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Reseña
de la puesta en escena. Sabemos
que la existencia de la escritura hizo posible la memoria histórica de la
humanidad. El diario de Ana Frank testimonia por escrito una sociedad brutal que
la encierra en su impotencia transformando su vida en una pesadilla de la que no
puede escapar. El
diario de Ana se propaga por todo el mundo como una especie de lenguaje
universal, y sólo se anima cada vez que vuelve a ser leído. Sus páginas nos
conducen como eslabones a intervalos de sombra y misterio. Su texto impulsa a
ser leído en voz alta y en este caso serán actores quienes repitan, exclamen,
griten y agradezcan su existencia. Es
posible que haya habido muchos escritos en tiempos de guerra, pero sólo el
diario de Ana se sitúa fuera de la serie y logra dejar un trazo de nombre
propio, para ello fue necesario que alguien otorgue autoridad a la palabra
escrita: Miep
Gies primero y Otto Frank después. Todos
hemos escuchado acerca de los horrores de la Segunda Guerra Mundial, pero lo
escrito, impreso tiene otra fuerza, transformada en obra se cristaliza a sí
misma pero al mismo tiempo conserva la multiplicidad de sentido como para ser
recreada nuevamente. Ana
a través de la escritura logra ampliar su universo, en el tiempo, en el espacio
y fundamentalmente su universo simbólico y ahora también puede darle alas al
nuestro. La
inclusión del personaje de Miep, la principal protectora de la familia Frank,
nos permite incluir el sentimiento de solidaridad, otorgándole un valor de
importancia tan ausente en épocas actuales y de tan profundo contenido en una
cultura que ensalza la individualidad. El
diario, una trama tejida por la letra, nos manifiesta su ilusión de libertad.
ilusión necesaria para la supervivencia que se rebela intentado elegir entre
vocablo y palabra en esa esclavitud a la que esta sometida. La
mirada de Ana es quien conduce el eje del relato, una niña que nos lleva de un
mundo cotidiano al mundo de la ficción. Como
un intrincado laberinto entrelazado de sentimientos, pasiones, hostilidades, nos
sumerge al eterno tema del hombre que avanza hacia la locura por el abuso del
poder. Idea
central de la poética del espectáculo. Se
confrontarán dos mundos: el de arriba representado por Miep y Henk, los de
afuera y el mundo de abajo, el de los escondidos, que con sus movimientos en línea
recta y la formación de superficies rectangulares entra en conflicto en
contraposición a los grandes espacios de la ciudad. La
luminosidad de arriba se contrapone a la oscuridad del espacio de los
escondidos.. La
focalización se da sobre Ana y su mundo. Es su mirada la que se advierte en el
raconto de los episodios de la casa de atrás. Diez
personajes que están solos conviviendo en un mundo interior propio de
obsesiones y miedo. Una
casa sin puertas ni ventanas donde se preanuncia la deformación visual de la
realidad. Oprimidos
por el espacio y la pérdida de la identidad individual. Las
vicisitudes escritas por una adolescente durante la guerra y en condiciones tan
peculiares nos permite indagar acerca del mundo interno y sus vínculos más
primarios, la confrontación con el mundo de los adultos su visión crítica y
despiadada. El
aislamiento y la fuerte soledad, todo nos permite concluir que las emociones, aún
bajo estas circunstancias, se filtran con toda su intensidad y se expresan sin
freno alguno. El
diario de Ana es también un canto de amor y esperanza. En
un mundo de horrores ella agradece a la vida ese don que es poder escribir. Hay
estímulos para cada escritor, la guerra lo ha sido para ella. La palabra
escrita no sólo le ha servido como medio de comunicación con ella misma sino
también como instrumento mágico. La
alegoría, algo que puede leerse de un modo u otro, interpretarse y sobre todo
puede ser sentido de muchos modos distintos. Esa
cierta dignidad sobre el sentido de la vida su capacidad de no ver la vida como
algo mecánico, como algo que se repite, sino saber que cada instante puede ser
un nuevo acontecimiento, no deja de ser sorprendente desde la mirada de una niña
amenazada de muerte. Cuando
el silencio nos habla, es nuestro arraigo a la existencia lo que se conmueve
profundamente. |
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