Presión 10-5

 

Probablemente solo también, con recuerdos, asaltándole en hipo la certidumbre y el alcohol acechando en la oscuridad de su nuevo futuro.

 

En ese carnaval, quizás, algún otro girón del traje de aquel murguista se colgará de alguna de sus comisuras, dibujándole esa mueca de incertidumbre ante la certeza del no ser, nunca ya, aunque más no sea esa sombra sosteniéndose con difícil equilibrio entre la verdad y la espera, entre la tangibilidad y el universo.

 

Descendiendo ese último peldaño desaparecerán las sombras de los antifaces y el brillo lúgubre de los labios mal usados, y todo para que se produzca el vertiginoso ascenso a la verdad, y el advenimiento de su imposibilidad de enmienda.

Sólo cuando las aguas formen el círculo del sueño,

en el rocoso llano de los días sin memoria,

 

Sólo cuando su territorio se haya convertido

en un río carnavalesco de fuegos,

 

Sólo entonces,

se subirá a la barca de Caronte

y comenzará a desgajar su vida en un recuerdo sin lamentaciones

                                                                                                                ni olvidos.

Y el hombre sabrá que todo y lo único que le resta es solamente él, a partir de ese último día en su territorio y siempre para atrás.

 

Máscara y día,

día y máscara cayendo hasta el olvido...

 

...y luego el regreso,

el rehacer del rompecabezas,

la desequilibrada certeza de que ninguna pieza

podrá ya ser

movida de su limitada prisión de tiempo.

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