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| Bodega del Blanchot III. Schegel, acurrucado, mantiene una actitud expectante. Kop, en cambio, se desplaza con libertad y hasta con cierta placidez. Cada tanto llega hasta ellos una música potente de fiesta. SCHEGEL: No se mueve. O sí. Yo no siento que se mueva. KOP: La niebla no nos deja saber si se mueve. SCHEGEL: La niebla no tiene nada que ver. Yo siento que no se mueve desde hace varias noches. Con o sin niebla. Usted no se da cuenta de que no se mueve. KOP: Es una impresión suya. SCHEGEL: No es una impresión. Odio el mar, odio el bamboleo permanente, por eso detesto los barcos. Me descompone el movimiento. Pero ahora no estoy mareado. Eso quiere decir que no se mueve. (Pausa.) Trajo algo. De comer, digo. KOP: Más tarde. Son las doce menos diez. SCHEGEL: Justamente. Siempre me trae la comida antes de las once. Bueno, casi siempre. KOP: Usted lo dijo. Casi siempre. Pero hoy está atrasado el servicio. SCHEGEL: Por qué. KOP: Baile de disfraces. Generalmente la gente se atrasa, no termina nunca de probarse. Entonces la comida llega más tarde. SCHEGEL: Me siento muy débil, quisiera comer algo. (Pausa.) Hoy no trabaja. KOP: Claro que sí. Imagínese toda esa gente disfrazada. Nunca como ahora quieren que les saquen fotos. Me tomé un descanso, para ver cómo estaba. Tome un cigarrillo. SCHEGEL: Deme fuego por favor. Gracias. Por eso tanto ruido, están excitados con los disfraces. KOP: Siempre es igual. Siempre están excitados. Se siente bien. SCHEGEL: Tengo hambre. Tiene alguna novedad para mí. KOP: No. Bueno, lo de siempre. SCHEGEL: Encontró mis lentes. KOP: No. Pregunté, pero parece que nadie los vio, todavía. SCHEGEL: Tiene que encontrarlos. Todo esto es mucho peor si no tengo los lentes. KOP: Voy a hacer lo posible. (Pausa.) SCHEGEL: A ella la vio. KOP: A ella. No. No la vi. SCHEGEL: Por qué pone esa cara. La buscó.(Kop no responde.) No la buscó. Pero tiene que buscarla. Debe estar en algún rincón del barco, como yo. Tiene que encontrarla. (Pausa.) Entonces qué novedades tiene para mí. KOP: Usted pudo recordar algo. SCHEGEL: Cómo dice. KOP: Sí. Recordar. Recordar. Algún detalle, algo que sirva. SCHEGEL: No. KOP: Si no logra recordar, por lo menos alguna cosa, va a estar en problemas. El capitán quiere verlo. SCHEGEL: Otra vez. Esa es la novedad que tiene. Cada vez que me ve me habla del capitán. KOP: Es cierto. Pero no es solamente el capitán, todos en el barco están esperando. SCHEGEL: Qué es lo que esperan. KOP: No se olvide, no es un barco tan grande, todo se sabe enseguida. Tiene que hablar con el capitán. SCHEGEL: El capitán es ese viejito de ojos azules, con barba gris. KOP: Sí. Qué le pasa. Se siente bien. SCHEGEL: Tengo frío. KOP: Cúbrase con la manta. Así. Déjeme ver, tiene fiebre. SCHEGEL: Tengo fiebre, sí. Con el frío comiéndome los huesos. Y el mar. Parece que con la ayuda del mar el frío me termina de consumir. No me trajo las pastillas que le pedí. KOP: El enfermero me dijo que esos remedios no los tiene. SCHEGEL: El enfermero miente. Cualquier botiquín de barco tiene que tener esos medicamentos. El mar me va a matar. (Pausa.) Java sueña siempre con el olor del mar. Y yo, que lo odio. Lo gracioso es que nos conocimos en una playa. Se lo conté alguna vez. KOP: No. SCHEGEL: Yo era el médico del balneario. A ella, a Java, la había picado una aguaviva, o eso decía ella. Yo no le encontré nada. Pero la invité a salir. Y a la noche, mientras cenábamos en un lugar al aire libre que estaba frente al mar supe que iba a casarme. Ese fue uno de los pocos momentos en que no odié el mar. La música está más alta que de costumbre. Se da cuenta. KOP: Le parece a usted. SCHEGEL: Esa misma noche, la de la cena digo, esa noche ella me habló por primera vez de viajar en barco. Esa noche, mientras hacíamos el amor, supe también que alguna vez, por lo menos una vez, íbamos a hacer un viaje, este viaje. (Pausa.) Dígame, le pasó algo. KOP: A ella, a Java. SCHEGEL: Sí. Dígame. KOP: No se puede saber. Pero ella no aparece. SCHEGEL: Entonces le pasó algo. KOP: Entonces uno puede imaginar que algo le pasó, sí. Voy a volver. Tengo que seguir trabajando. SCHEGEL: No, espere, no se vaya. El capitán quiere verme por esto. KOP: No sé. Supongo que quiere hacerle preguntas. SCHEGEL: Preguntas. A usted le hizo preguntas. KOP: A mí. Por qué me iba a hacer preguntas. SCHEGEL: Y por qué quiere hacerme preguntas a mí. KOP: Tengo que volver. II Bodega del Blanchot III. Schegel igualmente acurrucado. Kop se desplaza con libertad. KOP: Hoy se siente mejor. SCHEGEL: No. Tengo frío. La fiebre no baja. Me consiguió las pastillas. (Pausa.) KOP: No. SCHEGEL: Si no me consigue algo, la voy a pasar mal, mi cuerpo no va a resistir. (Pausa.) Esta noche no hay fiesta. Por qué no hay música. KOP: Esta noche la fiesta comienza más tarde. SCHEGEL: No hay música. KOP: No hay música. La orquesta entra después. Ahora van a elegir a la reina. Tengo que volver ya mismo. SCHEGEL: Hoy eligen a la reina. Ahora. KOP: Ahora. SCHEGEL: Por qué el barco no se mueve. KOP: Sí que se mueve. Usted cree que está parado, pero no es así. SCHEGEL: Me parece que no es la primera vez que discutimos sobre lo mismo. El barco no se mueve. Desde que estoy aquí siento que no se mueve. (Pausa.) Java quería participar. Tenía la ilusión de que la elijan reina. KOP: Java no podía participar. Es para mujeres solteras. SCHEGEL: Ella no me dijo nada. KOP: Seguramente no lo sabía. Pausa. KOP: Qué pasó con ella. Es hora de que me lo cuente, no le parece. SCHEGEL: Cómo quiere que lo sepa. KOP: Algo le hizo. Tiene que saberlo. SCHEGEL: Por qué cree que fui yo. KOP: Bueno, no lo tome así. Ella desapareció. SCHEGEL: Y por qué cree que fui yo, por qué cree que yo le haría a ella algo así. Es imposible. Tengo miedo de que le haya pasado algo terrible. Todas estas noches escondido aquí, la fiebre que no me suelta, y usted que me acusa. Usted nunca podría imaginar lo que es ella para mí. KOP: Y si ella no fuera tan bondadosa como usted. SCHEGEL: Qué quiere decir. KOP: Quizás ella lo engañó, lo traicionó. SCHEGEL: Usted no entiende nada. Yo aprendí a soportar todo para seguir al lado de ella. KOP: Tal vez acá en el barco no la quiso seguir soportando. Quizás no quiso ser humillado en público. Usted sabe. SCHEGEL: Sí, sé. Sé que en este mismo barco, desde que empezó el viaje ella tuvo algunas historias. Sé muy bien con quiénes. Y en qué lugar. Sé también que estos hombres se ocuparon de divulgarlo. No me importa y no me va a importar nunca. Siempre supe lo que iba a tener que soportar si no quería perderla. Aunque usted no lo entienda, no puede vivir sin mí. Por eso vuelve, siempre. No trate de culparme por razones que no entiende. KOP: Y entonces. SCHEGEL: Y entonces qué. KOP: El capitán quiere verlo. SCHEGEL: El capitán me tiene harto. Qué pasa. No tiene otra cosa en qué pensar. KOP: Me dijo que lo mejor para usted va a ser que suba a verlo cuanto antes. SCHEGEL: Está enojado, el capitán. Por qué no baja él a verme, si sabe que estoy aquí. KOP: Está ocupado. Dice que usted tarde o temprano va a subir. Lo están esperando. Usted se transformó en una persona muy importante. SCHEGEL: Importante. KOP: Todo el mundo habla de usted. El capitán no es el único. Qué le pasa. SCHEGEL: Me siento mareado, tengo mucho frío. No trajo nada para comer. KOP: Qué quiere que le diga, cada vez es más difícil. Cuando pido comida se dan cuenta de que es para usted. Y entonces no me la quieren dar. SCHEGEL: No me va a decir que no puede robar un poco de comida, un poco de pan. Para qué quiere verme el capitán. KOP: No tengo idea. Cuando se encuentre con él se va a enterar. Tengo que irme, ya deben estar por empezar. Pausa. SCHEGEL: Espere. Ella está muerta. Java. KOP: Nadie lo sabe realmente. Pero todos suponen que sí. Lo único cierto es que no aparece. SCHEGEL: Muerta. No puede ser. Es horroroso. KOP: No se ponga así. Todavía no está todo dicho. Pausa. KOP: Tiene que recordar. Cómo vino a parar acá. Como fue que quedó escondido en este rincón. SCHEGEL: Usted me lo pide como si dependiera de mí, como si yo pudiera darle órdenes a mi memoria. KOP: Sé que algunas cosas recuerda. SCHEGEL: Pocas. KOP: Cuénteme. SCHEGEL: No vale la pena. Lo que gana es el vacío. Un vacío gigantesco, y alrededor algunos pedazos, algunas imágenes perdidas, desconectadas. Y el dolor de cabeza, enorme, y las náuseas. KOP: Y qué más. SCHEGEL: La noche estrellada, las gotas del mar en la cara, el pasillo iluminado por la luna, la música de la fiesta. Blanco absoluto. KOP: Qué otra cosa. SCHEGEL: Después, el vuelco en el corazón que no para de latir, la transpiración que me baña todo el cuerpo. Escuche los aplausos, ya empezaron. Tiene que irse. KOP: Qué más. SCHEGEL: Nada más. KOP: No le alcanza para salvarse. SCHEGEL: Salvarme de qué. KOP: Los detectives del barco revisaron su camarote. Encontraron sangre. SCHEGEL: Sangre. No es cierto. Por qué no me lo dijo antes. KOP: Es la primera vez que usted recuerda algo. Estoy tratando de ayudarlo. SCHEGEL: Para qué. Para qué me ayuda. KOP: A lo mejor usted no es culpable. Soy el único que lo cree. SCHEGEL: Sangre. KOP: Un camino de sangre que sale y llega hasta la borda. Tienen las fotos. Las saqué yo. SCHEGEL: Sangre, entonces no fui yo. Nunca tuve sangre en las manos. Eso sí lo recordaría. Mi ropa está limpia. Pausa. SCHEGEL: Por qué no avanzamos. KOP: Avanzamos todo el tiempo. Usted no se da cuenta. Tengo que irme. SCHEGEL: No se olvide de mis lentes. III Bodega del Blanchot III. Schegel está comiendo de un plato. Kop lo observa.
KOP: Tiene frío. Tome, cúbrase. Tome. SCHEGEL: Qué es. KOP: Whisky. SCHEGEL: Qué pasó esta noche. Puedo quedármela, la botella. Por qué tardó tanto en venir. Dónde están todos. No están en el salón. KOP: No. SCHEGEL: No hubo fiesta esta noche. KOP: No. No hubo fiesta. SCHEGEL: No. Y dónde están entonces. KOP: Todos están en cubierta. SCHEGEL: En cubierta. Qué pasa. KOP: El capitán va a organizar un acto, una ceremonia. SCHEGEL: Ahora. No es tarde. KOP: Justamente. El capitán decidió que se haga antes que salga el sol. SCHEGEL: Pero por qué esos martillazos. Qué es lo que están haciendo. KOP: El capitán no quiere decir. Lo mantiene en secreto. Por eso generó tanta expectativa. Arriba no falta un solo pasajero. Pausa. SCHEGEL: El barco sigue sin moverse, no es así. KOP: Es cierto, no avanza demasiado. Pero a quién le importa. En este barco todos la pasan bien, a nadie le importa llegar. SCHEGEL: No es verdad. KOP: Claro, a usted le gustaría llegar, ahora mismo, no. Usted cree que en tierra las cosas serían diferentes. SCHEGEL: Qué me quiere decir. KOP: Cree que si termina el viaje, usted va a estar libre de su culpa. Pero eso es pura ilusión. El viaje no va a terminar hasta que usted no asuma lo que hizo. SCHEGEL: Yo no hice nada. KOP: Eso dice usted. Para la gente usted sigue siendo culpable. SCHEGEL: La gente. KOP: Ya se lo dije. En el barco no se habla de otra cosa. Que usted asesinó a su mujer. Pausa. SCHEGEL: Y usted, qué dice. KOP: Yo, sinceramente, no lo sé. SCHEGEL: No pretenderá que le crea eso. Usted sabe perfectamente que no soy un asesino. KOP: Yo. Por qué tendría que saber algo. SCHEGEL: Por muchas razones. (Pausa.) Sabe una cosa, pude recordar algo más. Sus ojos, sus cejas. Su mirada. Anoche pude recordar su mirada. KOP: Mi mirada. SCHEGEL: Ya se lo dije. Esa noche, no puedo recordar muchas cosas, pero tengo algunas imágenes perdidas, el pasillo, la música, mi corazón que late desbocado. Pero últimamente tuve una imagen nueva, su cara. Sus ojos que me miran desde un rincón de mi camarote, junto a la cama. KOP: Esos ojos que usted vio no eran los míos. SCHEGEL: Eran los suyos, se lo aseguro. KOP: Eso sí que sería gracioso, que el asesino termine siendo yo. SCHEGEL: Una mirada de miedo, de terror. Pero también de súplica. KOP: Demasiado tiempo solo. Demasiadas noches para imaginar cosas sin sentido. SCHEGEL: Le reconozco que lo único que puedo recordar es su cara en ese rincón. Cuando quiero acordarme del cuerpo, la sangre, no puedo. KOP: Usted es miope. SCHEGEL: Cuando entré en el camarote llevaba puestos los lentes. Fue mientras corría que se me cayeron. Quise buscarlos por unos segundos pero el terror me obligó a seguir escapando. KOP: No era yo el que estaba en su camarote. SCHEGEL: No trate de engañarme. No era la primera vez que lo veía. Muchas veces los seguí a usted y a mi mujer, hasta mi camarote, hasta el baño. Eso sí puedo recordarlo perfectamente. Nunca tuve claro por qué me ayudó todo este tiempo. Hasta ahora. Cuando recordé su cara, todo me cerró.(Pausa.) No lo culpo. Java volvía locos a los hombres, siempre lo supe. Había algo en ella, su sonrisa o el cabello rojo que los tipos no podían resistir, su cuerpo. Fíjese lo que pasó en este barco, todos pendientes de ella. Hasta usted. KOP: Que me acueste con su mujer no me convierte en asesino. SCHEGEL: Bueno, al menos admite que se acostó con ella. (Pausa.) Usted seguramente no se dio cuenta, no entendió. Tal vez se enamoró y quería propiedad absoluta sobre ella. Eso era imposible con Java. Me puedo imaginar la escena. Java le sonríe con un poco de compasión y un poco de ironía. (Pausa.) Usted es un imbécil. La mató. KOP: Usted está tratando de parecer inocente SCHEGEL: Inocente. Usted cree que me importa mi inocencia. Lo único que me importaba era ella. KOP: Nadie va a creerle. Todos están convencidos de que usted no soportó más su papel de médico cornudo. SCHEGEL: Usted sí va a creerme. (Pausa.) La mató. KOP: Eso ya no le sirve de nada, despiértese. SCHEGEL: Contésteme. La mató. KOP: Los preparativos de la ceremonia son para usted. Ya instalaron la horca. SCHEGEL: La horca. KOP: Claro. Usted no quiso subir. Lo condenaron. En ausencia, por supuesto. Ellos interpretaron su actitud como una confesión de culpa. Ahora va a tener que subir, quiera o no. SCHEGEL: Me van a matar. No puede ser. (Pausa.) Cómo sabe que voy a subir. KOP: No creerá que voy a seguir bajando para abrigarlo o darle de comer. Tal vez usted está esperando llegar a tierra, pero no. El barco no va a volver a moverse hasta que esto no se resuelva. Todos están seguros de que va a subir, incluyendo al capitán. Pero otros apuestan a que se va a tirar por la borda. Qué va a hacer. SCHEGEL: Usted qué quiere que haga. KOP: A mí me da lo mismo. SCHEGEL: No, a usted no le da lo mismo. KOP: No le importa morir. SCHEGEL: Java está muerta. Pausa. KOP: Sí. SCHEGEL: Tiene que felicitarse. Usted fue muy astuto, no me dejó salida. Logró que todos crean que yo maté a mi mujer, yo, un médico cornudo, como dice usted. Y ahora, me van a ejecutar. Diga lo que diga no me van a creer, no. KOP: Sí, es cierto, usted hizo todo mal, su vida no vale dos monedas. SCHEGEL: Yo no hice todo mal, usted hizo todo bien. Entonces ya no tiene sentido seguir fingiendo. (Pausa.) Usted la mató, no es así. KOP: Para que quiere oír eso. SCHEGEL: La mató. KOP: Aunque yo se lo confiese, no le va a servir de nada, nadie le va a creer. SCHEGEL: Estoy condenado a muerte. Al menos puedo morir sabiendo la verdad. La mató. KOP: Claro. Pausa. SCHEGEL: Entonces fue usted. Fue usted. Pausa. SCHEGEL: Se siente más aliviado, ahora que confesó. KOP: No. Pausa. SCHEGEL: No le importa que voy a morir en su lugar. KOP: No. Qué esperaba, que confiese para salvarlo. Pausa. SCHEGEL: La vanidad es un pecado mortal. Y usted me hizo esta confesión por pura vanidad. Usted aniquiló lo que yo más quería, lo sabe. KOP: No me interesa. SCHEGEL: Por eso le pedí al capitán que me dejara a mí. Yo le prometí que usted iba a confesar. KOP: El capitán. De qué habla. SCHEGEL: El capitán. Él necesitaba la confesión que usted acaba de hacer. KOP: Yo no confesé nada. SCHEGEL: Acaba de confesar, cómo que no. (Pausa.) La noche que usted mató a Java yo me entretuve jugando al billar, con un oficial. Cuando llegué a la habitación pude ver una persona parecida a usted, pero dudé. Lo hablé con el capitán. KOP: Usted habló con el capitán. SCHEGEL: Le rogué que me dejara encontrar al asesino. Finalmente aceptó. KOP: Es imposible. Pausa. SCHEGEL: Se siente mal. Quiere un poco de whisky. (Pausa.) La horca que preparan arriba es para usted. Schegel se pone los lentes. SCHEGEL: Le dejo la botella. Ahora voy a subir. Nos vemos arriba. Héctor Rubén Levy-Daniel nació en Buenos Aires el 17 de setiembre de 1961. Licenciado en Filosofía con una tesis sobre Nietzsche, se formó como dramaturgo con Ricardo Halac y como director junto a Laura Yusem, con quien estudió siete años. También estudió cine con Rodolfo Hermida y guión cinematográfico con Ricardo Piglia, bajo cuya supervisión escribió el guión para largometraje "Adónde van a morir los autos". En 1994 estrenó como autor y director su obra "Rommer, los últimos crímenes" en el teatro Arte Belgrano de la Capital Federal. En 1996 escribió la obra "Memorias de Praga", ganadora del premio FAIGA (galardón otorgado en la XXIII Feria Internacional del Libro de Buenos Aires; la obra fue publicada por la Federación Argentina de la Industria Gráfica y la Fundación El Libro). En 1997, estrenó esta obra en el Centro Cultural General San Martín bajo su dirección, con el auspicio de la Secretaría de Cultura del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires y un subsidio del Fondo Nacional de las Artes. En 1998 estrenó "Instrucciones para el manejo de las marionetas" bajo la dirección de Clara Pando en el Teatro IFT de Buenos Aires. Esta obra fue seleccionada para participar de los festivales de Teodelina, Santa Fe, en agosto de 1998 y la Fiesta del Teatro Independiente de Tucumán, en noviembre de 1998. Por su parte, "Memorias de Praga" fue invitada a formar parte del Primer Congreso de Comunicación organizado por la UTPBA en septiembre de 1998. En 1999 participó –por concurso- del Ciclo de Teatro Leído con su obra "La postergación" dirigida por Roberto Medina. En el mismo año estrenó como director su obra "La noche del impostor" en el teatro IFT. En 2000 escribió "Serena danza del olvido", ganadora de una mención de honor en el Concurso Internacional TRAMOYA 2000 de la Universidad Veracruzana, México. (Esta obra fue editada en el número 65 de la Revista Tramoya, junto con las demás obras). En el mismo año estrenó en el Teatro IFT, en el marco del ciclo 9 (Nueve) –ideado e impulsado por él- su obra "Despedidas", bajo la dirección de Ana Fouroulis. En abril de 2001 estrenó, bajo la dirección de Marcelo Mangone, su obra "El archivista" en el marco del ciclo Teatro por la identidad (promovido por las Abuelas de Plaza de Mayo). En el mismo año recibió las Beca Nacional del Fondo Nacional de las Artes para la Producción Creativa y la Beca Nacional de perfeccionamiento del Instituto Nacional de Teatro. Con tales apoyos concluyó las piezas "Poker" y "Los insensatos" ganadora de una mención de honor en el Concurso Internacional Casa de Teatro, de República Dominicana. En setiembre del 2001 volvió a coordinar el ciclo 9 (Nueve) en el teatro IFT, en cuyo marco realizó la puesta en escena de "La durmiente" de Ariel Barchilón. Actualmente, entre otras actividades, prepara la puesta en escena de Los insensatos (espectáculo subsidiado por PROTEATRO), realiza la coordinación general de la nueva edición del ciclo 9 (Nueve), en el marco del cual se representa su pieza "Trama de la mosca y la araña", enseña dramaturgia y actuación tanto en el Centro Cultural San Martín y en el teatro IFT, como en instituciones particulares. Asimismo se desempeña como titular de la materia Comunicación en la Universidad Maimónides. |
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