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Angeles Rotos
Autor:
Ignacio Apolo Dirección y Puesta en escena: Julio
López. Elenco : Mirta Demestri, Isabel Sala, Georgina Rey, María
Barrena. En Sala Celcit- Bolívar 825
Imagen
cruel del crecimiento y de la pérdida del mundo infantil, "Angeles
rotos", se sitúa en el momento de una doble transición. Una casa se
cierra y sus habitantes se disponen a abandonarla y dentro de esa
misma casa Soledad va a dejar de ser una niña. Se sitúa también
sobre una inversión. Si las mujeres representan para el imaginario
colectivo la casa y la protección, aquí, ellas traicionan esa
función y las casas se abandonan. |
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Contrariamente a lo que podría esperarse, que los hijos
abandonen a sus padres cuando crecen, en esta obra la madre hará las
valijas y dejará a Soledad en manos de otra mujer, doña Marta, un
tanto siniestra. No hay personajes masculinos y las referencias
acerca del padre de Soledad están en función de mostrar su
brutalidad. Soledad no puede ser escuchada y ha dejado de hablar. Se
encerrará en un mundo imaginario cargado de emoción erótica. Las
escenas se desarrollan en su totalidad adentro de la casa y los
espacios se señalan por medio de los objetos, el cuarto de Soledad,
por ejemplo, en el que ella despliega sus ensoñaciones, se reconoce
por una pequeña cama de muñecas. Una imagen de Cristo rodeado de
flores contra la pared es el espacio privilegiado para la madre
desde donde eéta jugará la mayor cantidad de escenas y con el que
quedará identificada. La imagen de la casa es muy potente y a
pesar de que la concepción escenográfica no adhiere al realismo
representa claramente una casa de pueblo y un mundo cerrado que debe
abrirse, aunque en este caso sea para caer en el desamparo. Los
personajes enigmáticos irán develando sus motivaciones poco a poco.
En este sentido, la pieza está cargada de gestos misteriosos y
silencios. Doña Marta, por ejemplo, transformará su vestuario, más
bien se irá despojando de artificios, en función de mostrar su
verdadero rostro. La tensión, la necesidad de saber qué está
ocurriendo en realidad, no desaparece en ningún momento. No hay
música hasta el final en el que estalla una canción de Mahler para
acompañar las últimas imágenes cuando el misterio fue revelado.
El director eligió muy bien a las actrices para representar a
estas cuatro mujeres. La fragilidad y la inocencia de Soledad, la
vitalidad de Rosario (la criada) contrastan con las imágenes más
rígidas de los personajes adultos, la madre fría y austera, Doña
Marta perversa y artificial. La belleza es sin duda un don de la
infancia parece decirnos, entre otras cosas, esta puesta de "Angeles
rotos". De ritmo sostenido y con muy buenas actuaciones, este
primer trabajo de Julio López como director teatral indaga con
sutileza el mundo interior de nuestras motivaciones. La obra
"Angeles rotos" fue galardonada con el Premio Internacional de la
Obra Dramática "Emilio Carballido" en Veracruz, México y esta puesta
es una coproducción del Celcit y el Teatro San Martín.
por
Virginia Canton |