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Un
cuchitril, con una cama, una mesa con un calentador, una pava, y un mate.
Un perchero, un mueble desvencijado con papeles, un almanaque.
Instrumentos musicales.
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Al
comenzar la acción Tito está solo esperando. Se sirve unos mates. Tiene
en la mano unos papeles que no suelta ni deja de corregir.
Finalmente elige hacerlo en la posición horizontal. Al poco tiempo
cabecea, se deja ganar por dulces sueños, lo que nos permite mirarlo con
cariño. Lleva funyi marrón, camisa rayada, pantalón abombillado, zapato
abotinado. Es flaco, alto, letrista.
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Cacho
llega de golpe despertándolo. Es bajo, gordo. Va a paso decidido al
instrumento -bandoneón o guitarra- y lo desenfunda con gestos seguros.
Lleva el mismo estilo de ropa, sólo que le cae sin gracia. Lo despierta.
Mira con impaciencia la lucha de Tito por ordenar los papeles que se le
caen todo el tiempo.
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CACHO:
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¡Arriba,
haragán!
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TITO:
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Qué
pasa...
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CACHO:
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¡Llegó
la hora!
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TITO:
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¿La
hora de qué?
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CACHO:
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¡A
ver qué hiciste! Empezá...
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TITO:
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(Se
despabila. Se levanta). Cacho...
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CACHO:
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Miráme:
ya estoy listo.
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TITO:
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Estuve
trabajando.
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CACHO:
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Sí;
ya me doy cuenta.
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TITO:
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Cacé
algunas cosas al vuelo...
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CACHO:
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Y
las metiste adentro de la pajararera. ¡Está bien! Abríla. Quiero ver.
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Se
inclina tarareando sobre el instrumento, un pie en el banquito, listo para
tocar, como si fuera a correr. Tito termina de ordenar los papeles en un
atril. lo mira y suspira.
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TITO:
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Cacho...
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CACHO:
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Qué
me vas a decir ahora.
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TITO:
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(Le
guiña el ojo con cariño). Mirá
que voy.
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CACHO:
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Pero
si todavía se te caen papeles... Sos más despistado que...
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TITO:
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Mirá
que voy en serio.
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CACHO:
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¡Y
dale! ¿No ves que te estoy esperando?
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Tito
empieza a recitar con entonación, observando todo el tiempo la reacción
de Cacho, que atento a sus palabras improvisa con el instrumento.
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TITO:
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"En
la negra servidumbre del quilombo
la
taquera miraba revirada
cuando
el cafishio sacó un bufoso
y
de un tiro... ¡l'amasijó!"
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Silencio.
Lentamente Cacho baja el instrumento.
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CACHO:
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¡Ay...!
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TITO:
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No
te gustó.
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CACHO:
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No,
me encantó.
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TITO:
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¿En
serio te gustó, gordo?
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Furioso,
Cacho le saca los papeles, hace bollos con ellos y los tira al aire.
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CACHO.
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¡Decíme!
¿Te volviste loco? ¿Qué palabras usás? "Taquera...",
"cafishio...", "bufoso..."
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TITO:
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¿Qué,
preferís que la mate con un cuchillo?
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CAHCO:
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¡Me
vas a hacer agarrar un infarto! ¿Cómo me fui a meter con un tipo como
vos? Nadie me avisó cómo eras. Nadie me dijo nada. ¡Me vieron cara de
idiota a mí también!
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Pausa.
Tito baja la cabeza ofendido. Cacho saca un pañuelo y se lo pasa por el
cuello.
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TITO:
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Renuncio
a...
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CACHO:
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¡Tito...!
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TITO:
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¿Qué
más me vas a decir ahora?
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CACHO:
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¿Vos,
en qué país vivís?
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TITO:
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En
Argentina.
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CACHO:
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En
qué año?
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TITO:
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En
1930, señorita.
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CACHO:
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¡Bravo!
Y decíme, en los últimos meses...¿no te diste cuenta que algo cambió?
¿Qué un montón de militares salió a la calle?
¿Que tiraron un montón de tiros, pum, pum, pum? ¿Que lo sacaron
a Yrigoyen de la Casa Rosada, "chau peludo... chau, viejo inútil"?
¿Que actuaron "en defensa de los sagrados principios de la
nacionalidad", como dijeron por la radio? ¿Que ahora tenemos un
nuevo presidente, de uniforme?
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TITO:
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Uriburu.
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CACHO:
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¡General
Uriburu! Y no dijeron, papastraso... que "hay que limpiar el
tango"?
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TITO:
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¿Hay
que limpiar el tango?
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CACHO:
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¡Sí,
hay que limpiar el tango, no la vereda! ¡El tango! ¿No lo hablamos ayer?
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TIOTO:
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Hay
que limpiar el tango.
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CACHO:
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¿Vos
te crées que lo dijeron de casualidad? ¿Qué estos señores de botas
bien lustradas, dicen algo porque sí?
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TITO:
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No.
Dicen algo porque no.
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CACHO:
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¿Vos
querés ir en naca? Perdón, digo preso?
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TITO:
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No.
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CACHO:
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(Lo
mira furioso. Se controla). Decí
que en el fondo te quiero, que si no... A ver, vení. ¡Vení para acá!
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Tito
va de mala gana. Cacho lo abraza, pegajosamente, murmurando. A Tito le
cuesta sacárselo de encima.
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TITO:
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Soltá...
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CACHO:
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Vos
sos mi hermano, ¿entendés? En las buenas y... (DESESPERADO). ¿Qué
hacemos ahora?
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Tito
revisa los bollos hasta que encuentra el papel que busca.
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TITO:
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¡Cacho!
Y si en vez de "taquera"... pongo papusa?
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CACHO:
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Papusa.
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TITO.
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O
si no... papirusa.
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CACHO:
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Papirusa.
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TITO:
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Mirá
qué lindo suena: pa pi ru sa.
Es una palabra melodiosa.
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CACHO:
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No,
papirusa no.
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TITO:
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¡Entonces
grela! ¡Grela es hermosa! ¡Va a ser un éxito! Por favor, cambiame
cualquier palabra menos grela. ¡Te pago un café! (Entona). "La grela miraba revirada"... ¡Hay poesía ahí!
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CACHO:
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No,
grela tampoco.
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TITO:
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¡Entonces
ponemos china! (Silencio). ¿Grisetta? ¿Beguén? ¿Chirusa?
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CACHO:
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No.
Nooo, ¡noooo! Ni grela, ni grisetta, ni... (Le saca el papel. Lo
examina). Poné... doméstica.
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TITO:
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(Desconcertado).
¡Pero... trabaja en un quilombo!
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CACHO:
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¡No
hay más quilombos! Para el tango, al menos. ¡Se terminaron!
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TITO:
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¡Es
una puta!
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CACHO:
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¡Ahora
frega! Limpia. Y los domingos... va a misa.
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Una
sonrisa de felicidad se dibuja en sus labios ante la imagen. Tito le
arrebata los papeles.
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TITO:
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Eso
va con música de pasodoble.
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CACHO.
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Me
estás haciendo perder el tiempo.
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TITO:
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Vos
no querés limpiar el tango. Vos querés fusilarlo.
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CACHO:
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¿Por
qué entramos en el tango canción, Dios mío? ¿Por qué no nos quedamos
en la música sola? "El tango es un pensamiento que se baila".
¡Hay un montón de tipos que paran la oreja cuando decís la palabra
pensamiento! ¿Quién, quién piensa en el tango? ¿La grela?
Marche presa. ¿El fiolo? Marche preso.
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TITO:
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¿Querés
que ponga "la
doméstica rezaba revisarada cuando apareció el cafishio detrás del
altar?"
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CACHO:
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¡Sshss!
(Frenético). Tachá cafishio.
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TITO:
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Tacho
cafishio.
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CACHO:
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Poné...
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TITO:
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Cafiolo.
Caferata. Canfinflero, caralisa...
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CACHO:
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¡Nooo!
(Silencio). Poné... inadaptado.
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TITO:
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¿Vos
querés que pase a la historia como el primer letrista maricón?
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CACHO:
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Tito...vengo
de tomar café con los muchachos del gremio... (Mira alrededor para ver si
lo escuchan. Baja la voz). Me batieron como viene la mano del lenguaje...
¡Me cantaron la justa! Cafishio, no puede ir.
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TITO:
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Cafishio
no puede ir.
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CACHO:
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No
puede ir.
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TITO:
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¡En
la otra estrofa tengo "bacana"!
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CACHO:
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¡Sshss!
Desde la revolución, "bacana" es señora. Señora de
Anchorena... la señora toma el té...
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TITO:
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Abajo
tengo "niño bien".
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CACHO:
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Esa
es más fácil todavía. El niño bien, que frecuentaba el cabaret...
creció. Sentó cabeza. Ahora el niño bien... es un señor. (Hace
reverencias). Señor Castillo... Señor de la Quintana...
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TITO:
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Que
con la señora de Castillo guarda cama...
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CACHO:
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(Explota).
¿Yo me mato y vos me tomás a la chacota?
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TITO:
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Simplemente
mostraba tus incoherencias estéticas, Cachito Echagüe.
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CACHO:
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¡Me
cago... en mis incoherencias! ¿Me las tenés que señalar ahora que
estamos creando?
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TITO:
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¡Ah,
estamos creando! Así que esto es crear.
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CACHO:
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Juntos.
Pero cada uno en la suya.
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TITO:
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¿Te
diste cuenta de una cosa? Vos y yo nunca terminamos un tango.
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CACHO:
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¿Nunca
terminamos un tango?
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TITO:
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No.
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CACHO:
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¡Entonces
decíme qué estamos haciendo!
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TITO:
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Preguntáles.
(Señala hacia el público). Ellos saben.
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CACHO:
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(Mirando
hacia el público). ¿Qué?
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TITO:
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Que
no podemos terminar un tango. ¡Señoras y señores, para ustedes un
espectáculo excepcional! Por primera vez, un letrista y un compositor,
entreverados a muerte en la elaboración de un tango. Planteo... lucha sin
cuartel... y el final...¡no se sabe cuándo! El chan, chan, que le dicen.
Acá, se hace desear.
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CACHO:
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(Se
sirve un mate). Hoy estás para
que te fusile.
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TITO:
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Cacho:
vos venís de la música. Vos tocás. "Tananina..." Y al final
¿sabés lo que decís con tu tananina? La mina va al centro. ¿A
liberarse, o a hundirse en el vicio? El cafiolo la espera. ¿Es un
chorro, o un rebelde social? ¡Vos, argentino! Vos hacés tu
tananina y chau.
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CACHO:
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¿Nunca
pensaste que los ricos también lloran?
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TITO:
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¡Mirá
lo que quedó de mi poema, gracias a tu censura! (Alza el papel y lee).
"El inadaptado oprimió el gatillo, y mientras la sangre de la doméstica
corría, El señor de la Quintana sonreía Y la señora de Anchorena
tomaba el té."
Fin
del fragmento de El dúo Sosa-Echagüe. Para conocer el resto contactar al
autor vía e-mail
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