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| Fragmento del texto: Personajes:
ABUELO: ¿Te acordás? (Salvador se detiene) Resbalábamos sobre charcos de sangre, hasta los ratones murieron ahogados en las cuevas.
SALVADOR: Malos, muy malos recuerdos.
ABUELO: los cuartos colgaban de los ganchos, las tripas saltaban... (ríe) Y vos... no querías agarrar el cuchillo! (ríe)
SALVADOR: Nunca pude mirar sangre.
ABUELO: Y el carnicero de camisa y chiripá... te acordás con el rostro embadurnado de sangre, te forzaba a que agarres el cuchillo. (ríe) y te cagaste nomás....
SALVADOR aprieta los puños y las mandíbulas.
ABUELO: Nunca se olvidaron que te cagaste encima. Por eso digo, ese Lorenzo ya está rumbeando mal... Servíme che..
SALVADOR: Se formó la gordura, tendría que pedir otra jarra don Vittorio.
ABUELO: “El Raffaello, el barco que le da preferencia a la clientela internacional más exigente”... ¿Y? ...dónde está. cómo es que no tengo tres siervos con la leche tibia como a mi me gusta ¡“Su refinado standard”. !
SALVADOR: voy a buscarle don Vittorio... (sale)
ABUELO: tráelo al Lorenzo, que se vista como un hombre que ya van a servir el almuerzo. Y los langostinos los quiero de este tamaño, poné la mano, así. A mi no me van a joder. “Vide o mare quante e bello, spira tantu sentimento, comme tu a chi tiene mente ca scetato o faie sunná.... Guarda gua chistu ciardino Siente sie sti sciure arance...”
Entra Constanza, abuelo le hace señas para que cante con él. Constanza niega con la cabeza, enojada. El abuelo insiste. Cantan juntos, como siempre ríen al terminar. Detrás, sin ser visto por ellos, está Salvador.
CONSTANZA: No me gusta como hablás de la sangre y esas cosas. Me hiciste enojar. (Abre la guía turística sobre su falda)
ABUELO: Mi princesita, disculpá al abuelo, soy un tano bruto... Encima ustedes, todos me han salido con flojera, vos tendrías que ser nieta de Salvador.
CONTANZA : (Molesta) ¿Por qué de Salvador?
ABUELO: Y no sabés que de tan flojo no retiene....(ríe)
CONSTANZA: Otra vez con la misma historia, abuelo ya lo contaste cien veces y a nadie le causa gracia. A mí en su lugar me hubiese pasado lo mismo...
ABUELO: ¡Por eso! Por eso! De tal palo tal astilla... Vení, vení. no te tomés la vida tan en serio, no vale la pena. Ya sé que cuento las mismas cosas, repito y repito. Y aunque sean malos recuerdos de últimas me vuelvo a ver a mí, a mí mismo... te dije que Salvador y yo veníamos en el barco con pantalones cortos, Salvador, yo... todos, todos teníamos pantalones cortos, y las patitas flacas...
SALVADOR: (Se acerca, Constanza cubre sus piernas) Lorenzo no va a venir, don Vittorio.
ABUELO: Cómo que no va a venir, que está haciendo.
SALVADOR: Conversa, en el solarium.
CONSTANZA: Dejálo abuelo, sino quiere comer será porque está entretenido.
ABUELO:“Solarium”... Y que traiga la chica. Avisá, un cubierto más, que amplíen la mesa carajo. No quieren laburar, hasta los mozos son cogotudos en el “Raffaelo.”
SALVADOR: No conversa con una chica.
CONSTANZA: está con amigos.
SALVADOR: con un amigo.
ABUELO: ¿Con qué amigo?. Si acá no tiene ningún amigo.
CONSTANZA: Abuelo es una manera de decir. Escuchá: “Entre las localidades más conocidas: Taormina, sobre una costa encantadora y con vista al Etna y sede de admirables representaciones clásicas que se celebran en su histórico anfiteatro grecorromano... ”
SALVADOR: Con el amigo que toca el piano todas las noches, y después se van a descansar juntos al camarote.
CONSTANZA: ¿Salvador qué dice?. Mi hermano duerme solo, los camarotes están uno al lado del otro y yo...
ABUELO: ¿De dónde sacaste eso?
SALVADOR: le cuento lo que veo, como siempre.
ABUELO: lo que vos ves nunca le importó a nadie. (A Constanza) Andá a buscar a tu hermano, tengo hambre.
Constanza sale.
(Abuelo y Salvador en silencio)
ABUELO: dos días más y llegamos. Tengo los labios resecos.
SALVADOR: Le traigo crema, don Vittorio.
ABUELO: Nos partieron la boca, a mí me destrozaron el labio. Cómo es posible, más de sesenta años y trota el recuerdo en mi cabeza... como mi mejor caballo.
SALVADOR: Sesenta y dos.
ABUELO: El sabor agrio. La lengua hinchada no me entraba en la boca (escupe) Ahí mismo me tragué mi destino. Y vos mirando con cara de idiota.
SALVADOR :No vi nada, don Vittorio.
ABUELO: ¿Cuántos eran? Los gritos, los gemidos, el oleaje del mar. No puedo distinguir. Todo una misma mierda.
SALVADOR: Nunca más vimos el mar, hasta ahora.
ABUELO: ¿Cuántos eran? ¿Veinte, treinta, cien?
SALVADOR: No sé. Sólo escuché risas y... sus gritos. Juego de chicos.
ABUELO: Juego de chicos... A vos te salvaron los vómitos, dabas asco. ¿Quién iba a querer tocarte húmedo de vómitos? No eras apetecible ni desnudo. Quedaste impregnado para siempre con ese salobre aliento... ¡ni los perros se te acercan!
SALVADOR: Ni los perros. (Pausa) Dos días más y llegamos a Caltanissetta, nuestra tierra.
ABUELO:¿Sabés? Caltanissetta me importa tres carajos. Un pueblo enterrado en mi memoria de mierda. ¿Cuántos eran? Me siguen persiguiendo, arrancando y despedazándo a tiras mis pantalones. No voy a bajar del barco... “Raffaelo”, nombre de puto.
Entra Constanza.
CONSTANZA: No quiere venir.
SALVADOR: Si su nieto Lorenzo sigue ocupado entonces...
CONSTANZA: Sí, sigue ocupado.
ABUELO: Entonces pedí el almuerzo para nosotros dos.
CONSTANZA: No tengo hambre.
ABUELO: ¿Eh qué pasa, voy a tener que comer solo? ¿Qué hace tu hermano?
CONSTANZA: Toma sol.
SALVADOR: Toma sol con el amigo, como le había dicho, no tendría que haberla molestado a la señorita Constanza, don Vittorio.
CONSTANZA: Por favor, puede dejar de meterse en todo. A la señorita Constanza, a la señorita Constanza, sí don Vittorio, no don Vittorio.
SALVADOR: Sí señorita Constanza
CONSTANZA: Basta, no me nombre. Decile abuelo, decile que no diga mi nombre.
ABUELO: Eh, princesita, que son esos modales... Salvador no merece este trato. Es un hombre mayor, mas allá de su condición, es mi hombre de confianza. |
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