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-¡Al diablo con todos...!
¿A mí? Justamente a mí me vienen con esto...
Yo que fui la primera en oponerme...
¿Y así me pagan?
También... ¿A quién se le ocurre perder los ojos en el camino?
-Yo les decía... Está bien... Está bien... Por mi no se preocupen... Igual qué
importa no tener ojos. Si con tener manos es suficiente para empezar a
dibujar...
-¡Qué tonta! Nunca falta alguno que pone sus ojos en una y... ¡Zas! En el
momento menos pensado otra vez tenés un par de ojos encima tuyo...
-Y ahí sí que estás en problemas. Porque todos esperan una obra de arte... Y yo
con ojos prestados...
Era inútil pretender que vieran lo que yo dibujaba...
Cuando les mostré el dibujo ellos dijeron: ¡A esto le faltan los caballos!
-Entonces no tuve mas remedio que hacerme “La gran Edipo” y volver a ver de
nuevo lo que había dibujado...
-Y esta vez mis cuencas dijeron: Es un pozo... ¡Y sí, era un pozo...!
Entonces uno de ellos dijo: ¡Pero niña...! ¿A quién se le ocurre dibujar algo
sin caballos..? Sólo a una tonta se le podría ocurrir...Un dibujo sin caballos,
no es dibujo, más bien es nada.
-Y yo ahí... Parada... Con los puntos de vista ya bastante irritados...
-¡Qué incapacidad! Pensaba... Qué incapacidad de ver lo que una les muestra...
¿Será posible que siempre quieran ver lo que se imaginaron que iban a
mostrarles...?
Como quiera que sea, allí no volveré nunca...
-¿Además cómo podría volver a un lugar de donde no he visto el camino?
-¡Mmm... Repollitos de Bruselas..!
-Lástima que no se dejen...
Primero se te escapan por entre las pupilas, mientras los brotes te ladran para
comerte las uñas... Después el color verde se enamora de tus pestañas... Y los
repollitos ahí... Diciendo... ¡Te das cuenta que es difícil atrapar una fantasía
nutritiva...!
(PAUSA)
¡Echarme a mí!... ¡Qué descaro!
-Yo que les dibujé un pozo, que más que un pozo era una obra de arte... Que más
que una obra de arte era un pozo artesiano...
-No entendieron nada... Todas las cosas de una forma u otra tienen sentido...
-¡Ahh...! Dijo uno de ellos... Ahí es donde queríamos llegar...
-Los tres me miraron indignados y dijeron: ...Imagínese si a cada una que nos
viene con un pozo le prestáramos atención... ¿Dónde iríamos a parar?
¿Qué comeríamos? ¿Eh?... ¿Cuál sería nuestra comidilla?
-No tendríamos qué comer...
O peor... Nos tendríamos que comer los ojos...
-¡Entonces no podrían ver...! Les respondí.
-¡Claro mijita! En todo caso para lo que hay que ver... No sería problema...
Pero uno quiera o no, come por los ojos... ¡Así qué se me va sin chistar!
Vamos.... ¡Vamos!
-Y me fueron...
Sólo a mí se me pudo ocurrir dibujarle un pozo a los que viven en el fondo de
uno...
Por eso a la hora de ver... Soy la primera en decir “veo lo que dibujo” y no,
“dibujo lo que veo”.
Fin.
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