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Prólogo Desde Ovidio hasta el Olvido George Woodyard University of Kansas El exilio es una palabra recargada de significado. Hay miles de personas que se mudan cada año que no se sienten exiliados porque adoptan por voluntad un nuevo país, una nueva cultura, un nuevo idioma y no piensan regresar a su país original. El exilio, por ende, es un fenómeno geográfico, lingüístico y social pero más que nada psicológico, porque siempre depende de la actitud del individuo. Uno puede ser desterrado sin sentirse exiliado. Sólo si uno se siente desterrado, sin las raíces necesarias para sostenerse en el nuevo ambiente, puede describirse como "exiliado." Implícita es la idea de regresar al país de origen; cuando uno quiere regresar y no le es posible por razones políticas, económicas, religiosas u otras, es cuando sufre el trastorno de ser exiliado. Paradójicamente, uno puede sentirse exiliado sin abandonar su país ni su cultura original. Se ha creado la terminología "insiliados," para describir los que no salen pero aún así se sienten angustiados. Como lo explica da Cunha-Giabbai, "Los exiliados interiores son también individuos nostálgicos, que añoran la vida pasada que reconocen haber perdido" (22). En años recientes, hay una tendencia de enfocar el fenómeno del exiliado, tal vez porque los medios masivos de comunicación nos ayudan a enfocar más en los duros ejemplos de caminatas forzadas por las víctimas de guerra en Ruanda o Kosovo y otros lugares bélicos. El informe publicado por World Refugee Survey 2002 calcula el número de refugiados y los que buscan asilo en otros países en casi 15 millones en 2001, mientras el número de personas desplazadas dentro de sus propios países al final de 2001 se estipulaba en más de 22 millones. El informe registra que esta información está fragmentada y es a veces dudable. Son tan asombrosas estas cifras que es difícil calcular las dimensiones del dolor y el sufrimiento humano que representan. En una ponencia reciente, el presidente de un país báltico (Letonia) recordó que cuando sus padres tuvieron que huir de su pueblo, la hermana menor murió apenas tres semanas después y tuvieron que enterrarla al lado del camino. Un comentario personal ayuda a poner una cara humana a tales atrocidades. El recientemente fallecido Edward Said comentó en una ocasión que el exiliado existe en un estado a medias, ni completamente cómodo con el nuevo ambiente ni tampoco desconectado enteramente del otro, plagado por semi-compromisos y semi-desprendimientos. En las Escrituras Sagradas se lee sobre el cautiverio babilónico y los efectos sobre los desterrados. Desde la época romana los poemas del maestro Ovidio repiten dolorosamente sus inseguridades físicas en el sitiado Tomis, su aislamiento cultural y su añoranza desesperada por la ciudad, la familia y los amigos que ha tenido que abandonar (Tristia y Epistulae ex Ponto). A lo largo de los siglos sigue siendo una temática con resonancias tristes y desgarradoras, como en el Poema de Mío Cid, cuando Rodrigo se describe como "echado de tierra." En As You Like It, Shakespeare dramatiza la peripateia rápida de la fortuna al obligar a un gran número de personajes al exilio. Aun así, por lo difícil que resultara, la cantidad de autores que ha escrito en inglés es notoria por su excelencia y su fama mundial, si uno piensa en Joseph Conrad, Henry James, T.S. Eliot, Ezra Pound, W. B. Yeats y James Joyce. De los dramaturgos famosos, Samuel Beckett y Eugène Ionesco eran dos desterrados de sus países de origen. ¿Podrían considerarse exiliados? París también acogió a José Triana y Fernando Arrabal cuando se sintieron obligados a huir de la opresión política y cultural que reinaba en sus respectivos países. A la larga lista de escritores europeos y norteamericanos, hay que agregar los números incontables de autores latinoamericanos que tratan este problema. Es precisamente el enfoque de la colección actual donde 18 autores de tres países con largas tradiciones teatrales se enfrentan con esta problemática. Las grandes figuras del siglo XIX incluyen a Sarmiento, que escribió desde Chile para protestar la situación de Rosas en Argentina, y a José Martí, que escribe desde Estados Unidos sobre Cuba. Las experiencias de Unamuno cuando el gobierno de Primo de Rivera lo exilió a las Islas Canarias y posteriormente en París donde escribió Cómo se hace una novela, quedan grabadas en sus famosas técnicas metanovelísticas para comentar su sufrimiento en el exilio (Pope). Juan Goytisolo, Camilo José Cela, Juan Ramón Jiménez y Germán Bleiberg, entre otros muchos, se expresaron bien a pesar de ser desterrados de España (Lichtblau). Un número especial de Nueva Sociedad (35, March-April 1978) está dedicado enteramente a estudios y comentarios sobre la cantidad masiva de exiliados durante los peores momentos de las dictaduras latinoamericanas (María-Inés Lagos-Pope). Desde mi perspectiva, en Estados Unidos, el fenómeno más impactante de años recientes ha sido la enorme migración de cubanos que huyeron de la isla, tanto al comienzo de la época castrista como en momentos posteriores. Lino Novás Calvo, Guillermo Cabrera Infante y Reinaldo Arenas, entre otros, se encontraron obligados a reinventarse en un nuevo ambiente por medio de su literatura autobiográfica y testimonial (Isabel Borland). El destacado crítico Gustavo Pérez-Firmat, autor del conocido Life on the Hyphen,donde documenta la esquizofrenia que experimenta el exiliado, al cumplir 50 años nos divierte y nos enseña, con precisamente 50 viñetas, poemas, cuentos y anécdotas, lo que es ser exiliado, incluso la observación perspicaz: "Otra lección de exilio: todos los principios, y todos los finales, empiezan con ‘a partir de’" (107). Y al hablar del cubano parece injusto no mencionar al dominicano, al salvadoreño, al nicaragüense, al mexicano y a tantos más que llegan a Estados Unidos como desterrados económicos y políticos. Al buscar títulos sobre el exilio en nuestra biblioteca, me sorprendió descubrir que de todas las fichas encontradas, un asombroso porcentaje de 30% se relacionaban con el fenómeno español o hispánico. ¿Quién sabe si esto refleja una preocupación mayor dentro del campo de la literatura de exilio o simplemente una preferencia de nuestros bibliógrafos universitarios? Y, finalmente, ¿cómo no hacer caso del gran número de expatriados desde los países del cono sur como Mario Benedetti, Julio Cortázar, Isabel Allende, Manuel Puig y David Viñas, por nombrar sólo a algunos? La persona que no sufra una suerte de exilio durante su vida es extraordinariamente afortunada. Casi todo el mundo, en un momento dado, siente la pena o el dolor de sentirse alejado, distante, enajenado de su ambiente, su lugar, sus colegas, o incluso de sí mismo. En los casos más exagerados, este desplazamiento toma la forma del destierro físico del lugar, de la cultura y de las costumbres, de la religión, del idioma. Roberto Cossa en Gris de ausencia nos iluminó con un pronóstico de un mundo distorsionado donde incluso la madre no puede comunicarse con sus propios hijos por los efectos tan drásticos de un exilio político, geográfico y lingüístico. Por otro lado, Osvaldo Dragún había sugerido un exilio igualmente desastroso en Historia de un flemón cuando el vendedor se muere sin que nadie le haga caso. Si estas piezas representan los dos extremos, se encuentra en medio toda una gama de emociones, dificultades, amenazas, sufrimientos y hasta la muerte. En esta colección valiosa se encuentran seis textos de Argentina, México y España, respectivamente, un total de 18 nuevas piezas escritas específicamente para este proyecto. Su valor como testimonio de uno de los componentes más hirientes del mundo moderno es precisamente el exilio o el destierro real, virtual o metafórico, según el caso. Estas breves obras nos permiten una visión amplia, o mejor dicho, múltiples perspectivas sobre un caso alarmante, con todos sus efectos socio-políticos y psicológicos, sobre la condición humana actual. ¿Cuál es el propósito y la obligación del escritor que intenta dramatizar la experiencia del exilio? En parte, es para que no se caiga en el olvido el destino de estos individuos que han sufrido atrozmente las circunstancias que no eran de su propia creación, no dejarlos abandonados, como lo señaló el presidente báltico, "al lado del camino." Obras citadas Alvarez Borland, Isabel. Cuban-American Literature of Exile: From Person to Persona. Charlottesville & London: UP of Virginia, 1998. da Cunha-Giabbai, Gloria. El exilio: Realidad y ficción. Montevideo: Arca, 1992. Lagos-Pope, María-Inés. "Testmonies from Exile: Works by Hernán Valdés, Eduardo Galeano and David Viñas." Exile in Literature. Lewisburg: Bucknell University Press, 1988. Lichtblau, Myron. La emigración y el exilio en la literatura hispánica del siglo veinte. Miami: Ediciones Universal, 1988. López-Calvo, Ignacio, ed. Written in Exile: Chilean Fiction from 1973-Present. New York & London: Routledge, 2001. Pérez-Firmat, Gustavo. Cincuenta lecciones de exilio y desexilio. Miami: Ediciones Universal, 2000. Pope, Randolph D. "Unamuno en exile." Lagos-Pope, q.v. Rosenkrantz, Guillermina. El cuerpo indómito: Espacios del exilio en la literatura de Manuel Puig. Buenos Aires: Ediciones Simurg, 1999. Ugarte, Michael. Shifting Ground:Spanish Civil War Exile Literature. London: Duke, 1989. |
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