: ¿Por qué no vas a venderlos, eh ?

JORGE: ¡Porque espero visitas, ya te dije!

RUDY: ¿Qué pasa, no tenés a donde ir? ¡Compráte Clarín y fijáte qué laburos ofrecen! ¡Sentáte en un café y pensá en vos! ¡Tenés más de veinte años y todavía no sabés qué hacer con tu vida!

JORGE: ¡No voy a permitir que me hables como mi papá! ¡No lo voy a permitir!

CLARA: Por favor no se peleen.

JORGE: (Termina de poner los muñecos sobre la mesita) ¡No te pego porque tenés un chico!

RUDY: ¡Siempre te tenés que meter, vos!

JORGE: (De pronto se ríe) ¡Estás muy lindo así!  ¡Justo para una foto! (A Clara) ¿Te dijo que es fotógrafo ahora ?

CLARA: Me trajo para sacarme una foto con el nene.

JORGE: ¿Eso te dijo...?

RUDY: ¡Terminála!

JORGE: Sí, se volcó a la fotografía. Se dan unos revolcones bárbaros...

CLARA: (Separándolos) ¿No podemos acostar al chico en algún lado?

RUDY: ¡En el diván! Acá va a estar bien calentito, bichito de luz.

Clara se sienta en la cama, ausente, y Jorge se coloca rápido al lado. Al fondo, Rudy quiere acostar al nene, pero no puede.

RUDY: (Baje) ¡Jorge!

JORGE: Qué pasa...

RUDY: ¡No consigo sacarme al pibe de encima!

JORGE: (Se levanta fastidiado) ¿A ver? ¡Claro, se enganchó con los puñitos en tu remera!

RUDY: Abríle las manos.

JORGE: ¡No puedo!

CLARA: (Inmovil, mirando al frente) ¡Nene, te reto!

JORGE: A ver, dejáme a mí.

RUDY: ¡Guacho, me rompés la remera!

Jorge se lo saca, pero cuando va a acostarlo le pasa lo mismo.

JORGE: No sé qué tiene esta criatura que se engancha con la gente.

RUDY: Clara, ¿vos le cortás las uñas ?

JORGE: Cuidado, pibe...es la única camisa buena que me queda... (Finalmente logra acostarlo) Uf, ¡por fín! ¿Ya había hecho esto antes?

CLARA: (Ausente)  ¿Agarrarse de los demás?

RUDY: Mirá cómo nos relojea.

JORGE: A ver, dejáme. ¡Ajó ajó!

RUDY: ¡Cuchi cuchi!

JORGE: ¿No se ríe ?

CLARA: Nunca

JORGE: ¿Y cómo le pensabas sacar la foto ?

Se alejan del nene con una extraña sensación

RUDY: Bueno, ¡acá hace falta un poco de swing! Voy a poner música. Sobra gente. (Empuja a Jorge afuera)

JORGE: Conmigo no cuenten. Espero visitas 

RUDY: (De pronto toma conciencia) ¿A quién?

JORGE: A mis viejos.

RUDY: ¡No me digas que vinieron tus viejos de Campana!

JORGE: Me llamaron hace un rato de una estación de servicio para darme esa alegría.

RUDY: (Ríe. A Clara) Cada tanto se aparecen por aquí para ver cómo Jorgito está triunfando en la ciudad. ¿Y qué les vas a mostrar, que vivís así?

JORGE: No puedo mostrarles esto, ¿verdad que no? Y como Maruja dejó abierta la otra pieza por si alguien venía a verla...

CLARA: (Levantándose) ¿Me pueden decir dónde queda el baño?

RUDY: ¡Cómo no! Subiendo...

JORGE: ... la primera puerta.

Clara toma su bolso. Echa una mirada al diván.

RUDY: Yo te cuido el mocoso.

JORGE: ¡Yo también!

Sale seguida por los dos.

JORGE: Escucháme ¿no hay hojitas de afeitar tiradas por ahí, no?

RUDY: ¿Tan mal la ves?

JORGE: Esto terminará trágicamente, Rudy. ¡Ya veo caer la sangre a borbotones por la escalera!

RUDY: ¡Calláte payaso!  ¡Así que vienen tus viejos de Campana! Por eso estabas limpiando la pieza de al lado...¿Y si yo entro y les cuento a papi y mami que esa pieza está en alquiler y que vos compartís conmigo este tugurio infecto ?

JORGE: ¡Vos no vas a hacer eso porque sos mi amigo!

RUDY: ¡No, les voy a decir que tenés un trabajo fenómeno y que Clara es tu novia!

JORGE: A ver, repetí eso.

RUDY: ¡No, les voy a decir que tenés un trabajo fenómeno y que Clara es tu novia!

JORGE (Le pasa una mano por los hombros) ¿Sabés que eso no estaría mal? Además se los escribí alguna vez. ¡Che, les encantaría!

RUDY: No te hagas ilusiones. No te voy a prestar la chica. ¡Ni por un minuto!

JORGE: ¡Por tres minutos, nada mas! ¡Para darles una alegría a mis viejos!

RUDY: ¡No!

JORGE: Después te hago de mucamo para que le hagas a la piba lo que quieras.

RUDY: ¿En qué quedamos? ¿No te daba lástima porque se iba a abrir las venas?

JORGE: ¿Y yo no te doy lástima ? Miráme: aquí, solo y sin un centavo. Ahora van a venir mis viejos y me van a criticar todo. Estuve haciendo balance ¿sabés? Y ni estudié, ni busqué trabajo, ni les escribí, ni fui a ver a esa psicóloga que me iba a sacar de ésto. ¡Me van ha hacer pelota!

RUDY: ¡Y bueno, vendéles uno de esos muñecos de mierda que vos hacés. ¡Seguro que les van a gustar mucho!

Arriba Clara se levanta el busto y se arregla el pelo delante del espejo. Rudy se levanta y camina con fastidio.

RUDY: ¡Siempre me enganchás con tus dramas de chico solo e incomprendido!

JORGE: Soy una criatura del interior perdida en la gran ciudad. Nunca me pude reponer de la crisis que me produjo el choque. ¡Rudy, de un favor así no me olvidaría nunca!

RUDY: Y si se da cuerda y se lo toma en serio, ¿después quién la saca de aquí?

JORGE Te lo pago. Pago el favor que me hacés.

RUDY: ¡Qué vas a pagar, atorrante, si no tenés una moneda!

JORGE: Pero tengo crédito con vos. ¿O eso tampoco? Eras la última persona que tenía fe en mí y un hombre no puede vivir en sociedad sin el afecto de por lo menos uno más que él. ¿Qué me queda por esperar de esta vida?

Clara baja despacio, mirando la casa con interés.

RUDY: Mirá, ni se te ocurra...

JORGE: Pobre piba ¿la miraste bien? Lo que necesita es una familia, un hogar.

RUDY: Por dos horas

JORGE: ¡Por lo que sea !

CLARA: (Entrando) Me gustaría vivir en una casa así.

RUDY: ¡Si, es muy linda! En verano te cagás de calor y en invierno te meás de frío.

JORGE: Oíme, Clara...Vos que venís de arriba (Se quita el saco y se arremanga) ¿había hojitas de afeitar ?

CLARA: No vi, ¿por qué?

JORGE: Por nada. Ahora subo y me abro las venas.

CLARA: (Mira a Rudy, alarmada) ¿Qué le pasa?

JORGE: ¿Querés saber ? (Se sienta al lado de ella y le toma la mano) Dentro de un rato vienen mis viejos de Campana a visitarme. Y qué tengo yo para mostrarles ¿eh? Nada. ¡Nada!

CLARA: (Al público, de pie) ¡Sí! Es muy difícil satisfacer a nuestros padres cuando se ha elegido vivir así.

JORGE: (La sienta) Yo soy todo para ellos, Clara. Hijo único. Cuando me fui del pueblo fue un golpe mortal para ellos. ¡Nunca pudieron reponerse!

CLARA: ¿Y qué podemos hacer?

RUDY: Perdiste, flaca, ahora te va a pedir que la ayudes.

JORGE: Una vez les escribí que estaba de novio. Apenas recibieron la carta me llamaron por teléfono.

CLARA: ¿Sí...?

JORGE: ¡Para felicitarme! ¡Lloraban de emoción! Imaginátelos, Clara... gente de campo, ingenua, pachorrienta...

CLARA: ¿Y qué pasó con tu novia ?

RUDY: ¡No tenía!

JORGE: No sabés las veces que me preguntaron por ella. "Jorge, ¿dónde está tu novia? ¿Cómo está tu novia? ¿Cuando nos presentás a tu novia?(Se arrodilla frente a ella y le besa las manos) Clara, ¿me dejás que te presente como mi novia?

CLARA: ¿Cómo ?

RUDY: (Agarra su saco y se lo tira) ¡Oíme degenerado! Ya no creés en nada vos. Mirá, tomátela de aquí. ¡Vos y tus viejos! ¡Vamos, rápido!

JORGE: ¿Te imaginás la alegría que les daría? Sentirían que poco a poco mi vida se va encarrilando. Imagináte la escena, Clara: vos y yo tomados de la mano y ellos mirándonos embelesados...

RUDY: (De pronto cambia y se pone a reir a carcajadas)  ¡Me imagino la escena y me cago de risa! Papá y mamá abrazados a la novia, haciendo planes para el futuro de su hijito querido. ¡Sí, lo quiero ver! ¡Yo lo quiero ver!

JORGE: ¿Entonces vos también me ayudás hermano?

RUDY: ¿Que otra cosa me queda, boludo?

Se oye el timbre de calle. Silencio.

JORGE: ¡Llegaron! (Se pone el saco mirando a Clara, pero ella mira para otro lado) Bueno, ¡fracasé Rudy!

RUDY: ¡No!

JORGE: ¡Sí, una vez más! Es mi destino. Aunque de verdad me hubiera gustado darles una alegría por una vez.

Sale. Rudy aprovecha para abrazar y besar a Clara.

RUDY: ¡Por fin solos!

JORGE: (Volviendo a entrar) ¡No importa hermano! (Rudy suelta a Clara con fastidio) Los hago pasar igual. Les muestro mi pieza (Señala la otra) y después los llevo a una vuelta por la Ciudad Deportiva. A papá le encanta mirar donde Boca va a tener el estadio mas grande del mundo. ¡Le da una idea de la Argentina que progresa! (Se oye timbre de nuevo)

RUDY: Pará, todavía Clara no dijo nada. Clara ¿lo ayudás?

CLARA: ¿Por qué no le pediste el favor a una amiga?

RUDY: ¡Se me ocurrió recién!

RUDY: Claro, Clara... Pensálo así: son dos pobres viejos que se quedan dos horas y se van.

CLARA: ¿Es así de fácil ?

JORGE: ¡Sí!

CLARA: ¿Qué tengo que hacer ?

JORGE: Cualquier cosa. Decir lo que yo diga y hacer lo que yo haga

CLARA: Está bien.

JORGE: ¡Gracias Clara! (Le da un beso en la mejilla)

RUDY: ¿No te dije que era una piba macanuda? (Le da un beso en la otra)

CLARA: (Siguen besándola hasta que sale del medio)¿Cuándo empezamos?

RUDY: Andá. Abrí la puerta y hacélos pasar.

JORGE: (Se pone nervioso) ¿A dónde?

RUDY: ¡A la otra pieza, a dónde va a ser !

JORGE: ¿Después vos entrás con ella?

RUDY: ¿Qué soy yo, el padrino?

Suena el timbre de nuevo

JORGE: ¡Rápido Rudy!

RUDY: Mirá, vamos a hacer así: abro yo y los hago pasar a la otra pieza. Después vos entrás con ella.

CLARA: Un momento, ¿Y el nene?

RUDY: ¡Dejálo ahí durmiendo que está lo mas bien!

CLARA: No me voy a quedar tranquila. (Los muchachos se desesperan) ¿No vive acá una señora con un bebé que nos pueda prestar un cochecito?

RUDY: ¿Una señora?

JORGE: ¿Con un bebé?

RUDY: Y un cochecito.

JORGE: Aquí sólo vivimos los dos con la dueña...(Se miran, tienen la misma idea al mismo tiempo)

JUNTOS: ¡Maruja!

JORGE: Acá tengo la llave

RUDY: Metéle. ¡Agarrá el nene y seguílo!

Salen al pasillo. Jorge va a abrir la puerta que está al lado de la escalera mientras Rudy entra a la otra pieza para asegurarse de que todo está en orden.

Clara sigue a Jorge.

CLARA: ¿Quién es Maruja?

JORGE: La dueña de casa. Tiene un nieto que a veces se queda a dormir.

CLARA: ¿Entrás sin golpear?

JORGE: ¡Rudy la mandó a pasar el fin de semana con su hija para tener la casa para el solo!

Desaparecen. Rudy se asegura que ya no están, se arregla ante el espejo y se prepara para abrir. Se oye un timbrazo insistente.

RUDY: ¡Ya va!  ¡Ya va! ¿Hace tres meses que no lo ven y ahora les agarró el apuro? (Teatral) ¡"Figlio mío, la tua mamma e arrivatto"!

Abre la puerta de calle. Para su sorpresa se encuentra con una señora muy oronda, de pelo blanco. Pausa

RUDY: ¡Mamá!

IRMA: ¿Qué pasa? ¡Ni que hubieras visto un fantasma!

 Fin de la primera escena de El Destete

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