Fragmento de la obra
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Personajes

  • CARDONE
  • NORMA
  • CHAPITA

Rápido Nocturno, aire de foxtrot se estrenó durante la temporada 1998 en la Sala Casacuberta del Teatro Gral. San Martín, con dirección de Laura Yusem, escenografía de Graciela Galán, y un elenco compuesto por Ulises Dumont, Jorge Suárez, y Alicia Zanca.

  • 1º Premio de Dramaturgia, Fondo Nacional de las Artes 1997.

  • Premio María Guerrero, Mejor Autor 1998.

  • Premio Trinidad Guevara, Mejor Autor 1998.

  • Premio Pepino el 88, Mejor Autor 1998.

Penumbras. El silbato de una locomotora, y el rítmico soplar de sus calderas que se acercan, se funden, junto a los primeros compases de una orquesta, en un foxtrot acriollado que llega por ráfagas, como traído por un aire providencial.

Se va el tren... Se va el tren... Y con él se va mi bien... Ya se va... (Que dolor!, y con él se va mi amor...

Allá lejos la luz pinta apenas, entre la bruma vaporosa del tren, la figura agobiada de un viajero que llega. Más acá, en un espacio más delimitado y más próximo, una pareja baila moderno en la media luz.

El visitante se recorta ahora más nítido entre la niebla: Una pelada prematura. Un traje sucio y brillante. Un portafolios destartalado. Un paquete con papel de regalo, manoseado y polvoriento.

En su sitio, los bailarines alardean con estudiada displicencia: Cardone, catarro del tabaco, maduro; y Norma, bastante más joven, con esas formas redondas que gustaban tanto en aquellos años '40. Como con ojos que se acostumbran a la oscuridad, su ámbito se va dejando descubrir: el interior de una casilla de guardabarreras, anaranjado ahora a la llama de un Primus. El catre destartalado, la mesa fea y chueca, el hule manchado, clavado con chinches, y encima una torta de cumpleaños de afectada repostería. Desde el techo, colgando de las cabriadas, farolitos chinos y una guirnalda acordeón de cotillón barato. A un lado, contra la pared, una lustrosa -solemne- bicicleta negra. Afuera y alrededor, borrosos por la noche, un alambrado bajo, un terraplén; en algún lado, invisible, la vía, una enredadera de campanillas que mancha el paredón de ladrillo con ingenuo azul de pinturitas. Allá arriba, una lámpara de calle se hamaca con un chillido monótono agitando el espacio de luces y sombras.

Un nuevo silbato de locomotora, sus calderas que parten, y otro chorro de vapor en la noche. Sin un gesto el hombre del portafolios despide al tren con su monólogo.

CHAPITA: -Quevedo viene en el tren y está que se hace encima. Se agarra la panza. No aguanta, no aguanta. Al pasar por un túnel asoma el siete por la ventanilla y hace. El guarda se asoma y lo vé: "El pelado del toscano que meta la cabeza adentro que se la puede dar contra un puente". Jovialidad. El hombre jovial es requerido en todos lados. Como veinte de trenes me sé. Qué digo veinte. Más. De Quevedo solamente, con trenes, cinco. Me quedaron dos sin contarle a la final. Le hubieran gustado. Me doy cuenta por el aspecto. Sujeto. Gastronómico con esas uñas. Jovialidad. La llave del éxito. Apurado parecía. De ahí salió de charlar. (El sujeto:) "A esta hora la patrona me lleva un litro de clarete de ventaja" ¿Son cosas de contar? Sujeto. "Yo voy al cumpleaños del chico mío." (El sujeto:) "¿Separado?" Yo no le dije nada. Solito él lo dijo. Vaya a saber: el aspecto mío. "¿Separado?" Una lástima no me acordé de los mejores. Le hubieran gustado. Quevedo viene en el tren y... y... . Más de veinte. Que digo veinte. "¿Separado?". Nada le dije y se dio cuenta igual. (El sujeto:) "Los que estamos adentro queremos salir y los que están afuera quieren entrar". El cumpleaños del chico mío. Un desierto el andén acá. Ganas de cruzar y tomarme el que vuelve. O quedarme así. Acá. Mirando el pedregullo engrasado entre los durmientes.

Comienza a cantar quedo con dudosa afinación.

"Yo busco a mi Titina. Titina mi Titina. La busco en todas partes, y no la puedo hallar. La busco por...

La luz lo abandona, y crece en la garita. Cardone, floreando, sigue fileteando sobre el piso de tierra apisonada complicados arabescos. Contra el lustroso charol de sus abotinados contrasta el brin azul del uniforme ferroviario. Norma, en cambio, de sábado, pespuntea esa tierra con sus tacos aguja. Cardone le besa el cuello, como al descuido, el lóbulo de la oreja, y la coreografía se orienta inocultablemente hacia el catre. Norma resiste, como puede, con pasos y variaciones.

CARDONE: Ardo pichona.

NORMA: Sangregorio, Cardone. ¿Le dije o no le dije?

CARDONE: Sentí cómo te pide.

NORMA: Bandera roja.

CARDONE: Me defraudás.

NORMA: Teléfono ocupado.

CARDONE: (Un tiempo.) ¿Y si le das un bechito?

NORMA: ¿Son cosas de pedir así?

CARDONE: Pero si es lo más natural del mundo.

NORMA: Natural es en el rostro.

CARDONE: Titina...

NORMA: Norma soy.

CARDONE: De chica que te decimos Titina. ¿Ahora Norma sos?

NORMA: Por eso. Ya se lo dije. Me dice Norma me siento otra.

CARDONE: Me va costar acostumbrarme. Tantos años Titina...

NORMA: La Gallina no le costó.

CARDONE: De qué...

NORMA: Decirme la Gallina.

CARDONE: Yo siempre Titina...

NORMA: ¿Se cree que no me enteraba?

CARDONE: Primera vez...

NORMA: La Gallina. Cuando yo era mascota. Todo el equipo suyo.

CARDONE: Cosas de muchachos. Vaya a saber. Yo siempre Titina. Pero si querés Norma: Norma.

NORMA: Usted, Norma. Por lo menos usted.

CARDONE: Norma... Ardo Norma...

NORMA: ¿Me va a decir siempre así?

CARDONE: Siempre. Norma... Norma...

NORMA: Norma.

CARDONE: Norma... (Un tiempo.) Norma, dale un bechito ¿chi?.

Norma resignada se sienta sobre el catre. Cardone a su lado comienza la maniobra. Un silbato cercano los sobresalta. Cardone corre afuera abrochándose. Norma se recompone. Cardone vuelve atolondrado.

CARDONE: El pito de miércoles, con perdón sea dicho, donde se me metió ahora el pito que lo tenía colgado...

NORMA: Se lo sacó para bailar. Se le clavaba...

Afuera el silbato insiste. Cardone encuentra al fin sobre la mesa el suyo.

CARDONE: Burro: me come...

Se lanza afuera y contesta a su vez con una pitada prolongada. Aguarda unos instantes y regresa cariacontecido.

NORMA: Ve que no hay un poquito de intimidad aquí.

CARDONE: La playa de maniobras. Lo que está cerca la playa hay más movimiento.

NORMA: Tanta barrera tranquila que hay en el barrio, Cardone. Lo bien que estábamos en Ramón Falcón. Desde que lo trasladaron aquí se acabó la intimidad. Si no es una máquina en maniobra es una zorra de la cuadrilla.

CARDONE: ¿Y la música? Aquí tenemos la música del club. Eso no se paga con el mayor dinero del mundo.

NORMA: Si me da a elegir me quedo con la tranquilidad.

CARDONE: Lamento Borincano, bolero canción.

NORMA: Riasé. Ese hombre me va a volver loca. Tres veces en lo que va de hoy. Pito, pito, pito.

CARDONE: El Señalero Petit. Vigila la punta de la sección. No es cuestión de una barrera zutana o perengana, Titina...

NORMA: Norma...

CARDONE: O perengana, Norma... Un asunto peliagudo esto del loco.

NORMA: Mis dudas tengo, Cardone. Tanto tiempo que no se presentaba: Que se había muerto, que lo habían internado de los nervios... No haya sido un bromista... Vaya a saber si aparece a la final.

CARDONE: ¡Aparece, Norma! ¡Aparece! Y sobre llovido mojado: en el día de la fecha propiamente, que debuta el Rápido Nocturno. Una vidriera de Gath y Chaves la vía hoy. Todos los ojos puestos en el riel.

NORMA: Cohete a la luna, dicen.

CARDONE: Cohete a la luna. Ni en el cinematógrafo. Industria alemana: todo dicho. (Un tiempo. Se angustia.) Dicen que hoy a la tarde el rebelde ya habilitó la barrera de Malaver que estaba fuera de servicio.

NORMA: Le sigue trabajando la cabeza: lo va a venir loco.

CARDONE: Dicen que...

NORMA: (Interrumpe) Dicen, Cardone: dicen.

CARDONE: Lo vio medio mundo. Un cuarto de hora haciendo pasar autos con el banderín verde el muy actor. Muy del uniforme nuestro. Hasta al colectivo hizo pasar. Inconsciente.

NORMA: (Escéptica) Justo la sección nuestra que jamás en la vida...

CARDONE: Jamás en la vida de Dios. La única, y justo hoy va y se le da. Digo yo: )no se da cuenta la gente de que el sujeto es... )Cómo es...? Ficticio...

NORMA: Y... La gente necesita creer.

CARDONE: Falso mesías el muy infiel. (Tiempo) Llegó la cuadrilla: ni la sombra del trastornado. Como siempre. Arte de magia. Fu-Man-Chú.

NORMA: Vaya a saber, se contentó con hoy a la siesta y no aparece más.

CARDONE: Por lo menos por hoy... Los nervios de punta. (Un tiempo.) Está lindo afuera. Un pecado como arruina el viento.

NORMA: Pecado. Todas las mesas en la cancha de basquet, )no?. )Cual pasó recién?

CARDONE: Veintiuna veinticinco Ballester - Retiro.

NORMA: Veintiuna veinticinco: ya cerraron los billares y el mostrador de adentro. Arman con caballetes afuera.

CARDONE: Viento norte hoy: todo el humo de los chorizos sobre el escenario.

NORMA: Tres sábados atrás lo mismo: Enrique Rodríguez también. Pobre, está condenada esa orquesta.

CARDONE: Condenada... Un día se nos planta no nos viene más.

NORMA: Una picardía...

CARDONE: Una picardía... Todos los ritmos. Típica, carioca y jazz. (Un tiempo.) Me cortó la inspiración. (Un tiempo.) Quien te dice, con el bechito...

NORMA: A mí no me sabe pedir otra cosa. A la profesora Lidia no le pide.

CARDONE: ¿Qué podés saber?

NORMA: Me lo insinuó ella misma con lujo de detalles.

CARDONE: Cosas íntimas.

NORMA: Conmigo se sinceraba mucho su mujer. Me daba consejo. Un catecismo. La diferencia de edad, se ve.

CARDONE: Te tenía en muy buen concepto. "Gran prolijidad en las terminaciones", decía. Ojo, que de muy pocas... Profesora de lo más estricta mi señora. "Corte y Confección no son para cualquiera. Un arte la costura. No una artesanía: un arte."

NORMA: El día que me dio molde bolero, me lo insinuó.

CARDONE: ¿De qué?

NORMA: Lo del bechito. Yo llevaba poco de casada. "Hacé como yo, nena" me dijo: "Si no querés terminar de kermese, habilitá un solo quiosco."

CARDONE: Habrá sido un momento dado. Me estás hablando de hace como cinco años.  

NORMA: Usted lleva veintisiete de casado, Cardone. Hace cinco llevaría veintidós. Si en veintidós años no le había habilitado...

CARDONE: (Un tiempo.) Una cuestión física. Le da arcada.  

Un estruendo sobre el techo de chapa. Cardone se sobresalta.

NORMA: El Atilito. Cascote de nuevo. (Reprocha.) Costumbre que tiene...

CARDONE: Criatura. Busca llamar la atención.

Un tren se acerca. Cardone y Norma achatan la nariz contra la ventana -contra el espectador- encandilados por la luz que llega, que pasa, que ilumina ahora nuevamente en el afuera brumoso y alejado la desangelada figura de Chapita, hipnotizado él también por el eléctrico que cruza. La música desaparece. Se sumergen los tres en esa zona singular de imágenes y recuerdos que creará fuera de toda realidad el paso de cada tren.

NORMA: Eléctrico de veintiuna y diez. Interno a Villa Ballester. Tres de Febrero no paró.

CARDONE: ¿Para qué iba a parar? Sabio el horario. Los que perdieron en las carreras ya volvieron todos. Los que ganaron se quedan de copetín en el Guindado. Después coche de alquiler.

CHAPITA: (Allá en su andén.) Alguna gente que anduvo visitando parentela en el centro, volvía. Y gastronómicos, sobretodo. Gastronómicos que terminaron el turno, una bolsa con el pan que sobró, para budín. Gastronómico con esas uñas... Sujeto. Vaya a saber que se le da a la gente por darle palique a un desconocido. Charleta, uno, vaya a saber. Jovialidad. La llave del éxito. Le conté dos cuentos y a los cinco minutos hablábamos del alma. El cumpleaños del chico mío. Tres meses lo menos, que no lo veo. Un nudo acá. Vaya a saber no aprovecho a charlar con ella, y quién le dice... Qué se le dará a la gente por contarse cosas que no le diría a su mejor amigo. Vaya a saber. (Tiempo.) La gente a veces no tiene mejor amigo. (Tiempo.) Espero al próximo y veo. Vagones par: esta vez voy. Nones: otra vez me vuelvo a la pensión.

El eléctrico se aleja, con sus luces, dejando a Chapita de nuevo en la tiniebla. Vuelve desde lejos la música trayendo otra vez la oscura realidad de ese sábado.

CARDONE: Sabio el horario. Santo. Siete eléctricos más a Ballester, y seis a Retiro. Estrella del Norte a Tucumán, Diesel Rápido de Rosario y hasta mañana.

NORMA: Recién llego y ya está pensando en irse.

CARDONE: Una responsabilidad.

NORMA: ¿...?

CARDONE: El Turulo...

NORMA: ¿...?

CARDONE: Tocáme un vals... ¡De qué estábamos hablando!: El chitrulo de la banderita. Me hace venir loco. Se aparece justo hoy en nuestra sección: me salpica la foja. Ojo que después, a la hora del retiro... Una foja manchada... Hay que pensar de aquí a unos añitos.

NORMA: La cuadrilla vigila.

CARDONE: Perro de presa. Un piquete en cada barrera clausurada. Dios lo guarde al trastornado si lo agarra la cuadrilla... Pero si por la foja, mejor no aparezca, ¿no?.

NORMA: Usted se quiere ir por otro asunto.

CARDONE: ¿...?

NORMA: Motivos.

CARDONE: Celos, melodía en tiempo de tango.

NORMA: ¿Dije la profesora Lidia yo...?

CARDONE: ¿Vos decís el partido? Recién a las once de la mañana tengo que estar. El Pinocho de Urquiza. Acá nomás.

NORMA: Le importa más el basquet que mi corazón...

CARDONE: Si no voy yo los muchachos no me rinden. Es mental.

NORMA: ...mucho más que mi corazón.

CARDONE: El doble que tu corazón le encestó al mío difícil que lo empareje nadie.

NORMA: Salamero.

CARDONE: Realista. De mis tres vicios sos el más grave de todos. Segundo el baile salón, y recién después tercero el deporte.

Desde el altoparlante ahora: Japonesita. Cardone la saca. Se toman. Cardone una calesita. En la cabeza, dignos los dos, sendos sombreritos de cotillón.

CARDONE: (A los ojos.) Japonesita ven, que quiero yo libar los dulces ósculos de miel que tu boquita sabe dar.

Chupones.

CARDONE: Estás en otra cosa.

NORMA: El Atilito está poniendo otra vez monedas en la vía.

CARDONE: Habiendo prudencia...

NORMA: No hay que buscarlo al destino. La mano ahí, al lado del riel.  

CARDONE: Es inquieto. Le tiran los experimentos. Pinta para el industrial.

NORMA: Me lo malcría dándole monedas. Después me pide a mí. Yo no estoy en condiciones.

CARDONE: Los padrinos somos muy de la chirola. ¿A qué criatura no le gusta la chirola? Mientras se pueda. ¿Qué clase de cumpleaños iba a tener el chico sin la chirola del padrino? (Un tiempo.) ¿Con la torta que vas a hacer?

NORMA: Si no fuera por la criatura, voy a casa y se la desparramo sobre el mosaico del vestíbulo.

CARDONE: Impulsiva. Un desaire.

NORMA: Me hace la vida imposible. Ve que estoy neurasténica: no hay caso...

CARDONE: Tenés que ser más comprensiva con tu mamá.

NORMA: Neurasténica.

CARDONE: Una mujer de edad.

NORMA: Ve que es el cumpleaños de chico: Nada. Dale. Piñón fijo. Cualquier cosita una cuestión. ¿Me va a enseñar a mí a coser un botón? Ocupáte de la casa que es lo tuyo. Todo percudido el inodoro, se ve que no le da bien. Tres años de corte y confección: me va a dar ella clase de puntada. Me busca. Hoy me encontró. Moríte le dije.

CARDONE: Tu madre...

NORMA: Si una no es dueña de festejar en su casa en paz: aire con todo. Me llevo chico, torta, y farolito chino.

CARDONE: Lástima acá no haya un poco de comodidad.

NORMA: "Hacé como todos los sábados: andate a la garita de ese picaflor."

CARDONE: Y... Le debe doler.

NORMA: "Un hombre mayor, con familia..."

CARDONE: ¡...!

NORMA: "Lindo ejemplo para el Atilito...."

CARDONE: Otra mentalidad...

NORMA: "Que te machetee en la casilla como a una putona cualquiera."

CARDONE: (Un tiempo.) Boquita la abuela.

Un eléctrico se acerca. La ventana los convoca. Otra vez -como antes, como siempre- viajan con él más allá de la noche tediosa. Allá en su andén, Chapita, absorto, tampoco termina de decidir su vida.

NORMA: Veintiuna cuarentaicinco, Villa Ballester - Retiro.

CARDONE: Familias al Parque Japonés. Unas ganas de reírse, las familias... El que es para valientes es El Looping: dos segundos boca abajo. Te da vuelta el estómago como una media. El más chico mío devolvió todo en el agua de los botecitos.

NORMA: El Túnel del Amor, los botecitos...

CARDONE: Era un purretito el más chico mío. Quince años hará. Ayudante boletero en estación Pueyredón, miralo. Muy bien conceptuado lo tienen. Todo devolvió. Chorizo pumarola. Hecha una inmundicia el Túnel del Amor

Se aleja el tren. En el andén Chapita lo mira irse, y antes de desaparecer en la penumbra se ilumina en su sonrisa dental. Se pone al fin de pie.

CHAPITA: Par. (Se decide) Voy. (Todo clima de ensoñación vuelve a esfumarse. Oscuro sobre él.)

NORMA: Por suerte a la torta la hice bien sequita. Borracha se pone baba. De a poco se va a ir comiendo.

CARDONE: ¿Soplar las velitas no hubo caso?

NORMA: No parece pero entiende todo. Acá la casilla no la quiere ni pisar.

CARDONE: El anteaño para nochebuena entró. Más: me dio beso acá. Una emoción.

NORMA: Papá noel santa claus. Tonto no es. Sabe que para eso, el padrino... (Por la puerta, hacia la vereda.) ¡Basta de poner moneda en la vía, Atilio! ¿La cago la plata yo...?.

CARDONE: (Para sí.) ...Quitalo y colocá una flor.

NORMA: Poné chapita de naranjín... Cruzate hasta el club, que con el baile las tiran de a puñados... (A Cardone.) Me da nosequé. Se queda ahí afuera tirado como un perrito... (Hacia afuera.) ¡Camine a casa! (A Cardone.) Bravo. Me hace frente.

CARDONE: Dejalo que disfrute, la criatura. Se cumple una vez por año.

Un piedrazo feroz destroza uno de los vidrios de la casilla.

CARDONE: Epa.

NORMA: ¡Atilio! ¡Te agarro te dejo las orejas panqueque!

CARDONE: Resentido, lo que le gritaste... Cosas de pebete.

NORMA: ¡Panqueque te las dejo...! La vida imposible...

CARDONE: (Mirando por la ventana.) Se asustó, se ve, se cruzó a la entrada del club. Lástima no lo dejen entrar. Estuvieron mal en expulsarlo por lo del gato. ¿Qué puede entender a esa edad de un combustible?. Parece se queda ahí, pobrecito. (Se arrima con intenciones.)

Ahora en el altoparlante, Armando Moreno canta Norma.

NORMA: Norma... (Espera.) Mi canción.

CARDONE: (Reacciona.) Qué cabeza... ¡Norma! Tantos años Titina...

Cardone cabecea. Norma se despega la pollera.

CARDONE: (Edulcorado) Del día en que te conocí no puedo vivir sin ti. No sabes lo que es amor Norma mía. Escúchame esta canción que te la dedico a ti como un recuerdo de amor muy sincero... (Manito corrediza.)

Entrando desde la noche, como desde la nada, se acerca Chapita con paso lerdo. Llega en largo silencio hasta la ventana de la casilla, donde Cardone se agita ahora en desfachatado manoseo. Queda allí en forzada espera.

NORMA: Toquete.

CARDONE: Titina... Titina...

NORMA: Norma...

CARDONE: Norma, caracho...

Bailan cada vez más apretados. Marchan inexorablemente hacia el catre. Afuera Chapita, trémulo, se convulsiona en un montón de pequeños gestos inútiles.

Suena la campanilla.

NORMA: (Susurra.) Otro.

CARDONE: (Igual.) Una máquina en maniobra. Le deje puesto el farol rojo.

NORMA: No haya una contingencia un acaso.

CARDONE: Ahora, ni que me pase el Tren Presidencial.

Irrumpe la locomotora con su vapor, su ruido furioso, y su fuego que recorta ahora en la noche el perfil agobiado de Chapita, que habla fuerte. Para escucharse a él mismo sobre el rugido de la máquina. Para no oir los jadeos que llegan desde la ventana abierta.

CHAPITA: Jovialidad es la llave que abre cualquier venta o cobranza. Lo primero que se aprende. Pero ojo: con eso se nace o no se nace. (Crecen los suspiros ordinarios de Cardone. Chapita redobla el volumen.) Quevedo viene en el tren y está que se hace encima. Se agarra la panza. No aguanta, no aguanta. Al pasar por un tunel asoma el siete por la ventanilla y hace. Un italiano se asoma y lo vé. "¡Qué vedo!" dice el señor. "Si seré famoso", dice Quevedo: "Hasta por el culo me conocen".

Queda allí, como una máscara la risa esa que suele ponerse.

Fundido de luz, y de música, y jadeos, y ese sonido enfurecido que se esfuma precipitando la elipsis.

Otro foxtrot más viejo y melancólico ahora. Noches de Hungría, quizá, o Amor en Budapest. Chapita ha desaparecido. Cardone de pie se abotona la bragueta. Norma ahora sentada sobre el catre.

NORMA: Kermese con varios kioscos.

CARDONE: Un gustito que me diste, Titina.

NORMA: Kermese.

CARDONE: El organismo mío... Parecería que si no me satisfago... Se ve que cargo por demás. Yo veo a la muchachada de mi edad lo que les cuesta... Y yo, decí la verdad: un expreso: Pasan los años y estoy cada vez más rápido. Un expreso: Chattanooga choo choo, foxtrot.

NORMA: ¿Hay agua para tomar?

CARDONE: Está la de la pavita que se enfrió.

Cardone opera con la barrera.

CARDONE: Jazz de nuevo. Con el calorazo que hace por que no paran un poco con la musiquita.

Norma toma del pico de la pavita. Es obsceno.

Sorpresivamente la figura de Chapita se recorta en el vano de la puerta. Ahora en las manos, además, un paquete humeante de papel de estraza. Norma lo descubre. Un mínimo instante de conexión silenciosa. Ahora Cardone lo ve también. Se rompe el encantamiento.

CHAPITA: ¡Con viento frío o calor aquí está el cobrador...!

CARDONE: Chapita... (Vuelve a operar la barrera.) Está gordo Chapita.  

CHAPITA: La buena vida. (Cambia el ritmo. Ahora es un personaje de comedia.) ¿Hay guatercló retrete...? El agua a las aceitunas...

CARDONE: Barrilito de Cerveza, polca germana. (Le señala afuera. Chapita sale actuando el que se mea.) Siempre el mismo.

NORMA: Milagro se acordó la fecha del hijo.

CARDONE: Si querés disponé.

NORMA: A esta hora a casa... Hasta que no se duerma mi mamá... Temprano todavía.

CARDONE: Macana... Farra farra: debe estar por pasar el Estrella del Norte. Veintidostreinta en cabecera, veintidós cincuentaicinco San Andrés.

NORMA: Escucha el teatro por la radio mi mamá. Arriba el Telón. Hasta que no termine Arriba el Telón...

CARDONE: La criatura debe estar chocha lo que vino el padre.

Afuera un estruendo como un disparo.

NORMA: ¡Atilito!

Se abalanzan a la ventana. Regresa Chapita.

CHAPITA: Un bulón con azufre y potasio. Una hora buscando una farmacia de turno.

NORMA: Instructivo el obsequio.

CHAPITA: Regalo regalo le traje el Cerebro Mágico, pero la batería, lo que lo tengo hace tiempo se ve se sulfató. Es lo mismo. Me sé todas las respuestas de memoria. Pregunta el Cerebro Mágico: Botánica. Cual es la flor nacional. Contacto. Luz. Respuesta: El ceibo.

CARDONE: Un caso, Chapita.

CHAPITA: El bulón lo recogí en El Porvenir.

NORMA: ¿...?

CHAPITA: Una parada nueva del tren que nos hicieron para el loteo. Apeadero Kilómetro Veintiséis...

CARDONE: ¿...?

CHAPITA: Pasando Bancalari. Una zona con futuro. Magníficas fracciones sobre mejorado. Una fiesta cívica el remate. Salían como pan caliente. Esto no es vender, esto es despachar, decía Taquini. Gauchito, Taquini. El martillero nuestro.

CARDONE: Campo Afuera, milonga criolla.

NORMA: No pensé que vendrías. Como hace tanto...

CHAPITA: Los cobradores trabajamos todos los días. Fin de semana es cuando más encontrás a la gente. Allá a la Capital vuelvo tarde.

NORMA: El chico pregunta.

CHAPITA: Ni Unión Telefónica hay todavía. Un día desde acá la pensión lo llamé al almacén de enfrente, pero la señora no se pudo cruzar a llamarlo porque estaba sola. (Se sobresaltan por otra explosión más cercana.) Miralo: chocho.

NORMA: ¿Mi mamá te dijo que estábamos acá?

CHAPITA: Me imagine lo que vi todo apagado. No estando vos cerca no me animo ni al zaguán yo. Cuidado: suegra suelta. Iba a llegar más temprano pero perdí el de veintiuna diez.

CARDONE: Veintiunadiez Retiro veintiunatreinta Belgrano.

CHAPITA: Colegiales la pensión.

CARDONE: Veintiunaveintidós. Un reloj el eléctrico.

CHAPITA: Las estaciones todas prendidas, banderas... Dicen que hoy pasa el tren alemán.

CARDONE: Cohete a la luna.

CHAPITA: ¡Cardone carajo...! Estás mayor. ¿Siempre con el deporte? Pregunta el Cerebro Mágico: ¿cuál es el único cinco del basquet que nunca arrimó ni a placé en ningún campeonato? Contacto. Luz. Respuesta: la tercera del Central Argentino que entrena Sasá Cardone.

CARDONE: Resentido, lo que nunca pasaste de utilero. La culpa no era mía si no te daba la habilidad.

CHAPITA: Habilidad tengo. Mi problemita es el piné. El día que se invente el basquet para petisos a mí me llevan a las olimpiadas. (Por el paquete.) Convidale al Atilito. Sabroso. Para no venir con las manos vacías.

NORMA: Ya comimos.

CHAPITA: Sabroso. Muñuelo de verdura.  (Abre el paquete e insiste a Cardone que rechaza con un gesto vago sobre la panza.) Y... Con los años la vesícula se pone remolona. Permiso... (Come buñuelo.)

CARDONE: Ponete cómodo si querés. Dejá el saco en el catre.

CHAPITA: Tardo más en sacarlo que lo que me quedo. Vine a traerle el paquetito. Minuto me voy.

NORMA: En casa, lástima, mamá duerme.

CHAPITA: Arriba el telón.

NORMA: De qué...

CHAPITA: Sábado, mi suegrita: Arriba el Telón. Sagrado. Encima me le aparezco yo. Sobre llovido mojado clavo remachado.

NORMA: No es eso, es que... (Se diluye.)

CHAPITA: Un marido a domicilio.

NORMA: ¿...?

CHAPITA: Arriba el Telón: Un marido a domicilio, dan. Comedia de salón. Oí el reclame en la radio de la pensión. Mi compañero de pieza lo iba a escuchar. Chasirete.

CARDONE: ¿Y eso qué es?

NORMA: Fotógrafo.

CARDONE: Fotógrafo es fotógrafo. A lo sumo Fogonazo.

NORMA: Chasirete.

CARDONE: Palabras del Cerebro Mágico parece que usaran.

CHAPITA: Chasirete. Una profesión independiente. Está como quiere. Una despedida, un casamiento, un muerto...

NORMA: ¡Un muerto!

CHAPITA: Hay quien los fotografía, sí. (Otro buñuelo.) Permiso... Otro muñuelo y me voy.

CARDONE: Visita de médico.

CHAPITA: Desde el mediodía que no... Un bifecito de hígado en lo de un cliente. Tres cuotas de la libreta atrasadas. Se nota se sintió mortificado me convidó hígado a la plancha. Me quieren mucho en El Porvenir. Ya me conoce medio mundo. "Chau Furman..." Pujante, El Porvenir. Una construcción al lado de otra. Ojo, todo vivienda de material. Ya casi no queda parcela por vender. "Cuéntese un cuento Furman...". Furman de aquí, Furman de allá.

CARDONE: ¡A Chapita le dicen Furman...!

CHAPITA: Chapita era acá. Otra vida El Porvenir.

CARDONE: Las cosas son como son. Cada línea tiene un reglamento.

CHAPITA: Me reconoció la señora de la rotisería. Se acordaba el dicho mío. Apenas me vio entrar: "Con viento, frío o calor...", la señora. (Come.) Sabroso. Que diferencia la comida casera. En El Porvenir la radicheta crece como yuyo. Un vergel. Así chiquita la radicheta. Rúcula.

NORMA: Después si tenés apetito está la torta.

CHAPITA: Bizcochuelo con el durazno, sin el almíbar. Bien sequita. Borracha se pone baba.

NORMA: (Ruborizada.) Es la única que se hacer.

CHAPITA: Era rica. (Un tiempo.) Decían en la rotisería que apareció otra vez el loco de la banderita...

NORMA: Y en la sección nuestra, que no había pisado en la vida de Dios.

CHAPITA: Tantos años, ¿Plato, no?

CARDONE: ¿Plato, qué? Manicomio. Peligro.

CHAPITA: Mirá si justo hoy... Ahí si se anota un poroto ¿ve? El bólido alemán como una Masseratti por acá, y el loco...

CARDONE: (Interrumpe.) La boca se te haga a un lado.

CHAPITA: ¿Qué se le dará, no? Siempre me dije: Levantar la barrera y hacer pasar los coches...

CARDONE: Degeneración. Grave del cerebro. Y a veces de noche que hay menos visibilidad.

NORMA: Vaya a saber la cabeza... Maniático. Decía papi que decían en los talleres que había sido farmacéutico y se vino loco lo que el tren le pisó la nena del medio.

CARDONE: ¡Gerente de banco, qué farmacéutico...! De El Hogar Argentino no se muy bien la sucursal cual, decían.

NORMA: Donde papi: farmacéutico.

CARDONE: Más: no es que se la agarró el tren, una desgracia... Se le murió en una ambulancia dicen, que se le retrasó en una barrera clausurada. Desde ahí...

CHAPITA: Para mí farmacéutico cómo Titina.

CARDONE: Vos llamale hache: donde lo agarre la cuadrilla de acá... Por ahí otros, vaya a saber, le tuvieron lástima, pero acá la sección nuestra... Acá no se joroba, con perdón, por loco que se esté.

CHAPITA: Una persona mayor, vaya a saber, con un trastorno del drama que le pasó...

CARDONE: Sea un imberbe, sea un... anciano de luengas barbas... ¿Quién se cree? ¿Dios se cree para cambiar el reglamento?

CHAPITA: Un Dios más chico... Del Central Argentino. San Riel.

CARDONE: Chuño, Dios. Donde lo agarremos: chuño. Toda la sección nuestra encima. Pedacitos de Dios.  

CHAPITA: Si soy yo que lo agarro: ciudadano honorario, la Cruz de Malta, y un sueldazo con sábado inglés.

CARDONE: ¿Pero qué miércoles, con perdón, tenés en la cabeza...? ¿Se puede saber?

CHAPITA: (Encantado.) Maneras de ver las cosas.

CARDONE: Pero vos sos un... Sos un...

NORMA: (Disimula la risa.) Contrera...

CHAPITA: (Come buñuelo.) ¿Qué mal hace el hombre? ¿Hubo algún accidentado?

NORMA: Lindo sería, si encima...

CHAPITA: Prudente... Abre una barrera clausurada y hace pasar a los autos. Servicial. Los sábados justamente que hay más personal de franco. Un bien sin mirar a quien. ¿Dónde dice escrito que no se puede?

NORMA: La verdad... Visto así...

CARDONE: ¡En el Reglamento dice escrito! ¡¿Para qué existe un Reglamento?! ¡Hay un Reglamento, caracho! ¡¿Qué quiere decir la palabra Reglamento?! ¡Se pasa cuando se debe pasar y cuando no se debe pasar no pasa nadie! ¡No pasa ni Dios! ¡Así se venga el mundo abajo! ¡Sagrado! ¡Barrera cerrada es barrera cerrada! ¿Con qué autoridad? ¿A quién se le ocurre desacatar el Reglamento...? No sé... A algún loquito de miércoles, con perdón, con ganas de llevar la contra...! A algún loquito que... que... (Se detiene.)

CHAPITA: Maneras de ver...

Un tiempo.

CARDONE: (Desconfiado.) ¿Así qué volvés tarde vos de El Porvenir...?

CHAPITA: Antes de las nueve difícil...

CARDONE: Petiso gordito también el delincuente... ¡Chuño! ¡Con estas manos! ¡Extracto de carne! 

CHAPITA: Primero lo van a tener que agarrar...

Cardone y Chapita, dos perros. La campanilla de seguridad rompe el clima, y en áspera transición los convoca a la ventana. La luz del tren se les abalanza.

NORMA: Estrella del Norte. Veintidós treinta de Retiro. Primer turno para el comedor van llamando.

CARDONE: Chacareros que vuelven a Laguna Paiva con el repuesto para la trilla.  

NORMA: Fámulas a Tucumán a visitar al hijo que se lo cuida la madre.

CHAPITA: Una pareja de luna de miel a La Falda. Combinación en Alta Córdoba. Un bombito así la recién casada.

NORMA: Nauseas.

CHAPITA: El novio una valija de cartón asegurada con un cinto, y una cámara Gevaert regalo del tío de él.

NORMA: Coche dormitorio: regalo del padre de ella que es ferroviario.

CHAPITA: Negra la cámara Gevaert.

Se miran.

NORMA: Una foto en el Molino de Thea. Dos palomitas un solo piquito. Atrás de la foto un corazón hecho con un lápiz de cejas.

CHAPITA: "Dios le de salud", una señora con un burro vendiendo colaciones de membrillo. "Dios le de salud", y te tocó la panza.

Chapita y Norma turbados. Una cuerda que se tensa. El tren se aleja.

CARDONE: (Brutal.) Ya pasó.

CHAPITA: No duró nada. Agua entre los dedos.

CARDONE: Lo justo. Locomotora, un ténder, catorce vagones, un furgón de cola que cierra la formación. Después del furgón nada. Nunca. Polvo que mueve el viento y grasa sobre el pedregullo del terraplén. Lo que indica el reglamento.

Desde el club, la Orquesta de Todos los Ritmos lucha ahora con el tango El Tabernero. Un largo silencio asfixiante. Ni se miran. Cardone -sin aviso- toma a Norma de la cintura, marca y en un gesto natural comienzan a bailar. Florea como un pavo real. Norma obedece dócil. La lleva dormida.

CARDONE: Tabernero que idiotizas con tu brebaje de fuego, sigue llenando mi copa con tu maldito veneno, hasta verme como loco revolcándome en el suelo. Sigue llenando mi copa buen amigo tabernero.

Chapita mastica con cierta angustia.

CHAPITA: De verdura son los muñuelos...

CARDONE: ¿Lo qué...?

CHAPITA: (Por el floreo.) Verdulero. El tango es baile sencillo.  

CARDONE: Sencillo lo baila el que no sabe. El que sabe florea.

Un tiempo. Siguen el diálogo sin dejar de bailar. Ni se miran.

CHAPITA: Cuanta vuelta da el perro para echarse...

CARDONE: Son estilos.

CHAPITA: Ahora que digo... Que digo perro, digo... ¿el Duque?

NORMA: Atado en el fondo. Se come las calas del corredor.

CHAPITA: Busca purgarse. Si el animal come planta busca la purga. Mala alimentación, por ahí.

NORMA: Come lo que le hace mi mamá.

CHAPITA: Ahí se entiende, ve. Dejale las calas.

NORMA: Venenosa la cala.

CHAPITA: Decide su destino. Animal sabio.

CARDONE: Un maricón el animal.

CHAPITA: Ponele la mano después me contás. Cruza mastín. ¿Sabés lo que es cruza mastín?

CARDONE: Otra cosa le pusimos, no la mano. Y ni para mirar quien viene. Cruza manflorita.

NORMA: Se lo echamos a la Yoli, la pequinesa de Cardone, que con el celo se venía neurasténica.

CARDONE: Ni para mirar quien viene, el Duque. Farolito de Papel, tango.

CHAPITA: Animal joven... Qué se va a alzar con ese vejestorio de la Yoli... El pelo como apolillado.

NORMA: Hacer uso hizo, pero quedar no quedó.

CHAPITA: (Feliz.) ¡Ah...! Eso es otro cantar... Entonces se la dio... Así que... Uh... Pobrecita la pequinesa: la reventó toda por adentro. Desastre. Cruza mastín...

CARDONE: Varoncito para preñarla no fue.

CHAPITA: El embarazo es todo cuestión de la edad.

CARDONE: Qué edad ni edad... ¡Vía...!

CHAPITA: Con los años los ovarios se ponen remolones.

CARDONE: ¿No era la vesícula? ¡Vía...!

CHAPITA: No hay órgano que no se achique con los años...  

CARDONE: Miralo al doctor Chapita... ¿Cómo es...? (Afectado.) ¡Furman!.

CHAPITA: Se achicharra todo. Ñoqui.

Un clima denso. Dejan de bailar.

CARDONE: Preguntá por ahí si querés que te digan.

CHAPITA: No quiero humillar. Como hay lugar a comparación... Preguntá vos.

CARDONE: Con lo que sé me alcanza y me...

CHAPITA: ¡No señor...! ¡No señor! Aquí si vamos a decir, vamos a...

NORMA: ¡Basta! (Callan. Tiempo.) ¿Soy la Yoli yo?. ¿La Yoli soy para que me anden atrás oliéndome la cola...?

Un tren se acerca. Con aullido funesto gime afuera la locomotora. 

CARDONE: Mejor ocupáte del chico en vez de hablar.

CHAPITA: Me ocupo de lo que... de lo que...

Llega el tren. Afuera un alarido estremecedor.

NORMA: ¡El Atilito!  

Se abalanzan fuera. Siguen los gritos desgarradores.

NORMA: ¿Dónde...?

CHAPITA: ¡Del otro lado del tren...! ¡Tirado sobre el terraplén...!

CARDONE: ¡Dios mío! ¡La mano, caracho! ¡Le cortó la mano...!

NORMA: ¡No...! ¡No...!

Aguardan descontrolados el paso de los últimos vagones. El tren se aleja. Van a cruzar las vías. Se detienen. Quedan como abombados.

NORMA: (Transición. Ahora furiosa.) ¡Atilio!

CHAPITA: ¡Atorrante, la tenía escondida en la manga...!

CARDONE: ¿Son bromas de hacer...?

NORMA: ¡Judas...! ¡Judas Iscariote y la reputa madre que te parió! ¡¿De dónde mierda te saqué?!

CHAPITA: Le tiran los chascos: de familia...

NORMA: ¡No para!

CHAPITA: Y, está sanito, pobrecito...

NORMA: No puedo más así... Yo así no puedo más. (Se larga a llorar.)

CHAPITA: Titina, una cachada...

CARDONE: En tren de farra, Norma...

NORMA: No es eso... (Tiempo.) Es todo.

Ella se sienta. Desde el club un ritmo de pasodoble. "El niño de las monjas". Las caras iluminadas apenas por las llamas anaranjadas del Primus. Cardone se aleja hacia la puerta. Otea las vías en penumbras. Chapita opera el Cerebro Mágico recién desenvuelto.

Final del fragmento de RÁPIDO NOCTURNO, Aire de foxtrot

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