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Una sala con varios accesos. Gala, David, Vera y Martín están reunidos alrededor de la mesa, cada uno su copa de vino. VERA Por nosotros. GALA Por el vino que nos une. DAVID Por todo lo que va a venir. MARTÍN Por que no nos separemos nunca. Pausa DAVID Tengo hambre. VERA Martín, las croquetas. GALA Todavía nada de comida. Primero tenemos que leer. DAVID Me siento débil. Necesito comer algo. Vera, más vino por favor. GALA David, hasta que no terminemos no vamos a comer. DAVID Si no comemos no puedo seguir. VERA Martín, las croquetas. DAVID Gracias. VERA David, tendríamos que haber empezado ya. GALA Sí. MARTÍN Acá están. Croquetas de arroz. VERA Despacio, David, por favor. Gala, hay que leer. Empecemos. GALA Voy a leer: "Siempre tuve el temor de que una ataque súbito me impidiera dejar expresada mi voluntad. Por eso, aprovecho este momento de lucidez para fijarla sobre este papel. Espero que quedarán satisfechos con mi decisión: a Gala le dejo mi tintero de plata. A David, mi juego de lapiceras antiguas. A Martín, mi colección de discos de pasta. A Vera, mis dos relojes pulsera. Espero que se respete mi deseo". MARTÍN Eso es todo. GALA Es todo. VERA No nos sirve. GALA No. Claro que no nos sirve. VERA Para qué quiero yo esos dos relojes horribles, que ni deben funcionar. DAVID Tiene que haber otro. MARTÍN No hay otro. GALA No. No hay. Todavía no encontramos otro. MARTÍN Voy a la habitación. GALA Ahora. MARTÍN Sí, ahora. DAVID Qué otra cosa, además de las croquetas. GALA Por ahora las croquetas. Después pollo en escabeche. DAVID No se puede traer. VERA Ahora no, David. De a poco. Martín va a entrar en la habitación. MARTÍN Entro. Pausa. DAVID Ahora respira mucho mejor. Y ya no tiene ese color de ceniza amarillenta. Ustedes lo notaron. GALA David, ella está mal. Yo la vi amarilla como un pato. VERA Va a vivir, van a ver. Pronto va a estar bien, con la energía de siempre. GALA No estoy tan segura, no sé si le quedan fuerzas. Yo creo que no tiene ganas de seguir luchando. VERA Van a ver, pronto va a estar sentada con nosotros para el almuerzo o la cena. Es una mujer muy fuerte. GALA Ya dejó de ser una mujer fuerte. No tenemos que engañarnos más y aceptar por fin las cosas como son. DAVID Nadie se engaña, Gala. Si uno la mira bien, todavía tiene la piel tersa, joven. GALA Yo no la veo del todo bien. Es más, la veo peor que nunca. David, esa no es manera de comer. Martín sale de la habitación. MARTÍN Oigan algo. Sonríe. Quiere hablar con Vera. Se la ve muy bien. Vamos, Vera. Tenemos que seguir. Vera, ella quiere verte. VERA Quiere verme a mí. No. A mí me produce una sensación extraña entrar y quedar sola con ella. No será que quiere ver a Gala. MARTÍN Me lo dijo bien clarito: "Martín, por favor, llamá a Vera que quiero verla". Dijo "Vera", no "Gala". VERA Es que no voy a saber qué decirle. GALA No hace falta abrir la boca. Alcanza con escucharla, eso es lo que ella quiere, que la escuchen. VERA No quiere acompañarme alguien. MARTÍN No. Ella dijo "Vera". Además no puede haber más de una persona por vez en la habitación. VERA Ustedes creen que me va a reconocer. MARTÍN Claro, por supuesto. Está con todos sus sentidos bien afinados. VERA Pero hace mucho tiempo que no me ve. DAVID Yo creo que va a estar feliz. VERA No quiero entrar. MARTÍN Eso es imposible. Ella hace rato que está preguntando por Vera. Y yo le dije: "Espere, ahora mismo va a entrar". Ahora no se la puede defraudar. VERA Es que me da impresión, verla así, toda amarilla. MARTÍN Amarilla. Quién dijo que está amarilla. VERA Gala. Dijo que tiene color de ceniza amarillenta. MARTÍN Gala. Por qué. GALA Yo no dije absolutamente nada. Al contrario, acabo de decir que la vi perfecta, mejor que nunca, que va a vivir muchos años. DAVID Martín, Vera y yo la oímos. Gala la daba casi por muerta. GALA Martín. Yo no miento jamás. DAVID Ella fue la que insistió en leer el testamento. Ella lo encontró. MARTÍN Vera, adentro. VERA Tengo miedo que me haga mal. Por el bebé. Se los ruego. No me hagan entrar. No la quiero ver. Se los suplico. MARTÍN Vera, vamos. No espero ni un segundo más. Vera entra en la habitación. MARTÍN Estoy contento. Parece que va a mejorar. DAVID Claro que va a mejorar. Hoy mismo se va a reponer. La semana que viene va a salir a pasear. GALA David, hay que escuchar lo que dice el médico. DAVID Gala, hay que pensar que va a estar bien. MARTÍN No es momento de desearle la muerte, ahora que está tan débil y vulnerable. GALA Martín. Yo jamás le desearía la muerte. Yo siempre la quise, siempre la voy a querer. No se rían. No se rían así, les digo. DAVID Mensaje. Voy a ver. GALA Otra vez. Así no se puede vivir. MARTÍN Tenemos que recibirlos. GALA Espero que no sea para mí. David, es para mí. DAVID No. Para Martín. MARTÍN Dámelo. No, no puedo leer. Por favor, David. DAVID "Martín. Nos llegó la noticia de que Agustín está vivo. Queríamos compartir con vos nuestra alegría. Estela." MARTÍN Es imposible. GALA Qué cosa es imposible. Quién es Agustín. MARTÍN Es un amigo. GALA Es un amigo. MARTÍN Tengo muchos amigos. GALA Creyeron que estaba muerto. MARTÍN Está muerto. GALA Y por qué dicen que está vivo. MARTÍN No sé. Agustín está muerto. DAVID Pero por qué van a hacer una cosa así. GALA Quién era Agustín. No sabía que tenías un amigo con ese nombre. Era uno más bien gordo. MARTÍN No, Agustín no era gordo. DAVID Quizás creés que esta muerto, pero no. MARTÍN No quiero seguir hablando del tema, me oyeron. GALA Bueno Martín, no se ponga así. Venga conmigo, apóyese acá, así. MARTÍN Es que yo lo vi morir, estaba en la carpa de oxígeno. Agustín extendía una mano hacia mí. Los ojos desorbitados. Se retorcía y la respiración se le cortaba. Yo quería ayudarlo pero no sabía cómo. GALA Venga, venga conmigo, apóyese aquí. Abráceme así. DAVID Gala. GALA Abráceme, que David se pone celoso. Vera sale de la habitación MARTÍN Te reconoció. DAVID Te sentiste mal. VERA Me sentí perfectamente. MARTÍN Te reconoció. VERA Me reconoció apenas asomé la cabeza. Me sonrió y me dijo: "Vera, volviste. Todos estos años esperándote y te vengo a ver justo en mi lecho de muerte". GALA Eso te dijo. Y entonces. No te habrás puesto a llorar. VERA Tuve que hacer un esfuerzo. Tanto que al final me salió una carcajada. Y le dije "Vamos, qué lecho de muerte. Usted cree que es muy fácil morirse." MARTÍN Bien. Muy buena respuesta. DAVID La verdad que sí. Es lindo eso de que no es fácil morirse. MARTÍN Y qué más. VERA No mucho más. Me preguntó por la panza. Pero cuando le iba a contar se durmió. Yo me quedé mirándola. Hace tanto que no la veo. De repente se despertó y dijo: "Tengo hambre. Quiero comer". Bueno, para eso salí. Dice que quiere comer. MARTÍN Quiere comer. Quiere comer. Mejoró. Va a estar mucho mejor. Ves Gala. Ves que no se va a morir así nomás. VERA Por qué. Quién dijo que se va a morir. MARTÍN Gala. Le desea la muerte con toda su alma. Parece que no pensara en otra cosa. GALA Están perdiendo el tiempo. Vamos lento. La sopa. Qué esperan. Por qué no está la sopa lista. VERA La sopa estaba lista. Quién le lleva la sopa. GALA Yo se la llevo. Qué otra cosa. VERA Nada más. Ojalá la tome. GALA Es el tren, no. Gala entra en la habitación. MARTÍN No. El tren no puede ser. VERA Ya el tren. Es demasiado temprano. MARTÍN No sé por qué llega a esta hora. DAVID Es la hora justa. Sí, estén atentos, es el ruido del tren. Ya llegó, está en la estación. Hay que prepararse. El médico va a aparecer en cualquier momento. MARTÍN Mensaje. VERA Espero que este sea para mí. MARTÍN Para Gala. Gala sale de la habitación. MARTÍN Ya está. Ya comió. GALA Sí. Comió dos cucharadas y se quedó dormida. Se la nota muy demacrada, pobrecita. Perdió todo el color. Y la respiración no era muy regular. Le toqué la frente y estaba fría. Quizás le haga bien dormir. MARTÍN Perdió el color. No lo creo. Es cierto que no quiso comer más. O ni siquiera vio el plato. No creo que se haya quedado dormida así, de repente. Si Vera dijo que quería comer. GALA Cualquiera de ustedes puede entrar ahora mismo y comprobarlo. MARTÍN Es justamente lo que voy a hacer. Martín entra en la habitación. Pausa. VERA Martín está muy nervioso. Hay que tener cuidado. GALA La carta de ese Agustín lo puso muy mal. MARTÍN No estaba dormida. Todavía tiene hambre. Me preguntó por qué le llevaron el plato de sopa si ella todavía estaba comiendo. Le dije que se había quedado dormida y me dijo que en ningún momento. Dice que vio cómo alguien se llevaba el plato pero pensó que enseguida se lo iban a traer de vuelta. GALA Martín, qué es ese sobre. No habrá llegado mensaje. MARTÍN Sí. Gala. GALA No puede ser. Es una broma, no. No quiero mensajes, no quiero mensajes de ningún tipo, ni cartas ni postales ni encomiendas. No quiero, me oyen. MARTÍN Puede ser una buena noticia. GALA No me importa. No quiero saber nada. VERA Lo rompo. GALA Sí. Ya mismo. Martín, rápido, por favor. MARTÍN Es que no puedo. No puedo romper un sobre sin abrir. Aunque no sea mío. Vera. VERA No, que lo rompa Gala. GALA No. No puedo. Vera. No, mejor que lo lea Martín. MARTÍN "Epidemia de tifus en los barrios del sur. Cientos de afectados, sobre todo niños. No damos abasto. Por favor, acompáñenos. Contamos con su buena voluntad, su vocación de servicio y sus conocimientos. Desde ya, muchas gracias. GALA Basta, por favor. MARTÍN Esperamos su pronta respuesta. Un abrazo". GALA Yo se los advertí. Hace años que vengo anunciándoles que algo así iba a pasar. No me quisieron escuchar. Todos se burlaban de mí. Ahí tienen: tifus. VERA Timbre. El médico ya está aquí. MARTÍN Demasiado temprano. GALA Yo dije que había que preparar un plan de prevención. Nadie, nadie me hizo caso. Ahora me llaman. Yo tengo la culpa. Tenía que haberme quedado, tenía que haber luchado. VERA Qué pasa, Gala. Adónde vas. GALA Me voy. Me están llamando. Me voy. MARTÍN Nadie se puede ir. Gala, sabés muy bien que no te podés ir. GALA No puedo. Por qué. Les dije que no abrieran ese sobre, no quería enterarme de nada. Ahora ya es tarde, me tengo que ir. A ver, quién me lo va prohibir. VERA Yo. Mientras yo esté aquí, de este lugar no se mueve nadie. Gala. Martín. David. Alguien tiene algo para decir. Nadie los obliga a abrir los sobres. Pero una vez que los abrieron lo que dicen los mensajes no tiene por que afectarnos. Y si a Gala la buscan, la esperan, le suplican que vuelva, no es nuestro problema. MARTÍN Vamos lento, muy lento. DAVID El médico ya está aquí. Voy a entrar. Ya vuelvo. David entra en la habitación MARTÍN Mensaje. Otra vez. Voy a ver. GALA Y ahora qué. No será para mí otra vez. VERA Ojalá sea para mí. Hace tanto no recibo un mensaje. MARTÍN Es para mí. De Agustín. Bueno, aquí dice Agustín, no. Alguien que la lea. VERA "Hola Martín. La guerra no terminó todavía, pero yo estoy bien, junto a mi familia. Mis dos hijas están felices de que estoy de nuevo en casa. Te escribo para saber si querías pasar la noche de año nuevo con nosotros. Te esperamos. Un abrazo grande. Agustín." MARTÍN No es cierto. Esa carta no es de verdad, es falsa. Alguien se está riendo de mí. Yo sé que está muerto. GALA Martín tiene que estar equivocado. Si no como podría estar escribiendo. Arriba el ánimo, Agustín está vivo. MARTÍN No hay ningún error. Agustín está muerto. David sale de la habitación con un papel en la mano. DAVID El corazón late. GALA Un momento, David. MARTÍN Yo lo vi morir, yo estaba al lado de él cuando murió. Lo habían herido, en batalla. Tenía una pierna destrozada. Me pidió por favor que lo rescatara. Yo lo podría haber cargado, lo podría haber llevado conmigo a un lugar más seguro. Pero tuve miedo, corrí. Después de una hora de temblar me decidí a volver. Cuando llegué, ya era tarde: dos soldados lo habían ametrallado. Fui hacia él, todavía respiraba. Me vio y miró para otro lado. Después de uno o dos minutos ya no respiró. VERA Cómo se explica esta carta entonces. MARTÍN No se explica. GALA Quizás es otro Agustín amigo tuyo. MARTÍN El único Agustín que conozco es el que se murió. No hay otro. VERA Pero es la letra de él. MARTÍN Sí. Es la letra de Agustín. Estoy seguro. Pausa MARTÍN Ya lo saben. Soy un traidor y un cobarde. VERA No perdamos más tiempo. David. David. Qué pasa. DAVID El doctor dice que el corazón late perfectamente. GALA El corazón. David, no puede ser. Ella no se siente bien. El corazón no puede latir perfectamente. DAVID De repente sentí como un mareo. La respiración es regular. No hay ninguna razón para alarmarse. VERA David, tiene que haber algo que no funciona. David, David. No me presta atención. DAVID Una puntada acá, en la cabeza, en esta parte. Está bien conciente. Necesita dormir. Y alimentarse bien. Eso es lo que dice el doctor. VERA David. Se está equivocando. Y ustedes saben que se está equivocando. No sigan. GALA Va a vivir. DAVID Claro que va a vivir, por lo menos unos años más. GALA Unos años. DAVID Me estoy equivocando. Hay algún error. VERA David. Sí. DAVID Yo entendí que el médico decía que va a vivir unos años más. Cada vez la puntada es peor. GALA David, es exactamente al revés. MARTÍN Por qué al revés. No, de ninguna manera. Ella va a vivir. VERA Martín también ahora. MARTÍN Martín también qué. Ella va a vivir y hay que ponerse contentos. Qué pasa. Quieren que se muera. GALA No quiero que se muera. Pero sé hace rato que le queda poco de vida. Y el doctor también sabe que se muere. David, que venga el médico. DAVID Ya vengo. David entra en la habitación. GALA A David esos ataques le dan cada vez más seguido. Hay que estar atentos. VERA Está agotado. MARTÍN David hace que cada vez todo parezca diferente. No sé qué haríamos sin él. David sale de la habitación. DAVID No está. Ya se fue. MARTÍN Se fue. Cómo que se fue. DAVID Lo que pasa es que tenía puesto un saco blanco. Para ir a una fiesta. Y se había salpicado con sangre de un paciente. Quería ir a cambiarse a su casa. Su mujer lo esperaba con otro saco blanco, planchado. El médico me dio esto, se lo encontró en la mano, ella lo apretaba. GALA Un testamento. Hay que leerlo. VERA Más tarde. Qué otra cosa dijo el doctor. DAVID Nada. Nada más. GALA David. DAVID Perdón. Perdón. Me acordé. Les ruego que me disculpen. A ella le queda muy poco tiempo de vida. MARTÍN Cuánto tiempo. DAVID Tres minutos. Quizás cinco. A lo sumo diez. Los latidos son muy irregulares, muy débiles, la respiración está entrecortada. Pobrecita. Pausa. GALA Tendríamos que salir un poco, no. Vieron lo que dijo el doctor. VERA Aprovechemos ahora, que paró de llover. GALA Ya salió la luna, miren qué color, rojo. Y el mar está calmo, como pocas veces. DAVID No podemos dejarla sola. Además todavía no hay luna. El sol todavía está alto, miren qué bravo está el mar ahora. VERA Pero la playa está vacía. Podríamos bajar ahora un rato, no. MARTÍN Justo ahora. Ella nos puede necesitar. GALA No se va a dar cuenta. Necesito un poco de aire fresco. Vamos, Martín. MARTÍN Cómo aire fresco. El médico acaba de decir que se está por morir y ustedes todavía están ahí pensando en ir a la playa. Qué tienen en la cabeza. DAVID Gala tiene razón. Son diez minutos. Qué puede pasar en diez minutos. MARTÍN Y si cuando vuelven está muerta. DAVID Va a estar bien. MARTÍN Nadie puede saber si va a estar bien. Vayan, yo me quedo. GALA Voy a entrar a verla. Gala entra en la habitación y sale inmediatamente. GALA Cállense. Se despertó. Está tratando de hablar. MARTÍN No. Ahora no. Más tarde. O antes. Pero ahora no. VERA Martín, está hablando ahora. MARTÍN Y yo digo que este no es todavía el momento. DAVID Mensaje. Voy a ver. VERA Vera, Vera, que diga Vera. GALA Lo único que pido es que no sea para mí. MARTÍN Para quién es. DAVID Es para mí. Raro, nunca nadie me escribe. Nadie se ocupa de escribirme. VERA Qué dice David, por qué esa risa. DAVID "En estos tiempos tan difíciles, de tanto malestar y sufrimiento, se nos hace imprescindible su presencia. Adjuntamos ‘la ecuación de los girasoles’ sobre la que usted ha venido trabajando. La resolución es fundamental para la continuidad de nuestra tarea. Sabemos que usted había conseguido descifrarla. Le suplicamos nos envíe por correo el desarrollo. Este será para nosotros un gesto de gran valor." Gesto de gran valor. Quiero saber cómo se las van a arreglar. Nunca, nunca les voy a mandar nada. Vamos a brindar, por mí, por nosotros. Salud. VERA Salud David, que se te ve tan feliz. MARTÍN Salud David. GALA Salud. Voy a ir a verla. MARTÍN Ahora no. GALA Por qué no. MARTÍN No es el momento. GALA Estamos atrasados. MARTÍN Vamos bien. Ni muy lento ni demasiado rápido. GALA Los mensajes nos atrasan. VERA Eso no se puede evitar. MARTÍN Leamos el testamento, ahora. VERA Quién tiene el papel. MARTÍN Gala. GALA Leo. DAVID No. Esperen. Traigan el pollo en escabeche. No hay más croquetas. No me miren así. Si vamos a leer el testamento, tengo que comer algo. MARTÍN Yo voy. VERA David está cada vez peor. MARTÍN Acá está. DAVID Qué hay después del pollo. GALA Spaghetti. Con varias salsas. Leo. "Siempre tuve el temor de que la fatalidad me impidiera expresar claramente mi deseo. Por eso, quiero utilizar este momento de bienestar para dejar asentada mi voluntad en este papel tan tosco. Espero que dejaré a todos satisfechos: a Gala le dejo mi tapado de piel de nutria y mi colección de libros de cocina. A Martín, la cuna de mi abuela. A David, mi juego de dormitorio de roble y mi busto de Urquiza de bronce. A Vera mi biblioteca completa. Espero que mi voluntad sea totalmente obedecida. MARTÍN Eso es todo. GALA Es todo. VERA No nos sirve. GALA No. MARTÍN No hay otro. DAVID Tiene que haber otro. Qué voy a hacer con el busto de Urquiza. MARTÍN Y yo con la cuna de la abuela. GALA Ahora sí voy a ir a verla. MARTÍN Otra vez. GALA Antes estaba tratando de hablar. MARTÍN No es cierto. Estaba dormida. Yo mismo la vi dormida. VERA Qué pasa, Martín. Hoy todo parece difícil. MARTÍN No me pasa nada. No me gusta que Gala se quede sola con ella. Me pone muy nervioso. GALA Martín. Ustedes lo oyen. Cómo se le ocurre que puedo hacer algo malo. Martín, no hay que olvidarse. Yo te ayudaba con los deberes, te daba de comer, te bañaba, te llevaba a la cama cuando tenías miedo. Y siempre tenías miedo. Cuanto más te acompañaba, más miedo tenías. Y te gustaba que te acaricie la frente y que baje la mano. Te acordás. Y vos me pedías un poco más, un poco más. DAVID Basta Gala. GALA Y si yo me iba antes de tiempo, vos llorabas, me suplicabas. Martín. Y yo te veía así y me quedaba siempre. DAVID Basta Gala. Termínenla acá. Pausa GALA Bueno, ahora voy a entrar. Te quiero, Martín. Siempre te voy a querer. VERA Martín, hay que estar preparado. En cualquier momento ya no va a estar con nosotros. Y esto va también para David. Tenemos que estar contentos de poder estar cerca de ella en estos momentos. Y hay que pensar que después que pase lo que estamos esperando, quiero decir, lo que inevitablemente puede pasar, va a pasar, vamos a proyectar una vida distinta. Bueno, no lloren, les digo esto precisamente para que estén preparados, no para que se pongan débiles. DAVID Pobrecita Gala sale de la habitación GALA Oigan, nos olvidábamos. MARTÍN Mensaje. DAVID Voy a ver. GALA Mensajes otra vez. Así no se puede vivir. Los mensajes destruyen todo. Espero que no sea para mí. VERA No. Esta vez va a ser para mí. Van a ver. Algo me dice que va a ser para mí, por fin. DAVID Mensaje y encomienda. Para Vera. VERA Vieron. Les dije. Qué es todo esto. DAVID Una caja. Parece una caja de herramientas. VERA Es. Es una caja de herramientas. MARTÍN Vera, el sobre. VERA Abran la caja, a ver qué tiene. DAVID Una pinza, otra pinza. Una tenaza. Un martillo. Otra tenaza. Aceite Singer. VERA No entiendo. Quién me manda todo esto. Para qué me lo mandan. Lean la carta. Martín. MARTÍN "Querida Vera. Nos alegramos mucho con la noticia de tu embarazo. Lástima que no podamos estar con vos en un momento tan dichoso. Te felicitamos de todo corazón y te mandamos nuestro regalo. Que tengas mucha suerte". VERA Mi embarazo. No puede ser. Quién habla de mi embarazo. Quién la firma. MARTÍN Nadie la firma. No hay ningún nombre, ni abajo, ni atrás. Y en la caja. DAVID En la caja no hay nada. VERA Por qué hablan del embarazo. No puede ser. Yo no estoy embarazada, se los juro. No me miren así, ustedes saben que es imposible que yo, hace mucho que no salimos. Hace mucho que no veo a un hombre. Aunque me gustaría. GALA David. Qué tenés que decir. DAVID Nada. MARTÍN Nada. Estás seguro. VERA David no tiene nada que decir. El me protege, es muy cuidadoso. Y además no tengo por qué dar explicaciones. Y David tampoco. No estoy embarazada. MARTÍN Eso es lo que pasa cuando uno sale todas las noches. VERA Todas las noches no. Algunas noches. Y no me encuentro con nadie. Voy a tomar un poco de aire. MARTÍN Vera toma aire y queda embarazada. De cuánto estás. VERA No estoy embarazada. Y no lo repito más. Pausa. GALA Bueno, hay que seguir, vamos lento. David y Vera no es momento de comer. Martín, el vino es para más tarde. Cuando entré recién, me avisó. Y todos nosotros nos habíamos olvidado. Es el cumpleaños. DAVID El cumpleaños. No puede ser. MARTÍN Sí, es cierto. Hoy es el cumpleaños. DAVID No es cierto. Estamos en plena primavera. Y ella cumple a fines de otoño. En junio. MARTÍN Doce de junio. Hoy es doce de junio. DAVID El doce de junio. Hoy no es doce de junio. Estamos en octubre. Hoy es treinta de octubre. GALA David. No importa ahora qué fecha es. Nos avisa que es su cumpleaños y con eso alcanza. DAVID Pregunto, para qué hoy el cumpleaños. Podemos dejarlo para otro día. GALA Ella quiere que sea hoy. VERA La torta. Yo la había dejado aquí, sobre la mesa. Dónde está. Alguno de ustedes la vio. GALA Hace una hora estaba. Yo la vi. MARTÍN Yo también la vi. VERA No me digan que, David, la torta. DAVID Ya no está. Me la comí. Hace un rato. VERA Hace un rato. Cuándo. DAVID Hace un par de horas GALA Y por qué, David. Era para este momento, para compartir. VERA David, la torta la hice yo, para todos. MARTÍN Un imbécil, un idiota que piensa nada más con el estómago. VERA Martín. DAVID Déjenlo Vera. Tiene razón. Les pido disculpas. Es algo que no puedo dominar. GALA No alcanzan las disculpas. Ahora necesitamos la torta. Si no, no podemos festejar el cumpleaños. No quedó nada de la torta. DAVID Sí, dejé un pedazo. GALA Dónde está. DAVID En la habitación. Abajo de la cama. Martín abre la puerta y entra. VERA David, por qué abajo de la cama. DAVID Sentía vergüenza de que ustedes vieran solamente un pedazo. Tenía la esperanza de que no se dieran cuenta de que era el cumpleaños. VERA David, nunca se nos pasa el cumpleaños. DAVID Sí, a veces se nos pasa. MARTÍN Acá está la torta. Lo que queda. Y la vela, David. DAVID La tengo yo. Acá esta. Vera coloca la vela sobre lo que queda de torta. La enciende. Todos juntos comienzan a cantar "Feliz cumpleaños" y entran por la puerta abierta. Mientras se oye el canto de los hermanos la escena permanece completamente vacía. Cuando las voces se apagan, Gala sale. GALA Vengan, vamos, ya está, se quedó dormida. Vamos, qué esperan. MARTÍN Se puso muy contenta. VERA Pobrecita. Está muy cansada. GALA No es para menos. La toqué. Tenía mucha fiebre. MARTIN No tenía fiebre. Yo también la toqué. Vieron cómo sonreía. GALA Respira mal, respira muy mal. VERA David. Qué se quedó haciendo. Vamos, David, hay que dejarla descansar. David. David sale. DAVID Respira mal. Tengo miedo, mucho miedo. Y si se llega a morir. Qué nos espera. Cómo vamos a encarar la vida. A quién vamos a cuidar. Yo no soy como ustedes. Yo, yo no tengo a nadie. A ella, a nadie más. Ella es la única que me quiso, que me quiere. MARTÍN Eso no es cierto, David. GALA David no se da cuenta de que nos tiene a nosotros. Hay que llamar al médico. VERA El médico ya vino. GALA Hoy ya no va a venir otra vez. VERA No. Hoy ya no. DAVID Mensaje. Voy a ver. VERA Demasiados mensajes. GALA Es lo que yo digo. MARTÍN Los tenemos que recibir. No hay más remedio. DAVID Un sobre, otra vez. MARTÍN Para mí. DAVID Martín, me molesta que estén encima mío. No es una carta. Es una foto. Una foto de nosotros cuatro. MARTÍN Una foto de nosotros. Quién la manda. VERA Estamos en un bote, no. Dónde era esto. GALA Miren cómo saluda David. Miren cómo está parado en el bote. MARTÍN Para qué nos mandan una foto nuestra. Quién tenía una foto nuestra. GALA Fíjense como lo estoy mirando a David. Me estoy riendo a carcajadas. Y Vera, tiene una mano en el agua. MARTÍN Pero mírenme a mí. Fíjense, tengo la cara borroneada, no. Es cierto, no se me ve la cara. Quién nos mandó esta foto. El sobre, no, no dice nada. Fíjense atrás, ahí hay algo escrito. "Encontré esta foto revisando mis cajones. No saben cuánto los extraño. La guerra no se acaba y me gustaría que me visiten un día. Estoy cada día más dolorida. Siempre voy a quererlos. Tía Cuca". Tía Cuca. Cuál era la tía Cuca. GALA Tía Cuca era como una especie de prima de papá. MARTÍN Y por qué tiene una foto nuestra. VERA Alguien se la habrá dado. Papá. GALA Papá odiaba a la tía Cuca. Nunca le hablaba. VERA No le hablaba para no despertar sospechas. Tía Cuca era la amante de papá. GALA Quién te dijo eso. VERA Un día los vi a los dos en una plaza, sentados en un banco. Se besaban. Se besaban. Yo estaba con mis amigas. Todas lo vieron, pero nadie me dijo nada. MARTÍN Para qué me manda esta foto ahora. VERA La foto es para todos nosotros. No dice "Para Martín". MARTÍN Ustedes no entienden nada. No se dan cuenta que es un mensaje para mí. No ven que tengo la cara borroneada. Algo me quieren decir. VERA Qué cosa, Martín. MARTÍN No sé. Pero no es nada bueno, seguro. DAVID Habría que ir a la habitación para ver cómo está. GALA Nos olvidamos. Voy a ir a verla otra vez. Gala entra y sale de la habitación. GALA Respira bien. Respira perfectamente. VERA Bueno, entonces no tenemos que llamar al médico. MARTÍN Es cierto, Gala. Es verdad que respira bien. GALA Claro, no voy a mentir en una cosa así. Martín, en poco tiempo vamos a estar todos juntos de nuevo, como antes. VERA Mensaje. Voy a ver. MARTÍN Otra vez. Para mí. VERA No, esta vez es para David. DAVID Para mí. No puede ser. A mí nadie me escribe. Nunca nadie se ocupa de escribirme. DAVID Lean. VERA "Después de rechazarte tantas veces, después de haberte mantenido tanto tiempo en la desesperanza, ahora te extraño. Seguramente te conservás tan tierno y tan sensible como siempre. Por eso creo que a esta altura de mi vida sería una mujer afortunada si te tuviera a mi lado. Sandra". VERA David. Esa mujer está perdida por vos. DAVID Dame ese papel. VERA Qué vas a hacer. DAVID Nada. Ya es demasiado tarde. Además, no le creo nada. Habrá tenido una noche de insomnio y se acordó de mí. Pausa. GALA Bueno, David, no te pongas así. VERA La querías. La querías mucho. DAVID Sí. VERA Vení acá David, conmigo. Abrazame, abrazame. Así. Así. GALA Bueno, bueno. David, Gala. Pórtense bien. Pausa. GALA Tengo frío. Por qué no cierran las ventanas. MARTÍN Aquí todas las ventanas están cerradas. No sé por dónde entra. GALA Y en la habitación. DAVID En la habitación jamás abrimos la ventana. VERA Es cierto. Yo también tengo frío. GALA David, las ventanas, por favor. DAVID Ya lo dijo Martín. No hay ventanas abiertas. GALA Verifiquen que no haya ventanas abiertas en el resto de la casa. David sale y vuelve en unos instantes. Mientras tanto Gala, Vera y Martín se abrigan. DAVID Todo cerrado. Qué vamos a hacer con este frío. Ustedes lo sienten como yo. VERA Algo raro pasa. Cuanto más abrigados estamos, más frío tenemos. Y no hay ninguna ventana, ninguna puerta abierta. GALA Venga alguien conmigo, para abrigarme. DAVID Gala, aquí estoy. VERA Déjenme a mí, también. GALA Falta Martín. MARTÍN Aquí estoy. VERA Ahora sí, ahora estamos mejor, no. MARTÍN Sí, pero ahora tenemos sueño. David, Vera, Gala y Martín, con los cuerpos pegados, se quedan dormidos durante largos segundos. Gala es la primera en despertarse. GALA Pero no puede ser... David, Vera, Martín, me escuchan. Despiértense. Nos quedamos dormidos. Qué fue lo que pasó. Gala abre la puerta y entra. David, Vera y Martín se incorporan lentamente. Desde el interior de la habitación se oye la voz desesperada de Gala. GALA Me oye. Soy yo, Gala, despiértese. Nos quedamos dormidos, ahí afuera, hace mucho tiempo que estamos, estamos cansados, estamos agotados, despiértese, despiértese, no me haga esto, vamos, vamos, vamos, David, Vera, Martín. Gala sale. GALA No se mueve. Tiene los ojos abiertos. No se mueve, no respira. Me oyen MARTÍN Mentiras. Mentiras. Es imposible. GALA No, no estoy mintiendo. Se los juro, se los juro a todos. No respira, no hace el menor movimiento. MARTÍN Pero si respiraba perfectamente. Yo mismo lo vi. Tenía un gesto tranquilo. VERA No entiendo, ustedes quieren decir que... Ella... No puede ser. GALA Sí, Vera, sí que puede ser. El pecho no se le mueve, no sube ni baja. Vayan a ver. VERA No. Yo no quiero entrar. GALA Tiene los ojos abiertos, celestes, bien celestes, como de agua. El cuello tenso y medio torcido. La boca está deformada, tiene como un gesto de burla. Bueno, alguien tiene que entrar, no. Martín. Martín. MARTÍN Yo no voy a entrar. Yo la vi siempre llena de energía, de potencia. Y creí que se iba a recuperar, que iba a ser de nuevo esa mujer brava, valiente. No, no voy a entrar, no puedo verla en ese estado. DAVID Yo voy a entrar. GALA David. DAVID No. No quiero que nadie me acompañe. Quiero estar a solas con ella, aunque sea unos segundos. David entra en la habitación. MARTÍN La culpa la tenemos todos. No la cuidamos como debíamos. GALA Martín, hicimos todo lo que teníamos que hacer. MARTÍN Todos durmiendo mientras se moría. Eso es hacer todo lo posible. VERA Pobre David, oigan cómo llora. MARTÍN Pobre David. Y nosotros, que nos quedamos solos. Gala, qué pasa. GALA Voy a ver como está David. MARTÍN David dijo que quiere estar solo. Hay que dejarlo en paz, que está sufriendo. GALA Todos estamos sufriendo. MARTÍN Vera, vamos a atenderla a Gala, que está desconsolada. Hipócrita, estás viviendo tu gran momento. Lo que más deseabas en el mundo se acaba de cumplir. GALA Martín, voy a hacer de cuenta que no escuché nada. MARTÍN Siempre supimos todos que la odiabas, que estabas aquí por puro compromiso, por si se curaba de pronto y no estabas aquí para fingir tu bondad. GALA Sí, la odiaba. La odiaba. La odiaba con toda mi alma. Ella era una perra insensible, no le importaba nada de nosotros, nos miraba con el peor desprecio. Sí, la odiaba, y qué. Quién de ustedes me puede decir que la quería. Martín. Siempre supiste que se avergonzaba de tenerte cerca, iban por la calle y ella evitaba darte la mano y caminaba siempre dos o tres pasos adelante. Un día, corriendo, te abriste la cabeza contra una columna. Hubo que llevarte al hospital. Pero antes ella se ocupó de pegarte porque los llantos le molestaban. Estás seguro que la querías, Martín. Y Vera. La querías. No hay más que acordarse del piano. VERA Oigan como llora David. Pausa VERA Era una basura. MARTÍN Vera. VERA Sí, yo también, Martín. Gala tiene razón, todos lo sabemos. Ella era inhumana, no tenía piedad de nadie y menos de nosotros. Me obligaba a tocar el piano delante de sus amigas, todas las tardes, todas las tardes de cuatro a seis y media, mientras mis amigas jugaban en la plaza. Pero si erraba una nota, ella que parecía que no prestaba atención, me pegaba en la cara, con fuerza, con furia. Y cuando me daba los manotazos las amigas yo podía ver el gesto de admiración de las visitas. Yo tocaba con terror, un terror que me acompaña hasta ahora. MARTÍN Uno no se puede pasar toda la vida recordando lo malo. También tenía cosas buenas. VERA Eso era el principio, Martín. Después todo fue peor, mucho peor. GALA Martín, ella nos odiaba, se reía de nosotros, nos trataba como a animalitos. David está muy mal. VERA Sí, habría que acompañarlo. No, para ella no éramos gente. Éramos seres inferiores. GALA Ella se merece toda la agonía que sufrió y ahora está donde debió estar hace mucho. MARTÍN Por favor, no hablen más. GALA Martín no quiere recordar. Una vez ella lo encontró... bueno, con la mano ahí, lo dejó encerrado, dos días sin comer, apenas agua, y nosotras no entendíamos qué estaba pasando, después de un tiempo David nos contó. VERA Y las lecciones. Las lecciones que nos daba de historia, matemática, literatura, biología. Levantarse los domingos a las siete para escucharla hablar. MARTÍN Y si veía que nos dormíamos... nos hacía sonar la oreja de un bofetón. Y entonces teníamos que mantener los ojos abiertos pase lo que pase, aunque no entendíamos de qué hablaba. (Pausa). Era una porquería. VERA Oigan a David. GALA Llora. MARTÍN No llora. Se ríe. Mensaje. Voy a ver. VERA Para mí. MARTÍN Para Gala. GALA No, para mí, no. No quiero, no lo voy a aceptar. No lo voy a abrir. No lo voy a leer. No me miren de esa manera. No quiero ni cartas, ni postales ni encomiendas. MARTÍN Puede ser una buena noticia. GALA Rompan ese sobre, ya mismo. Martín, rápido. MARTÍN No puedo. VERA Que lo rompa Gala. GALA No. Martín. MARTÍN Lo abro. Lo leo. GALA Sí. MARTÍN "Breve postal erótica para mi amiga Gala: Gala, mi querida, extraño tus senos firmes y ardientes, echo de menos tu voz retorcida por el deseo, no veo la hora de volver a sentir en mi boca tus humores". Sigo. GALA Sí, por favor. MARTÍN "Sueño con el olor acre de tus secreciones, con el grito desgarrado de tu placer y el color de tus ojos desorbitados por el deseo. Te ama y te recuerda. Tu hombre de la medianoche". VERA De la medianoche. GALA Un amante que tuve muchos años. Nunca se resignó a que me case. Siempre se acuerda de mí. Pero yo nunca quise volverlo a ver. VERA Es David, se ríe otra vez. David sale de la habitación. GALA Qué pasa David. DAVID No hay ninguna duda. Está muerta, como una piedra. GALA Hay que buscar el testamento. Ya mismo. Tráiganlo. Martín entra en la cocina. Sale con un tarro en la mano. Del tarro extrae un papel. MARTÍN El testamento. GALA Bueno, llegó el gran momento. Vamos a prepararnos. DAVID Los spaghetti, las salsas. Qué hay después. GALA Vera, Martín. Traigan todo. Spaghetti, bien finitos. Salsas: putanesca, champiñones, pesto, verdeo. David, ordená un poco la mesa. Voy a leer yo. Ya estamos, quién falta. Vamos, Vera. VERA Ya estoy. DAVID No hay ensalada. GALA No, no hay, David. Ya está cada uno en su lugar. Bueno, voy a comenzar. Al principio dice así: "Siempre tuve el temor de que una ataque súbito me impidiera dejar expresada mi voluntad. Por eso la redacción de este testamento no tiene otro fin que permitirme vivir tranquilamente mis últimos días, con la certeza de que, luego de mi muerte, a ninguno de los míos les faltará nada para transitar dignamente su propio camino en la existencia." VERA Gala, vamos, queremos escuchar lo que nos interesa. David, comé más despacio. GALA "Todos, absolutamente todos mis bienes, se los dejo en herencia a David, Gala, Martín y Vera. No hay ningún otro beneficiario" Además de la parte proporcional que les corresponde a cada uno por la división de la cuenta bancaria, a David le dejo..." MARTÍN David, no es momento de comer. Un poco de atención, por favor. GALA "A David le dejo mi casona en Palermo. A Gala mi departamento de Recoleta, a Vera mi galería de arte y a Martín, mi querido barco. Espero que se cumpla mi voluntad. Saludos". Nada más. VERA Somos ricos. DAVID Ricos, ricos, ricos, ricos. GALA Salud. A partir de ahora cada uno va a poder cumplir lo que más quería. VERA Voy a conseguir un hombre, que me quiera. Y voy a tener un hijo, un hijo de verdad. DAVID Nunca más me van a engañar, nunca más me van a usar. MARTÍN Ya no voy a ser un desertor, la guerra ya no me va afectar. GALA Voy a tener mi propio laboratorio. Salud. MARTÍN Salud. DAVID Bienvenidos a la nueva vida. VERA Salud, por todos nosotros. MARTÍN Mensaje. DAVID Yo también escuché algo. VERA Y ahora. Escucharon. MARTÍN Voy a ver. Martín va hacia el acceso por el que llegan los mensajes. Da un alarido. Entra Naná, apoyada en un bastón. Se desplaza lentamente por la sala, sin emitir sonido. La escena está cargada de un espeso silencio, todos miran a Naná como si estuviesen ante una aparición. Naná observa a cada uno detenidamente e inspecciona cada uno de los elementos que están sobre la mesa, vasos, bebidas, platos. Ve el papel que sirve de testamento y lo toma. Gala trata de evitarlo pero es demasiado tarde. Naná lee. NANÁ "no tiene otro fin que permitirme vivir tranquilamente mis últimos días, con la certeza de que, luego de mi muerte..." Mi muerte. Qué significa esto. No me van a decir. Y ese olor. De dónde viene. MARTÍN Qué hace usted aquí. NANÁ No soy yo la que tiene que dar explicaciones. Qué significa este papel. Qué hacen ustedes cuatro aquí. Qué significa todo esto. Toda esta comida, este papel, ese olor inmundo. VERA No sabíamos que había vuelto. Pensábamos que estaba en París. NANÁ En París. De dónde sacaron eso. VERA Nosotros supimos que usted estaba en París. NANÁ Esta letra se parece mucho a la mía, se parece demasiado. Quiero saber de qué se trata todo esto. París, ustedes entienden siempre lo que quieren, idiotas. De dónde viene ese olor. No me respondieron qué están haciendo aquí, los cuatro juntos, en mi casa. Quiero saber por qué están acá, leyendo este papel. Quién imitó mi letra. No hace falta que me digan que fue Martín. Ese olor me va a volver loca. VERA Nosotros no olemos nada. NANÁ Hace mucho que ocuparon esta casa, se nota. Maneco, cuánto hace que están aquí. DAVID Nosotros GALA No tenemos por qué contestarle, David. NANÁ Maneco, estoy esperando que hables. No me vas a contestar. Bien. Los demás, tampoco van a contestar. GALA No, no vamos a responder. Por qué. Nos va a obligar a hablar. No vamos a hablar. No le vamos a decir qué hacíamos aquí. Así que no se esfuerce más porque no va a averiguar nada. Naná le da una bofetada. NANÁ No me subestimen. No estoy muerta, ni soy débil ni soy vieja. (Rompe el testamento). Puras fantasías, que los mantienen siempre en el mismo lugar. Mis fuerzas están intactas. Gala acaba de comprobarlo. DAVID No, no, Gala, por favor. VERA David. David. Gala ya es grande y sabe lo que tiene que hacer. NANA Qué olor tan repugnante. Ajá. Gala va a reaccionar, de una vez por todas. Qué se supone que me vas a hacer. Me vas a devolver el golpe. No se trata de eso. Aunque pudieras, aunque logres devolverme el golpe, vamos pegame, nadie te retiene, todos aquí sabemos que no podés, eso no te serviría de nada, seguirías teniendo miedo. El miedo es como una persona que se nos mete adentro y cada uno de ustedes lleva el miedo en el cuerpo como un amigo fiel. Eso es lo que los hace a ustedes imbéciles, pusilánimes. Viste Gala. Al final no te atreviste. Qué es ese olor. Aquí hay algo que... tengo como un presentimiento de algo monstruoso. Es la cocina. No aparentemente en la cocina está cada cosa en su lugar. Quién preparó la cena. DAVID Gala. Gala se encarga de la cena. Siempre. GALA David. NANA Siempre. Entonces no es la primera vez que cenan en esta casa. Cuánto hace que están aquí. GALA David. Ella no tiene por qué hacer preguntas. No tenemos ninguna obligación de contestar. Qué pasa. Me va a pegar de nuevo. Vamos, atrévase. Estoy esperando que me pegue. NANA Qué olor tan repugnante. No puedo creer que estén cenando con este olor que impregna toda la casa. O el olor viene de ustedes. Vení acá Martín. Sí, puede ser. A ver, Maneco. Sí, ustedes también apestan. Pero... Viene de otro lado. VERA Mensaje. NANÁ Qué decís, Cuqui. VERA No me llame Cuqui. MARTÍN Voy a ver. Martín vuelve con un cochecito para bebé. Del interior del cochecito extrae un sobre. MARTÍN Para Vera. Leo. "Querida Vera. Te mandamos este cochecito, que está viejo y gastado, pero ya tenés las herramientas para arreglarlo. Ojalá le sirva al bebé. Te queremos". VERA Otra vez con lo mismo. NANÁ Estás embarazada, Cuqui. Cómo no me había dado cuenta. De cuánto estás. VERA Ya le dije que no me llame Cuqui. Y no estoy embarazada. NANÁ Y por qué tenés esa panza entonces. Si no estás embarazada. Es lógico, no se como no te embarazaste antes. Siempre pendiente de los hombres. Siempre fuiste una puta. No me mires así, todos aquí saben que digo la verdad. VERA No estoy embarazada. Y además muérase, yo no soy ninguna puta. NANÁ Bueno, aquí están sucediendo cosas que se me escapan. La casa ocupada, la cena, el testamento, ahora el cochecito, y ese olor. GALA No puede entrar ahí. NANÁ No puedo entrar. No puedo entrar en mi habitación, en mi propia casa. No. Quién me lo va a impedir. MARTÍN No puede entrar. No puede. Nadie puede entrar, sólo nosotros cuatro. NANÁ Por qué razón no voy a entrar. VERA Esa habitación ya no se puede usar para dormir. NANÁ El olor viene de ahí. Déjenme pasar, Martín, Maneco, imbéciles. No serán tan idiotas como para pensar que no voy a entrar. Voy a entrar ahora mismo. Y ninguno de ustedes, ninguno, va a tener el coraje de detenerme. Muévanse. Naná entra en la habitación. Luego de unos instantes sale, descompuesta, haciendo arcadas. NANÁ Qué clase de personas son ustedes. Maneco, la silla. Cómo llegaron a concebir algo tan absolutamente repugnante. Bestias, siempre supe que eran bestias, desde que los tuve en brazos. Muchas veces la gente los veía como chicos hermosos, sanos, fuertes, más incluso que cualquier chico. Pero a medida que crecían, yo los veía jugar, veía sus gestos, sus formas de comer, sus gritos, sus gemidos, la manera en que se frotaban unos contra otros y me daba cuenta que se parecían menos a personas que a alimañas. Una verdadera plaga. Sabían que iban a ser una verdadera plaga para siempre. Por eso no tendría que asombrarme de lo que hay ahí adentro. Y sin embargo... Es absolutamente repulsivo, aberrante. Esa cosa de alquitrán, las cintas de colores, el deshabillé, la peluca, las esponjas, los frascos. Es inconcebible. Cuánto hace que mantienen esto. Maneco. Estoy haciendo una pregunta. VERA David, no le contestes. No te va a hacer nada. No tenés ninguna obligación de contestar. NANÁ Cuqui, Cuqui, siempre fuiste la más ingeniosa. Todo esto es una gran idea tuya, se nota. Vos sos la que lleva adelante el caos. Vos, Cuqui, siempre necesitaste del caos para vivir. Siempre fuiste la más imaginativa, la peor de todos. VERA Acá la única bestia es usted. Usted es desalmada, usted es inhumana. Usted merece morir. NANÁ Imposible. Ustedes no me van a ver morir. Nunca. Pueden desear mi muerte, imaginarla, recitarla. Pueden escribir mil testamentos. Pero yo, mis pobres animalitos, los voy a sobrevivir. Y cuando los vea morir, bueno, va a ser como ver que la naturaleza corrige sus errores. Estoy predestinada a sobrevivirlos, aunque sea para ver ese momento. Nada de lo que ustedes inventen puede afectarme. No se hagan ilusiones, jamás se van a atrever a levantar la mano contra mí. Naná descuelga el teléfono. NANÁ Qué pasa con el teléfono. DAVID No funciona. GALA Hace mucho tiempo que no funciona. Lo desconectamos. A quién quería llamar. NANÁ A la policía. No pensarán que me voy a quedar tranquila mientras ustedes destruyen todo. VERA A la policía. GALA Usted cree que la vamos a dejar llamar a la policía. NANÁ Claro que me van a dejar. Invasión de propiedad, destrucción, robo. No voy a permitir que los nuevos dueños me culpen a mí de todo esto. VERA De qué habla. NANÁ Esta casa ya no es mía. GALA Qué dice. NANÁ La vendí. Mejor dicho, la remataron. Ahora van a venir a ocuparla. Ustedes se van a tener que ir. Lo lamento, lamento que se les haya cortado así toda esta juego. No me miren así. Qué creían. Vine a buscar las pocas cosas que me quedan. Gasté hasta el último peso. No más viajes, no más hoteles. No pensarían que yo les iba a dejar algo. No, estoy absolutamente quebrada. No me quedó nada, nada. Van a tener que esfumarse cuando yo me vaya, en unos minutos, nada más. GALA Usted no estará pensando que de verdad nos vamos a ir. NANÁ No importa lo que yo piense. Ustedes se van a tener que escapar. O los van a sacar por la fuerza. Ojalá los lleven a la cárcel. Unos minutos nada más. Me dieron unos minutos para que junte mis cosas y me las lleve. VERA Lo lamentamos mucho. Nadie va a salir ya de esta casa. Y usted tampoco. Siéntese. Tranquilícese. David, Martín, cierren todas las puertas con llave. NANÁ Es inútil, ellos van a entrar. VERA Cállese la boca. Suelte eso, vieja imbécil. Me levanta el bastón, a mí. Déme, déme eso, vieja tarada. Démelo le digo.
Vera le quita el bastón a Naná.
VERA Se acabó. Se terminaron las amenazas, para siempre. Nunca más vamos a tenerle miedo. Siéntese. Siéntese. David, Martín, ayúdenla a sentarse. Así, así está mejor. Bueno, ahora que está un poco más tranquila, vamos a pensar mejor qué tenemos que hacer. Pausa. Silencio. Vera mira fijamente a Gala. Gala observa a su vez a Martín y a David. GALA Debe estar un poco agotada por el viaje, no. MARTÍN Cuéntenos un poco de su viaje. Está demasiado cansada, no quiere hablar. NANÁ Qué me van a hacer. MARTÍN Los viajes en barco son lindos al principio, pero terminan por ser extenuantes. O usted no viajó en barco. DAVID O viajó en avión. GALA París tan lindo como siempre, no. VERA Por qué no escribió más seguido. GALA Habrá conocido a alguien que la mantuvo ocupada. VERA Conoció a alguien. Es bueno conocer gente cuando se viaja. DAVID Mensaje. Voy a ver. GALA Quiere comer algo. Tenemos croquetas, pollo, pastas con varias salsas. VERA O no tiene hambre. Quiere tomar algo fresco. Para quién es. DAVID Para Martín. MARTÍN Ábranlo. Qué es esa cajita. A ver, una medalla. DAVID "Le otorgamos esta medalla como homenaje a su valor y disposición en el campo de batalla". MARTÍN Es una broma. No puede ser. Alguien me está tomando el pelo. VERA Martín, qué tiene de extraordinario. Si uno está en la guerra puede recibir medallas. MARTÍN No se dan cuenta. Soy un cobarde, un desertor. Alguien quiere reírse de mí. GALA Espere, espere. Adónde va. No, siéntese ahí. Pórtese bien. VERA Le podemos preparar una sopa, suave. No quiere sopa tampoco. GALA Quiere un té. Puedo hacerle un te bien fuerte, con limón. Tome algo, usted parece cansada. NANÁ Qué me van a hacer. GALA Yo creo que lo mejor es que se acueste. Usted parece muy cansada. VERA Sí, me parece que no se siente del todo bien. Tiene mal color. DAVID El viaje debe haber sido agotador. VERA Martín va a prepararle la habitación. En poco tiempo va a estar lista, va a poder descansar. Martín entra en la habitación. NANÁ No les va a salir bien. En poco tiempo van a venir a ocupar la casa. Ya tendrían que haber estado aquí. Van a ir todos a la cárcel. GALA Tiene que descansar, tiene que dormir unas cuantas horas seguidas. NANÁ Por favor, se los suplico, Gala, Vera, ustedes, todo depende de ustedes, por favor, hagan algo. Martín sale de la habitación. MARTÍN Listo, ya está. GALA Bueno, ahora pórtese bien y espérenos ahí. Descanse, duerma. NANA Por favor, déjenme estar acá, con ustedes. GALA No, usted duerma. Nosotros tenemos que terminar de arreglar unos asuntos. Vamos, vaya. NANA Ustedes son unos cretinos que no saben lo que hacen. Los maldigo ahora, que Dios no les dé tregua, que no tengan descanso por el resto de sus vidas. Naná entra en la habitación. VERA Bueno, ya está. Quién de nosotros. GALA Yo. VERA No, se necesita a alguien con fuerza. Tienen que ser o Martín o David. MARTÍN Yo no puedo. No puedo. DAVID Voy a ir yo. VERA David. Estás seguro. DAVID Sí. GALA David, un momento. Mejor usar esto. Gala sale y vuelve con un par de guantes de goma. David se los pone. Entra a la habitación. Se produce un profundo silencio. Gala y Vera se mantienen al lado de la puerta. Martín a un costado, solloza. VERA Sí, David. GALA ¡Sí, sí, sí, sí, sí, sí, sí, sí...! VERA Ya está, no. GALA No, todavía... Ahora sí, ya está. VERA Bien David. GALA Justicia. (Pausa). A la mesa. VERA Martín, no hay que ponerse así. Tarde o temprano tenía que pasar. GALA Martín. Vamos, a la mesa. VERA Mensaje. DAVID Voy a ver. Es para Vera. VERA Para mí. A ver. Es corto, pero no, no entiendo. Está en otro idioma. DAVID Es alemán. VERA En alemán. Quién la envía. DAVID Nadie la firma. VERA Y ahora. Nunca voy a saber qué dice. GALA Mejor Gala, para qué saber. DAVID "Wovon man nicht sprechen kann, darüber muB man schweigen." VERA Bien, David, qué quiere decir. DAVID No sé. VERA Yo tuve un novio suizo. Hablaba alemán. Será de él. GALA Ah, entonces seguro que es de él. DAVID Seguro. GALA Es el padre del bebé. VERA Qué bebé. Gala, no estoy embarazada. Se los juro.
Suena un timbre.
DAVID Timbre. Quién será. MARTÍN Voy a abrir. VERA Yo no escuché nada, Martín. No tenés que ir a abrir. MARTÍN Pero sonó el timbre. VERA Y yo te digo que te quedás acá. GALA Bueno, vamos, a la mesa. Vamos, no hay que perder más tiempo.
Todos ocupan su lugar en la mesa. Brindan. El timbre suena insistentemente.
VERA Por nosotros. GALA Por el vino que nos une. DAVID Por todo lo que va a venir. MARTÍN Por que no nos separemos nunca. GALA Ahora sí, hay que buscar el testamento. La luz se extingue lentamente. El timbre no cesa de sonar en medio de la oscuridad. |
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