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Fragmento de Segundo Tiempo de Ricardo Halac Segundo acto. Primera escena. Casa de Pablo. La madre ha terminado de barrer y está escuchando la radio, arrobada, en medio del comedor, con el mentón apoyado en el escobillón. Está escuchando a uno de esos "animadores" de almas solitarias, de esos que abundan en frases vehementes tales como “Mujer, ama tu labor, por sencilla que sea... cree en tus ideales, aunque sepas que el mundo está lleno de engaño... quédate tranquila, hay otros más fuertes que tú, que luchan para que todo sea mejor..." Mientras la madre se mece lentamente, arrullada con frases tan magníficas -unidas entre sí por suaves cortinas musicales, claro- Pablo abre la puerta de calle y entra trayendo una enorme caja alargada, casi tan alta como él. Se detiene al ver a su madre y la guarda detrás suyo. Al final, la deja fuera del departamento. Entra en el comedor y apaga la radio. Recién entonces la madre se da cuenta de que ha llegado. Algunos
sutiles cambios en la decoración revelan que ahora Pablo vive solo. En
una pared, un enorme poster de una
atractiva mujer. Pablo: ¿Puedo pasar ? Madre:
¡Suerte que llegaste temprano! Tenía ganas de verte, ya me iba. (Se
Limpia la frente, apoyada sobre el escobillón. Pablo la besa) Pablo:
(Severo) ¿ Desde qué hora estás, mamá? Madre:
¡Ya terminé! Enseguida me pongo el tapado y... Pablo: ¿Seguro?
(Pablo deja sobre el televisor unos libros que trae,
mientras la madre va al baño a guardar los implementos de limpieza) Madre: Lo que pasa es que hoy barrí
el dormitorio y encontré el piso tan feo, pero tan feo, que decidí pasarle un
poco de cera... Pablo
aprovecha su ausencia para entrar la caja en el comedor. No encuentra dónde
ponerla. Madre:
...los rincones, sobre todo, me dieron trabajo. Finalmente
la mete bajo la cama, en el dormitorio. Vuelve al comedor, silbando, mientras la
madre regresa del baño. Madre: ... no sé si era la madera o qué, pero me costó sacarle
brillo... También limpié los azulejos del baño... Pablo:
(Distraído) ¿Eh? Madre: (Enojada por su falta de atención) ¡Dije que los azulejos del baño
daban asco! Pablo: ¡Claro! ¡ Y por eso tuviste
que hacer otra limpieza a fondo! (Empieza a buscar algo por los placares)
¡Esta Marisa! Buena burrita era ¿eh?
¡ No limpiaba nada ! Madre: ¡Yo no dije eso! (Se
encoje de hombros, ofendida) No
tenía la casa como yo la tendría, pero eso es otra cosa. Pablo: ¡Mucho blablá! Mucho quiero
ser una mujer independiente, quiero trabajar, hacer algo que me guste... y al
final... se le cruzaron todos los cables. ¿ No viste como terminó?
(Hace gesto de que la echó de la casa. Pausa) Madre: (Da media vuelta y se topa sin querer con el poster) Eso... ¿tiene
que estar ahí?
Pablo: Sí, mamá, y te ruego que no
me lo preguntes todas las veces. Madre: ¿Quién es ?
Pablo: Raquel Welch. Madre: ¿Quién...? Pablo: ¡Una amiga mía! Madre: ¿Y se deja fotografiar así ? Pablo: Escucháme, mamá. De la
limpieza ocupáte vos, pero la decoración dejámela a mí. ¡Es mi bulín! (Pausa.
Cansado) Y ahora decíme... ¿no viste una botellita que traje el otro día? Madre: (Se rie) Está allá. Pablo: (La saca de un estante bajo del armario) Por favor, no me la
escondas todos los días en un lugar distinto para que no la encuentre. (Se
sirve un trago) Bueno... primero le sacaste la roña a la cocina. Después,
le sacaste la roña al dormitorio. Hoy a los azulejos del baño. ¿Qué vas a
descubrir la próxima vez ?
¿Murciélagos ? Madre: Pablo, ¿vos preferirías
tener todo sucio?
Yo me sacrifico limpiando... Lo hago con todo gusto... ¿Pero mi esfuerzo no
significa nada para vos?
(Pablo está sentado, sonriéndole,
bebiendo calmante. La madre sacude la cabeza, sintiéndose una incomprendida .
Se sienta frente a él. Silencio) -Estás nervioso... ¡Claro! Volvés temprano del trabajo y no sabés qué
hacer. (El la mira sorprendido por la
salida) ¡Y. Sí! ¡Es el drama de todos los hombres que están solos! Y una
madre, ¿qué más puede hacer?
(Lo mira)
Nene...¿y si te sirvo la cena antes de irme? Pablo: ¿Ahora, a las siete de la
tarde?
Después, cuando tenga hambre, caliento lo que me dejás en la cocina, y me lo
como. Como siempre. (Bebe otro trago. La madre suspira) No suspires mamá... ¿No ves
que me atraganto?
La madre se para y va a mirar los libros que él trajo. Madre: ¿Compraste novelas de
misterio?
Pablo: No Madre: ¿ Pongo los libros sobre la
mesita de luz? Pablo: (Bebe un trago) Si querés... Madre: (Espiando los títulos) "Cómo encontrar la felicidad en un
mundo convulsionado". "El Kamasutra"... "Eros y..." (Pausa,
va al dormitorio) ¡Qué libros raros leés ahora! Pablo: Ah. Se acuerda de la caja de cartón que
está bajo la cama y corre a constatar
que la madre no la ha descubierto.
Ella se da vuelta. Le sonríe Madre: ¿A dónde querés llegar con
ésto? Pablo: (Irónico) Quiero conocer las fuerzas ocultas que me tienen atado a
esta vida. Madre: (Vuelve al comedor, llevada por él) Cuando tenías que estudiar, no
estudiabas. Y ahora... Pablo: Mamá no rompas...este hermoso
clima que supimos conseguir. (Bebe. Le
sonríe) ¿No me llamó nadie? Madre: (Herida, se saca el delantal) Sí, llamó una mujer. Pablo: ¿Quién era?... Madre: ¡No me dio tiempo a
preguntarle! (Pablo suspira y se aleja) ¡Me colgó en la cara, como
hacen ahora! Pablo: Y sí... son unas guachas. ¡Tenés
razón! (Toma el tapado y la cartera de su
madre y vuelve con ellos) Bueno... Madre: ¿Ya me tengo que ir? Pablo: ¡Espero visitas! Madre: Pablo, ¿a dónde querés
llegar haciendo esta clase de vida? ¿O te crees que tomando, saliendo con esos amigos que ahora tenés y
trayendo mujeres vas a arreglar algo? Pablo: Otro día lo hablaremos, mamá... Madre: ¡No puede ser que no sepas cómo
está Marisa, ¿dónde está? ¿Pasó algo tremendo entre los dos que no me
contaste? Pablo: No, mamá. Madre: ¡Por qué
una mujer abandona su casa de la noche a la mañana! Marisa tendría sus
cosas ¡pero a vos te quería mucho! Decíme, ¿vos la echaste ? Pablo: Era mejor que se fuera por un
tiempo. Era mejor para los dos. Madre: ¿Quiere decir...que no están
separados?
(Indaga ansiosa en sus ojos pero no obtiene
respuesta) Pablo, yo creo que ustedes tendrían que verse. Hablar... reconocer cada
uno lo suyo... Digo yo, ¿no es mejor un matrimonio constituido, que dos
personas cada una por su lado? Pablo: (sonríe) ¿Qué te pasó de repente que te entró tanto amor por
Marisa? Madre: Me da pena verte vivir solo. (le
acaricia la cabeza) Te metés adentro tuyo y ya nadie sabe qué te pasa...
¡De chico eras igual! Por lo menos, Marisa hacía esfuerzos por cambiarte. Pablo: (le da la espalda) Chau, mamá. Madre: ¿Mañana venís a comer a
casa? Pablo: Te llamo Madre: ¡Mirá que preparo comida! (va
hacia la puerta) No me hagas como el otro día... Sale
la madre y Pablo se transforma. Va a la puerta y corre el pestillo. Saca la caja
y la pone sobre la cama. La desata y levanta
la tapa con curiosidad. Aparece
una mano de goma. Pablo: ¡Buenas noches! Pablo
Belvedere, mucho gusto. (Se la estrecha.
De pronto encuentra algo que le llama la atención. Es un sobre. De adentro saca
una tarjeta que lee) "Me llamo Bibí. Encantada de conocerlo. Por favor
tráigame con cuidado. Me gusta que me laven con jabón y me pongan talco, antes
de despedirse de mí. ¿Es verdad que usted es gordito pero tiene el fideo
fino...?(Tira
la carta adentro de la caja y se aleja hacia la mesa donde bebe) ¡Muy
gracioso Castellani! ¡Muy gracioso! Sos un piola bárbaro, Castellani... Por
eso llegaste a jefe de tráfico... pero no te olvides que te conozco del barrio,
cuando vos eras un simple empleado y yo ya tenía...
(queda duro con el vaso en la mano. Pausa) ¿Qué tenía, eh? Nada. (Vuelve a la realidad. Se
acerca a la caja y saca de adentro, lentamente, una muñeca de goma ya
totalmente inflada, con un slip y un corpiño provocativos y una larga peluca) Así que vos sos la nueva joda...
(La examina, la toca, atreviéndose apenas a hacer cosas obscenas, de pronto se
ríe) Estás para ponerte en una vidriera... ¡como juguete didáctico! (juega con ella) Salió la nueva muñeca de goma... Made in USA... Aprende todos los movimientos que usted desee...
Acaricia, hace cosquillas... se estira y no se rompe... (pausa, pensativo) Yo,
que en mi vida hice un negocio ¡con esto me podría llenar de guita!
(se para entusiasmado) La podría
vender en los subtes, en los colectivos...
(la pone bajo el brazo, y la promociona en alta voz) "A ver
muchachos... ¡sólo una por persona! ¡Ideal para reemplazar a la esposa! ¡No
come, no discute, no pide plata...! ¡ Da la razón en todo y siempre está
dispuesta ! ¡ Y cuando usted esté harto de verla, la mete adentro de la caja y
ya está! ¡A ver, muchachos...! ¡ Formando cola, con los billetitos en la
mano! ¡Con la cara de su artista preferida! ¡Especial para pajeros...! (Agotado
por el esfuerzo, sueña con otra idea tentadora) A la salida de la cancha... (La deja en el suelo, va a la mesa y se sirve de
beber. Asoma una amarga ironía en su cara) Así que con vos, el alcahuete de Castellani divierte a los clientes
importantes y a la plana mayor... Y vos, ¿sabés hacerle los gustos a todos,
guachita?
(La agarra, la sienta sobre sus rodillas. imita voz
de mujer) "¿Quién es el primero que se acuesta con Bibí?...
Vos, ¿cómo te llamás?
(pausa) (con su voz, resentido)
"¡Pablo Belvedere! ¡Y me revientan las minas cancheras! (con voz de mujer de nuevo) "¡Tenés cara de haber vivido
mucho! (con su voz furiosa) "¿Qué
vas a hacer vos, también me vas a analizar? ¿Me vas a contar que de los fracasos también se aprende? (La tira al suelo. Se sirve otro
trago, prende un cigarrillo y le da profundas pitadas) ¡Sabés, Bibí, hoy vamos a estar solos! No vamos a pasar películas
pornográficas, ni vamos a fumar yerba, todos del mismo faso... ¡Yo no soy como
Castellani! Yo trabajo en el primer piso, al fondo; mi ventana da a una pared y
siento todo el día el ruido del extractor de aire... ¡Pero igual nos vamos a
divertir! (La levanta ágilmente, y la
pone parada detrás de una silla. Empieza a jugar) Imagináte, Bibí... Tu
casa se está quemando y vos estás desnuda en la ventana, pidiendo socorro. Yo
subo a rescatarte, dos, cuatro, seis pisos... (Entra
en la casa de nuevo, tosiendo, abriéndose paso a través del humo, la agarra,
la toca obscenamente por todos lados) "¡Señora! ¿Qué pasa, señora?
¡Cálmese, yo la voy a salvar!" (Súbitamente
se detiene preocupado) Pero de pronto descubro que sos una mujer
independiente. (La deja caer con
desprecio) ¡Y dejo que te quemes! (Pausa. va a la mesa, sigue fumando.
Se le ocurre otra idea) A ver, otro juego... ¡Si vos sos la hija de Drácula y yo vengo de noche
a sacarte del cajón. (Se ríe
siniestramente mientras la guarda en la caja de nuevo) Ja... ja... Llego
todos los días a las doce de la noche... ¡Tan! ¡Tan...! ¡Tan...! (Hace
las campanadas mientras apaga la luz y llega en puntas de pie. La
saca, la acaricia carnalmente) Decíme, ¿tu papá te deja salir
conmigo? (De pronto se encoleriza) ¡No! ¿Vos también me querés chupar la
sangre?
¡Cualquier día ! (La tira al suelo.
Enciende la luz , se afloja el botón de la camisa. Suda copiosamente. Se sienta
y bebe. La mira desde la mesa, súbitamente melancólico.) -Sabés una cosa, Bibí... Yo siempre soñé con tener una mujer como vos
... Callada, comprensiva. Que apreciara mis virtudes (Se
para lentamente y va hacia ella) Yo también las tengo. Una mujer que no me
apretara todo el tiempo, sino que me diera un poquito de paz... (se
sienta en el suelo y la toma en sus brazos)
Entonces...podríamos hacer tantas cosas juntos. Habría silencio en ésta
casa y no todos esos murmullos que oigo todo el día. ¡Reclamándome cosas! ¡Pidiéndome
que sea lo que no soy! (Pausa. La mira con
cariño. Lentamente le pasa una mano por los hombros) Estoy contento de que
hoy estemos juntos. ¡Muy contento! (De
pronto la atrae y la besa con amor. Después se pasa la mano por la boca
con disgusto) ¡La puta que te parió, qué gusto a goma tenés!.
(Se enoja con ella) ¿Qué te
pasa?
¿No sentís nada, vos?
¿También a vos te resulto indiferente? ¿Lo que te digo te entra por un oído y te sale por otro? ¿Vos también tenés pretenciones? (La tira al suelo. Se sube encima.
se pone brutal.) -¡Coinmigo no jodás! (Le pega un
par de cachetadas) ¡Aquí se hace lo que yo quiero, y basta! ¡Cuando digo
que sí, es sí, y no vuela una mosca! (La
agarra, la zarandea) ¡Y ahora vas a ver lo que es bueno! (Intenta
subirse encima de ella, pero sin querer destapa el piquito. Esta empieza a
desinflarse en sus brazos, ante su creciente asombro.) APAGÓN Fin del fragmento de Segundo Tiempo
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