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Sobre la obra |
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La Desilusión El Museo de Armas de la Nación (MAN) es una institución militar. Está en Plaza San Martín, pegado al Círculo de Armas – donde no entran muebles- , en un suntuoso edificio francés llamado Palacio Paz. Nombre Por el nombre uno especula que el museo encierra las armas de la patria. Pero en realidad es un museo nacional de armas: hay armas que pertenecen a la Argentina, pero también hay un pabellón de armas chinas, armas del medioevo o de la época de las Cruzadas... La sala Malvinas, por ejemplo, sólo muestra armas robadas a los ingleses. Ese corrimiento respecto del nombre – más ciertas ideas ligadas a la representación que están en el museo – nos llevaron a pensar que las "armas de la Nación" tal vez sean otras: la falsificación, por ejemplo o la ilegalidad. Items inspiradores pero descartados Un busto de San Martín hinchado, como elefantiásico, completamente deforme. Un recorrido que se supone que representa "la evolución orgánica del uniforme", con unos muñequitos absolutamente idénticos y unos carteles que dicen: "Nótese la expresión, la diferencia en el gesto..." Una cabeza de caballo con máscara antigas. Olaff, un perro que aparece en una foto llevando en la boca una bandera argentina; abajo, una inscripción dice: Olaff (1976 – 1991) Perro que se destacó por su predisposición en portar la enseña nacional en eventos patrios. 13B La sala 13B sintetiza todo el museo. Todo gira alrededor de un cuadro que no está, y que representaría una escena de la Campaña del Desierto, con unos oficiales a caballo y, entre ellos, un teniente coronel llamado Ignacio Fotheringham. Pero es como si esas dos cosas que faltan (el hecho histórico, el cuadro) produjeran una especie de multiplicación bizarra. Porque el cuadro aparece en una foto y después reproducido en unas figuras de cerámica, unas maquetitas que la biznieta de Fotheringham hizo a partir del cuadro, y después está el croquis con las siluetas de los oficiales, con sus numeritos y sus nombres, para identificarlos, y la foto de la biznieta de Fotheringham... Cada una de esas réplicas pretende ser la prueba, la certificación de que las cosas que faltan existieron. Ahí está todo: las armas, la Historia, la representación, la ficcionalización. La idea de la instalación sigue esa misma línea: hacer un recorrido – una visita guiada – por un circuito de legitimación de un objeto ausente. Visita guiada La gente espera comiendo comida regional mientras un guía lleva a un contingente de veinte personas. La primera situación es un manyamiento, una rueda de reconocimiento de presos, con unos muñecos que reproducirán las posiciones del cuadro y un lugar vacío que el guía invitará a la gente a ocupar. Un sastre probará un uniforme histórico sobre el cuerpo de un visitante. Habrá testimonios en video de la biznieta de Fotheringham, dibujos, documentos, objetos, fotos. Habrá un caballete con una tela en blanco, donde se va a proyectar la diapositiva del cuadro. Vamos a seguir las distintas etapas de la vida de Fotheringham a través de sus radiografías de cráneo, partes de su carrera militar, su máscara mortuoria, una muestra de arena del desierto. Y al final de todo habrá un panel calado, de ésos donde uno pone la cabeza, y el espectador se va a poner en el lugar de Fotheringham para que el guía le saque una foto. Merchandising Encontramos un disco de vinilo que se llama La retreta del desierto. De un lado tiene marchas militares y del otro un montón de poemas recitados con acompañamiento musical. Probablemente se transforme en nuestra banda de sonido. Lo compramos (sale 15 pesos) y lo exponemos como merchandising del museo. Encargada del museo Se llama María Bassús de Campo. Cuando le dijimos que queríamos asistir a uno de los talleres que se dictan en el museo, puso cara de desaliento y nos dijo: "Qué pena, se perdieron Armas Blancas!" ¿Alguna relación con las armas? Cano: La colimba Tantanian: Yo no la hice Alan Pauls |
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E-mail: atantanian@argentores.org.ar Espacio cedido por ARGENTORES |