Olga, Victoria, Olga

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"Olga, Victoria Olga" un tiempo sin tiempo

una película de Mercedes Farriols

Los accidentes automovilísticos relacionados con el alcohol provocan la muerte de una persona cada 30 minutos. Y es la principal causa de muerte entre los adolescentes. Y una gran preocupación para muchos padres.

Bárbara es una adolescente agobiada por la relación de sus padres, por las contradicciones entre sus deseos y la sociedad que les toca vivir, por el amor, el desamor, los desencuentros… Una madrugada vuelve de una fiesta a Villa Mercedes conduciendo 100 kilómetros, con su novio Federico, con dos amigos, con mucho alcohol. En medio de la muerte, la impotencia, la incomprensión, aparecerá el cuento de su abuela Olga, de 80 años en el momento justo, con la sabiduría exacta, con la comprensión de una historia familiar de inmigrantes italianos que se repite a través de las generaciones; con la magia y el tiempo exactos y un Puente entre la vida y la muerte: la belleza perfecta para drenar tanto dolor.

DATOS DE INTERÉS

Duración de la película: 87 minutos
Nacionalidad: ARGENTINA
Idioma Original: ESPAÑOL
Género: Drama poético

Sucede que a veces nos vemos en otros, que la vida es única y a la vez, un sin fin de pluralismos que nos igualan a los demás.

No se puede saber, si esta historia comienza con el accidente, o si el principio de todo queda más allá de la propia obra. Cuando Bárbara cae desde el Puente ya todo existía, ya todo era un caos familiar. La mesa del comedor cada día más larga, el sexo cada vez más espeluznante. Bárbara cae, su pelo castaño contra el cristal mojado, los portazos se suceden.

Explicar tanta amalgama de sucesos extremos de momentos elementales y a la vez, fluidos como la contemplación del mar, resulta complicado. Al igual que en muchas de sus obras, Mercedes Farriols, ahora en el cine, nos presenta aquí el tema de la incomunicación, o la comunicación desviada, pero en esta ocasión la trasmite en imágenes de una belleza ineluctable y la une con personajes y pasajes superpuestos capaces de transmitirnos un sin fin de emociones y lecciones vitales. Es que Olga nos pega por todos lados, nos duele, nos hace sentir muy profundo. El dolor es mucho pero llevado con un grado de belleza y poesía que drena. Libera.

Preguntas clave que nos estallan en la mente"¿Qué no puedes dejar de hacer?", reflexiones que escuchamos y se cuelan dentro"De noche pienso en cambiar el mundo… pero más tarde amanece y todo sigue como antes"

Una respiración visible sobre la cama de un hospital será la constante que nos mantenga alerta. Las apariciones intercaladas, harán que la historia varíe mientras el concepto perdura. Y podemos elegir ser Bárbara, poseída por la confusa adolescencia, una madre que habla desde el extremo más alejado de la mesa, una abuela semejante y mágica en el tiempo, o un hombre negado a la felicidad, capaz de amar pero incapacitado a la hora de trasmitir ese amor. Indistintamente si no nos es posible identificarnos con ninguno de ellos, los gritos en el comedor, las caricias de la abuela reclinados en la orilla, el olor y el dolor en la sala de espera del hospital, se harán nuestros.

Las idas y venidas de un barco, inmigrantes de todos los tiempos: los abuelos y abuelas de todos nosotros, las mismas palabras en distintas voces, nos adentra sin dificultad en un ambiente de niebla y recuerdos, de palabras dichas en susurros y en gritos desde el Puente, un puente como canal, como pregunta, como símbolo. Este Puente, entre la Vida y la Muerte. Donde tantos adolescentes transitan y corren noche a noche, y corren, y corren… y caen. Donde Bárbara corre y se besa, donde la abuela Olga se besó y corrió.

Y el mensaje de esta obra quedará implícito, casi confuso entre tanta variedad de emociones por retener. Pues la moraleja en esta historia queda en un segundo plano, transparente a la sombra de un sobrecogedor amotinamiento de sensaciones. Sentimientos pasajeros, y como siempre, perpetuos. Como la historia de Olga… Victoria Olga.

Por Begoña López

Email: Mfarriols@argentores.org.ar                                                                                                                              Espacio cedido por ARGENTORES