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Fue
en la Navidad
de
mil novecientos
noventa
y seis
cuando,
abandonado,
ya
sin ladrido
ni piruetas,
me
tiré en medio
de
la calle,
perdidas
las fuerzas
y
las ganas
en
mis cuatro patas...
-¡Vení
perrito,
subí
a la vereda!
me
dijo una tierna voz...
-¡Vamos
perrito caminá!
-¡Vamos
perrito comé!
me
animaron
las
manos cariñosas...
Entonces
me puso un nombre:
"NAZARENO"
¿porqué
no ladrás?
-¡ladrá,
como los otros perritos!
...y
al fín lo averiguó,
por
el florista,
que
le contó
de
aquellos niños
que
me paseaban
cuando
yo era
un pompón,
pequeño
y juguetón,
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lleno
de rulos dorados,
con
trompa negra,
y
que cuando crecí
me
echaron a la calle,
para
traer a los niños
otro
pequeño pompón
para jugar...
Entonces,
por
las noches,
vigiló
mi sueño
para
consolarme
cuando
dormido gemía.
Inventó
juegos
con
la pelota,
me
compró una capa,
y
con baños y cremas
retornaron
mis rulos
dorados
y
mi cola crespa ...
_¡Qué
hermoso perro tiene señora!
le
dicen a mi madre humana por la calle...
_
Se llama "NAZARENO"
contesta,
porque lo encontré
un
veintiséis de diciembre,
¡fue
un milagro en mi vida!
¡NO!
¡El
milagro me sucedió a mí!
Créanme!
¡Palabra
de perro!
...o ladrido...
¡Como quieran...!
Nelly
Luciani Manfré
Navidad
1999
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