La sombra de mis ojos
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Monólogo incluído en el espectáculo: "La mayor, la menor y el del medio."

 

Personaje: Mujer

 

(MIENTRAS HACE LAS CAMAS)

Las sábanas estan gastadas, ásperas.

No deslizan las manos sobre el genero. En la noche mi cuerpo se traba en la rugosidad como una piedra .

 

(SE TOCA LA CARA)

Aspera.Seca. Hostíl al tacto. Mis dedos no quieren más acariciar esta piel ajada.

 

(TOCA LAS SABANAS Y SU ROSTRO CON EL DORSO DE LAS MANOS)

 

¿Cuando compré las últimas sábanas?

Hace tiempo. Mucho tiempo que no me detengo en las vidrieras de “ropa blanca”...

Tanto me gustaban las texturas, las puntillas, los bordados.

Bordados sobre las fundas de las almohadas que no molesten, que no provoquen ni el más mínimo roce sobre las mejillas, que no marquen la tersa piel al dormir.

 

“Qué lindas sábanas, mamá” “qué caricitas”... (RIE)

“Siempre estás en los detalles, querida”.

 

¿Será porque estoy perdiendo la vista que no reparo en los pequeños detalles?

Y yo que pensaba que la disminución de un sentido agudiza los otros.

Parece que no en mi caso, mis otros sentidos también se estan atrofiando.

Ni el tacto, ni el oído....bueno quizá el olfato....cada día soporto menos ese olor a “Gitanes”.

 

La mayor, la menor y el del medio. Cada uno con su toalla con el monograma correspondiente.

Su color exácto:rosa para ellas, celeste para el del medio.

Beige para él.

Para mi,  reservé el verde, el verde agua que se volvía un poco insulso en el tercer lavado...

 

Caminaba cuadras y cuadras buscando los tonos, cada estante con su color.

El cajon de las medias de el del medio, la ropa interior de ellas doblada en pequeños cajones compartimentados: Bombachas de un lado, corpiños del otro, blanco, blanco reluciente y la cintita rosa para la mayor y amarilla para la menor. Todo bien diferenciado.

 

Las camisas de los varones dobladas a la perfección. Difícil tarea, el del medio no tiene problemas, no se queja, nunca se queja ...de nada;(PAUSA)

Pero a él, le gusta llevarlas impecables, sin arrugas, y el cuello, ¡Dios mío el cuello...!

 

Hoy la menor se quejó de las sábanas. “Tiene un agujero, mamá”.

“Mamá, tiene un agujero” .

Su tono de reproche me indignó.

 

Todo el día con esta frase:“Mamá tiene un agujero”, lavé los platos ,los sequé, y mientras los acomodaba en el estante, la frase resonaba: “Mamá tiene un agujero”.

 

¿Cómo no me dí cuenta cuando hice la cama.?

 

(BUSCA EN LA SABANAS HASTA ENCONTRAR EL AGUJERO)

 

Cómo no lo ví... o sí lo ví?

Es bastante grande...

 

(METE UN DEDO POR EL AGUJERO)

Sí,  lo ví y no le di importancia...

 

Le dije: “No es nada”, y ella siguió hablando,no se que me decía...pero sentí el agujero en el estómago, mezclado con palabras lejanas.

Un agujero.

El mismo de antes, el de hace tiempo.

Un agujero en la boca del estómago. Lo recuerdo bien.

 

La memoria...¿será un sexto sentido?

 

La primera vez fue con la mayor, mientras le cambiaba el pijama  rosa con su monograma en el bolsillo.

Me dijo:¿Cuánto tiempo tomé la teta? ¿Cuánto tiempo tomé la teta, mamá?.

 

El agujero se abrió en el estómago y bajó por las piernas. Mientras tomaba aliento para hablar, decidida a decirlo.... desde el pasillo él contestó. Con voz firme y segura, dijo: “Seis meses, hasta los seis meses”, detrás de sus palabras llegó el humo del “Gitanes.”

 

Es insoportable ese olor. Repugnante.

Sí, sí, se me ha agudizado el olfato.

 

PAUSA

Dijo el oculista que aún soy joven para tanto aumento. Y me extendió la receta de 2,75. Elegí con cuidado , demorando frente a la variedad, finalmente compré el marco de carey. No se ni donde está. No los uso.

 

Ando por la casa a oscuras. Cada cosa en su sitio durante tantos años, que puedo transitar por las habitaciones sin necesidad de encender las luces.

Un muro de oscuridad.

 

Anoche mientras servía la cena me acerqué con la bandeja y cuatro figuras se recortaban alrededor de la mesa, se mezclaban los rostros de la mayor, de la menor y el del medio y el de él....todo era como una masa.... no me importó...ya no los distingo, me dije. Y no me importa.

Sólo escuchaba el sonido de los cubiertos contra los platos, intercalados con los golpecitos de su cigarrillo sobre el cenicero.

 

¿Y ahora? Este agujero en la boca del estómago, casi lo habia olvidado.¿Se atrofiará alguna vez la memoria?

 

La última vez que lo sentí fue cuando escuché a la menor decir:”Somos tan diferentes que no parecemos hermanos”. Respiré hondo dispuesta a hablar....................


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