Fragmento
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Fragmento de Sevigné, una estación del pasado  Título original de la obra: Victoria

Mañana de primavera en la ciudad de Buenos Aires.

La suite de un hotel cinco estrellas de estilo moderno con alfombras mullidas blancas.

Desde los ventanales se distingue la ciudad con sus carteles luminosos.

Gustavo con la valija sin abrir conecta la computadora y el fax. Envía un fax. Sobre la mesa de luz coloca un discman con parlantes pequeños.

Enciende la T.V., escucha un noticiero, baja el volumen y queda como hipnotizado mirando la pantalla.(La T.V se mantiene encendida durante toda la obra, sólo sube o baja el volumen)

Coloca su pequeña agenda electrónica sobre la mesa de luz. Está agotado.

Revisa el bar, luego llama por teléfono.

GUSTAVO: Señor puede traerme agua mineral Perrier...varias botellas, por favor, y un café doble..con leche.

Escucha golpes suaves en la puerta y abre.

Aparece Victoria vestida con una falda a media pierna, camisa con volados en el escote, zapatos y medias, todo blanco.

Lleva el cabello semirecogido atado con una cinta rosa pálido. Trae un abrigo, una bolsa tejida color crema colgando del hombro y una pequeña valija roja.

Detrás de ella asoma un inmenso equipaje compuesto de: valijas, baúles, algunos bolsos y cajas de cartón.

Victoria se arroja a los brazos de Gustavo. Luego, lentamente comienza a separarse. Se saca los zapatos sin agacharse. Con los ojos cerrados le acaricia lentamente el rostro: las cejas, la nariz, los labios, las orejas.

Gustavo está paralizado, mira hacia la puerta donde se supone espera el maletero. Trata de tomarle las manos para detenerla pero ella está firme en su inspección.

Gustavo sonríe y sigue tieso.

GUSTAVO: Victoria (Le habla muy despacio) Victoria...bueno, supongo que eres Victoria...

Victoria ha tomado sus manos y recorre sus dedos.

GUSTAVO: Victoria (vuelve a insistir con un tono de voz muy bajo) Un momento por favor (Se dirige al maletero que espera en el palier)

Victoria, tengo que darle la propina al señor.

Victoria continúa con los ojos cerrados palpando ahora su pecho y hombros.

GUSTAVO: Eh...el señor está esperando..(Le saca las manos de encima y se corre)(Al camarero:) Está bien, está bien, deje ahí nomás.¿Te apetece tomar una coca, un té... (con voz animada y entusiasta) comer alguna cosa, un sandwich.. ¡un tostado! siempre recuerdo los tostados ....bien finitos...

VICTORIA: Que me traiga zanahorias.

Gustavo boquiabierto se dirige al camarero.

GUSTAVO: (al camarero)¿Puede ser un plato de zanahorias?

(a ella) Así..¿solas, o con algún condimento?.....

Silencio

GUSTAVO: Solas. Muy bien, muchas gracias.(Le entrega una propina. Al cerrar la puerta pasa lejos de ella)

Bueno por fin...¿cuánto esperamos este día, no?.

Victoria solloza.

GUSTAVO: ¿Estás llorando?...comprendo, comprendo (Mientras mira los baúles y valijas. Se acerca manteniendo una distancia prudencial y le apoya tímidamente la mano sobre la espalda).

Victoria llora más fuerte. Gustavo se sobresalta y se distancia aún más.

GUSTAVO Bueno tranquilizáte, no sé qué decir.... nunca supe calmar a una mujer... es una situación muy difícil para mí, no sé qué hacer... así de golpe...

VICTORIA: (Lo vuelve a abrazar muy fuerte. El casi no puede mover los brazos) Pensé todos los días en este encuentro mientras guardaba cofres llenos de lágrimas...

(Victoria habla en un tono infantil casi aniñado, las palabras surgen a borbotones)

Mamá me habló de vos.... Abuelo le tenía prohibido nombrarte.

GUSTAVO: Victoria ..

VICTORIA Te pediría que no me nombres...

Fin del fragmento de Sevigné, una estación del pasado. Para conocer el resto del texto solicitarlo a la autora por mail